Dimisiones en la organización caritativa de viviendas Shelter en Reino Unido, después de que Grenfell revelara el papel del "Tercer Sector"

por Julie Hyland
13 julio 2017

Tras el infierno de la Torre Grenfell, dimitieron dos dirigentes de la organización caritativa de viviendas Shelter.

Sir Derek Myers y Tony Rice dejaron sus cargos en la junta del icónico grupo de acción el 25 de junio. Su alejamiento viene después de que se revelara que Myers era un antiguo alto ejecutivo del consejo distrital de Kensington y Chelsea, que es propietario de la Torre Grenfell. El consejo y su Oganización de Gestión de Arrendatarios (TMO; Tenant Management Organisation ) ignoró repetidamente las preocupaciones de los residentes de que los malos estándares de construcción y de seguridad hacían del edificio una trampa mortal.

La cifra oficial de fallecidos es de 80, aunque la semana pasada la policía dijo que habían hecho "87 recuperaciones" de los "últimos restos humanos visibles" pero no pudieron estar seguros de que fueran restos de 87 personas.

Rice es director de Xerxes Equity, un grupo de inversión en la industria de la construcción que es el único accionista de Omnis Exteriors. Esta última es la compañía que le vendió el revestimiento a los contratistas empleados por la TMO de Kensington y Chelsea para la "renovación" de la torre.

El revestimiento utilizado era la versión más barata e inflamable de todas las disponibles, después de que la especificación fuera cambiada para reducir costes. Junto con el material de aislamiento inflamable, tuberías de gas al aire, la carencia de aspersores antiincendio y de extintores, un solo hueco de la escalera y camiones de bomberos mal equipados, esto produjo una catástrofe.

El año pasado, Xerxes —donde Rice es el principal accionista— recibió dividendos por valor de 950.000 libras de parte de Omnis. Rice era el director del comité de auditoría, riesgo y finanzas de Shelter.

Shelter no dio explicaciones de la renuncia de los dos. Una declaración dijo que habían "decidido renunciar a sus cargos por el bien de la organización caritativa. No querrían que hubiera ninguna distracción innecesaria del trabajo que estamos haciendo para ayudar a la gente afectada por el incendio de Grenfell".

Según el Guardian, sin embargo, hubo reportes de intranquilidad en Shelter acerca de su respuesta ante el incendio —algunos incluso sugirieron que su "silencio aparente" estaba conectado con la relación entre dos de los administradores y los órganos públicos y corporativos que para muchos son culpables del devastador incendio—. El periódico británico citó a un empleado de Shelter que dijo que los detalles del vínculo de Rice con Omnis "fueron una sorpresa devastadora para mucha gente".

Describiendo un humor "enfadado", la fuente anónima dijo, "El personal está preguntando cómo diablos llegó Shelter a esta situación. Creo que esperábamos una respuesta más pronta y más contundente de parte de una organización caritativa cuyo enfoque es dar un cobijo decente, seguro y a salvo".

Shelter negó que su respuesta haya estado por debajo de lo normal. El director interino Graeme Brown dijo que había sido importante que Shelter respondiera "a los asuntos que rodearon la tragedia de Grenfell de manera responsable e informada. Ha habido mucha especulación alrededor de las circunstancias que llevaron al incendio, y la situación es todavía extremadamente confusa. Los verdaderos hechos solo serán establecidos a través de la investigación en curso este verano, y nos uniremos a ese proceso".

Desde entonces, se ha revelado que Shelter había estado implicada en una colaboración para la recaudación de fondos con Omnis Exteriors, y que recibió más de 15 000 libras en donaciones del grupo de negocios a lo largo de dos años. Fue nombrado socio caritativo y beneficiario de la recaudación de fondos en una recepción organizada por Omnis en mayo del 2015 para representantes de la industria de la vivienda. "Esculturas especialmente encargadas hechas empleando productos de techumbre y revestimiento de Omnis se exhibieron en el lanzamiento, y más tarde fueron puestas en venta en un sitio web de arte", de cuyo precio de venta un 20 por ciento iba a Shelter, informó el Guardian .

El incendio de la Torre Grenfell es un acontecimiento que ha dejado al descubierto el verdadero estado de la nación —particularmente la enorme división de clases abierta a través de décadas de políticas de libre mercado, desregulación y recortes en el gasto público iniciadas por Thatcher y continuadas por gobiernos de todo el espectro político—.

El que Shelter tuviera tales amaños lucrativos con la industria de la vivienda muestra el grado en el que cada aspecto de la vida social en el país ha sido colonizado por esta agenda neoliberal y antiobrera. La organización caritativa fue fundada en 1966 como parte de la campaña contra las terribles condiciones en el sector de vivienda, particularmente en el oeste de Londres —escenario del incendio de la Torre Grenfell—. Un elemento principal en su formación fue el programa pionero de la BBC, Cathy Come Home, que destacaba los apuros de las familias sin techo y la frialdad e insensibilidad de las autoridades.

