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: Español
Gran exposición de arte sobre la Guerra Civil Española
Por Vicky Short
12 Enero 2002
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el autor
Sueños y pesadillas [Dreams and Nightmares], exposición
en el Museo Imperial de la Guerra [Imperial War Museum]de Londres,
permanecerá abierta al público hasta el 28 de abril,
2002
La Guerra Civil Española, que se iniciara en 1936, sirvió
de inspiración a toda una generación de trabajadores,
artistas e intelectuales. La lucha que se entabló para
defender a la España republicana contra la falange fascista
bajo la dirección del General Francisco Franco atrajo a
los representantes más sacrificados de esa generación.
Su sangrienta derrota anunció una conflagración
todavía mayor: la Segunda Guerra Mundial.
Sueños y Pesadillas, que actualmente se exhibe
en el Imperial War Museum, se concibió para celebrar el
65 aniversario de la llegada de las Brigadas Internacionales a
España, que consistieron de voluntarios franceses, alemanes,
italianos, británicos y estadounidenses que lucharon contra
los fascistas. La exposición explora la influencia que
la Guerra Civil Española ejerció no sólo
sobre los artistas, fotógrafos e intelectuales de la época,
sino también sobre los civiles ordinarios.
En julio de 1936, Franco rechazó los resultados de las
elecciones que cinco meses antes habían llevado al poder
a una coalición republicana y lanzó una rebelión
militar para derrocarlo. Bajo su dirigencia, la burguesía
española y los latifundistas ricos usaron sus fuerzas armadas
en un atraco contra las organizaciones económicas, políticas
y culturales de la clase obrera, quien reaccionó con una
oleada de luchas. El choque de estas clases sociales contrincantes
españolas planteó, de manera aguda, la única
alternativa: revolución socialista o la reacción
monárquica fascista.
Sueños y Pesadillas ha montado una gran cantidad
de obras de arte que provienen de museos, archivos y colecciones
privadas en Inglaterra, Los Estados Unidos, Alemania, Francia
y España. La exposición también muestra reliquias
de las Brigadas Internacionales: cartas, medallas, reliquias y
objetos efímeros, y también artefactos españoles,
tales como una medalla recuperada de las ruinas de Guernica; un
mapa que Franco utilizó en su campaña militar; la
camisa de un soldado vasco muerto en la guerra; fragmentos de
albañilería y una ración de pan que quedaron
del asalto contra el Alcázar; y dibujos del conflicto por
niños españoles.
Todo este material es invalorable. Nos ayuda a comprender uno
de los acontecimientos claves que moldearon el Siglo XX. De interés
duradero son las salas dedicadas al arte y a la literatura, que
presentan exhibiciones de intelectuales y artistas de fama mundial
que recibieron su inspiración de la lucha contra el fascismo.
Aparte de la Revolución Rusa de 1917, ningún
otro evento interno atrajo tantos artistas e intelectuales de
vanguardia. La única explicación de esta reacción
es que a los sucesos españoles no se les consideraba solamente
como lucha contra el azote fascista, sino como una lucha por ideales
sociales mucho más nobles: el socialismo. Las exhibiciones
en las salas consagradas al arte y a la literatura causan inspiración.
A cada artista e intelectual partidario de la lucha contra Franco
se le representa con una de sus obras, lo cual nos ofrece una
comprensión más profunda del calibre humano de aquellos
que defendieron la causa española.
La exposición comienza con un afiche de Joan Miró
titulado Aidez l'Espagne ( Ayuden a España)
, que muestra a un campesino levantando su puño
de reto. Este afiche fue consecuencia de una comisiónque
por cierto fue un fracasopara diseñar cierta estampilla
francesa cuyos ingresos servirían para asistir a la República.
Otro de sus dibujos, El despertar del gigante, sirve como
comentario adicional.
