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El fracaso del capitalismo estadounidense
44 millones en Estadios Unidos viven en la pobreza
Por Patrick Martin
21 Septiembre 2010
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el autor
Este artículo apareció en nuestro sito en
su inglés original el 17 de septiembre, 2010
La cantidad de habitantes en Estados Unidos que vive en la
pobreza aumentó a 43.6 millones en 2009, según un
informe emitido por la Oficina del Censo el jueves pasado. Esta
es la mayor cifra desde que la agencia comenzó a publicar
semejantes cálculos hace 50 años. La cifra en sí
representa un aumento de 3.8 personas comparado con el 2008.
En el 2009, uno de cada siete estadounidenses era pobre, según
el gobierno define la pobreza. La tasa oficial de la pobreza es
14.3%, la más alta desde 1994.
La tasa de la pobreza, que había sido 13.2% en el 2008,
aumentó más 1%. El 2009 presenció 8.8 millones
de familias viviendo en la pobreza, inclusive un niño de
cada cinco. Esto representa la misma tasa de pobreza infantil
que existía 50 años atrás, cuando el Presidente
Lyndon B. Johnson anunció su programa de "La Guerra
contra la pobreza".
El informe del censo le da una dimensión histórica
a las fluctuaciones de la tasa de la pobreza en Estados Unidos.
El total de 43.6 en el 2009 es la cifra más alta desde
que la Oficina del Censo comenzó a reunir estadísticas
acerca de la pobreza en 1959, cuando el total de pobres fue 40
millones. Para 1965, la cantidad de pobres había disminuido
a 30 millones debido a que las condiciones económicas habían
mejorado después de recuperación que tomo lugar
luego de la Segunda Guerra Mundial. "La guerra contra la
pobreza" que Lyndon Johnson lanzó ese año alcanzó
cierto éxito, pues la cantidad de pobres bajó 23
millones justamente antes de la recesión de 1974-1975.
Pero la cantidad de pobres aumentó marcadamente durante
la década de los 1980, llegando a 40 millones en 1993.
Pero para el 1999, esta cifra había disminuido a 31 millones.
Desde ese entonces ha aumentado a paso seguro, proceso que aceleró
dramáticamente cuando comenzó la recesión.
El aumento de la pobrezaque refleja el impacto de la
recesión económica, los numerosos despidos y las
reducciones de los salariosse concentró en los adultos
d y los niños. En realidad, la tasa de la pobreza declinó
del 9.7 al 8.9% para aquellos con 65 años o más
de edad. La tasa de pobreza para niños aumentó de
19.4 al 20.7%, l tasa de pobreza para los adultos que pueden trabajar
tuvo un incremento del 11.9 al 12.7%.
La pobreza aumentó para todos los grupos raciales y
étnicos, pero probó ser mucho más alta para
los afro-americanos e hispanos. Los primeros sufren una tasa de
pobreza en el 25.8%; los hispanos en el 25.3%. En cuanto a los
blancos, la misma está en el 9.4%, lo que representa un
aumento del 8.6% en 2008.
Todo un sector del informe estaba consagrado a la cobertura
del seguro médico. La enorme pérdida de empleos
durante los dos últimos años ha tenido un efecto
devastador para el seguro médico, el cual en Estados Unidos
principalmente depende del trabajo de uno.
La cantidad de personas sin seguro médico sobrepasó
los 50 millones en el 2009, cifra alcanzada por primera vez desde
que las estadísticas comenzaron a mantenerse en el 1987.
La cifra representa un salto de los 46.3 millones en 2008.
Aproximadamente 16.7% de la población carece seguro
médico; en el 2008 la cantidad había sido el 15.4%.
Pero esta cifra no refleja una realidad completa, puesto que individuos
tienen que estar sin seguro durante todo un año antes que
se les tome en cuentas para fines de estadísticas.
La cantidad de personas con seguro médico patrocinado
por el gobierno aumentó de 87.4 a 93.2 millones debido
a la matriculación en los programas de Medicaid, Medicare
y el Programa de Seguro Médico para Niños. Pero
esta cifra la contrarrestó la disminución de gente
con seguro médico privado, las cuales bajaron de 201 a
194.5 millones. Solo el 55.8% de la población tiene seguro
médico en base de los empleos.
