La persecución de los refugiados en todo el mundo

10 junio 2015

Se acelera al flujo de refugiados hacia Asia, Europa y América. La reacción en esas regiones, de más violencia y mayor represión estatal, no se hace esperar. El objetivo es negarles a los refugiados sus derechos democráticos.

Por un lado, la Unión Europea actualiza dos tácticas contra la marea de refugiados del norte de África. Este año ya van casi dos mil ahogados entre de los que han intentado cruzar el peligroso Mar Mediterráneo.

La primera es un proyecto hecho público a mediados de mayo para repartir entre los estados miembros de la Unión Europea una cuota combinada de veinte mil refugiados en dos años. El número es patético considerando que se estima un millón de refugiados en ruta a Europa desde el norte de África, ni hablar de los ciento setenta mil que ya cruzaron el mar el año pasado.

No obstante, la propuesta ha detonado una enorme crisis en la Unión Europea. El Reino Unido, Irlanda y Dinamarca se niegan a participar en las cuotas. En Gran Bretaña el gobierno tory rechazó la propuesta que, según Teresa May, ministro del Interior, tendrá la consecuencia de ser un "factor de atracción," animando a la gente a intentar el cruce del Mar Mediterráneo. En lugar de ello, indicó, los inmigrantes deben devueltos a África por la fuerza.

Además del sistema de cuotas de refugiados, la Unión Europea se ha entregado a convertir a Europa en una fortaleza y se militariza cada vez más para detener el flujo de refugiados.

El 13 de mayo de este año el periódico londinense The Guardian reveló la existencia de un documento estratégico de la Unión Europea (19 páginas) sobre el uso de sus armadas, fuerzas aéreas y fuerzas terrestres para impedir que los refugiados salgan de Libia. Se trata no sólo de un bloqueo naval, sino de ataques aéreos contra los barcos y muelles que tengan que ver con el contrabando de inmigrantes a través del Mar Mediterráneo. También se proyecta el envío de tropas terrestres especiales a Libia.

El documento reconoce que tales maniobras van acompañadas con "un alto riesgo de daños colaterales, incluyendo la muerte de refugiados."

Todo el mundo bien sabe que las potencias imperialistas de Europa ahora amagan usar la fuerza militar en para resolver una crisis que ellas mismas crearon (junto con Estados Unidos), ayudadas e instigadas por el campaneo de "izquierda" a favor del "imperialismo de los derechos humanos."

El bombardeo, la destrucción, y la ocupación de sociedades enteras (Irak, Afganistán, Libia) por la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y Estados Unidos, junto con el uso de fuerzas sustitutas islámicas en la guerra para derrocar y asesinar a Muammar Gaddafi de Libia dio origen y sigue impulsando la ola de refugiados. Junto con la invasión de Libia, Estados Unidos y sus aliados europeos occidentales hacen uso de similares fuerzas sustitutas islamistas para derrocar el régimen sirio (el gobierno de Assad) aliado de Rusia e Irán. Estas guerras han producido millones de refugiados, entre ellos un gran número de trabajadores inmigrantes africanos que tratan de escaparse del sangriento caos creado por el imperialismo en Libia.

Amnistía Internacional publicó un informe a principios de mayo que demuestra que los refugiados atrapados en Libia sufren de "abusos generales por parte de grupos armados, contrabandistas, traficantes y grupos delictivos organizados en Libia, además de explotación sistemática, la anarquía y los conflictos armados." La infraestructura social del país ya no existe. Milicias y dos gobiernos rivales se luchan por controlar a Libia. Los inmigrantes en los centros de detención encaran torturas, asaltos sexuales, palizas, trabajo esclavo y ejecuciones rutinarias. A esas condiciones quieren devolver las potencias europeas a los refugiados.

Simultáneamente con la tragedia de los refugiados en el Mar Mediterráneo, ocurre otra crisis en Asia, unos 8.000 refugiados están varados a bordo de pequeñas embarcaciones en el Mar de Andamán y el Estrecho de Malaca. La mayoría de ellos son miembros de la minoría musulmana rohingya que huyen de persecución en Birmania (Myanmar) y bangladesíes que escapan las condiciones de pobreza en su país.

