Las bases históricas e internacionales del Partido Socialista por la Igualdad

Parte 11

27 marzo 2010

El Partido Socialista por la Igualdad (EE.UU.) sigue hoy con la publicación de Las bases históricas e internacionales del Partido Socialista por la Igualdad. El documento se debatió extensamente y fue adoptado unánimemente en el Congreso de Fundación del PSI, celebrado del 3 al 9 de agosto del 2008. Durante dos semanas el WSWS publicará en partes el texto publicado en este sitio en su inglés original del 29 de septiembre al 10 de octubre del 2008. (Oprima aquí para leer las partes 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11)

El WSWS ya ha publicado en castellano la Declaración de Principios del Partido Socialista por la Igualdad, la cual también fue adoptada por el Congreso de Fundación, la cual también fue adoptada por el Congreso de Fundación en agosto del 2008.

La globalización y la cuestión nacional

229. Una de las consecuencias políticas de la disolución de la Unión Soviética fue la proliferación de movimientos separatistas y nacionalistas que exigían la creación de nuevos estados. Luego del colapso de soviético, los estados multinacionales que se habían ubicado dentro del marco geopolítico creado después de la Segunda Guerra Mundial se vieron azotados por el resurgimiento de varias tensiones nacionales, étnicas y comunales basadas en la religión. En la mayoría de los casos, Estados Unidos y las potencias imperialistas europeas, en pos de sus propios objetivos geoestratégicos, exacerbaron esas tensiones. La desaparición de Yugoslavia a principios de los 1990 fue, con todas las consecuencias horripilantes, el resultado de los objetivos estratégicos de los imperialismos yanqui y alemán. Para Estados Unidos fue algo especial, pues el desplomo de la vieja Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la creación de nuevos estados “independientes” le ofrecieron una extraordinaria oportunidad para proyectar su poder en el Cáucaso y Asia Central. Y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Estados Unidos consideró que estos movimientos separatistas, tales como el que apareció en Chechenia, aún cuando se encontraban dentro de las fronteras de la misma Rusia ofrecían la posibilidad de una gran ventaja en su campaña para establecer su hegemonía mundial.

230. No obstante, no solamente fueron consideraciones políticas las que impulsaban la intensificación de la agitación comunal. El desarrollo de la globalización, explicó el CICI, ofreció:

“...un impulso objetivo para la creación de un nuevo tipo de movimiento nacionalista que busca descuartizar a los estados en existencia. El capital que ahora se mueve globalmente la ha dado a los territorios más pequeños la capacidad para colocarse a sí mismos directamente en el mercado mundial. Hong Kong, Singapur y Taiwán se han convertido en nuevos modelos de desarrollo. Puede que cualquier enclave costeño que posea conexiones de transportación adecuadas, cierta infraestructura y un abastecimiento de mano de obra de mano barata pruebe ser más atractivo para el capital multinacional que un país grande cuyo interior es menos productivo”. [141]

231. El Comité Internacional insistió que era imprescindible, en el interés internacional de la clase trabajadora, adoptar una actitud severamente crítica y hasta hostil hacia los movimientos separatistas. La repetición dogmática del eslogan, “El derecho de las naciones a la auto determinación”, no podía substituir a un análisis socioeconómico, político y, desde el punto de vista histórico, concreto, de las demandas nacionales. Esto fue más esencial todavía, durante una época en que los movimientos nacionales-separatistas contemporáneos generalmente se caracterizaban por una perspectiva socioeconómica y política descaradamente reaccionaria. Al comparar los movimientos nacionales durante épocas históricas diferentes, el CICI escribió lo siguiente:

“En India y China, los movimientos nacionales plantearon la tarea progresista de unificar a pueblos heterogéneos en una lucha común contra el imperialismo; tarea que probó ser irrealizable bajo la dirigencia de la burguesía nacional. Esta nueva forma de nacionalismo promueve el separatismo por medio de líneas étnicas, lingüísticas y religiosas con el objetivo de dividir a las naciones en existencia para beneficio de los explotadores locales. Tales movimientos no tienen nada que ver con la lucha contra el imperialismo, ni tampoco encarnan las aspiraciones democráticas de las masas oprimidas. Sirven para dividir a la clase trabajadora y desviar la lucha de clases al callejón de las guerras étnicas y comunales. ” [142]

232. Como se podía predecir, los radicales pequeño burgueses de la Spartacist League, quienes se habían adaptado oportunistamente a cierta variedad de tendencias separatistas, proclamaron que “David North ‘anula' el derecho a la auto determinación”. [143] Además de la formulación obviamente absurda de esta mordaz crítica, el ataque de los espartacistas se basaba en una falsificación de la actitud que Lenín y Trotsky tenían hacia el dilema de la auto determinación. En ningún momento definieron ellos la demanda por la auto determinación como un pagaré que los marxistas estaban obligados a cobrar en cualquier momento y bajo toda circunstancia. Ellos nunca elevaron esta demanda por encima de los intereses del proletariado como clase revolucionaria internacional. Así como Lenín minuciosamente definió en 1913 los diferentes tipos de movimientos nacionales acondicionados por la historia, los marxistas estaban obligados a no ser menos exigentes cuando analizan el contenido objetivo de las demandas por la auto determinación que una u otra organización política proponía. Como lo explicara el CICI:

“El caso ha sido frecuente en la historia del movimiento marxista que las fórmulas y lemas cuyo contenido había sido progresista y revolucionario en cierta época adquieren un significado totalmente diferente en otra era.

