Los demócratas ofrecen un “compromiso” proempresarial en salud

7 agosto 2017

Después del fracaso de los senadores republicanos en pasar una legislación para derogar y reemplazar la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA, también llamado Obamacare), un grupo bipartidista de la Cámara de Representantes ha elaborado un plan en beneficio de las grandes aseguradoras que supuestamente “repara” el ACA. Los autores del proyecto de ley se hacen llamar el Caucus de los Solucionadores de Problemas, el cual está compuesto por veinte diputados demócratas y veinte republicanos.

El contexto del fallido intento para hacer cumplir la promesa del presidente Trump de derogar y reemplazar Obamacare fue una oposición popular generalizada a la propuesta que fue aprobada por la Cámara de Representantes en mayo y el plan igual de reaccionario avanzado por los senadores republicanos. Éste último hubiese recortado los impuestos de los ricos, aumentado las primas y disminuido los servicios disponibles para millones de estadounidenses, además de dejar de 22 millones a 32 millones de estadounidenses más sin seguro. Esta legislación también hubiese marcado el comienzo del fin del seguro médico para los pobres, Medicaid, eliminándolo como garantía social.

La respuesta del Partido Demócrata a la debacle de Trump y los republicanos ha sido ofrecerles sus servicios en implementar lo que exigen las gigantescas empresas de seguros para “reparar” Obamacare a fin de reducir más los costos de la salud y engordar sus ganancias. Lo último que querían los demócratas es que la oposición de las masas a los planes republicanos se convirtiese en un movimiento organizado para expandir la cobertura médica a los 28 millones de personas que Obamacare todavía deja completamente por fuera y para reemplazar el sistema corporativo y antiobrero que rige actualmente por un acceso universal a servicios de salud garantizados y de calidad.

El mantra demócrata es “estabilizar los mercados de seguros”, en otras palabras, cumplir las demandas de las empresas en cuanto a limitar aun más la cobertura para la clase trabajadora y asegurar que produzcan ganancias. Estos son los cinco puntos del plan de los Solucionadores de Problemas:

El carácter proempresarial del plan de los Solucionadores de Problemas demuestra que los ataques bipartidistas contra el acceso a la salud no se detuvieron con el fracaso de los republicanos. Si acaso sufrieron un momentáneo revés. Desde las cámaras legislativas y las cúpulas de los dos partidos de las grandes empresas, se están reagrupando. No han quitado nada de la mesa, particularmente la ofensiva para eliminar Medicaid, que provee seguros médicos a 77 millones de personas pobres, de mayor edad y con discapacidades, como garantía social.

A pesar de la derrota del proyecto de ley en el Senado, se está acelerando un ataque furtivo contra Medicaid. Varios estados, incluyendo Arkansas, Arizona, Indiana, Kentucky, Maine y Wisconsin, están solicitando exenciones federales para realizar cambios al nivel estatal, como requisitos laborales, pruebas de drogas, límites temporales para los beneficios y expulsar a personas de Medicaid por no pagar sus primas mensuales.

Obamacare sentó las bases para esta ofensiva de los republicanos contra la salud. Al implementar mecanismos para subsidiar parcialmente la compra de seguros privados, por medio de vales del gobierno, creó un precedente para privatizar Medicaid, Medicare (seguros para personas de mayor edad) y eventualmente el seguro social.

Cualquier muestra que se tome —sea la epidemia de opioides, el aumento en los suicidios de adolescentes, la cada vez mayor mortalidad de hombres de mediana edad por “muertes de desesperación”, los incrementos en la mortalidad maternal e infantil y la caída de la esperanza de vida en general—, expondrá que el pueblo estadounidense se está enfrentando a una crisis de la salud de proporciones monumentales.

La batalla por asegurar este derecho básico, humano y social a un cuidado de salud de calidad no se puede librar bajo la perspectiva de presionar a los demócratas. Un acceso digno a los servicios de salud para la clase trabajadora no es compatible con un sistema de control privado de las corporaciones y los medios de producción en procura de ganancias —es decir, el capitalismo.

La clase trabajadora tiene que avanzar su propia estrategia de clase, independiente de tanto los demócratas como los republicanos ya que ambos están claramente vinculados con las aseguradoras, las farmacéuticas y las cadenas de hospitales privadas que lucran de la miseria, las enfermedades y las muertes prematuras de la gente ordinaria.

La industria de la salud debe ser rebatada de manos privada, organizando el sistema de salud en una utilidad pública bajo el control democrático de los obreros, con base en la medicina socializada.

Kate Randall