Manifestaciones en todo México contra el aumento de la gasolina

6 enero 2017

Miles de mexicanos se movilizan en las calles en contra de la decisión de Año Nuevo del presidente Enrique Peña Nieto de recortar los subsidios a la gasolina, cosa que hará subir los precios al consumidor entre catorce y veinte por ciento esté año. “Cada día crecen las manifestaciones, que ocurren a través de ese país. “Con los gasolinazos la irritación social crece, aumenta hasta convertirse en un descontento generalizado que puede desbordarse, sin poder ser contenido”, dice un comentario del 3 de enero en un diario de la Ciudad de México, Excelsior.

Las movilizaciones son mayormente espontáneas, de camioneros, jóvenes y gente de clase media. El miércoles 4 de enero por la noche camioneros, taxistas, y otros, colocaron barricadas en las principales carreteras, de donde la policía los había sacado el día anterior.

La policía ha detenido a varias docenas de personas. El cuatro de enero hubo encontronazos en el Distrito Federal entre la policía y los manifestantes.

Pemex, Petróleos Mexicanos, compañía del estado, anunció que ese día se habían puesto barricadas ante once de sus centros de distribución y elaboración, causando una situación de crisis en los estados de Chihuahua, Morelos, y Baja California. La compañía advirtió que podrían cerrarse aeropuertos si continúan las manifestaciones. También informó de sabotajes a las cañerías.

También ese miércoles choferes de autobuses en Guadalajara, estado de Jalisco, se fueron en huelga contra el gasolinazo. No hubo servicio de transito durante el día, en casi toda la ciudad. Hubo manifestaciones en otras ciudades, con la participación de maestros y médicos.

Muchas estaciones de servicio han sido ocupadas en todo el país; Cientas más han sido cerradas por sus dueños. Las manifestaciones han sido muy grandes en Ciudad México, también en el estado de México, en el estado petrolero de Veracruz y en el centro industrial que es Puebla. Manifestantes en Ciudad Juarez impidieron el paso por uno de los cruces de la frontera con Estados Unidos.

Se organizan una serie de manifestaciones para este fin de semana, particularmente por sindicatos y grupos de campesinos. Estas manifestaciones ocurren en un momento crucial en la economía mexicana.

El tres de enero, la compañía Ford canceló un proyecto de construir una fábrica de 1,6 mil millones de dólares en México. En cambio hará una inversión en una fábrica en Detroit, estado de Michigan. Mark Shields, gerente general de la Ford declaró que el cambio se debía a “un ambiente más positivo para los negocios bajo el nuevo presidente Donald Trump”. El mismo día Trump condenó a la General Motors por mudar a México la producción de automóviles.

La decisión de la Ford fue noticia en todos los periódicos mexicanos. Hizo crecer temores de que el gobierno de Trump impondrá impuestos a las importaciones mexicanas y reducirá el importancia de México como eslabón en la producción industrial estadounidense. Ochenta y un por ciento de las exportaciones de manufactura y servicios mexicanos van a Estados Unidos.

La decisión de la Ford y los crecientes temores de una guerra comercial entre los dos países debilitó más al peso. El precio de un dólar subió a 21,40 pesos mexicanos. El peso débil y el acecho inflacionario aumentan el riesgo económico ligado a la reducción del subsidio de la gasolina. Las casas financieras calculan ahora que la inflación aumentará otro cinco por ciento. Varias veces en el 2016 el Banco Central aumentó los intereses; éstos ahora están en su más alto nivel desde el 2009.

Para la muy empobrecida clase obrera mexicana todo eso es inaguantable. La inflación excede los aumentos de sueldo; y explotan los precios al consumidor. Un reciente estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) informa que el poder adquisitivo del mexicano disminuyó 11,1 por ciento desde que ascendió Peña Nieto al poder en el 2012. El índice de precios para canasta básica diaria para una familia de cuatro ha aumentado a 218,06 pesos (10,19 dólares), casi tres veces el salario mínimo.

Aunque México es uno de los principales productores de petróleo, un obrero que gana el sueldo mínimo debe trabajar 12 días para llenar el tanque de un automóvil. El aumento del precio de combustibles causará un fuerte aumento del el precio de otros productos de necesidad básica. La casa financiera Finamex predijo en diciembre que el aumento de precios de combustibles resultaría en aumentos de 0,8 por ciento el los precios de artículos de primera necesidad sólo en las primeras dos semanas de este año.