El derecho a la auto determinación ha llegado a ser muy diferente a la manera en que Lenín lo definió hace ya más de ochenta años. No sólo han sido los marxistas los que han propuesto el derecho a la auto determinación; la burguesía nacional de los países en desarrollo y hasta los mismos imperialistas también lo han hecho. Desde el fin de la Primera Guerra Mundial, una que otra potencia imperialista ha invocado este ‘derecho' para justificar conspiraciones cuyo objetivo es la partición de los territorios en cuestión”. [144]

233. Los movimientos nacionalistas separatistas que los espartacistas apoyan —en Bosnia, en los estados de Kashmir y Punjab en la India, Quebec y Sri Lanka— fueron precisamente aquellos en los que la índole reaccionaria de la demanda por la auto determinación encontró su más clara expresión. En el caso de Bosnia, la manipulación imperialista del nacionalismo basado en la religión de un sector de la población —los musulmanes— sirvió los intereses de una campaña mucho más amplia para desbaratar a Yugoslavia. Al promover el separatismo nacionalista en Punjab y Kashmir, los espartacistas decidieron ignorar el carácter totalmente reaccionario de estos movimientos basados en la religión y, sobre todo en el caso de Kashmir, de los vínculos que éstos tenían a conflictos geoestratégicos de mayor alcance entre los estados nacionales principales de la región. En cuanto a Quebec, el movimiento nacionalista durante décadas ha sido una de las maneras en que varios sectores de la burguesía canadiense han luchado entre sí. En relación a la clase trabajadora, la clase gobernante de Quebec no menos despiadada que la anglófila burguesía en Ontario o Saskatchewan. Y por último, la promoción de los espartacistas del nacionalismo Tamil significó que habían capitulado a la perspectiva separatista de la TLET [Tigres de la Liberación Eelam Tamil] y repudiado la lucha que el movimiento trotskista había llevado a cabo durante décadas para unificar las clases obreras de habla sinhala y tamil en lucha común contra el estado nacional burgués de Sri Lanka. Al pintar los movimientos nacionales con colores míticos y por encima de la historia, las tendencias pequeño burguesas tales como la Spartacist League decidieron ignorar el impacto de las traiciones políticas que las organizaciones oportunistas de la clase trabajadora cometieron al fomentar sentimientos nacionalistas entre las comunidades de las minorías oprimidas. En el caso de la comunidad Tamil, el crecimiento de tendencias nacionalistas durante los 1960 y 1970 estuvo muy vinculado a las traiciones políticas del Partido Lanka Sama Samaja [PLSS], sobre todo a la entrada de este al gobierno de coalición burgués en 1964 y, luego, a su participación en la composición de una constitución, adoptada en 1972, que institucionalizó la discriminación contra la lengua tamil.

234. Al Comité Internacional clarificar el significado de la demanda por la auto determinación y luchar contra el nacionalismo burgués y sus apologistas pequeño burgueses, contribuyó inmensamente a fortalecer las bases revolucionarias internacionalistas de la Cuarta Internacional. Luego de la disolución de la URSS y la enorme confusión política que este acontecimiento generó, el análisis del CICI confirmó que un verdadero programa internacionalista para la clase trabajadora sólo se podía desarrollar en base de la Teoría de la Revolución Permanente.

La globalización y los sindicatos obreros

235. Al mismo tiempo que los burócratas estalinistas se transformaban a sí mismos en oligarcas capitalistas, los ex partidos laboristas y socialdemócratas de Europa y Australia abandonaron su alianza formal con el socialismo y se convirtieron en un vehículo por medio del cual se lanzaron ataques contra las condiciones de vida y programas sociales. De alguna manera u otra, partidos nacionalistas burgueses que en otra época se habían identificado —por lo menos en nombre— con el socialismo o con reformas nacionales, tales como el Partido del Congreso de la India, comenzaron a colaborar activamente con el capitalismo financiero mundial para imponer medidas de austeridad y privatizar industrias estatales.

236. La degeneración de las burocracias sindicalistas obreras, inclusive la AFL-CIO de Estados Unidos, fue un ejemplo de este proceso internacional. Aunque muchos de los sindicatos miembros de esta organización se habían fundado a causa de enormes luchas que terminaron en verdaderos adelantos para la clase trabajadora, los sindicatos aceptaron la hegemonía política del Partido Demócrata y el sistema de ganancias privadas. Durante la ascendencia del capitalismo estadounidense los sindicatos todavía podían mejorar los niveles de vida de sus integrantes en base de una política de reformas nacionales. No obstante, bajo el impacto de la globalización y la crisis cada vez más aguda del capitalismo estadounidense, esta perspectiva probó ser no factible. La política de los sindicatos asumió un carácter empresarial cada vez más abierto. Abandonaron hasta la apariencia de ser independientes de los intereses empresariales. Durante toda la década de los años 1980, la AFL-CIO en Estados Unidos laboró sistemáticamente para aislar y derrotar huelga tras huelga. La burocracia a cargo más y más separó las fuentes de sus ingresos de los trabajadores que presuntamente representaba. Durante este proceso, la burocracia asumió una identidad social muy diferente —y hostil— a la de la clase trabajadora. Alusiones ritualistas a los sindicatos como “organizaciones de la clase trabajadora” fueron más y más vacuas; fracasaron en analizar que la naturaleza social de su maquinaria dirigente había cambiado. En realidad, los sindicatos ya no eran “organizaciones de los trabajadores”, sino organizaciones controladas por, y al servicio de, una circunscripción pequeñoburguesa enajenada de la clase trabajadora y totalmente hostil a ella.

