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La crisis europea

Por Peter Schwarz
4 Agosto 2011

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Hace 54 años que se firmó el Tratado de Roma. Durante todo ese tiempo, ni laUnión Europea ni ninguno de sus precursores habían llegado tan cerca del precipicio como lo estuvieron la semana pasada. Los expertos concuerdan: si los mandatarios de los países en la eurozona no resuelven la crisis de la deuda durante la reunión cumbre del jueves que viene, la Unión Europea (UE) y el euro dejarán de existir.

Semejante fracaso no se va a limitar solamente a la esfera económica. Desde la Guerra de los Treinta Años durante el Siglo XVII, las pugnas bélicas continuamente han azotado a Europa hasta culminar en las dos guerras mundiales del 1914 y el 1939. Desde ese entonces, le UE y todas las organizaciones anteriores han funcionado como los mecanismos más importantes para prevenir nuevas luchas armadas entre la potencias europeas. No fue ninguna sorpresa, pues, que para muchos de los políticos de antigüedad que se expresaron antes de dicha reunión—según Spiegel Online—Europa “para Europa la alternativa todavía es la guerra y la paz, no los euros y los centavos”. Anunciaron con vehemencia que la reunión cumbre de emergencia, celebrada en Bruselas, no va a fracasar.

Pero ésta no ha resuelto la crisis; sólo la ha postergado. Y más bien ha exacerbado las causas fundamentales.

Los participantes adoptaron planes de largo alcance para concederle a Grecia otro préstamo (el segundo) valorado en €109.000.000.000. Igual que el primero, éste exige que se impongan medidas de austeridad drásticas. Para facilitar que el préstamo se pague, la tasa de interés sobre la deuda del gobierno griego ha sido reducida del 4.5 al 3.5%. El tiempo límite para pagar el préstamo se ha extendido de siete años y medio a 15 y 30.

La autoridad del Fondo de Rescate Europeo (FRE) es ahora más amplia, pues en el futuro tendrá el mando para comprar bonos abiertamente en el mercado y así ayudar de manera activa a los países más vulnerables. No obstante, el volumen total no ha de aumentar.

Los que participaron en la reunión cumbre han hecho un escándalo acerca de la participación de acreedores privados en la deuda de Gracia. Para el 2014, éstos habrán invertido €50.000.000.000. Pero una análisis más minucioso revela que esto es una ficción. Los bancos, las empresas de seguros y otros acreedores privados pueden canjear los bonos griegos con una pequeña pérdida cuyo promedio es el 20%, o los pueden canjear por nuevos bonos a largo plazo cuyo pago lo garantiza la UE. De ese modo pueden vender sus bonos griegos a precios mucho mayores que los que el mercado ahora ofrece. El público asume todos los riesgos.

Las medidas adoptadas en Bruselas todavía tienen muchas ambigüedades e incertidumbres, y como resultado la deuda del gobierno griego, que ahora llega a €350.000.000.000, sólo va a disminuir en €26.000.000.000; es decir, una gota en el océano.

Irlanda y Portugal también sufren deudas enormes, pero ambos países han de aprovecharse de las tasas de interés más bajas que el fondo de rescate ofrece, pero la participación de los bancos expresamente se limitan a Grecia. No se promulgó ninguna condición para Italia y España, aunque a decir verdad las tasas de interés de los bonos de los dos países se han disparado. Se considera que las deudas de ambos forman parte fundamental de la crisis europea.

Es sólo cuestión de tiempo que el euro padezca mayor presión y que los mandatarios de los diferentes países tengan que reunirse de emergencia una vez más.

Durante la reunión cumbre nadie mencionó las causas fundamentales de la crisis de la deuda, y mucho menos se presto a averiguarlas. Los políticos y la prensa repiten hasta la saciedad que la crisis se debe a administradores bancarios de motivos dudosos y a que los países afectados habían “estado viviendo más allá de sus medios”.

El hecho es que causa de la crisis es el saqueo sistemático de los cofres del estado y del enriquecimiento de la clase alta a costillas del pueblo trabajador. Durante tres décadas, las rentas internas de las empresas y de los ricos han disminuido constantemente. Los millones de millones de euros que los bancos perdieron por medio la especulación fueron recuperados luego de la crisis económica del 2008, la cual ha ahogado las finanzas públicas.

