Cuba gira hacia la austeridad y la inversión extranjera para contrarrestar la contracción económica

por Alexander Fangmann
9 enero 2017

En una sesión de la Asamblea Nacional de Cuba celebrada la semana pasada, el presidente cubano Raúl Castro y el ministro de Economía Ricardo Cabrisas, revelaron que la economía del país se contrajo casi en un 1 por ciento en el último año. Esta es la primera vez que se produce oficialmente una recesión desde 1993, después de la disolución de la URSS y el colapso de las relaciones económicas que habían subvencionado la economía cubana durante varias décadas. Las declaraciones de Castro y Cabrisas dejaron claro que el gobierno cubano pretende acelerar su programa de despido de los trabajadores del sector público y lanzarlos al creciente sector privado, invitando simultáneamente a los inversionistas extranjeros para que aprovechen la barata mano de obra cubana.

La razón principal de esta contracción económica, es el bajo precio continuo de los productos, particularmente del petróleo, del níquel y del azúcar, como resultado de la actual crisis económica mundial. Esto se ha manifestado en Cuba con la caída masiva del apoyo económico de Venezuela, ya que la economía de ese país se tambalea por el impacto de los bajos precios del petróleo que suministran casi todas sus ganancias de exportación y una parte sustancial de sus ingresos estatales.

En particular, Venezuela no ha renovado contratos de servicios médicos prestados por médicos cubanos y otros profesionales —la principal fuente de ingresos de exportación de Cuba —e incluso se ha retrasado en los pagos. Además, se estima que los envíos de petróleo venezolano a Cuba han bajado de 90.000 barriles diarios (bpd) a 40.000 bpd hacia fines de año.

La caída de los suministros de petróleo ha provocado recortes en la iluminación pública, el servicio de autobuses y la imposición de grandes disminuciones en el uso de combustible por parte de los trabajadores estatales, incluyendo la reducción de las horas de trabajo y también puede que conduzca al cierre de una refinería en Cienfuegos, lo cual resultaría en la pérdida de cientos de puestos de trabajo. La reducción en los envíos de petróleo también ha llevado a una nueva caída en los ingresos en divisas fuertes, y por lo tanto en las importaciones, ya que Cuba estaba revendiendo parte de su petróleo subsidiado para obtener los dólares que necesitaban desesperadamente.

La estrategia del gobierno cubano para enfrentar el colapso del apoyo de Venezuela, es recurrir a la austeridad y a la expansión de las relaciones de mercado, particularmente a través de la inversión extranjera. Aparte de los recortes en el consumo de energía y las importaciones, incluso de los alimentos, la austeridad también se está llevando a cabo bajo el disfraz de "eficiencia" y la reducción de los gastos "eliminables". Cada vez son más los trabajadores que se desprenden del sector público y se convierten en cuentapropistas o trabajadores autónomos. El número de éstos, se ha disparado desde que fueron legalizados en 2010, y ahora ascienden a unos 550.000, es decir, alrededor del 10 por ciento de la fuerza de trabajo.

En total, aproximadamente un tercio de la fuerza laboral Cubana está comprometida, hasta cierto punto, con el empleo del sector privado, con 50.000 o más empleados en empresas conjuntas de inversionistas extranjeros. Un tema repetido por Castro durante su discurso ante la Asamblea Nacional fue el que Cuba necesita superar su “mentalidad obsoleta, llena de prejuicios” contra el capital extranjero y la inversión y eliminar los “retrasos excesivos en el proceso de negociación” que han obstaculizado el crecimiento en este zona. Hace poco Haier, una empresa china, anunció que abriría una fábrica en Cuba para producir tabletas y computadoras portátiles de bajo costo.

El discurso de Castro indicó además, que el país está retrasando los pagos a los proveedores mientras trabaja en renegociar su deuda externa, habiendo reestructurado alrededor de $ 50 mil millones en los últimos años. Aun así, Cabrisas dijo que Cuba buscaría vender bonos el próximo año para ayudar a superar un déficit en el presupuesto recién aprobado el cual dijo, ascendía a 12 por ciento del PIB. Si no se alcanzan los mayores objetivos de ingresos de las exportaciones y el turismo, es probable que el gasto social se reduzca para compensar el resto del déficit presupuestario.

El gobierno cubano también está buscando aumentar su propia capacidad para producir petróleo en el futuro, y ha estado trabajando estrechamente con compañías australianas y rusas para ampliar sus operaciones existentes. También está explorando la posibilidad de expandir los trabajos de perforación en el Golfo de México —el cual se ha pensado que puede tener un potencial de miles de millones de barriles de petróleo —y ha contratado a una firma china para realizar una exploración sísmica de la zona.

La situación en Cuba sería mucho peor si no fuera por el gran aumento del número de turistas, especialmente estadounidenses ya que ahora es más fácil viajar a la isla después de la normalización de las relaciones y de la reducción de las restricciones de viaje. Un informe del Ministerio de Turismo indicó que 4 millones de turistas visitaron Cuba en 2016, un 13 por ciento más que el año anterior, con 137.000 estadounidenses que visitaron el país, solamente durante la primera mitad del año. Sin embargo, este aumento de turistas también ha provocado la escasez de alimentos derivados de la reducción de las importaciones.

A pesar de las afirmaciones de Castro que con estas medidas Cuba “no está yendo” y “no irá hacia el capitalismo", los estratos gobernantes alrededor del Partido Comunista cubano, esperan utilizar la expansión de la inversión extranjera para mover a Cuba hacia un sistema más parecido al de China en el cual su autoridad y sus privilegios estarían garantizados, mientras ofrecen la empobrecida clase trabajadora cubana a la despiadada explotación por parte del capital estadounidense y mundial.