Entre los otros artistas que se encuentran en exposición
están el pintor surrealista Stanley William Hayter, quien
laboró para rescatar, por medio del contrabando, a los
refugiados; Ramón Goya, Edouard Pignon ( Homenaje a
los mineros de Asturias) y el conocido escultor, Henry Moore
( Prisioneros españoles y un dibujo para la Petición
por los Prisioneros Españoles). Moore comenzó su
apoyo a la República luego de firmar el Manifiesto Surrealista
de 1936, que le instaba al gobierno británico ponerle fin
a su política de no intervenir en España. También
se exhibe una escultura ( Cabeza con casco), que forma
parte de Figura grande en un refugio, que las autoridades
de Guernica le comisionaron a Moore como escultura conmemorativa
que se instaló en la ciudad en 1990. La pintura Le Drapeau
Noire ( La bandera negra), de René Magritte,
muestra un cielo negruzco/azuloso/verdusco amenazante cubierto
con fomas extrañas que vuelan. Explica la leyenda: Se
cree que Magritte pintó esta obra como reacción
al bombardeo de Guernica en abril de 1937. El pintor luego declaró
en una carta a André Breton que la pintura anticipó
el terror que luego desataran máquinas volantes'.
Hay una máscara de Neville Chamberlain (Primer Ministro
de Inglaterra de la época) fabricada en 1938 por F.E. McWilliams.
Fue de las máscaras que artistas surrealistas británicos
usaron para protestar contra la política de no intervención
del país.
Siguen un par de pinturas de Salvador Dalí. La más
importante, titulada España, es un óleo que
destaca la reseña de una mujer apoyándose de una
cómoda alta y angosta. Una de las gavetas, de la cual cuelga
un pañuelo rojo, está abierta. Solamente la parte
inferior del cuerpo de la mujer lleva ropa. En el fondo hay escenas
de lucha que dirigen la mirada hacia un pueblo típico español;
éstas forman parte del torso superior desnudo de la mujer.
Dalí pasó los años de la Guerra Civil en
Los Estados Unidos. A principios de la década de los 1930,
su interés por Hitler enemistó a muchos de sus amigos
surrealistas, quienes afirmaban los principios marxistas. Su actitud
hacia la Guerra Civil también fue igualmente desagradable
y ofensiva. Aún cuando su propia hermana llegó a
parar en la cárcel y fue torturada; aún cuando su
ídolo y mejor amigo, Federico García Lorca, fue
asesinado; y aún cuando el mundo pacífico de su
niñez quedó en ruinas y despoblado, Dalí
cambió de insignia cuando se dio cuenta que Franco iba
a ganar. Los surrealistas por fin rompieron relaciones con el
pintor cuando éste declaró su apoyo a Franco en
1939. Regresó a España en 1955 y durante la década
de los 1970 pintó un cuadro de la nieta de Franco y no
sólo se lo entregó personalmente al caudillo, sino
que también hizo público su apoyo al dictador.
La ausencia más notable de la exposición es Guernica,
que Picasso había sido comisionado a pintar como un gran
mural para el pabellón español de la Exposición
Internacional de París en 1937. El tema de esta pintura
era la destrucción casi total del pequeño pueblo
vasco de Guernica por bombarderos aéreos alemanes. Picasso
rehusó dar su permiso para que la pintura se exhibiera
en España antes de la muerte de Franco en 1975. No obstante,
los organizadores de la exposición han logrado obtener
otra pintura del artista muy relacionada a Guernica con
el título de Femme en Pleurs [ Mujer en lágrimas].
El acomodador al lado de la pintura le informa a los espectadores
que ésta vale 10 millones de libras esterlinas.
Pintada en 1937, la Femme en Pleurs es en realidad Dora
Maar, quien fuera amante de Picasso, partidaria del trotskismo
y participante comprometida en los acontecimientos españoles.