237. En 1993, el documento de perspectivas de la Workers League, La globalización de la producción capitalista y las tareas internacionales de la clase obrera, explicó:

“La orientación fundamental de las antiguas organizaciones obreras —es decir, la protección de la industria nacional y el mercado interno de la mano de obra— es socavada por la producción mundialmente integrada y una movilidad del capital que no tiene precedentes. El papel de estas maquinarias burocráticas en todos los países ha sufrido una transformación. Si antes presionaban a las empresas y al estado para que hicieran concesiones a los trabajadores, ahora presionan a los trabajadores para que hagan concesiones a las empresas para atraer el capital”. [145]

238. En base de un análisis histórico del papel de los sindicatos obreros y su desarrollo reciente, la Workers League concluyó lo siguiente:

“La Workers League rechaza el oportunismo basado en la táctica y el fetichismo hacia los sindicatos y no le contraponemos a las traiciones de la burocracia de la AFL-CIO una perspectiva sindicalista. Se dirige primero y principalmente a los elementos más avanzados, más vanguardistas de la clase trabajadora y trata de educar como marxistas a toda una nueva generación de trabajadores que en su gran mayoría han sido separados de las tradiciones marxistas. Insiste, por lo tanto, en explicarle directamente y sin rodeos a la clase trabajadora la índole política de sus antiguas organizaciones y de las fuerzas sociales que éstas representan.

La Workers League no ignora a los sindicatos o a los trabajadores que pertenecen a ellos. No culpamos a los trabajadores de ser responsables por el carácter reaccionario de las organizaciones en que se encuentran atrapados. Siempre que sea posible, el partido interviene en esos sindicatos (y como también lo haría si éstos estuvieran bajo control fascista) con el objetivo de movilizar los trabajadores en base de un programa revolucionario, Pero la premisa esencial para la actividad revolucionaria dentro de estas organizaciones consiste en la claridad teórica acerca del carácter de la AFL-CIO (y sus sindicatos asociados) y una franqueza despiadada cuando se le explica a los trabajadores hechos desagradables.

La Workers League rechaza totalmente la idea que la AFL-CIO, como expresión organizada de los intereses de la burocracia sindicalista, se puede domar y convertir en instrumento de lucha revolucionaria...” [146]

239. La Workers League retiró la demanda para la creación de un partido laborista basado en los sindicatos obreros. Esta demanda táctica había sido apropiada durante un período cuando los sindicatos tenían el apoyo de las masas trabajadoras y funcionaban, aunque de manera limitada, domo organizaciones defensoras de la clase trabajadora. Pero ya para los 1990 este no era el caso.

La creación del Partido Socialista por la Igualdad

240. En junio de 1995, la Workers League inició el proceso de transformarse en el Partido Socialista por la Igualdad. Se anticipó desde un principio que esta transformación ocurriría durante un período de tiempo bastante considerable. Este proceso no era simplemente cuestión de cambiar de nombre. Más bien representaba un cambio en la práctica y en el desarrollo de la relación que el movimiento revolucionario socialista tenía con la clase trabajadora, no solamente en Estados Unidos sino a nivel internacional. La transición de Liga a Partido había comenzado y desarrollado por medio de la colaboración más íntima posible con las secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, las cuales empezaron a poner en marcha el mismo proceso de transición en los países en que laboraban. Fueron cambios fundamentales no solo en las condiciones objetivas inmediatas, sino también en el contexto histórico en el que el CICI conducía sus actividades, que determinaron la transición de liga a partido político. La decisión expresó el juicio de la Workers League y el CICI de que el desprestigio y el colapso de las antiguas organizaciones de las masas trabajadoras, arraigados en el desplomo del equilibrio luego de la Segunda Guerra Mundial, habían puesto en marcha un proceso de realineamiento político que la misma clase obrera había impulsado a nivel internacional:

“Es el desarrollo de las contradicciones del capitalismo mundial y la lucha de clases como proceso histórico objetivo que determinan las formas organizacionales dentro de cuyo marco nuestra actividad se desarrolla. Estas formas —y la relación con la clase obrera que expresan— tienen una relación específica a las condiciones históricas de las que surgieron e inicialmente evolucionaron. La formación de ligas —desde la Socialist Labour League en Inglaterra en 1959, hasta la Workers League en Estados Unidos en 1966, la Liga Revolucionaria Comunista en 1968, el Bund Sozialistischer Arbeiter en 1971 y la Socialist Labour League en Australia en 1972— estaba vinculada a condiciones históricas bien definidas y conceptos estratégicos acerca del desarrollo del movimiento revolucionario de la clase obrera.

Durante los primeros años de la evolución del CICI, el movimiento trotskista tuvo que hacerle frente al problema fundamental de su estrategia: los sectores más avanzados de la clase trabajadora activa y militantemente brindaban su alianza no solo a los partidos de masas estalinistas y socialdemócratas, sino también a los sindicatos.

La actividad política de nuestras secciones, por lo tanto, presumieron, a pesar de ciertas variaciones en cuanto a las tácticas, que el punto de partida para lograr una gran y nueva reorientación revolucionaria de la clase obrera procedería con la radicalización de los elementos más políticamente activos y de mayor conciencia de clase en las filas de estas organizaciones. De ese movimiento, en el que las secciones del Comité Internacional jugarían un papel catalítico como los adversarios más intransigentes del estalinismo y la socialdemocracia, surgirían verdaderas posibilidades para el establecimiento de un partido revolucionario de las masas.”. [147]

