Las tensiones entre Estados Unidos y Rusia aumentan después de la derrota del ISIS en Siria

por Bill Van Auken
12 diciembre 2017

Washington y Moscú intercambiaron nuevas acusaciones de acciones provocadoras por los aviones de guerra en los cielos del valle del río Éufrates en Siria, incluso cuando su supuesto enemigo común, el Estado Islámico de Irak y Siria, parece haber sido derrotado en ambos lados de la frontera sirio-irakí.

Las declaraciones del Pentágono aludían directamente a la posibilidad de que las crecientes tensiones en Siria se viertan en una confrontación militar directa entre las dos mayores potencias nucleares del mundo, con consecuencias incalculables.

“Cada vez es más difícil para nuestros pilotos discernir si los pilotos rusos nos están probando deliberadamente o persuadiéndonos para que reaccionemos, o si estos solo son errores honestos”, dijo el Teniente Coronel Damien Pickart, portavoz del comando aéreo estadounidense en Catar al New York Times. “La mayor preocupación es que podríamos derribar un avión ruso porque sus acciones se ven como una amenaza para nuestras fuerzas aéreas o terrestres”.

El artículo del Times publicado el sábado fue escrito como un resumen de la intervención militar estadounidense en Siria y una confrontación estadounidense más agresiva con Rusia por el dominio en el Medio Oriente. El Pentágono recientemente reconoció que más de 2000 soldados estadounidenses están actualmente desplegados dentro de Siria, más de cuatro veces el número admitido anteriormente, e indicó que no hay intención de retirarlos después de que se complete su aparente misión de derrotar a ISIS.

El Times repitió como un loro las acusaciones del Pentágono de que un caza ruso SU-24 “casi choca” con dos aviones de combate A-10 cercanos al este del río Eufrates y de otros aviones rusos que sobrevolaban directamente a las fuerzas estadounidenses de tierra y sus “asesores” estadounidenses de las fuerzas especiales durante más de 30 minutos, acciones que funcionarios estadounidenses dijeron al periódico que habían intensificado “las tensiones y el riesgo de un derribo”.

Citando a los mismos funcionarios del Pentágono, el Times informó que los aviones de guerra rusos violaban hasta media docena de veces al día un trato supuestamente alcanzado entre Washington y Moscú para mantener sus aviones en lados opuestos del Éufrates.

“Hay un riesgo allí”, dijo el teniente general Jeffrey Harrigan, comandante de la guerra aérea de Estados Unidos en Irak y Siria, al periódico. “Su deseo es establecer esto para el estado final de Siria. Debemos ser claros. Los rusos están aquí para apoyar al gobierno sirio”.

No declarado por el general o el Times, Washington ha intervenido en Siria con el objetivo diametralmente opuesto de continuar la campaña de cambio de régimen que comenzó en 2011 fomentando una insurgencia sectaria basada en las milicias islamistas sunitas financiadas y armadas por la CIA, Turquía, Arabia Saudita y los otros reinos de jeques suníes petroleros del Golfo.

Con la derrota de estos elementos vinculados con Al Qaeda, el imperialismo estadounidense ha respaldado una nueva fuerza de apoyo, las Fuerzas Democráticas Sirias, que está totalmente dominada por la milicia YPG kurda siria. Esto a su vez ha aumentado las tensiones en la región, particularmente con Turquía, que considera al YPG como una extensión del PKK turco-kurdo, contra el cual Ankara viene librando una sangrienta campaña de contrainsurgencia desde hace décadas.

Mientras que las fuerzas leales al gobierno sirio del presidente Bashar al-Assad, respaldadas por el poder aéreo ruso y ayudadas por Irán, el movimiento libanés Hezbolá y otras milicias chiíes, han logrado restaurar su control sobre la mayor parte del país, Washington está decidido a forjarse su propia zona de influencia para continuar las operaciones militares destinadas a contrarrestar la influencia regional rusa e iraní y perseguir su objetivo original de cambio de régimen.

Las tensiones regionales se han avivado aún más por el reciente anuncio de un acuerdo entre Moscú y el régimen egipcio del general Abdel Fattah el-Sisi para permitir a Rusia basar aviones de guerra en Egipto, durante mucho tiempo un estado cliente de imperialismo estadounidense.