El rápido aumento de la riqueza privada y en la cantidad de millonarios—aumento que continúa sin cesar a pesar de la crisis—muestra que Europa no tiene ninguna escasez de fondos para pagar las deudas. Según el World Wealth Report [Informe Mundial Sobre la Riqueza], recopilación de datos del banco inversionista, Merrill Lynch, Europa contaba con 3.1 millones de millonarios en el 2007. El valor colectivo total de los bienes de esta gente llega a US$10.600.000.000.000.000 [US$10.6 trillones, o sea, €7.5 trillones]. Si a esta riqueza se le impusiera un impuesto de emergencia en tan solo un 4.7%, toda la deuda pública de Grecia desaparecería en un santiamén.

Esta riqueza sigue aumentando velozmente hoy día. Según el Bundesbank, solamente en Alemania la suma total de las fortunas privadas han aumentado durante los últimos cinco trimesters por €350.000.000.000, lo cual equivale exactamente a la deuda griega. Y esto a pesar de que los sueldos promedio han permanecido estancados por diez años y los salarios más bajos han caído. La riqueza se concentra casi exclusivamente en el 10% más rico de la sociedad, el cual es dueño de más del 60% de la riqueza total.

Pero esta riqueza está fuera de límites para los gobiernos de la eurozona. Pero Bruselas categóricamente rechazó hasta el pequeño impuesto sobre los bancos que Sarkozy exigiera (por razones tácticas). Los líderes congregados se aprovecharon de la crisis para acelerar la redistribución de la riqueza social. La reunión cumbre que se celebró en Bruselas recibió con los brazos abiertos los programas de austeridad que se van a imponer en Italia y España. Insistió también que los déficits presupuestales de todos los países pertenecientes a la UE deben disminuir en un 3% para el 2013, lo cual significa reducciones aún más drásticas a los fondos destinados a los programas sociales.

No sorprende nada que los partidos burgueses de la “izquierda”—los socialdemócratas, los verdes y los ex estalinistas—insisten en mayors ataques contra el pueblo trabajador. Se pintan a sí mismos de redentores de la unidad europea, pero el concepto que tienen de como “salvar a Europa” consiste en la austeridad sin fin.

En Grecia, la Victoria de PASOK, partido socialdemócrata, fue la primera condición del programa de austeridad que disminuirá los niveles de vida de los trabajadores y los pensionados en un 40% para el 2015. En Italia, el Presidente Giorgio Napolitano, de 86 años de edad y viejo cuadro del Partido Comunista estalinista, ahora se esmera para que la oposición de centro-izquierda apoye el programa del gobierno de Berlusconi; programa cuyo blanco consiste casi exclusivamente de los de sueldos bajos y medios.

En Alemania, el Partido Socialdemócrata (SPD) ha brindado su apoyo al gobierno de Merkel para así adoptar medidas impopulares que resuelvan la crisis europea. Y en Spiegel Online, el dirigente del Partido Verde, Cem Özdemir, elogió al primer ministro de Grecia, Papandreou, porque éste había presentado sus medidas de austeridad en contra de la resistencia popular.

Durante la década de los 1920, León Trotsky enfatizó que la burguesía europea era incapaz de unir a Europa en nombre de sus pueblos. El sistema capitalista, basado en la propiedad privada, la explotación, el provecho propio y los intereses nacionales, no podia garantizar ni la coexistencia armónica ni la solidaridad de los pueblos europeos.

El debate entre los partidos burgueses de derecha e “izquierda” en cuanto a la resolución de la crisis vacila entre, por una parte, el nacionalismo flagrante, y, por otra, la salvación de Europa por medio de la ruina de sus pueblos. Tal como sucediera durante la década de los 1930, ambos caminos terminan en la decadencia social, las dictaduras y la guerra.

La clase trabajadora no puede subordinarse a ninguno de estos campos. Tiene que luchar por su propia respuesta a la crisis: la reorganización de Europa en base socialista. Hay que expropiar a los grandes bancos y colocarlos bajo control democrático. También hay que cobrarle enormes impuestos a las propiedades de los super ricos o confiscarlas. Sólo en base de estas medidas será posible resolver la crisis, superar las divisiones sociales de Europa y utilizar sus enormes recursos para bien de la sociedad entera.

La creación de los Estados Socialistas Unidos de Europa es la única alternativa a la balcanización de Europa que la convierte en estados naciones que se lanzan a la guerra unos contra otros o que caen bajo la dictadura del capital bancario y sus instituciones en Bruselas.

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