Los 33: Un drama sobre el desastre minero del 2010 en Chile

por Hiram Lee
31 diciembre 2015

Han pasado cinco años desde el desastre minero en el desierto de Atacama en Chile. Entre agosto y octubre del 2010, el mundo entero fue testigo de cómo 33 mineros pasaron 69 días atrapados en un refugio pobremente equipado en las profundidades de la mina San José. Tenían poca comida y ningún medio de comunicación con el mundo exterior.

Gracias a la colaboración internacional de científicos, ingenieros y trabajadores de rescate así también como la solidaridad y experticia de los propios mineros, todos ellos sobrevivieron. El desastre expuso una vez más las condiciones brutales bajo las cuales los mineros son obligados a trabajar, no sólo en Chile, sino en todo el mundo. Los 33, una película en idioma inglés de la directora nacida en México Patricia Riggen (La misma luna) narra la historia del calvario de los mineros.

Al comienzo del film, los mineros de cobre y de oro abordan el bus para trabajar luego de haber celebrado el próximo retiro de un colega con 46 años de experiencia bajo tierra. Antes de su descenso, el jefe de turno Luis "Don Lucho" Urzúa (Lou Diamond Phillips) le advierte al propietario de la mina de inestabilidad estructural dentro de la mina. Éste le dice que no se preocupe sobre ello, que su única responsabilidad es transportar 250 toneladas por día de la mina, una cuota más alta que nunca.

Una vez que los mineros comienzan su trabajo diario, no toma mucho para que los miedos de Urzúa se vuelvan realidad. Mientras la mina colapsa sobre ellos, los trabajadores son dejados con la única opción de retirarse al refugio de emergencia de la mina.

Ahí descubren que el refugio previsto en mantener a 30 hombres vivos hasta el rescate casi ni tiene comida o equipo de primeros auxilios. El sistema de comunicación no está ni siquiera instalado. Para empeorar las cosas, la instalación exigida por ley de escaleras que podría haber permitido a los mineros escapar mediante largos túneles verticales tampoco fue jamás completada.

La responsabilidad de racionar lo que queda de comida disponible es dada a Mario Sepúlveda (Antonio Banderas), quién se vuelve el líder de los abandonados trabajadores. Los mineros se preparan para el calvario que se avecina y no del todo seguros de que la ayuda está por venir.

En la superficie, se vuelve claro que el propietario de la mina está completamente preparado para dejar que los hombres mueran. Sus familias protestan y exigen saber cómo es que los equipos de rescate aún no han llegado. La simpatía por los mineros se esparce por todo Chile y eventualmente el mundo. La administración del presidente Sebastián Piñera (Bob Gunton) entra en acción para prevenir un escándalo político para sí mismo. Piñera, a regañadientes, envía al ministro de minas Laurence Golborne (Rodrigo Santoro) para que supervise las operaciones de rescate.

Cuando las perforaciones de los trabajadores de rescate finalmente alcanzan a los mineros y los encuentran con vida se da inicio a una histeria mediática. Los suministros son enviados a los hombres. Si bien ya no se mueren de hambre, permanecen en peligro. El largo y peligroso proceso de traerlos de vuelta a la superficie tomará meses. La cobertura mediática de su rescate es vista por más de mil millones a nivel mundial. Los 33 posee más de unos cuantos momentos conmovedores. Los actores Antonio Banderas y Lou Diamond Phillips, en particular, dan con seguridad las mejores actuaciones de sus carreras.

Entre los aspectos más llamativos de la película es el sentimiento de solidaridad entre los mismos mineros, algo que durante el curso de la historia es cuestionado, impulsado y reafirmado. Éste sirve como respuesta al cinismo y egoísmo del gobierno de Piñera.

Es una solidaridad que parece haberse mantenido intacta hasta hoy. Desde el desastre del 2010, los mineros han dividido todas las ganancias de contar su historia -incluyendo el dinero obtenido de Los 33 - igualitariamente entre ellos. No parecen haber perseguido la fama y la fortuna a expensas del otro.

Lo que carece el film de Riggen es una comprensión o interés más profundo de las circunstancias sociales que condujeron a este desastre en primer lugar. ¿Qué hizo semejante desastre posible? ¿Cómo es que los propietarios de la mina no fueron encontrados culpables de la negligencia criminal, como la película nos dice, incluso después de que las condiciones ilegales que existieron en la mina fueron expuestas al mundo?

Hay conexiones históricas importantes que no son exploradas en el film y, junto con ellas, las posibilidades dramáticas que habrían presentado.

El mismo presidente Piñera fue un billonario que amasó su fortuna cuando el país se encontraba bajo el mandato del dictador militar Augusto Pinochet. Su hermano, José Piñera, fue ministro de minas durante el régimen de Pinochet y encabezó las privatizaciones y "reformas" de libre mercado que ayudaron a crear las condiciones para los desastres como éste.

La película ha transformado al ministro de minas Golborne en algo semejante a un héroe. Él es retratado como una figura algo ingenua pero bondadosa en la administración de Piñera. Él lucha sin cansancio por los trabajadores que están bajo tierra.

En realidad, Golborne es una figura política de derecha. En el 2013, tres años después de los eventos del film fue obligado a abandonar su candidatura para la presidencia chilena cuando se vio involucrado en un escándalo financiero de abusos llevados a cabo durante su tiempo como CEO de las tiendas minoristas chilenas Cencosud en el 2006.

Ante la ausencia de un retrato más penetrante y verdadero de los eventos -y los personajes involucrados- la historia toma el camino hacia las banalidades que forman la esencia de cada película de desastre, sea completamente ficticia o basada en eventos reales. Se vuelve otra historia más de perseverancia humana tratada en los términos más abstractos. Demasiadas veces la propia película entra en el territorio de la fe y la religiosidad (La próxima película de Riggen, Miracles from Heaven, ha sido descrita como una "película familiar cristiana").

A pesar de sus simpatías con los mineros bajo tierra, la película permanece por la mayor parte en la superficie de las cosas.