El documento de la Oficina del Censo reporta otras cifras que
muestran la crisis social que se ahonda en Estados Unidos.
* El ingreso de los hogares se estancó en 2009, disminuyendo
ligeramente a $49,777 de $50,112 en el 2008.
* La mujeres que trabajan jornadas de tiempo completo ganan
el 77% del salario que los hombres con horas similares ganan.
* Para los hogares afro americanos, el ingreso promedio entre
el 2008 y el 2009 declinó en un 4.4% y en un 1.6% para
los hogares de familias hispanas y blancas.
* En cuanto a las diferentes regiones del país, el ingreso
promedio en el MidWest, que ha sufrido los golpes más
duros debido al colapso industrial, declinó en un 2.1%,
y en el Oeste, centro del colapso de la vivienda, en un 1.9%.
No hubo cambio ni en el Sur ni en el Nordeste.
* Comparado con período antes de la recesión
en 1999, el ingreso promedio de los hogares disminuyó en
un 11.8% para los afro americanos, 7.9% para los hispanos, 5.7%
para los asiáticos, y 4.2 para los blancos.
* La desigualdad de ingresos continúa intensificándose.
En 2009, el 20% más rico recibió el 50.3% de todos
los ingresos y el 5% recibió el 21.7%.
* Aún antes de comenzar la recesión, la pobreza
ya era una experiencia muy familiar para un tercio de todos los
estadounidenses. Del 2004 al 2007, aproximadamente 31.6 de la
población vivía en la pobreza por los menos durante
dos meses o más.
La recesión de ahora ya ha empujado la tasa de pobreza
por un porcentaje de 1.9 puntos y la cantidad total de los que
viven en la pobreza ha subido por 6.3 millones, incluyendo a 2.1
millones de niños. Esta cifra es mayor que la de todas
las otras recesiones desde la Segunda Guerra Mundial, con la excepción
de las recesiones 1980-1981 y 1981-1982 en conjunto, cuando la
cantidad de los que viven en la pobreza subió por 10 millones.
De igual significado es la gran cantidad de estadounidenses
que viven apenas por encima de la línea de la pobreza y
quienes subsisten de ingresos completamente inadecuados para una
vida aceptable. La prolongación de los beneficios de desempleo,
por ejemplo, mantuvo a 3 millones de familias por encima de la
línea de pobreza el año pasado. Ya estos beneficios
fueron prolongados tres veces este año, y los más
probable es que terminen en absoluto después de las elecciones
de noviembre, lo que significa que millones de trabajadores serán
arro0jados a la indigencia.
Refiriéndose a estas cifras acerca de la pobreza, Isabel
Sawhill, de la Institución Brookings (grupo intelectual
liberal), notó que "Esto añade 6.3 millones
de gente nueva a las filas de los pobres desde el 2007, antes
de comenzar la recesión. El problema se pondrá mucho
peor mucho antes de que la situación mejore".
Sawhill añadió que sus investigaciones sugieren
que para mediados de esta década, la recesión añadirá
10 millones de gente a las listas de desempleados, inclusive 6
millones de niños.
Hay suficiente razón para creer que el verdadero nivel
de pobreza es mucho peor que el que la Oficina de censo ha reportado.
La línea que marca el comienzo de la pobreza es tan baja
como para ser ridícula: $22,050 para una familia de cuatro
o $10,830 para un solo adulto. No ha sido ajustada para tomar
en cuenta la región geográfica, y por lo tanto enormemente
menosprecia el nivel de pobreza en zonas de coste elevado, tal
como la Ciudad de Nueva York, Boston, Washington, D.C., y California.
La encuesta del Censo excluye sectores muy significantes de
la población: más de dos millones de prisioneros;
ancianos en residencias y con prolongada estadía en los
hospitales; y estudiantes que viven en los dormitorios de las
universidades. A la mayoría de estos grupos se les podría
clasificar de pobre si no vivieran en instituciones.
