Decenas de miles asisten feria de empleo de Amazon mientras índice Dow Jones alcanza los 22 000 puntos

5 agosto 2017

Estados Unidos vivió el miércoles dos escenas ilustrando dos mundos separados: el de la pequeña y acaudalada élite y el de la clase obrera, compuesto aproximadamente por el noventa por ciento inferior de la escalera socioeconómica del país.

Poco después del campanazo inicial del martes en Wall Street, el índice industrial Dow Jones superó los 22 000 puntos por primera vez en la historia, un hito celebrado de forma exuberante en los titulares de la prensa corporativa y convertido en la historia principal por los noticieros nocturnos de NBC.

Un día antes, el presidente Trump tuiteó: “Las corporaciones NUNCA han ganado tanto dinero como ahora”, una afirmación que el sitio web que chequea datos Politifact estableció como parcialmente correcto, con la excepción que las ganancias eran incluso mayores bajo Obama. Desde el punto de vista del 10 por ciento más rico de EE. UU., que controla el 75 por ciento de la riqueza nacional, la aseveración de Obama hecha el año pasado de que “A EE. UU. le está yendo sumamente bien en este momento” es un hecho incuestionable.

Al mismo tiempo en el que Dow Jones cruzó los 22 000 puntos, decenas de miles de trabajadores estaban alineados en busca de empleos con Amazon durante una feria a nivel nacional de la empresa, el evento más grande de este tipo en la historia del país.

Fila de solicitantes en feria de empleos de Amazon en Nueva Jersey

Si las filas de solicitantes que rodeaban los recintos y atravesaban los parqueos rememoraban las filas de la Gran Depresión es porque las condiciones de vida para las masas obreras se asimilan cada vez más a las de los “hambrientos treintas”.

El World Socialist Web Site conversó con trabajadores que representan distintas secciones de la sociedad —sean blancos o negros, inmigrantes o nacidos en EE. UU., mayores o jóvenes— que hicieron fila juntos con la esperanza de obtener un puesto de almacenaje en Amazon con una cobertura médica mínima, sin pensión, ni garantía de trabajar días de ocho horas ni semanas de cuarenta horas.

Los trabajadores le comentaron al WSWSque Amazon los obligó a tomar un examen antidopaje ahí mismo y aceptar una indagación de antecedentes sólo para poder presentar su solicitud. Algunos estaban sumamente desilusionados y molestos de que Amazon no aceptara a los que no subieron su solicitud en línea con anticipación.

Fila en feria de Amazon en Ohio

El hecho de que miles de miles consideren que el salario promedio de Amazon de alrededor de $12,50 por hora sea una mejora comparado con el sector de servicios, donde pagan el salario mínimo federal de $7,25 por hora, es testamento de las condiciones sociales desesperantes que confronta la clase obrera. Sin embargo, el salario promedio de un trabajador de Amazon en EE. UU. es menos, en términos reales, de lo que ganaba un minero en 1935, según el libro de estadísticas del Departamento de Trabajo de EE. UU. La mayoría de los que contraten, especialmente como trabajadores temporales, ganarán mucho menos.

Amazon eligió una docena de regiones particularmente empobrecidas para sus ferias de empleo. Baltimore, Maryland, y Buffalo, Nueva York, han sido ciudades desgarradas por décadas de pérdidas de empleos y contracciones de la población. Suburbios como Etna, Ohio; Whitestown, Indiana; Romeoville, Illinois; y Hebron, Kentucky, son algunos de los más afectados por la crisis de opioides que mató a casi 60 000 personas sólo el año pasado.

Más allá, lugares como Fall River, Massachusetts; Robbinsville, Nueva Jersey; y Kenosha, Wisconsin, fueron centros industriales con empleos de manufactura que estaban entre los mejor remunerados del país. Pero ahora, están siendo transformados en parques industriales para trabajos de almacenaje con salarios bajos y pocos beneficios, a los que ahora se suman los 10 000 trabajos en la planta de Foxconn anunciada la semana pasada.

Solicitantes de trabajo en Wisconsin

A pesar de tener pasados y experiencias muy diversas, los trabajadores comparten fundamentalmente los mismos retos en sus vidas cotidianas y los mismos desvelos por el bienestar de sus familias y amados. Les preocupa que sus hijos tengan que enfrentarse a una vida de dudas y de atolladeros laborales o que sus familiares estén recayendo en la dependencia del alcohol y otras sustancias químicas para aliviar sus dolores mentales o físicos. Les angustia que una emergencia médica o problema automovilístico pueda dejarlos en bancarrota.