Los gobiernos de Malasia e Indonesia devuelven a estos barcos de nuevo al mar, siguiendo el ejemplo australiano. Muchos de los refugiados han estado en el océano desde marzo y a diario se ven amenazados por la muerte de hambre y por enfermedades.

Sin quedarse atrás, en Estados Unidos, cuyo gobierno finge ser el paladín de los "derechos humanos" para justificar su sin fin de aventuras militares en el extranjero, el gobierno de Obama actualiza medidas de inmigración dignas de una dictadura.

En respuesta a una orden judicial de cerrar nuevos campamentos de detención de niños y familias de refugiados que huían hacia el norte a causa de la violencia que cunde en América Central, el gobierno dice que tiene la intención de separar a las madres de sus hijos. Las madres permanecerán detrás de rejas, mientras que sus hijos serán alojados en hogares temporarios.

Al igual que con los refugiados del norte de África, las condiciones carniceras, creadas por décadas de maniobras imperialistas de Estados Unidos, obligan a los centroamericanos a huir de sus países, desde la violencia que siguió a las "guerras sucias" de las décadas de 1970 y 1980 hasta la de la "guerra contra las drogas". El resultado final es que estos países tienen ahora las tasas de homicidios más altas del mundo, y los que atraviesan la frontera con Estados Unidos escapan de las garras de la muerte.

Como en otros lugares, la respuesta de los gobernantes de Estados Unidos a esta crisis de su propia creación es una de represión inhumana e ilegal. La creación de grandes centros particulares de detención es una fuente de lucro a empresas privadas. El gobierno de Obama violó una orden previa de un tribunal que exigía normas humanitarias de atención y el tratamiento de los niños migrantes, y no su confinamiento en tales centros.

Protestas, incluyendo huelgas de hambre por las madres encarceladas con sus hijos en estos campamentos ilegales y abusivos, hicieron que los tribunales intervengan nuevamente. Tratar a los refugiados que buscan asilo como si fueran delincuentes y encerrar a los niños traumatizados es el método de Obama para disuadir a otros centroamericanos de intentar llegar a las fronteras estadounidenses. Otra táctica de disuasión es la militarización de gran parte de la frontera sur, con México, cosa que hace que a los inmigrantes crucen por territorios peligrosos, donde muchos mueren. Estas muertes, al igual que las del Mar Mediterráneo, son para "enviar mensajes".

El aumento de refugiados, y de políticas represivas contra ellos, deriva de la crisis global del capitalismo y del creciente belicismos de parte de las potencias imperialistas. No se puede separar la agresión contra los refugiados de la ofensiva que se acelera en todos los países contra los derechos democráticos y las condiciones sociales de toda la clase obrera.

La lucha contra la clase de poder y contra su proyecto bélico y contrarrevolucionario no es posible sino en compañía de una defensa de inmigrantes y refugiados, cosa que exige una lucha sin cuartel contra los intentos de la clase de poder de todos los países de convertir en chivo expiatorio a esos sectores más oprimidas de la clase obrera para posibilitar la destrucción de puestos de trabajo e ingresos, en pos de una política de chovinismo antiinmigrante de dividir y conquistar.

El Partido Socialista por la Igualdad y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional incondicionalmente defienden el derecho de los trabajadores de todas partes del mundo a vivir y trabajar en cualquier país que elijan, con plenos derechos democráticos y sin temor a la represión policial y la deportación.

La defensa de los derechos de los refugiados y de la clase obrera requiere de una campaña de unidad de los trabajadores de todos los países para organizar una lucha conjunta para derrocar el sistema capitalista, barrer con el andamiaje de estados naciones y echar los cimientos de una economía socialista mundial, organizada racionalmente en base a las necesidades sociales, no al lucro particular.

Bill Van Auken