La línea que marca la pobreza también es extremadamente
anticuada, puesto que se basa en una fórmula de hace 50
años que se deriva de una época cuando los alimentos
constituían el mayor gasto de los presupuestos familiares,
las mujeres no trabajaban fuera de sus hogares, la mayoría
de la juventud no asistía a universidades, y la típica
familia tenía solo un carro. Por lo tanto no toma en cuenta
el impacto de los precios en alza de la atención médica,
la educación, la jardinería de niños, la
transportación y otras necesidades.
Además, como el mismo informe del Censo notara, ha habido
un gran aumento en la cantidad de individuos y familias que comparten
la vivienda debido principalmente debido a dificultades económicas.
La combinación de varias familias o individuos que no son
parientes en una sola vivienda tiene el efecto de reducir la tasa
de pobreza oficial, la cual se calcula de acuerdo a cada unidad
familiar.
Como le expresó David Johnson, jefe de la División
de Estadísticas Acerca de la Vivienda y los Hogares, que
forma parte de la Oficina del Censo, al Wall Street Journal: "Si
se determina la pobreza de acuerdo a los recursos de todos los
miembros de cada hogar que son parientes, ésta llegaría
al 17%".
La cantidad de hogares con familias múltiples aumentó
en un 11.6% del 2008 al 2010, y la proporción de adultos
entre las edades de los 25 y 34 años que viven con sus
padres aumentó del 12.7% en 2008 al 13.4% en el 2010. La
tasa de pobreza para estos jóvenes adultos era 8.5% cuando
se les consideraba como parte del hogar de sus padres, pero ésta
subiría al 43% si fueran independientes.
Estas estadísticas acerca de la pobreza muestran el
fracaso del capitalismo estadounidense y del gobierno de Obama.
La Casa Blanca recibió las cifras con gran indiferencia.
Obama lanzó una declaración de cinco párrafos
en la que concedió que las estadísticas del censo
"muestran lo difícil que fue el 2009", pero se
jactó de que el plan de estímulo que se había
adoptado el año anterior había prevenido una situación
peor".
Arguyó que "una recesión histórica
no tiene que convertirse en aumentos históricos de la inseguridad
económica de la familia". Añadió que
"debido a la Ley de Recuperación y muchos otros programas
ofrecieron reducciones fiscales y ayuda a los ingresos de la mayoría
de las familias trabajadorasy especialmente a los más
necesitadosmillones de estadounidenses se escaparon de la
pobreza el año pasado".
A medida que Obama se dirige a las elecciones del otoño,
la única justificación que el gobierno de Obama
puede ofrecer es que "la situación pudo haber sido
peor". Pero es dudoso que los millones de trabajadores que
han perdido sus empleos, sus seguros médicos y sus casas
durante los últimos dos años pueden conformarse
con esas palabras.
La declaración de Obama combina el menosprecio de la
crisis con una declaración que termina de la siguiente
manera: "A pesar de todas nuestras dificultades, sigo inspirado
por la dedicación y optimismo de los trabajadores de Estados
Unidos. Tengo la confianza de que saldremos de esta tormenta con
una economía revitalizada".
Esta retorica fanfarrona puede traducirse así: "Como
representante máximo del capitalismo yanqui, me asombra
que todavía no ha habido rebeliones de masas por parte
de los trabajadores de Estados Unidos tanto contra mi gobierno
como contra la aristocracia bancaria que sirvo. Espero poder engañar
al pueblo trabajador con mi retórica acerca la "esperanza"
y el "cambio" por lo menos durante unos pocos años
más".
Al menospreciar arrogantemente el sufrimiento de decenas de
millones de estadounidenses que han quedado empobrecidos con una
breve declaración por escrito, Obama consagró su
día laboral reuniéndose con dos grupos de ejecutivos
empresariales: el Consejo de Exportaciones que él mismo
dirige y que trata de fomentar la competitividad de las industrias
estadounidenses rebajándoles los costos, inclusive los
costos salariales; y dirigentes de las 100 empresas mayores del
país, quienes se juntaron para asegurar que el programa
educativo de su gobierno está en línea con los requisitos
empresariales del país.
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