El infierno de la Torre Grenfell de Londres: un crimen contra la clase trabajadora

por Laura Tiernan
29 junio 2017

El incendio que consumió la Torre Grenfell al oeste de Londres el miércoles por la madrugada alimentó la indignación de los vecinos del lugar y de grupos comunitarios, cuyas advertencias de un serio riesgo de incendio fueron repetidamente ignoradas por las autoridades municipales.

El incendio catastrófico se declaró poco antes de la una de la mañana, en el segundo piso del edificio de viviendas de protección oficial en Kesington. Las llamas engulleron el edificio de 24 pisos que es el hogar de aproximadamente 500 personas.

Se ha confirmado el fallecimiento de doce, pero se espera que se eleve el número total de fallecidos. Un asistente social que ayudaba en las evacuaciones le dijo al Daily Mail que creía que nadie sobrevivió en los tres pisos superiores. Otras 74 personas están siendo tratadas en seis hospitales, de los cuales 18 están en cuidados intensivos.

Después de más de 12 horas los pisos superiores de la Torre Grenfell seguían en llamas. Las grúas de los bomberos no llegaban a esos pisos.

Vecinos y testigos describieron escenas desgarradoras, como de las personas atrapadas dentro del edificio en llamas, quienes gritaban pidiendo ayuda, hacían ondear toallas, camisetas o linternas de teléfonos móviles para llamar la atención de los bomberos.

Mientras el humo se espesaba, algunos residentes de los pisos superiores saltaron para escapar de las llamas.Algunos testigos describieron a trabajadores de los servicios de emergencia tapando con mantas los cuerpos de las víctimas, entre las que había niños. La gente atrapada dentro llamaba a sus amigos y a sus seres queridos. Una joven madre de dos hijos envió un mensaje de vídeo en Snapchat a su mejor amigo a las 2:54 de la mañana pidiendo ayuda antes de despedirse.

Más abajo, en la novena o décima planta, una mujer suplicaba a testigos que agarraran a su bebé envuelto en mantas. "Un hombre corrió hacia adelante y agarró al bebé de milagro", una mujer dijo a los reporteros.

Una enfermera que vive en la zona le dijo a CNN, "Era un infierno ... En mi vida he visto algo así ... Hasta los bomberos con cascos protectores salían heridos".

Los vecinos les dijeron a los periodistas que no sonó ninguna alarma antiincendios para advertirles de las llamas. Los bomberos que llamaron a la radio LBC confirmaron que el edificio no tenía una alarma antiincendios central, tampoco rociadores internos y solo había una caja de la escalera para toda la torre. Las escaleras del cuerpo de bomberos solo llegaban al piso 12. Otros vecinos explicaron que se les dijo por parte de los servicios de emergencia que "se quedaran en el lugar" y que bloquearan las entradas por la puerta principal con toallas húmedas en vez de arriesgarse a salir del edificio. Se cree que muchos de ellos murieron.

Un bombero londinense con 29 años de experiencia le dijo a la radio LBC que las instrucciones de quedarse en el sitio funcionan "en una situación normal de incendio", asegurando que el fuego en un apartamento confinado sea contenido. Pero, explicó, el incendio de la Torre Grenfell no era una situación normal.

Como la cobertura en las redes sociales del incendio se hizo viral, miles subieron comentarios agradeciéndoles a los bomberos por sus acciones heroicas al rescatar a las víctimas. Muchos condenaron los recientes recortes a los servicios de bomberos que llevaron al cierre de 10 estaciones de bomberos en Londres, la eliminación de 27 camiones de bomberos, y la retirada de 500 bomberos. Para el 2019, están previstos recortes de 23,5 millones de libras.

De acuerdo con testigos oculares, el fuego que inició en el segundo piso se extendió por el edificio en menos de 15 minutos.

El revestimiento exterior de plástico canalizó el fuego hacia arriba, creando un infierno. El revestimiento cosmético inflamable fue instalado el año pasado como parte de las odiadas medidas de "regeneración" del distrito real de Kensington y Chelsea (RBKC; Royal Borough of Kensington and Chelsea) y la Organización de Gestión de Arrendatarios de Kensington y Chelsea (KCTMO; Kensington and Chelsea Tenant Management Organization). El diario Independentreportó que el revestimiento se añadió el año pasado "para mejorar la vista desde los apartamentos lujosos alrededor".

Foto que muestra los restos del revestimiento de espuma y aluminio quemado

Fuera del edificio, los vecinos del lugar dijeron que las autoridades estaban menoscabando la seguridad deliberadamente como parte de los esfuerzos para aburguesar el área y hacer que se vayan los inquilinos: "Creemos que el consejo y el TMO han estado en realidad gestionando el declive de la vivienda social aquí, para justificar más sus planes de regenerar, que es otra manera de decir demoler todo el área", dijo un vecino de la Torre a los reporteros.

Un vecino joven le dijo a la BBC que la "chapuza" del revestimiento que fue recientemente instalado "le prendió fuego al lugar". "Hay dos opciones, pueden o bien regenerar esos edificios o bien derribarlos... No nos quieren aquí y ponen esos edificios para ricos allí...".

El joven rechazó lo intentos de silenciarlo por parte de un reportero de la BBC. Era "demasiado pronto para sacar conclusiones", le dijo repetidamente. "A veces es solo mala suerte", dijo a sus oyentes James O'Brien, el presentador de la radio LBC.