Hoy en día, los socios corporativos de Shelter incluyen a British Land y el Berkeley Group, entre los dos mayores agentes inmobiliarios de Reino Unido. El Berkeley Group es el agente inmobiliario colectivo de apartamentos de lujo en Kensington Row. Localizado a solo una milla y media de la Torre Grenfell, se ha hecho mucho bombo sobre afirmaciones de que algunos de los vecinos desalojados por el incendio podrían ser alojados allí.

Esto se encuentra en el área de "vivienda social" del complejo residencial —parte de un arreglo común por el cual los agentes inmobiliarios adquieren tierra lucrativa y precios rebajados del gobierno o las autoridades locales para construir apartamentos caros, algunos de los de Kensington Row se venden por 8,5 millones de libras— a cambio de asignar un puñado de propiedades más baratas a inquilinos de viviendas sociales. El componente de viviendas sociales se conoce como "puertas pobres", porque generalmente está segregado de los propietarios ricos por entradas separadas —normalmente al lado de la basura— y al que se le prohíbe utilizar jardines y otras comodidades sociales.

La relación entre las organizaciones caritativas y los grandes negocios es especialmente importante en condiciones en las que gobiernos sucesivos han transferido la responsabilidad de la salud pública y las provisiones de seguridad al así llamado "Tercer Sector". La subcontratación de responsabilidades a las organizaciones caritativas y organizaciones de voluntarios ha sido parte integral de la privatización de servicios vitales.

Fue Thatcher en los ochenta quien se comprometió a "retrotraer" las fronteras del ámbito estatal, mientras su gobierno lanzaba una campaña de privatización que le costó el empleo a decenas de miles de trabajadores. Esto fue extendido significativamente por los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown (1997-2010). Mediante estrategias tales como la Iniciativa Financiera Privada (PFI), las grandes corporaciones se apropiaron de tramos enteros del Servicio Nacional de Salud, educación y vivienda, mientras Blair lanzaba organizaciones caritativas "campeonas" y orientaba el papel de las organizaciones caritativas y de voluntarios hacia el suministro de servicios públicos.

Durante el gobierno laborista, el sector público vio una vasta "caritización" en la que el número de organizaciones caritativas implicadas ascendió un 40 por ciento a 169 000. En el 2006, se calculó que los voluntarios habían ocupado los lugares de más de un millón de trabajadores a tiempo completo.

Esto habrá subido considerablemente al tiempo que el gobierno Conservador-Liberal Demócrata (2010-2015) sacó partido del derrumbe financiero del 2008 para declarar que haría falta un "ariete para abrir de un golpe los monopolios [estatales]", bajo la consigna de desmantelar al "Gran Gobierno".

Las consecuencias del incendio de la Torre Grenfell mostraron el nivel en el que los servicios públicos han sido desmantelados, sin que llegara absolutamente nada de ayuda ni de las autoridades locales ni del gobierno central. Los residentes dependieron enteramente del papel del sector de los voluntarios y la caridad que, por más que tuvieran buenas intenciones, eran completamente incapaces de responder a la magnitud del desastre.

Este estado de cosas ha sido alentado aún más por el gobierno. En lugar de cualquier responsabilidad central, la distribución de fondos de emergencia y ayuda a largo plazo a las víctimas de Grenfell ha sido oficialmente transferida al Tercer Sector.

Es la Comisión de Caridad la que es responsable de coordinar el alivio para las víctimas y supervivientes de Grenfell, en conjunción con siete organizaciones caritativas —Cruz Roja Británica, Muslim Aid, London Funders, London Emergencies Trust, Rugby Portobello Trust, la Fundación London Community y la Fundación Kensington & Chelsea—.

El gobierno ha dicho que ofrecerá un millón de libras para ayudar con las consecuencias del incendio, además de un "fondo discrecional" de 5 millones de libras y 48.000 libras para un "centro de asistencia" suministrando techo y ayuda a las víctimas de Grenfell. Todo el dinero está siendo distribuido por parte de organizaciones caritativas escogidas por el gobierno.

Están repartiendo 20 000 libras a cada persona que perdió un familiar, recaudadas de las donaciones públicas, empezando con unas 10 000 libras iniciales. Los que tengan heridas graves recibirán 10 000 libras. Los que se hayan quedado sin casa recibirán una muy mal llamada subvención "nuevo comienzo" una vez que estén realojados.

De acuerdo con un estudio del sitio Third Sector realizado en el 2015 sobre las cuentas de las cien mayores organizaciones caritativas, el salario promedio de los altos ejecutivos fue de 212 500 libras. Una remuneración de más de 162 000 libras es suficiente para ser parte del uno por ciento más pudiente de Reino Unido; apenas un 5 por ciento gana por encima de 70 000 libras. Polly Neate, la recientemente nombrada directora ejecutiva de Shelter, gana 122 500 libras al año —el nivel inicial para la escala de salarios de jefes ejecutivos de la organización caritativa.