En la última década la clase mexicana de poder ha intensificado su explotación de la mano de obra y de recursos naturales, en beneficio de las grandes empresas financieras e industriales americanas. Los manifestantes exigen que el gobierno deje de privatizar a Pemex. Esa empresa estatal fue el resultado de la nacionalización del petróleo mexicano en 1938, luego de una gran huelga de obreros de esa industria. En el 2013, el gobierno acabó con el monopolio petrolífero del estado. El gobierno de Peña Nieto ha reprimido con violencia manifestaciones y huelgas contra sus reformas de libre empresa a la educación. En el 2014, policías municipales y fuerzas federales raptaron y asesinaron a 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa. El año pasado la policía mató a docenas de campesinos y maestros en Noxichtlán, durante una huelga de un mes de los maestros del estado de Oaxaca. Peña Nieto se ha convertido en uno de los presidentes menos populares de la historia mexicana. Tiene una aprobación de apenas veinticinco por ciento.

Hasta el momento, el gobierno se abstiene de reprimir las movilizaciones contra el gasolinazo. Teme que eso cause un cataclismo social. Graco Ramirez, el gobernador del estado de Morelos, temiendo una explosión social, propone que el gobierno aumente los sueldos de los obreros peor pagados.

El miércoles 4, el presidente Peña Nieto tuvo que cancelar sus vacaciones para resolver esta creciente crisis. Insistió por televisión que no cancelaría la reducción de subsidios porque ésta era necesaria para preservar la estabilidad de la economía.

En el mismo discurso, Peña Nieto dijo que el ex ministro de finanzas, Luis Videgaray, regresaría como ministro de relaciones exteriores. Su nombramiento es parte de cambios de gabinete con el fin de relacionarse mejor con el gobierno de Trump. Peña Nieto dijo que el nombramiento de Videgaray era una señal de diálogo y de mejores vínculos con el gobierno de Trump, con el fin de tener una constructiva relación de trabajo.

Esa declaración de postración sin duda encenderá más rechazo de parte de la clase obrera mexicana. Los familiares de millones de trabajadores mexicanos están sujetos a deportación bajo Trump. Existe inquina contra Videgaray por arreglar una reunión entre Trump y Peña Nieto en la Ciudad de México durante la campaña electoral estadounidense. Renunció su puesto de ministro de hacienda en septiembre, una semana después de esa reunión.

No se sabe todavía si las manifestaciones se acelerarán, o si serán sofocadas por los sindicatos con la asistencia de Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena.

La magnitud de las manifestaciones contra la reducción de subsidios de gasolina ponen el dedo en el renacimiento de la lucha de clases a través del mundo, incluso en Estados Unidos. Los bárbaros ataques contra los programas sociales de Trump y sus compincharía de ex generales y políticos casi fascistas encenderá el fuego de la lucha de obreros al otro lado de la frontera con México. Creará las condiciones para unir las luchas de trabajadores mexicanos y americanos.

Los trabajadores mexicanos necesitan unirse más que nada con sus hermanos de clase en Estados Unidos y Canadá para rechazar la contrarrevolución social que ocurre en su país. Los trabajadores de América del Norte son parte de una cadena industrial, produciendo partes para los productos de los que las empresas lucran enormemente.

El proletariado mexicano necesita reconocer que la burguesía de su país pregona el nacionalismo al mismo tiempo que colabora con el imperialismo yanqui para enriquecerse a costillas del pueblo de México. Siempre que los trabajadores de un país sean manipulados en confrontaciones con los trabajadores de los otros, mediante asociaciones de libre comercio o mediante guerras comerciales, seguirán cayendo los estándares de vida.

Los obreros americanos deben rechazar los embustes racistas y xenofóbicos de Donald Trump, de los sindicatos estadounidenses, y de individuos como Bernie Sanders (que combina el veneno del nacionalismo con palabras de izquierda). La estrategia clave de la revolución mundial es unidad de la clase obrera del este hemisferio, norte y sur América. Con ese fin, es imprescindible el establecimiento de secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional por toda América Latina.

Eric London