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Extrabajador de Amazon alza la voz: “Mi vida fue destruida por Amazon”

La Voz Internacional de los Trabajadores de Amazon (VITA) habló con un extrabajador de Amazon en España que fue despedido porque sufrió una lesión relacionada con su trabajo en julio de 2015.

José Antonio Rueda Bermúdez, de 30 años de edad, está casado y tiene una hija pequeña. Cuando se lastimó en su trabajo en la planta de Amazon de San Fernando de Henares a las afueras de Madrid, la empresa le negó compensación o cualquier otra forma de apoyo financiero que necesita para mantener a su joven familia.

José Antonio Rueda Bermúdez en su antiguo centro de trabajo, el centro de almacenamiento de Amazon San Fernando de Henares a las afueras de Madrid, España

José cargaba y movía cajas rápidamente cuando sintió un dolor punzante e insoportable. Amazon lo envió a Mutua Universal, una empresa que trabaja con el sistema de seguro social español que le da asistencia a los trabajadores lesionados en su trabajo. Un doctor lo diagnosticó con sacroileítis, una inflamación de la articulación sacroilíaca donde se conectan la espalda baja y la pelvis.

“Me dijeron que la lesión fue mi culpa”, dijo José. “Todavía tengo la inflamación y no puedo trabajar a causa de ella. Amazon lo sabe, pero no han hecho nada. Como sus doctores me dijeron que ya no tengo problemas, no puedo recibir ayuda financiera. Luego me enviaron de regreso al trabajo después de solo cuatro días y me dijeron que estaba perdiendo su tiempo”.

Al igual que la mayoría de los trabajadores de Amazon en España, José fue contratado a través de una compañía subcontratista, en su caso Manpower ETT. Cuando fue contratado a finales de 2014, hasta pensó que tenía suerte al escuchar a Amazon hablar de sus condiciones laborales. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta que la empresa no le dijo la verdad. Era imposible mantener el ritmo del trabajo, mientras que la administración vigilaba a los trabajadores como halcones.

La instalación en San Fernando de Henares fue la primera de Amazon en España. Tiene un sistema de cintas transportadoras de más de 15 kilómetros, 63 kilómetros de estantes y almacena más de 165 millones de productos. En noviembre del 2016, la instalación empleaba a 1.600 trabajadores. Amazon tiene planeado contratar a 2.000 trabajadores más en España dentro de los próximos dos años, incluyendo planes para abrir otro centro de almacenamiento cerca de Barcelona a finales del 2017.

Por miedo a caer en un desempleo prolongado, José fue forzado a trabajar a pesar de que seguía empeorando su lesión, haciéndolo trabajar más lento por su dolor constante.

Un escáner médico que muestra la inflamación donde la espina se encuentra con la pelvis, tomado casi dos años después de su accidente

“Manpower ETT no renovó mi contrato porque Amazon les dijo que no estaba trabajando igual, pero eso fue por mi lesión”, dijo José. “Amazon no entregó un reporte de mi lesión porque no querían pagarme nada. Después de que fui despedido, obtuve beneficios mínimos por un periodo, pero hace mucho que no obtengo nada. Ahora ni recibo ni un solo euro—ni para mi medicina, ni para nada”.

La esposa de José solo puede obtener empleos temporales, y recientemente la operaron para quitarle dos tumores en los pies. La joven familia se encuentra en una situación económica desesperada. Decidieron no decirle nada a su hija de ocho años para protegerla de la situación que pasa su familia. José está llevando su caso a las cortes, pero no tendrá un juicio hasta febrero del 2018.

“Mi vida fue destruida por Amazon. Ahora nos resulta difícil comprar carne. Es España, el desempleo es muy alto, y Amazon abre sus centros en áreas con altos niveles de desempleo”.

La herida de José expone el carácter brutal del trabajo temporal y por contrato, frecuentemente utilizado por Amazon alrededor del mundo. A parte de no tener protecciones de seguridad básicas, sus empleados trabajan hasta el borde del exhausto por temor a que Amazon no renueve sus contratos. Con una tasa de desempleo juvenil de 41,5 por ciento, los trabajadores españoles temen que perder su empleo pueda significar no tener ingresos por mucho tiempo, con consecuencias de vida y muerte.

El centro de almacenamiento de Amazon San Fernando de Henares

“La vida para la clase obrera en España es muy difícil”, dijo José. “Tienes que trabajar con los contratistas. Es muy extraño conseguir un trabajo directamente. Entonces empiezas a trabajar por dos meses. Luego te despiden después de unos meses y tienes que buscar otro empleo. Entonces, si trabajas en Amazon, no tienes vacaciones, no tienes descansos, caminas 20 kilómetros por día, y no puedes parar. La compañía usa tu pistola etiquetadora para monitorear que tan rápido te mueves. Y si vas al baño, mis colegas me contaron que la pistola te manda un mensaje ‘¿Que estás haciendo? De regreso al trabajo’”.

José escuchó sobre Nicole, una joven trabajadora de Amazon en Virginia, EE.UU., a quien Amazon también le negó atención médica. Nicole le dijo a Voz Internacional de los Trabajadores de Amazon que la empresa no tenía un registro de su lesión laboral. Amazon la obligó a seguir trabajando a pesar de que casi sufrió de insolación severa en la planta.

“Madre mía”, dijo José. “¡Y también tienen que pagar por atención médica en EE.UU.! Amazon juega con tu salud, aquí es lo mismo. Si te lastimas, que mal. Se pone calientísimo en nuestro centro de almacenamiento y hay un paso de trabajo muy agitado, no hay descansos. Puede ser peligroso”.

Un reportero de VITA le explicó la necesidad de una lucha política contra Amazon y contra el sistema capitalista, en el cual las corporaciones como Amazon controlan los sistemas políticos y dictan las políticas de los gobiernos.

“Estoy de acuerdo contigo. La situación política es vergonzosa. En España, [el primer ministro Mariano] Rajoy le está robando a la gente”, dijo. Mientras que esperaba que el partido político español Podemos pudiera “luchar para los intereses del pueblo”, explicó que está “desilusionado con los políticos”, incluyendo con Podemos, “porque siempre dicen que quieren escuchar, pero cambian de parecer cuando llegan al poder. Dicen lo que quieres oír”.

La VITA compartió con José la experiencia del partido hermano de Podemos, la Coalición de la Izquierda Radical en Grecia (Syriza), la cual impuso ataques brutales contra los servicios sociales, las pensiones, y las condiciones de vida de los trabajadores después de que prometió que iba a oponerse al programa de austeridad del Banco Central Europeo. “Interesante, no había oído hablar de eso”, dijo José.

José invitó a todos sus amigos a que seguir la página de Facebook de Voz Internacional de los Trabajadores de Amazon y compartió el World Socialist Web Site para que otros pudieran leerlo.

Cuando escuchó de la propuesta de VITA de que los trabajadores construyeran comités en sus plantas para unir sus luchas contra Amazon internacionalmente, dijo: “Estoy de acuerdo contigo. Nosotros, los trabajadores, somos los que tenemos el poder, pero nos quieren dividir unos contra otros. Tenemos que unirnos por todo el mundo. No debemos tener miedo y debemos luchar por lo que nuestros abuelos lucharon y ganaron. Los jóvenes, los jubilados, todos tenemos que unirnos”.

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