La desigualdad y la oligarquía estadounidense

La política de identidades y el aumento de la desigualdad en cada minoría racial

9 octubre 2017

Un informe publicado en setiembre del 2017 por la Reserva Federal muestra que la desigualdad social en Estados Unidos ha aumentado en la última década a niveles récord. Del 2004 al 2016, la riqueza del noventa por ciento inferior de la población cayó drásticamente mientras que el uno por ciento vio un aumento marcado. (Ver “Las raíces sociales y económicas de los ataques contra los derechos democráticos”)

Los datos también muestran que el crecimiento de la desigualdad social es incluso más agudo por minoría racial. Con el paso de la última década, los afroamericanos y latinos afluentes han visto su riqueza dispararse a costas de la clase obrera de todas las razas.

Esta enorme transferencia de riqueza ha tenido un impacto dramático en la anatomía social de la población, dándole un impulso a secciones de la afluente clase media-alta cuya perspectiva política racialista ha llegado a ocupar un lugar predominante en la política burguesa.

Matt Bruening del People’s Policy Project analizó las cifras del informe de la Reserva Federal y mostró el grado extremo de desigualdad dentro de cada grupo racial minoritario.

En la población afroamericana y la latina, alrededor del 65 por ciento controla el cero por ciento del total de riqueza en sus grupos raciales respectivos. En cambio, el diez por ciento más rico de afroamericanos controla 75,3 por ciento de toda la riqueza en manos de afroamericanos; el diez por ciento más pudiente de los latinos es dueño de 77,9 por ciento de toda la riqueza latina; y el diez por ciento más rico de blancos controla 74,6 por ciento de la riqueza de dicho grupo.

Participación en la riqueza del uno por ciento más rico por raza. Respectivamente: latinos, blancos y negros. Crédito: People’s Policy Project

El nivel de desigualdad en cada grupo racial se ha disparado desde que Barack Obama llegó al poder. En el transcurso de su mandato, entre el 2007 y el 2016, el uno por ciento de afroamericanos en la cima de dicho grupo vio su tajada aumentar del 19,4 por ciento al 40,5 por ciento. Entre latinos, el uno por ciento aumentó su participación del 30,7 por ciento al 44,7 por ciento. Esta cifra también subió para los blancos, aunque de forma menos dramática, del 31,9 por ciento al 36,5 por ciento.

Utilizando otro conjunto de datos, Bruening muestra que, durante la Administración Obama, la riqueza del uno por ciento más rico de afroamericanos y de latinos aumentó dramáticamente, mientras que la del 99 por ciento restante en cada grupo cayó.

Bruening también explica que, debido al aumento de la pobreza entre afroamericanos y latinos, sólo el dos por ciento de cada grupo racial tuvo suficiente riqueza para ingresar en el diez por ciento más pudiente a nivel nacional, incluyendo todos los grupos raciales. En otras palabras, los años 2007 a 2016 fueron testigo de una mayor devastación de las condiciones de los trabajadores latinos y negros, mientras que los miembros de estas minorías en el diez por ciento más rico a nivel nacional se enriquecieron tremendamente.

Participación en la riqueza nacional por decil de la población negra en el 2016, Crédito: People’s Policy Project.

Las cifras de la Reserva Federal exponen que, entre el 2007 y el 2016, la riqueza de estos latinos en el diez por ciento más rico de la población general aumentó $298 161 y $275 414 para los afroamericanos de este segmento. La riqueza de los blancos en este diez por ciento también aumentó durante el Gobierno de Obama.

El análisis de Bruening también devela que secciones de la clase obrera latina y afroamericana que tenían condiciones económicas más estables, aquellas entre los percentiles 60 y 95 en sus respectivos grupos raciales y entre los percentiles 40 y 85 a nivel nacional, sufrieron pérdidas particularmente devastadoras entre el 2007 y el 2016, en comparación con las mitades más pobres de sus grupos raciales que también perdieron parte de su patrimonio, pero tenían menos que perder. Estas minorías en la clase obrera que tenían trabajos relativamente bien pagados y con beneficios en décadas previas perdieron entre $100 000 y $350 000 durante la última década.