Durante la guerra, Picasso rehusó mostrar los eventos de
manera realista. Dijo él: La guerra está en
todo lo que hago. Otras dos obras de Picasso acompañan
a la Femme en Pleurs. Una es Caballo y madre con niño
muerto, dibujo de grandes dimensiones que fue uno de sus muchos
bosquejos para Guernica. La otra consiste de grabados que
satirizan a Franco.
La exposición contiene una maravillosa colección
de fotografías de Robert Capa y su compañera, Gerda
Taro, quien murió en la Batalla de Brunete. Entre éstas
se encuentra la famosa fotografía de Capa, Muerte de
un miliciano, que capta el instante en que un luchador republicano
cae muerto de un balazo cerca el Cerro Muriano en Córdoba.
La exposición también muestra otros artículos
importantes, tales como el manuscrito de La casa de Bernalda
Alba, obra teatral en la que Lorca trabajaba poco antes de
ser asesinado por manos fascistas en 1936, así como también
un dibujo por el mismo titulado Rostro de las dos flechas.
También se encuentra un poema que el poeta español
Antonio Machado le dedicara a Lorca titulado El crimen;
una mantequera de leche que la esposa de Miguel Hernández
usara para sacar de contrabando los poemas de éste mientras
se encontraba encarcelado; el texto escrito a máquina de
la obra teatral de Bertold Brecht, Los rifles de la Señora
Carrara; y manuscritos musicales del compositor británico
Benjamín Britten y de Samuel Barber relacionados con la
Guerra Civil.
Cartas, pasaportes, diarios y otros artículos representan
a varios de los otros intelectuales que participaron en la Guerra,
tales como Laurie Lee, autora de La sidra con Rosie; el
escritor húngaro, Stephen Koesler, quien reportara sobre
la Guerra Civil para el News Chronicle [ Crónica
de noticias]; George Orwell, quien, como miembro del Partido
Laborista Independiente [de Inglaterra], se fue a España
para reportar sobre la guerra, pero terminó uniéndose
a las milicias del Partido Obrero de Unificación Marxista
(POUM). En 1937, cerca de Huesca, fue herido por un francotirador.
Cuando regresó a Inglaterra, escribió su famosa
obra, Homenaje a Cataluña, que describe como los
estalinistas traicionaron la revolución. También
se exhiben despachos noticiosos que el escritor estadounidense,
Ernest Hemingway, enviara desde los campos de batalla. Por
quién doblan las campanas, famosa obra de este novelista,
usa la Guerra Civil Española de fondo. También se
encuentran representados otros artistas e intelectuales: Pedrero,
cuyo famoso afiche, El Generalísimo,
muestra figuras que simbolizan el ejército, la burguesía
y la Iglesia. Las tres marchan detrás de Franco, dibujado
como esqueleto vestido con esvásticas; José Bardasano;
Edward Burra; Jaume Solá; Pierre Daura; José Moreno
Villa; David Seymour; C Day; Joan Borrás Casanova; Julio
González; Alexandre Calder; John Armstrong; José
Antonio; y Aurelio Arteta.
El gran canvas de Javier Bueno El soldado español
conluye la exposición. Éste consiste de
una grande figura varonil que viste un poncho. En la mano izquierda
lleva un fusil y con la derecha atrapa la sangre que vierte de
su cráneo.
Cuelga adyacente a una lista de los nombres de los luchadores
de las Brigadas Internacionales que cayeron víctimas de
Franco.
Es muy evidente que los contrincantes republicanos cuentan
con muchos de los artistas e intelectuales significantes del principio
del Siglo XX y que los franquistas no cuentan con nada de valor
artístico. Cientos de mujeres y hombres jóvenes
de todos los rincones del mundo se unieron a las Brigadas Internacionales
para defender a la España Republicana. La exposición
representa la ayuda extranjera que apoyó a Franco con dos
mujeres aristocráticas inglesas, un fascista galés
y un pelotón de soldados irlandeses Católicos.
