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Huelga de trabajadores bolivianos contra el decreto de sueldos
del gobierno
Por Bill Van Auken
21 Abril 2011
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Miles de profesores, mineros, otros trabajadores y estudiantes
han llevado a cabo huelgas y protestas de masas por más
de una semana contra el intento del gobierno de limitar los incrementos
de sueldos.
En lo que se está volviendo un reto mucho más
militante al gobierno del presidente Evo Morales, los trabajadores
han sitiado a la capital de La Paz, tirando dinamita y librando
batallas campales con la policía antidisturbios. Ellos
también han bloqueado las carreteras que unen a la capital
con Cochabamba y Trinidad y, el Martes, cortaron el acceso al
principal aeropuerto por la mayor parte del día.
La demanda central que ha llevado a miles a las calles es un sueldo
viviente que cubrirá los costos de las necesidades
básicas, las cuales han aumentado considerablemente debido
a que Bolivia confronta una inflación en espiral, particularmente
en la comidas y los costos de combustibles.
Los sindicatos han presentado la demanda de un aumento de 15
por ciento, pero el gobierno ha decretado un aumento de 10 por
ciento y sólo para algunas secciones de la fuerza de trabajo.
La principal federación sindical del país, la COB
(Central Obrera Boliviana) logró imponer una pausa
a la lucha de las masas el fin de semana, mientras sus líderes
negociaban con el gobierno. Sin embargo, los trabajadores rechazaron
un acuerdo anunciado el Lunes que mantenía el aumento del
10 por ciento, las huelgas y las protestas se reanudaron.
Vamos a seguir en las calles, declaró Jonny
Milan, un dirigente de profesores en Cochabamba, a El País.
El aumento salarial del 10% no satisface nuestras necesidades.
Él declaró que los trabajadores considerarían
una verdadera traición si la COB resuelve firmar
el acuerdo".
La inflación de Bolivia se debe en gran medida a los
crecientes precios mundiales. Pero el presente espiral fue desencadenado
el Diciembre pasado, cuando Morales anunció el fin a los
subsidios del combustible, lo que llevó a subir al costo
de la gasolina en un 80 por ciento más. Mientras que el
gobierno fue obligado a anular la medida en cuestión de
una semana debido a levantamientos sociales de masas, los precios
de la comida y otras necesidades básicas, que subieron
junto con los combustibles, no volvieron a bajar.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas oficial
de Bolivia, la tasa de inflación para el primer cuarto
de este año ha alcanzado el 3.89 por ciento, casi dos tercios
de la tasa que había sido prevista para todo el 2011.
Un informe emitido por el Centro de Estudios del Desarrollo
Laboral y Agrario (CEDLA) encontró que los precios de alimentos
en Bolivia habían incrementado un 18.5 por ciento comparado
con Marzo del año pasado. Esto es 7.4 por ciento más
que el 11.1 por ciento de la tasa de inflación general
que fue anunciada por el gobierno para el mismo período.
En una declaración, el centro señaló que
la tasa de inflación para las necesidades básicas
era casi el doble de la oferta del gobierno de un
aumento salarial del 10 por ciento. Las cifras para el primer
cuarto de este año, añadió, ponen en
duda las afirmaciones de los oficiales gubernamentales y los hombres
de negocios que dicen que los aumentos salariales son la causa
de la inflación.
Las protestas han sido dominadas por profesores, trabajadores
de la salud y mineros, además de los estudiantes universitarios
que se les unieron en las calles.
Estas luchas se han intensificado mientras que la popularidad
de Morales ha caído en picada. De acuerdo a una encuesta
reciente, tan sólo 22 por ciento del electorado votaría
por él si hubiese una elección, casi un tercio del
64 por ciento que votó por él en su reelección
en Diciembre del 2009, una elección en la cual él
obtuvo una aplastante victoria sobre un oponente de derecha.
Elegido por primera vez el 2005 como el candidato del Movimiento
Al Socialismo, Morales llegó a la prominencia nacional
como el líder del movimiento de los cocaleros, el cual
defendía a los cocaleros pequeños contra los intentos
del gobierno, apoyado por los EE.UU., de erradicar los cultivos
como parte de la Guerra contra las drogas de Washington.
A pesar del uso de la palabra socialismo en el
nombre de su partido, Morales ha dejado intacta las relaciones
de clase y propiedad en Bolivia. Este es uno de los países
más pobres del hemisferio, con casi 60 por ciento de la
población viviendo en pobreza y un cuarto de bolivianos
apenas sobreviviendo en extrema pobreza. Las tasas de pobreza
han permanecido prácticamente sin alteraciones bajo Morales,
mientras que la aguda desigualdad social que caracteriza al capitalismo
boliviano continua persistiendo.
El conflicto por los sueldos ha subrayado el hecho que el gobierno
del MAS manda en nombre de los propietarios capitalistas nacionales
y las corporaciones y bancos trasnacionales, a pesar de estar
apoyado en la burocracia sindical del COB, las organizaciones
campesinas y los grupos indígenas.
En su categórico rechazo de las demandas de trabajadores
por salarios que siguen con el ritmo de la inflación ,
el gobierno de Morales tiene su ojo en el déficit fiscal
del país el cual se espera que llegué a los
870 millones de dólares o 4.2 por ciento del PBI- y su
impacto en la posición de Bolivia frente a las instituciones
financieras mundiales.
En su intento de reprimir al levantamiento de la clase trabajadora,
Morales ha retratado a los trabajadores empleados por salarios
como una minoría de intereses especiales, cuyas
demandas obligarían al gobierno disminuir los subsidios
para los pobres y los ancianos y descartar programas de desarrollo
económico. En realidad, el gobierno rechaza dar un salario
viviente porque defiende las ganancias y la riqueza de los grandes
negocios, los bancos y los principales latifundistas.
El gobierno, buscando movilizar a sus partidarios en el liderazgo
de las organizaciones campesinas e indígenas, ha hecho
un llamado para realizar una marcha en defensa del gobierno esta
semana.
La semana pasada, Morales acusó a los trabajadores que
protestaban por los sueldos de intentar un golpe contra
su gobierno. Si la policía los hubiese dejado, ellos
habrían dinamitado al Palacio Legislativo, al Palacio de
Gobierno, declaró. Si ellos me hubiesen encontrado,
estoy seguro de que me hubiesen dinamitado.
Usando una retórica que hacía eco a anteriores
gobiernos anticomunistas de Bolivia, el viceministro de la Coordinación
con Movimientos Sociales, César Navarro, acusó que
algunos grupos sindicales radicales están llevando
a cabo actos diarios de violencia y confrontación en las
calles. Él aseguró que están actuando
por motivos políticos, evidenciados con la presencia
de marchistas pagados.
El gobierno depende en gran medida de la perfidia de la burocracia
sindical. El líder del COB Pedro Montes ha pedido al gobierno
de Morales una nueva ronda de conversaciones programada para el
Sábado lo cual sin duda renovará los intentos de
la burocracia de conducir las huelgas y las manifestaciones a
un final.
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