241. La fundación del PSI anticipó un cambio en la relación entre el movimiento marxista y la clase trabajadora:

“Tenemos que sacar las conclusiones debidas del colapso de la AFL-CIO y formular correctamente las nuevas tareas del partido. Si a la clase trabajadora hay que impartirle un liderazgo, es nuestro partido el que lo tiene que hacer. Si a las masas trabajadoras hay que abrirle un nuevo camino, es nuestro partido el que tiene que abrirla. El dilema del liderazgo no puede resolverse en base de tácticas astutas. No podemos resolver la crisis de dirigencia en la clase trabajadora ‘exigiendo' que otra gente la ofrezca. Si ha de haber un nuevo partido, nosotros somos los que tenemos que establecerlo”. [148]

El significado de la Igualdad

242. La selección de nuestro nombre —el Partido Socialista por la Igualdad— expresó dos corrientes: un concepto de la visión esencial del socialismo, es decir, la realización de una verdadera igualdad humana; y una actitud de oposición revolucionaria intransigente a las condiciones del capitalismo moderno. Al llamar por el establecimiento del Partido Socialista por la Igualdad, North declaró lo siguiente:

“Condiciones objetivas se dirigen hacia la revolución. Pero el desarrollo de la conciencia revolucionaria no es, como ya hemos aprendido de la historia, un proceso automático. Los impulsos que las contradicciones subterráneas del capitalismo generan no se traducen directamente en formas de pensar socialistas. La reacción de la clase trabajadora a las situaciones objetivas que se presentan ha sido amoldada por condiciones históricas muy complejas. Puede que éstas varíen de país en país; de eso no hay duda. Pero en cada caso los marxistas deben encontrar el camino a las mentes y, he de añadir, los corazones de la clase trabajadora.

“Al transformar a la liga en partido, debemos considerar la forma en que la crisis del sistema capitalista se revela a sí mismo a las amplias masas trabajadoras. Para ponerlo de la manera más simple, millones de gente trabajadora han sufrido una reducción continua y prolongada de sus niveles de vida. Viven sus vidas con un miedo perenne de que sus empleos no están seguros, luchando para ganar lo suficiente a medida que los sueldos disminuyen y los precios aumentan.

“La característica dominante de la vida en Estados Unidos es el abismo cada vez más ancho entre el pequeño porcentaje de la población que goza de fortunas sin precedentes y las amplias masas del pueblo trabajador que vive en varios grados de incertidumbre y angustia...

“El deterioro de la posición económica y de las condiciones sociales de la clase trabajadora se relaciona directamente a la revolución tecnológica y a la globalización de la producción que ésta ha impulsado. Bajo un régimen en el que las fuerzas productivas pertenecen a manos privadas, la tecnología convierte en víctima a la clase trabajadora...

“El objetivo de nuestro partido debería declararse en su nombre de manera que los trabajadores comprendan y con el cual se puedan identificar...

“En breve, al presentarle este partido a la clase trabajadora, debemos explicar que su objetivo es el establecimiento de un gobierno obrero; y por ello significamos un gobierno para los trabajadores, de los trabajadores y por los trabajadores. [Énfasis del traductor]. La intención de semejante gobierno es utilizar toda su autoridad política por medios democráticos si es posible; reorganizar la economía de la vida cotidiana en base a los intereses de la clase trabajadora; superar y reemplazar las fuerzas destructivas del mercado capitalista con la planificación social democrática; emprender una reorganización radical de la producción para resolver las necesidades sociales urgentes del pueblo trabajador; efectuar una redistribución radical y socialmente justa de la riqueza a favor de la población trabajadora y por lo tanto echar las bases para el socialismo.

“Enfatizaremos que estos objetivos del Partido Socialista por la Igualdad sólo pueden realizarse en alianza con el movimiento conscientemente internacionalista de la clase trabajadora, del cual forma parte íntegra. No se puede alcanzar la igualdad social y la justicia social para los trabajadores estadounidenses siempre que las empresas multinacionales y transnacionales exploten a sus hermanos y hermanas de clase en otros países. Además, no existe ninguna estrategia nacional viable sobre la cual se pueda basar la lucha de clases. La clase trabajadora debe constante y sistemáticamente contraponerle a la estrategia internacional de las empresas transnacionales su propia estrategia internacional. Esta es la cuestión primordial del programa socialista y no se transige....

“...La demanda por la igualdad social no es solamente un resumen de los objetivos fundamentales del movimiento socialista. También evoca las tradiciones igualitarias que tan profundamente se arraigan en las tradiciones verdaderamente democráticas y revolucionarias de la clase trabajadora de Estados Unidos. Todas las grandes luchas sociales de la historia estadounidense han inscrito en sus pancartas la demanda por la igualdad social. No es nada fortuito que hoy día, en un ambiente en que predomina la reacción política, que este ideal se encuentre bajo ataques implacables”. [149]

El World Socialist Web Site

243. El establecimiento del World Socialist Web Site [Maya Mundial Socialista] en enero de 1988, fue un acontecimiento de gran importancia para la historia del CICI y el movimiento obrero internacional. Resultó del propio desarrollo del Comité Internacional en un partido mundial unificado por su política. Y sucedió luego de la escisión con el Workers Revolutionary Party [Inglaterra] en 1985-1986. Además, el concepto que guió la creación del WSWS —que el CICI jugaría un papel decisivo en la reorientación política de la clase trabajadora en base al marxismo— se derivó de la perspectiva que motivaba la transformación de las ligas en partidos. Las condiciones tecnológicas para el lanzamiento del WSWS ya se habían presentado con los adelantos revolucionarios de la comunicación, la cual el CICI había estado siguiendo minuciosamente como parte de su análisis del significado de la globalización. Conscientemente trataba de buscar maneras para integrar a las diferentes secciones del movimiento y cumplir labores colaborativas (inclusive el uso temprano de los módems para enviar archivos a través de los océanos y continentes). Había afinado bastante su comprensión del significado del Internet. Este adelanto revolucionario en la comunicación mundial creó las condiciones favorables tanto para la diseminación de las ideas revolucionarias como para la organización de la labor revolucionaria. Durante muchas décadas, los periódicos habían jugado el papel principal y crucial en el establecimiento y desarrollo del movimiento revolucionario. Lenín ya había consagrado una sección bastante extensa en su obra seminal, ¿Qué hacer?, a la explicación del periódico para toda Rusia. La Workers League había publicado un periódico desde su fundación. Pero su circulación dependía de la cantidad de militantes del partido disponibles para organizar su distribución en el lugar más conveniente. Siempre que no existiera una alternativa viable al periódico para diseminar sus ideas, la Workers League y las diferentes secciones del CICI tenían que hacerle frente a estas limitaciones tan bien como pudieran. El desarrollo del Internet creó nuevas condiciones para superar las viejas restricciones y expandir el público del PSI y el Comité Internacional.