Participación en la riqueza por decil de la población latina en el 2016, Crédito: People’s Policy Project

Esta masiva transferencia de riqueza expone el fraude que constituyó la Presidencia de Obama. Celebrado por la prensa corporativa y la pseudoizquierda como una “figura transformadora” con base en su raza, su Administración presidió el rescate bancario, el procedimiento de quiebra de la ciudad de Detroit, el envenenamiento del agua en Flint, la deportación de 2,7 millones de inmigrantes, la expansión del espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional, un estado permanente de guerra e importantes recortes a los programas sociales, la educación y los cupones para alimentos.

El Partido Demócrata utilizó conscientemente el color de piel de Obama para darle una cobertura política a la contrarrevolución social en marcha. Los superricos fueron los principales beneficiarios, pero la afluente clase media, incluyendo secciones de afroamericanos y latinos, se encontraron entre los más favorecidos de esta política de intensificar la explotación de clase. Esto creó las condiciones para la victoria de Trump, quien se benefició de una caída en el número de votos de toda la clase obrera para la candidata de Wall Street, Hillary Clinton, incluyendo entre trabajadores que pertenecen a minorías.

El informe de la Reserva Federal muestra que los obreros de todos los grupos raciales encaran pérdidas de riqueza e ingresos estancados, y que las cada vez mayores dificultades económicas son prevalentes en todos los diferentes estratos de la clase trabajadora. En otras palabras, los trabajadores de las diferentes razas y diferentes niveles de ingreso y riqueza se han acercado objetivamente debido al impacto de las políticas contrarrevolucionarias de la burguesía.

La sociedad estadounidense está cada vez más polarizada —no entre razas, sino entre clases—. En este contexto, el trasfondo de clase detrás de la obsesión de la clase media-alta con la política racial y de identidades se esclarece. Es la esencia política reaccionaria de grupos como Black Lives Matter, autores como Ta-Nahesi Coates y académicos como Keeanga Yamahtta-Taylor, quienes fomentan la política racial para defraudar a los trabajadores de sus “propios” grupos raciales y a la clase obrera en general.

Sus referencias a “la comunidad negra” o “la comunidad latina” como formas unitarias no son más que intentos fraudulentos para encubrir las inmensas divisiones de clase dentro de cada grupo racial. Al mismo tiempo, las secciones afluentes de cada grupo buscan manipular el descontento para avanzar sus propias reivindicaciones a una mayor tajada de la riqueza y los privilegios dentro del diez por ciento pudiente de toda la población.

La política de identidades se ha convertido en un mecanismo clave a través del cual el nueve por ciento por debajo del uno por ciento en el tope avanza sus reclamaciones en las instituciones políticas establecidas, disputando “espacios” en las universidades, los sindicatos, los partidos políticos, el aparato estatal y la prensa corporativa. Esta capa, que forma la base social principal del Partido Demócrata, generalmente apoya la guerra y las políticas derechistas que han producido un alza en el mercado bursátil.

Los socialistas no luchan por una redistribución de la riqueza dentro del diez por ciento, sino por la reconstrucción completa de la sociedad para abolir la desigualdad social y poner fin al dominio de la élite corporativa y financiera sobre toda la vida social y económica. La base social para la construcción de un movimiento revolucionario socialista yace en el noventa por ciento inferior, la clase obrera, la cual conseguirá el apoyo de los elementos más socialmente conscientes y humanos del nueve por ciento por encima.

Los intereses sociales de los trabajadores de todas las nacionalidades, razas y estratos sociales están siendo agrupados por el impacto de las políticas sociales contrarrevolucionarias de los dos partidos. La tarea de los socialistas es luchar por darle una expresión política a este proceso objetivo, destruyendo las barreras del chauvinismo racial, enlazando a los trabajadores de todo el mundo en una lucha común revolucionaria por la igualdad social y el socialismo.

El autor también recomienda:

Estados Unidos: Distribución de riquezas y política de seudoizquierda[24 de enero del 2017]

Más observaciones sobre la desigualdad social y la política de seudoizquierda (Inglés) [26 de enero del 2017]

Eric London