Los hechos desmienten esos intentos por controlar los daños.

El Grupo de Acción de Grenfell (GAG; Grenfell Action Group) y residentes han venido advirtiendo de los riesgos de un serio incendio en los apartamentos desde hace más de una década. Apenas hace siete meses, advertía de que los defectos en las prácticas de salud y seguridad en la organización de la gestión de la finca eran una "receta para un gran desastre en el futuro". Estas advertencias fueron desestimadas por el consejo del Distrito Real de Kensington y Chelsea.

Las advertencias sobre el peligro de incendio hechas por el grupo a lo largo de muchos años llamaban la atención sobre: cableado eléctrico defectuoso y frecuentes picos de tensión, luces de emergencia defectuosas, vehículos que obstruyen los accesos de emergencia a la torre, la falta de un sistema de alarma antiincendios que abarque todo el edificio y lo inadecuado de las indicaciones de "permanecer en el lugar" que dio el consejo para la eventualidad de un incendio en uno de los edificios. En noviembre del 2016, el grupo citó del informe de la propia TMO que encontró que no se inspeccionó y no se realizó el mantenimiento de los equipos de seguridad antiincendios: "el extintor de fuego en este edificio, la habitación de la caldera en el sótano, la habitación del motor del ascensor, la habitación de los cuadros eléctricos en la planta baja y otras áreas tenían pasada la fecha de test de acuerdo con las etiquetas del contratista en los extintores".

El grupo reporta que en el 2013 un incendio importante en la Torre Grenfell fue "evitado por poco cuando los vecinos experimentaron un período de aterradores subidas de la tensión eléctrica que ulteriormente se determinó que habían sido causados por cableado defectuoso".

"Es un pensamiento verdaderamente aterrador pero el Grupo de Acción de Grenfell cree firmemente que solamente un suceso catastrófico expondrá la ineptitud y la incompetencia de nuestro propietario, la KCTMO [Organización de Gestión de Arrendatarios de Kensington y Chelsea] y pondrá fin las condiciones de vida peligrosas y el desinterés por la legislación concerniente a la salud y la seguridad que imponen a sus arrendatarios e inquilinos".

El revestimiento exterior quemado de la Torre Grenfell

El desastre es el producto de un encubrimiento que va hasta el corazón del gobierno conservador de la primera ministra Theresa May.

El último incendio importante de una torre en Londres, en julio del 2009, fue en Lakanal House en Camberwell, que cobró seis vidas, incluyendo las de dos niños y un bebé. Un informe forense recomendó que las normativas de la finca fueran actualizadas e instó a los promotores a que renovaran los edificios de muchas plantas para instalar sistemas de aspersores.

El ministro conservador, Brandon Lewis, dijo a parlamentarios que el gobierno se había comprometido con una política de eliminar una de cada dos normativas de construcción. "El coste de instalar un sistema de aspersores antiincendios puede afectar la construcción de viviendas —algo que queremos fomentar— así que tenemos que esperar y ver qué impacto tiene esta normativa", dijo.

El exministro de Vivienda, Gavin Barwell, prometió revisar las normativas de la construcción concernientes a la seguridad antiincendios, pero esa revisión nunca se hizo. Barwell fue nombrado el sábado nuevo jefe de gabinete de May.

El miércoles, un portavoz de Radical Housing Network (Red Radical de Viviendas), a la que está afiliado el Grupo de Acción de Grenfell, emitió una declaración: "El incendio en Grenfell es una tragedia horrenda y evitable de la que hay que hacer responsables a las autoridades y a los políticos. Los inquilinos del consejo de Grenfell no son ciudadanos de segunda clase —y sin embargo se enfrentan a un desastre inimaginable en los barrios más ricos de Kensington—".

Continuaba el grupo: "Es indignante que en la Gran Bretaña del siglo XXI no se pueda confiar en que las autoridades provean viviendas seguras, y que la gente en las propiedades del consejo no pueda llevar a la cama a sus hijos con seguridad por la noche".

El distrito de Kensington y Chelsea es uno de los más desiguales del país —hogar de los icónicos grandes almacenes Harrods, oligarcas billonarios y algunas de las propiedades más caras del planeta—. Recientemente se vendió una propiedad en la Plaza Carlyle, Chelsea, por 16.500.000 de libras. Presume de un "jardín galardonado", un cine "con asientos de estadio", una zona de bar y un gimnasio. Los agentes inmobiliarios Engels & Volker describen el "ambiente despreocupado" de Chelsea.

Y, sin embargo, en el mismo distrito, miles de familias se ven obligadas a vivir en viviendas miserables que son trampas mortales. El complejo residencial completo tiene que ser considerado como la escena del crimen. No hay que confiar en las autoridades. Los trabajadores tienen que tomar el asunto en sus propias manos contra el encubrimiento del Estado.

Tienen que exigir que se hagan públicos completamente y de inmediato todos los negocios de la Organización de Gestión de Arrendatarios de Kensington y Chelsea, incluso sus relaciones financieras con la autoridad local. Pero no pueden detenerse allí. Esto tiene que llegar hasta el final, hasta el gobierno —empezando por establecer cómo los ministros actuaron para entorpecer las medidas de seguridad antiincendios para rebajar los costes a los promotores inmobiliarios y una evaluación del impacto de los recortes en los servicios de bomberos.