244. El WSWS no fue simplemente consecuencia de los desarrollos tecnológicos. Se basó en el capital teórico que el movimiento marxista mundial había acumulado. Al lanzar el WSWS, la junta editorial ofreció la siguiente explicación:

“El World Socialist Web Site, publicado por medio de los esfuerzos coordinados de sus secciones militantes en Asia, Australia, Europa y Norteamérica, toma como punto de partida el carácter internacional de la lucha de clases. Analiza sus desarrollos políticos en todos los países desde el punto de vista de la crisis mundial del capitalismo y las tareas políticas que la clase obrera internacional debe realizar. Esta perspectiva dicta una oposición resoluta a toda forma de chauvinismo y parroquialismo nacionalista.

“Tenemos toda confianza que el WSWS se convertirá en un instrumento sin par para la educación y unificación política de la clase trabajadora a nivel internacional. Le ayudará a diferentes pueblos a coordinar sus luchas contra el capitalismo así como también las empresas transnacionales organizan sus guerras contra los trabajadores mientras destruyen las fronteras nacionales. Facilitará el debate entre los trabajadores de todas las naciones, y así les permitirá comparar sus experiencias para elaborar una estrategia en común.

“El CICI espera que el público mundial para el World Socialist Web Site ha de aumentar a medida que el Internet se expande. Como forma rápida y mundial de comunicación, el Internet ofrece insinuaciones democráticas y revolucionarias extraordinarias. Le permite a un público de masas acceso a los recursos intelectuales del mundo, desde bibliotecas, a archivos, a museos.

“En el Siglo XV, la prensa, inventada por Gutenberg, jugó un papel primordial en romper el control de la Iglesia sobre la vida intelectual, socavando así instituciones feudales y alentando la gran reanimación cultural que comenzó con el Renacimiento y finalmente encontró su expresión en la Ilustración y la Revolución Francesa. Hoy día, pues, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional intenta usar esta tecnología como instrumento para la liberación de los pueblos trabajadores y oprimidos de todo el mundo”. [150]

Durante su primera década de existencia, el WSWS publicó más de 20,000 artículos con amplia gama de temas sobre la política, la economía y temas sociales, culturales e históricos. Esta labor a tan grande escala únicamente ha sido posible porque el CICI había acumulado durante muchas décadas un inmenso capital de experiencia histórica. Además, su labor teórica profundamente se arraiga en las tradiciones del marxismo clásico, el cual se esmera en establecer, en base del materialismo dialéctico e histórico, el más exacto y preciso alineamiento entre el pensamiento subjetivo y la realidad externa, no simplemente con el propósito de interpretar los sucesos, sino con el objetivo de preparar a la clase trabajadora para la lucha revolucionaria.

La explosión del militarismo y la crisis de la sociedad estadounidense

245. Ninguna otra publicación demostró tanta visión en su análisis de la crisis del imperialismo estadounidense y mundial a medida que ésta se desplegaba como el WSWS. Lo que distinguió al análisis presentado por el WSWS fue su característica histórica, su capacidad para situar a los sucesos en contextos más amplios y ver más allá de las apariencias superficiales. Fue en base de este enfoque que el PSI detectó, cada vez que Estados Unidos usaba su poderío militar, las contradicciones que ya socavaban las bases del orden imperialista entero. Insistió que el uso repetido de la fuerza militar por parte de Estados Unidos era una muestra de sus flaquezas:

“Estados Unidos actualmente goza de una ‘ventaja competitiva' en la industria de las armas de fuego. Pero ni esta ventaja ni los productos de la industria pueden garantizarle dominio del mundo. A pesar de las armas de fuego tan sofisticadas que posee, las bases económicas e industriales dominantes de Estados Unidos en los asuntos del capitalismo mundial es mucho menos sustancial de los que fue 50 años atrás. Su participación en la producción mundial ha declinado dramáticamente. Su déficit comercial internacional aumenta por millones de billones de dólares todos los meses. El concepto que guía el culto de las municiones de precisión —es decir, que el dominio de la tecnología de armamentos puede contrarrestar los índices económicos fundamentales de la fortaleza nacional— es una fantasía muy peligrosa...

Más bien, el encaprichamiento con las ‘maravillas' de la tecnología de las armas de fuego y los ‘milagros' que prometen es de lo más común entre las clases gobernantes que han llegado, sépanlo o no, a un callejón sin salida histórico. Sólo ven en las armas y las guerras la única manera de resolver los problemas con dinamita, pues se encuentran desconcertados por una gran variedad de complejas contradicciones socioeconómicas internas e internacionales que apenas comprenden y para las cuales no encuentran soluciones convencionales”. [151]

246. El análisis que el PSI presentó trató de relacionar la explosión de la violencia imperialista a las contradicciones de la sociedad estadounidense que comenzaban a ahondarse.