Piensan en dónde van a conseguir el dinero para cuidar a sus padres o enviar a sus hijos a la universidad. Conocen a veteranos que volvieron traumatizados por los horrores de las guerras imperialistas y ahora el gobierno que los envió les niega asistencia social. Saben que sus amigos y colegas enfrentan básicamente los mismos problemas.

Fila de trabajadores fuera de planta de Amazon en Robbinsville, Nueva Jersey

En los estratos de los ricos, que parecieran pertenecer a otro planeta, pero están basados en la misma realidad social, predominan preocupaciones completamente diferentes, motivados a aumentar sus riquezas personales, privilegios y posición social.

Todos los grupos de poderes—incluyendo los dos principales partidos políticos, la prensa corporativa, las universidades, los centros de pensamiento y las instituciones estatales—se encuentran enfocados solamente en las necesidades de los más ricos. Una sección de la clase media-alta, disgustada por la distribución de riqueza dentro del diez por ciento más rico, se dedica a avanzar una política narcisista que se basa en las categorías de identidades raciales y de género personales que utilizan para mejorar sus posiciones de privilegio.

Mientras que sí hay diferencias entre las diferentes capas dentro de ese diez por ciento, sus políticas burguesas son lo que el mismo Obama llamó “un juego amistoso interno” entre grupos que, al final están “en el mismo equipo”. Este hecho queda evidenciado por los temas en los que los demócratas y republicanos concuerdan: las guerras permanentes y el exorbitante gasto en el ejército y en el espionaje dentro del país, los recortes a programas sociales, las reducciones de impuestos para los ricos y la militarización de la policía para suprimir toda resistencia de la clase obrera.

Lucinda, una abuela y solicitante de trabajo de Ohio, denunció las guerras en marcha de EE. UU.

Actualmente, la oposición de la clase obrera al carácter oligárquico de la sociedad estadounidense está creciendo. “He visto como tantas personas han perdido tanto,” le comentó Eric Childs, un solicitante de trabajo en Amazon, le comentó al WSWS. Lucinda, una madre de cuatro hijos y que también cuida a sus cuatro nietos, estaba en fila para conseguir un trabajo en Ohio. Si gastáramos más en trabajos y menos en la guerra contra personas con las que no tenemos nada que ver, el país estaría mucho mejor”. Andrea, otra solicitante de trabajo en Ohio, expresó la frustración de muchos otros trabajadores hacia los dos candidatos de las elecciones del 2016: “Hillary era todo lo que andaba mal con el gobierno y Trump todo lo que andaba mal con la sociedad”.

Son precisamente las mismas condiciones económicas que generan la desigualdad social las que también contienen la solución. La expansión de corporaciones masivas como Amazon, cuyas cadenas de suministro se extienden por todo el mundo, ha unido a miles de millones de trabajadores internacionalmente al proceso de producción. Las tecnologías nuevas, como los celulares, el internet, los sistemas de transporte más avanzados, están revolucionando las relaciones sociales y transformando la forma en la que personas de todas las razas y nacionales interactúan las unas con las otras.

Pese al potencial para abolir el hambre, la pobreza y la enfermedad que ha sido creado por el desarrollo de las fuerzas productivas del hombre, bajo el capitalismo, estos avances se han convertido en armas para la clase capitalista. Son utilizados para destruir puestos de trabajo y erosionar los niveles de vida de los trabajadores de todo el mundo, mientras destruyen el planeta. Al mismo tiempo en que el control privado de los bancos y las corporaciones subordina toda la economía al afán de lucro de los oligarcas burgueses, el conflicto entre la cada vez mayor integración de la economía mundial y el sistema del Estado nación conlleva al militarismo y la guerra, los cuales amenazan al planeta con una aniquilación nuclear.

La tarea de la clase obrera es liberar las fuerzas productivas globales del vicioso dominio de las corporaciones y tomar las riendas de los enormes avances en la ciencia y la tecnología para satisfacer las necesidades de la raza humana.

Las corporaciones tienen que ser transformadas en utilidades públicas, administradas democráticamente por los mismos obreros. Toda su riqueza, las de sus directivos e inversores debe ser confiscada y empleada para garantizar empleos con salarios dignos, un acceso universal a la salud, la educación, vivienda, programas de rehabilitación de drogas, pensiones y todos los servicios sociales necesarios. Para esto, es necesario asumir la lucha política por unir a los trabajadores internacionalmente, en contra de los partidos políticos de la clase capitalista y por la transformación socialista de la economía global.

Eric London