Tras la publicación del artículo del Times, el ejército ruso emitió una respuesta contundente que incluía sus propias acusaciones de que aviones de guerra estadounidenses amenazan a sus aviones en la misma zona del este de Siria. Un portavoz de las fuerzas armadas rusas acusó a los EUA de intervenir para obstruir los ataques aéreos rusos contra las posiciones del ISIS.

“Específicamente, por ejemplo, el 23 de noviembre, un par de aviones de ataque rusos Su-25 estaban en una misión para destruir un bastión terrorista cuando apareció un F-22 estadounidense en el cielo”, dijo el portavoz militar ruso mayor general Igor Konashenkov, a los medios de comunicación. “Comenzó a disparar bengalas y desplegó sus frenos de aire ya que simulaba una pelea de perros. No fue hasta que apareció un súper-maniobrable avión de combate Su-35S que el estadounidense se retiró”.

El general ruso se burló de la pretensión del Pentágono de que tenía control sobre el espacio aéreo designado en Siria, y señaló que las fuerzas estadounidenses operaban ilegalmente en el país, sin la autorización de las Naciones Unidas ni el permiso del gobierno sirio. Instó al ejército estadounidense a “concentrarse en la eliminación de terroristas en Iraq en lugar de provocar incidentes aéreos [en Siria]”.

El Ministerio de Defensa ruso denunció que las operaciones estadounidenses en Siria “se centraron en impedir las actividades de las tropas del gobierno sirio” y que su principal resultado fue el de “destruir a Raqqa junto con los civiles”.

En medio de los cargos y contraacusaciones entre Washington y Moscú por las operaciones militares en Siria, el ex portavoz oficial del SDF, Talal Silo, quien desertó a Turquía el mes pasado, dijo a la agencia de noticias Reuters que Estados Unidos había aprobado la evacuación de miles de combatientes del ISIS de la ciudad sitiada Raqqa en octubre. Dijo que unas 4000 personas fueron expulsadas de la ciudad en autobuses, todos menos 500 de ellos combatientes del ISIS.

El reporte de Silo confirmó un informe anterior de la BBC que citó a fuentes que participaron en este éxodo diciendo que el convoy que transportaba a los miembros del ISIS, junto con grandes cantidades de armas y municiones, tenía unas cuatro millas de largo, incluyendo 50 camiones, 13 autobuses y 100 vehículos del ISIS.

Silo le dijo a la agencia de noticias que la afirmación del Pentágono y sus fuerzas sustitutivas de que se estaba librando una feroz batalla dentro de Raqqa “era todo teatro”, diseñado para mantener a los periodistas alejados de la ciudad durante la evacuación.

Dijo que el apoyo de Washington a la evacuación fue impulsado por su determinación de poner fin rápidamente al asedio de Raqqa y redesplegar a la milicia kurda y sus “asesores” de operaciones especiales estadounidenses a la provincia de Deir Ezzor, el centro de las reservas de petróleo y gas de Siria, así como del país frontera con Iraq. El objetivo de los EUA era cortar la frontera e interrumpir así la influencia iraní al bloquear su acceso por tierra a Siria.

En una entrevista separada con los medios turcos, Silo dijo que de acuerdo con el plan estadounidense, “los terroristas [del ISIS] irían a Al-Bukamal cerca de la frontera iraquí y evitarían el avance del régimen”.

El ex portavoz de SDF dijo que Raqqa no era la primera vez que los Estados Unidos y sus representantes habían facilitado el escape de las fuerzas de ISIS, sino el tercero. En la captura de Manbij en el norte de la provincia de Aleppo en 2016, dijo, 2000 miembros del ISIS fueron evacuados. “El SDF, el Consejo Militar de los EUA y Manbij proporcionaron seguridad a los miembros de Daesh [ISIS] y les permitieron ir hacia Jarablus. Este fue el primer acuerdo”, dijo.

Posteriormente, durante el asedio de Al Tabqah, en el río Éufrates, los EUA y su delegación negociaron la evacuación de 500 combatientes del ISIS. En ambos casos, a los islamistas se les permitió irse con sus armas y municiones.

El testimonio de Silo, quien colaboró estrechamente con altos funcionarios estadounidenses y comandantes militares en Siria, es otra exposición contundente de la “guerra contra el terrorismo”. ISIS, en sí mismo producto de la intervención de Washington en el Medio Oriente, ha servido como otro instrumento de la agresión militar estadounidense dirigida a afirmar el dominio imperialista de Estados Unidos sobre la región rica en petróleo.