“El abismo creciente entre los sectores privilegiados que componen a la clase gobernante del capitalismo y las amplias masas del pueblo trabajador denota un nivel avanzado y objetivo de tensiones sociales y clasistas. Puede que parezca que a este análisis lo contradice la ausencia de activismo militante por parte de los trabajadores en Estados Unidos. Pero el bajo nivel de actividad huelguista otras formas de protestas sociales por parte de las masas no indica que la sociedad sea estable. Más bien, el hecho que durante la última década se dieron tan pocas muestras del conflicto entre las clases y, a pesar de la desigualdad social que rápidamente aumenta, sugiere que las instituciones políticas y sociales de Estados Unidos se han mostrado indiferentes al descontento de la clase obrera que se va acumulando. Organizaciones sociales ya establecidas, tales como los sindicatos obreros, ya ni siquiera funcionan, aunque de manera limitada, como conductos de agravios [quejas] populares...

...Lo que la clase trabajadora ahora requiere es una nueva organización internacional revolucionaria cuya estrategia, perspectiva y programa corresponden a las tendencias objetivas de la economía mundial y el desarrollo histórico.

Sabemos muy bien que existen legiones de pesimistas que se han convencido que no existe ninguna posibilidad para nada de establecer semejante movimiento internacional revolucionario. Podría notarse que los más incorregibles de estos pesimistas pueden encontrarse precisamente entre aquellos que no hace mucho ponían toda su confianza en los sindicatos y creían, en lo más profundo de sus seres, que la Unión Soviética iba a durar para siempre. Ayer estaban convencidos que el reformismo, burocráticamente aplicado, sería perenne. Hoy día creen —por cierto, no con menos convicción— que el triunfo del capitalismo es eterno. Pero el motivo de ese optimismo eufórico de ayer y del pesimismo desmoralizado de hoy es cierto tipo de superficialidad intelectual y política, cuyas características son dos: una falta de voluntad e incapacidad para analizar los acontecimientos en su marco histórico requerido; y una aversión a investigar las contradicciones que yacen bajo una apariencia superficial y engañosa de estabilidad social...

La confianza en el papel revolucionario de la clase trabajadora y la posibilidad objetiva del socialismo no es un asunto de tener fe, sino de la comprensión teórica de las leyes objetivas del desarrollo capitalista y del conocimiento de la historia, sobre todo del siglo XX...” [152]

247. Los desarrollos que siguieron, sobre todo los que siguieron los extraños e inexplicados eventos del 11 de septiembre, 2001, han comprobado las advertencias del PSI acerca de la explosión a nivel mundial del imperialismo estadounidense. Ni la invasión de Afganistán en el 2001, ni la invasión de Irak en el 2003 tomó al WSWS de sorpresa. Sus análisis han pasado la prueba del tiempo. Antes de cumplirse las 24 horas después del ataque en Irak, el PSI predijo lo que serían las consecuencias más probables de la invasión:

“El siglo XX no vivido en vano. Sus triunfos y tragedias le han dejado a la clase trabajadora un patrimonio de de lecciones políticas invaluables. Entre éstas la más importante es la comprensión el significado e insinuaciones de las guerras imperialistas. Son ante todo la manifestación de contradicciones nacionales e internacionales que no tienen solución con medios normales. No importa lo que sea el resultado de las etapas iniciales del conflicto que acaba de empezar, el imperialismo estadounidense tendrá su encuentro con el desastre. Es incapaz de conquistar al mundo entero. No puede abusar de nuevo a las masas del Oriente Medio con el grillete colonial. No ha de encontrar por medio de la guerra una cura viable a sus males internos. . Más bien, las dificultades imprevistas y la resistencia creciente que la guerra ha engendrado intensificarán todas las contradicciones internas de la sociedad estadounidense”. [153]

La crisis del capitalismo mundial y las tareas del Partido Socialista por la Igualdad

248. La crisis del capitalismo estadounidense es sólo una expresión de la crisis general del sistema capitalista mundial; un proceso que el WSWS ha analizado detalladamente. La explosión de la llamada crisis económica asiática en julio de 1997, y el colapso de la burbuja dot.com en estados Unidos revelaron las contradicciones explosivas que emanan de la creación de un sistema global de finanzas y la apoderamiento de la economía estadounidense por los intereses financieros bancarios. Como notara un informe que presentara Nick Beams, Secretario Nacional del PSI en Australia, ante una conferencia en la ciudad de Sídney en enero del 2000:

“Durante los últimos diez años hemos presenciado una serie de crisis en los mercados globales financieros que se ha ido profundizando. Primero se dio la recesión a principios de los 1990, la cual inauguró un período de destrucción de empleos empresariales que continúa desenfrenadamente, a pesar de declaraciones que los niveles de desempleo van disminuyendo. En 1992, vimos la crisis de la libra esterlina inglesa y el Mecanismo de Tipos de Cambio (MTC) europeo y la crisis del sistema bancario de Escandinavia. Luego se presentó la crisis del mercado de bonos de 1994, seguida por la crisis mexicana de 1994-1995 y el rescate de emergencia, a un precio de $50 billones, organizado por el gobierno de Clinton en nombre de los bancos estadounidenses. Pero tan pronto se ‘resolvió' la crisis mexicana, le siguió la crisis económica asiática de 1997-1998, la cual condujo al impago de préstamos por parte de Rusia; a la quiebra de la empresa financiera estadounidense Long Term Capital Management, que se especializaba en fondos de protección [hedge funds], en septiembre de 1998; y la intervención del Banco de Reservas de Estados Unidos para evitar la amenaza de una crisis sistémica en el sistema económico de su propio país y a nivel mundial. Por supuesto, referirse a estos eventos como la crisis mexicana, la crisis asiática y la crisis de quiebra de Rusia significa usar el término equivocado, porque lo que estamos presenciando son diferentes manifestaciones de una crisis del sistema económico mundial. Así como la gota primero ataca a las extremidades del cuerpo antes de llegar al corazón, la crisis económica mundial ahora se expresa en los acontecimientos que se despliegan en Estados Unidos”.