La pequeña cantidad de artefactos que representa a los
contrincantes franquistas incluye el escudo personal de Franco;
su sillón; sus anotaciones sobre una copia del pacto de
no intervención firmado en 1938; el micrófono que
usara para sus radiodifusiones; su bastón, medallas y una
moldura de la mano derecha que se le hiciera al morir en 1975.
La contribución artística de la España franquista
consiste de una pintura chillona y sobrecargada que idealiza a
un Franco vestido con todos sus adornos y atavíos especiales;
21 fotografías enmarcadas de mujeres fascistas; litografías
del himno fascista, Cara al Sol; y varios afiches propagandísticos.
Muchos artistas e intelectuales murieron en España.
Entre aquellos que la exposición recuerda se encuentran
Julian Bell, escritor de 29 años de edad muerto mientras
conducía una ambulancia durante la Batalla de Brunete en
1937; el escritor Christopher Caudwell, también de 29 años
de edad, muerto en acción el 12 de febrero de 1937, en
las afueras de Madrid; y el poeta inglés, John Cornford,
quien solamente tenía 21 años cuando fue muerto
en el frente de Córdoba el 28 de diciembre, 1936. Otros,
tales como el poeta español, Miguel Hernández, fueron
capturados por las victoriosas fuerzas fascistas y abandonados
hasta morir en sus celdas.
Sueños y pesadillas nos presenta una oportunidad
muy fructífera para repasar los sucesos de la Guerra Civil
Española, como éstos surgieron de la historia y
las razones por qué la lucha contra el fascismo y por el
socialismo terminó en derrota. No obstante, nada de ésto
se puede comprender dentro de los límites tan estrechos
que definen la exposición. Tal como el Museo Imperial de
la Guerra la ha montado, el análisis que la exposición
presenta y el catálogo que la acompaña le ponen
demasiado énfasis a las tácticas militares. Éste
hace referencias a temas políticos, pero enfoca a la Guerra
Civil desde el punto de vista de que lo más importante
era la defensa de la democracia burguesa contra la reacción
fascista, no sólo en España, sino por toda Europa.
Presenta el argumento que la Guerra Civil Española se perdió
a causa de las divisiones que existían entre las fuerzas
anti fascistas de la izquierda: Entre los comunistas, los
republicanos de la clase media y los socialistas moderados que
trataban de reconstruir el estado para darle prioridad al esfuerzo
bélico, y los anarquistas, trotskistas y socialistas izquierdistas
que querían la revolución social.
La exposición sí que señala varios de
los problemas a los cuales se enfrentaban aquellos que lucharon
contra Franco en la Guerra Civil: el titubeo de Moscú en
apoyar a la República y luego su promoción del Frente
Popular de todas las supuestas fuerzas antifascistas se mencionan
varias veces. También indica varios de los crímenes
que la burocracia estalinista perpetró contra los obreros
y campesinos españoles. Mientras los fascistas alemanes
e italianos abastecían a Franco con las armas más
modernas, Moscú le vendía a los republicanos armas
anticuadas a precios extorsionistas...pero únicamente luego
de Moscú asegurarse que las reservas de oro de España
se habían transportado a Rusia. Pero esto no explica del
todoy con verosimilitudel papel criminal que el estalinismo
jugara en la derrota española. Condena a los estalinistas
únicamente por no haber conducido una lucha militar en
nombre de la democracia burguesa con suficiente vigor. En cuanto
a los trotskistas y otros que abogaban por la lucha revolucionaria
por el socialismo, la exposición sugiere que éstos
causaron divisiones similares y que fueron una distracción
para el esfuerzo bélico.
Sólo un programa revolucionario internacionalista podría
haber unido a los obreros y campesinos de España con los
de otros países europeos, inclusive Alemania e Italia,
para derrotar al fascismo una vez por todas. En cambio, la burocracia
estalinista de la Unión Soviética hizo todo lo posible
dentro de su poder para prevenir la revolución social en
España y así asegurar la victoria del fascismo.
