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SOPA, PIPA y la libertad del Internet
Por Andre Damon
27 Enero 2012
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el autor
Millones de personas firmaron peticiones online el Miércoles
contra dos leyes de censura del Internet que actualmente están
bajo consideración por el Congreso estadounidense. Las
peticiones fueron impulsadas por llamados de miles de sitios webs,
algunos de ellos, incluyendo Wikipedia y Reddit, cerraron todo
el día en protesta.
Las protestas y peticiones fueron dirigidas contra la Ley de
Detención de Piratería Online (SOPA, siglas en inglés)
en la Cámara de Representantes estadounidense y su contraparte
en el Senado, la Ley de Protección de IPs. (PIPA, siglas
en inglés).
El objetivo inmediato de las medidas serían los violadores
de las leyes de propiedad intelectual y las leyes han sido en
gran medida apoyadas por productores de películas y de
música. Sin embargo, la fuerza motriz más fundamental
detrás de estas leyes es el deseo por parte de la clase
dirigente en crear un mecanismo técnico y pseudo-legal
para expandir de manera significativa el poder del gobierno estadounidense
para regular el Internet.
Aunque su formato final, si son promulgadas, aun está
por ser determinado, tanto SOPA como PIPA otorgarían al
fiscal general el poder de buscar un mandato judicial para que
se bloquee por completo el acceso a dominios enteros. Se le tendría
que requerir a los buscadores y a otros sitios webs que eliminasen
los hipervínculos a tales sitios webs y firmas como PayPal
recortarían el financiamiento. Los sitios webs en mira
no tendrían ninguna base de apelación, lo que significaría
que sus derechos básicos de libertad de expresión
serían negados sin ningún debido proceso.
Hay significativos intereses corporativos que se han movilizado
en contra de las leyes en su presente forma, incluyendo a corporaciones
tecnológicas valorizadas en miles de millones de dólares
como Google, Facebook y Twitter.
En una carta al Congreso, varias de las más grandes
compañías recalcaron su apoyo por "los objetivos
establecidos por las leyes, proveyendo herramientas adicionales
de ejecución para combatir a sitios webs 'rebeldes'".
Ellos añadieron, sin embargo, que "las leyes tal como
están redactadas expondrían a compañías
tecnológicas y de Internet respetuosas de la ley en EE.UU.
a nuevas obligaciones, derechos privados de acción y mandatos
tecnológicos que requerirían del monitoreo de sitios
webs".
Un número de senadores, principalmente republicanos,
respondió a las acciones del miércoles diendo marcha
atrás públicamente de su temprano apoyo al proyecto
de ley. Un voto programado para el 24 de Enero en el Senado podría
ser refutado, en un intento para resolver un compromiso para apaciguar
algunos de los críticos corporativos del proyecto de ley.
El borrador de SOPA y PIPA ha sido un asunto completamente
bipartito. En el Senado controlado por el Partido Demócrata,
PIPA fue introducido por Patrick Leahy, senador del Partido Demócrata
y Harry Reid, el Líder de la Mayoría del Senado
ha hecho campaña para que no se retrase el voto en la medida.
Por su parte, la administración Obama, mientras se presenta
como un partidario de la libertad del Internet, reafirmó
su compromiso esta semana a las provisiones básicas de
SOPA y PIPA, prometiendo "pasar una legislación coherente
este año que provee a los fiscales y a los titulares de
derechos nuevas herramientas legales para combatir la piratería
online que se origine más allá de las fronteras
de EE.UU.".
Cualesquiera sea el resultado final, la clase dirigente estadounidense
ve a la comunicación abierta y el esparcimiento de la información
online como una grave amenaza, y está completamente comprometida
a establecer un mayor control del Internet.
Entre los elementos más significativos de los proyectos
de ley se encuentran el otorgamiento de la inmunidad legal a compañías
de web hosting, proveedores financieros de transacciones y otras
corporaciones que estén dispuestas a terminar servicios
a sospechosos de haber violado leyes de copyright.
Esto, en esencia, constituye una codificación de la
campaña lanzada el año pasado contra Wikileaks,
después de que la organización publicará
documentos clasificados que revelaba la criminalidad del gobierno
estadounidense. Bajo la presión de la administración
Obama, Amazon y PayPal voluntariamente cerraron sus servicios
al sitio de denuncias. Esto fue parte de la completa campaña
del gobierno contra Wikileaks, incluyendo la persecución
de su fundador Julian Assange y el enjuiciamiento militar de Bradley
Manning.
Subrayando el carácter sin principios de la oposición
de varios de las compañías de tecnología
a SOPA y PIPA, ambos Amazon y PayPal han hecho llamados para que
se hagan cambios a la legislación.
El año pasado fue testigo de un número de acciones
por estados dirigidos a minar el uso del Internet en avivar protestas
populares. En Enero, el régimen apoyado por los EE.UU.
de Hosni Mubarak en Egipto tomó el paso sin precedentes
de cerrar todos los accesos al Internet poco tiempo antes de su
caída del poder. Ese mismo mes, el gobierno Tunecino tomó
medidas para bloquear Facebook y otros sitios de red social. Por
su parte, el gobierno estadounidense ha usado agresivamente el
Internet para espiar a la población.
La amenaza a la libertad de Internet es parte de un ataque
mayor a los derechos democráticos en los EE.UU., el cual
es la respuesta de la clase dirigente estadounidense a la erupción
de protestas sociales. Esto culminó en el fin del año
pasado cuando la administración Obama firmó la Ley
de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, siglas en inglés),
el cual oficialmente sanciona la detención militar indefinida
sin acusaciones o juicios de ciudadanos o no ciudadanos por igual.
Wikipedia y otros sitios que cerraron sus actividades por un
día el miércoles urgieron a sus lectores a que escriban
a sus congresistas exigiendo que se opongan a los proyectos de
ley. Sin embargo, la libertad de Internet, junto con los derechos
democráticos en conjunto, no puede ser asegurado haciendo
llamados a los dos partidos o a las corporaciones que las controlan.
Depende sobre la movilización política independiente
de la clase trabajadora.
Los ataques a Wikileaks y el debate sobre SOPA y PIPA han remarcado
el rol dominante y creciente de un pequeño grupo de corporaciones,
trabajando cercanamente con el gobierno estadounidense, sobre
mucha de la actividad del Internet hoy en día. Este hecho
plantea un inmenso riesgo a la libertad del Internet. La infraestructura
social vital del Internet no puede ser dejada en las manos de
las corporaciones más grandes. Estos recursos deben ser
colocados bajo control democrático y la propiedad pública,
para que sean manejados en los intereses de la necesidad social
no el lucro privado.
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