249. Después de la recesión de 2000-2001, Estados Unidos y la economía mundial gozaron de un período de expansión; varias de las tasas de crecimiento a nivel mundial quedaron entre las más altas desde la prosperidad económica que ocurrió después de la guerra. Pero esta expansión capitalista, cuyas bases eran más y más inestables, se manifestó ante todo en el aumento de la deuda en Estados Unidos y la creación de toda una serie de burbujas en la bolsa de valores, en las empresas de dot.com y en las propiedades. Las contradicciones del capitalismo estallaron en forma abierta otra vez con la crisis económica del 2007-2008. En enero, 2008, Nick Beams explicó lo siguiente:

“La crisis económica en Estados Unidos y el crecimiento expansivo de la economía mundial, especialmente durante los últimos siete años en los países en desarrollo, no son sucesos apartes sino diferentes aspectos o caras de un proceso singular...El crecimiento cada vez mayor de China (junto con otras naciones) no habría sido posible sin el enorme aumento de la deuda en Estados Unidos. Pero esta expansión de la deuda, que ha sostenido a la economía de Estados Unidos y a la demanda mundial, ahora resulta en una crisis. Al mismo tiempo, la producción barata en China y otras regiones, y la integración de estas regiones en la economía mundial, amortiguaron las presiones inflacionarias. Este proceso creó las condiciones para disminuir los tipos de interés y así impulsó la expansión del crédito, el cual ha jugado un papel estelar en sostener la economía de Estados Unidos y, por lo general, la economía mundial”. [154]

250. Dieciséis años después del colapso de la URSS, el capitalismo mundial se encuentra en un estado de crisis, la cual se concentra ante todo en el mismo centro del imperialismo: Estados Unidos. Al entrar el 2008, el PSI produjo un análisis de la crisis objetiva y de las tareas de nuestro partido. Éste notó que la extraordinario proliferación de la desigualdad social durante las últimas tres décadas “rápidamente ha de llegar a un momento de conflictos, a la vista y violentos, entre las clases”.

“El sistema político inflexible de Estados Unidos, administrado por dos partidos políticos que funcionan como instrumentos para poner en práctica los intereses de la plutocracia gobernante, es orgánicamente incapaz de reaccionar de alguna manera creíble, para no decir progresista, a las demandas del pueblo por cambios sociales significativos. A fin de cuentas, las exigencias por cambios sociales, aún cuando son de índole reformista, siempre terminan por chocar contra una clase gobernante inflexible y determinada a defender sus riquezas y privilegios sociales...

No importa a quien los partidos burgueses nominen a la presidencia y sea elegido presidente, la lógica del desarrollo social y político inexorablemente conduce a la intensificación del conflicto entre las clases. Además, el deterioro prolongado de la posición social y niveles de vida de la clase trabajadora; su parte cada vez menor en la distribución de la riqueza de la sociedad; y la implacable intensificación de su explotación por aquellos que los dueños que controlan los medios de producción, han echado las bases para un profundo cambio en la orientación política y las alianzas de la clase trabajadora. Aquellos que fracasan en aceptar, o que todavía niegan, que cambios profundos en la vida cotidiana, bajo los efectos de la economía durante los últimos 30 años, han dejado huellas profundas en la conciencia social de la clase trabajadora de Estados Unidos revelan no solamente su escepticismo desmoralizado, sino también ignorancia de la historia. La verdad es que la ausencia de conflictos sociales y clasistas a la vista durante el último cuarto de siglo presenta una aguda contradicción a las pautas normales de la historia estadounidense. Pero este período prolongado de aquiescencia, arraigado en una interacción compleja y excepcional entre procesos nacionales y, sobre todo, internacionales ya va llegando a su fin. La tarea esencial del Partido Socialista por la Igualdad en el 2008 es la preparación de todos los aspectos de sus labores —teóricas, políticas y organizacionales— para resolver las dificultades que plantea la explosión de los conflictos clasistas...

El Partido Socialista por la Igualdad, en solidaridad política con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, anticipa con confianza el resurgimiento de las luchas obreras. Estamos convencidos que la crisis objetiva del sistema capitalista le dará el impulso a nuevos levantamientos de la clase trabajadora estadounidense e internacional. Pero estos levantamientos no superarán automáticamente las dificultades de crear la conciencia socialista.