Utilizó su enorme influencia política internacional,
además del terror administrado por su policía secreta,
para subordinar la lucha independiente de la clase obrera española
a los intereses de la burguesía. Esto lo logró principalmente
por medio de la promoción del Frente Popular con aquellos
sectores de los capitalistas y latifundistas españoles
que presuntamente eran democráticos. Moscú insistió
que la propiedad privada capitalista tenía que respetarse
y que nada que enajenara a los poderes imperialistas democráticos
de Europa, tales como Inglaterra y Francia, se podía hacer.
Aquellos que lucharon por la independencia política de
la clase obrera, o que de alguna manera entraron en conflicto
con los estalinistas, sufrieron represiones bestiales, encarcelamientos,
tortura y asesinatos.
El Frente Popular cumplió su misión: decapitar
la revolución española mediante una situación
en que casi toda la clase capitalista de España apoyaba
el fascismo y tenía toda intención de destruir el
movimiento obrero. Al mismo tiempo que los estalinistas abogaban
por el Frente Popular en España, liquidaban a toda la dirigencia
del Partido Bolchevique de Lenín en la Unión Soviética
por medio de los infames Juicios de Moscú y la purgas políticas
de 1937 y 1938. El objetivo de Stalin era convencer a los poderes
imperialistas que no estaba dispuesto a exportar la revolución
y para probarlo asesinó a los partidarios revolucionarios
más capaces. El mismo León Trotsky, co-dirigente
de la Revolución Rusa y dirigente de la oposición
marxista contra el estalinismo, por fin fue asesinado en Coyoacán,
México, en 1940. Fue del Partido Comunista Español
que el asesino, Ramón Mercader, fue reclutado.
Trotsky constantemente advirtió a los dirigentes de
la clase obrera española de la índole contrarrevolucionaria
de la burocracia del Kremlin y su política. En un artículo
titulado, Lecciones de España: Última advertencia,
que escribiera el 17 de diciembre de 1937, Trotsky declara: Los
teóricos del Frente Popular esencialmente no van más
allá de la primera regla de la aritmética; es decir,
de la suma: Comunistas más socialistas más
anarquistas más liberales suman un total mayor que sus
cifras respectivas aisladas. De eso consta su sabiduría.
Sin embargo, la aritmética no basta aquí. Por lo
menos también se necesita la mecánica. La ley del
paralelogramo de las fuerzas también se le aplica a la
política. En semejante paralelogramo, sabemos que mientras
más se diferencian las fuerzas componentes unas de las
otras, el resultado será menor. Cuando los aliados político
tiran en dirección opuesta, puede que el resultado sea
cero... La historia moderna de la sociedad burguesa está
repleta con todo tipo de Frentes Populares; es decir, de las combinaciones
políticas más diversas para engañar a los
trabajadores...No existe delito mayor que una coalición
con la burguesía durante el período de la revolución
socialista.
Los grupos izquierdistas mayores, como el POUM, ignoraron a
Trotsky y los anarquistas y grupos menores de revolucionarios
que sí le prestaron atención no pudieron formar
un partido revolucionario a tiempo. La clase obrera internacional,
pues, perdió la oportunidad de darle un golpe mortal a
las fuerzas reaccionarias que hubiera cambiado el curso de la
historia mundial. En cambio, España se convirtió
en la obertura de la sangrienta matanza de la Segunda Guerra Mundial
y los trabajadores y campesinos españoles sufrieron 40
de la dictadura de Franco.
* * *
El Profesor Paul Preston, de la London School of Economics,
es el historiador consultor de la exposición. El profesor
Preston se especializa en la España contemporánea,
la historia de la izquierda europea y el fascismo. Ha escrito
las obras siguientes : Franco: biografía
(Editorial Harper Collins, 1993) y Camaradas: retratos
de la Guerra Civil Española (Editorial Harper Collins,
1999).
Para mayor detalles sobre Sueños y pesadillas ver:
http://www.iwm.org.uk/spanishcivilwar/index.htm
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