Tal como demuestran las luchas iniciales de la clase trabajadora durante los últimos meses, todavía existe un trecho enorme entre las consecuencias objetivamente revolucionarias de la crisis y el nivel actual de conciencia política. La situación objetiva impulsará a la clase trabajadora a la lucha y creará las condiciones para un enorme salto de la conciencia. Pero sería un error menospreciar el tipo de lucha que el partido debe llevar a cabo para fomentar la concienciación política de la clase trabajadora y superar la influencia reaccionaria de las burocracias, las cuales, aunque debilitadas, todavía funcionan como columna de apoyo importante y crucial al dominio capitalista. Y tampoco podemos ignorar el papel que jugarán miríadas de tendencias pequeño burguesas ‘radicales', quienes persistentemente tratan de desorientar a la clase obrera y mantenerla subordinada a las capas ‘progresistas' de la burguesía. La influencia de todas estas distintas agencias políticas de la clase gobernante se puede superar sólo luchando por asimilar las experiencias estratégicas de las luchas revolucionarias del pasado y por comprender las insinuaciones que nos presenta la crisis del capitalismo mundial en desarrollo”. [155]

El PSI, el CICI y el resurgimiento del marxismo

251. La inestabilidad de la economía mundial, la expansión de las tensiones mundiales geopolíticas, las explosiones de la violencia militar, el deterioro de las condiciones sociales de la clase trabajadora en todos los países, el crecimiento del conflicto entre las clases, y la enajenación que las masas de los pueblos sienten de las organizaciones políticas establecidas indican que una crisis revolucionaria se acerca. A fin de cuentas, la fuente de este desequilibrio, cuya trayectoria cubre más y más terreno, ha de hallarse en la incompatibilidad que tienen las relaciones sociales y las formas políticas desarrolladas por el capitalismo con la nueva expansión e integración mundial de las fuerzas productivas. Esta incompatibilidad sólo puede resolverse y ser transcendida si la clase trabajadora internacional conquista del poder político y con la reorganización socialista de la economía mundial. Hay una alternativa: el barbarismo.

252. En el mismo centro de la crisis mundial de encuentra la desintegración de la posición mundial que ocupa el capitalismo estadounidense. La vasta riqueza y la posición dominante que subyacen el “excepcionalismo” estadounidense —es decir, la falta de un movimiento político de las masas trabajadoras— han sufrido una erosión casi total. La sociedad estadounidense se ha polarizado a lo largo de líneas clasistas hasta un grado que no se ha visto desde los conflictos sociales de los 1930. Pero el capitalismo estadounidense no puede ofrecer las reformas que salvaron al sistema hace ya 75 años. La serie interminable de escándalos financieros y fracasos empresariales han causado que el público pierda la confianza en la “libre empresa”. El robo de las elecciones del 2000, las mentiras del gobierno para justificar la invasión de Irak y los horrores de Abu Ghraib y Guantánamo han sacudido la fe de la clase trabajadora en las instituciones de la democracia estadounidense. Las condiciones para la radicalización de la conciencia política de la clase trabajadora y un cambio en sus alianzas políticas ya han llegado a una etapa avanzada. Estados Unidos no está libre de las leyes de la evolución histórica. Ahora entra en un período de conflictos clasistas revolucionarios.

253. Solo un partido que inequívocamente se orienta hacia, y se basa en, la clase trabajadora; que se guía por la teoría más avanzada; que ha asimilado las lecciones de las luchas anteriores de la clase obrera internacional; y elabora un programa que parte de una crítica científica de las tendencias objetivas del desarrollo socioeconómico puede reunir los requisitos de la época revolucionaria. El Partido Socialista por la Igualdad y el Comité Internacional representan y llevan hacia delante una vasta tradición histórica. No existe ningún otro movimiento político que pueda, o siquiera desee, repasar su propia historia. Las organizaciones oportunistas —los socialdemócratas, los estalinistas, los sindicatos y las tendencias pablistas— no tienen ningún deseo de que le recuerden sus torpezas y crímenes. Ni tampoco desean que la invocación de la historia y los principios les pare de ejercer sus maniobras oportunistas. El Comité Internacional de la Cuarta Internacional es el único partido que conscientemente basa su labor política en grandes principios y, por ende, puede presentarle su historia a la clase trabajadora sin ningún vacío. Atraerá a su bandera los elementos más determinados, más honestos y más valientes de la clase trabajadora y la juventud.

254. Al celebrar la fundación de la Cuarta Internacional, Trotsky declaró en 1938:

“No somos un partido como los demás...Nuestro objetivo es la liberación material y espiritual completa de los trabajadores y explotados a través de la revolución socialista. Nadie más que nosotros va a preparar y guiarlo”. [156]

255. Setenta años después, la labor del Partido Socialista por la Igualdad y del Comité Internacional de la Cuarta Internacional le da un nuevo significado a estas palabras.

Notas:

141. Globalization and the International Working Class: A Marxist Assessment, Statement of the International Committee of the Fourth International (Oak Park, MI: Mehring Books, 1998), p. 108.

142. Ibid., p. 109.

143. Cited in Globalization and the Working Class, p. 109.

144. Globalization and the Working Class, p. 112.

145. The Globalization of Capitalist Production & the International Tasks of the Working Class (Southfield, MI: Labor Publications, 1993), p. 8.

146. Ibid., p. 51.

147. David North, The Workers League and the Founding of the Socialist Equality Party (Detroit: Labor Publications, 1996), pp. 18-19.

148. Ibid., p. 30.

149. Ibid., pp. 31-37.

150. http://www.wsws.org/sections/category/about/about.shtml

151. D. North, "After the Slaughter: Political Lessons of the Balkan War" http://www.wsws.org/articles/1999/jun1999/balk-j14.shtml

152. Ibid.

153. “La crisis del capitalismo estadounidense y la guerra contra Iraq”, http://www.wsws.org/es/articles/2003/may2003/spn2-m14.shtml

154. "The world crisis of capitalism and the prospects for socialism," http://www.wsws.org/articles/2008/feb2008/nbe2-f01.shtml

155. D. North, "Notes on the political and economic crisis of the world capitalist system and the perspective and tasks of the Socialist Equality Party," 5 January 2009. http://www.wsws.org/articles/2008/jan2008/rept-j11.shtml

156. "The Founding of the Fourth International" in Writings of Leon Trotsky [1938-39] (New York: Pathfinder, 2002), p. 93.