Fuego mortal en el Bronx: un producto trágico de la desigualdad y la crisis social en América

por Fred Mazelis y A. Woodson
3 enero 2018

La trágica pérdida de vidas en el incendio del 28 de diciembre en el barrio de Nueva York del Bronx, con 12 muertos y otros 4 heridos de gravedad, es el peor desde el incendio de 1990 en el club social Happy Land ubicado a poca distancia. Supera el horrible incendio de marzo de 2007, también en el Bronx, que mató a 10 personas, nueve de ellas niños.

Este último incendio pone de relieve la crisis social cada vez más profunda en la ciudad más rica del planeta. El incendio, en el edificio 2363 Avenida Prospect , a una cuadra del Bronx Zoo, fue reportado por primera vez a las 6:50 PM del jueves, ya que algunos residentes aún regresaban a casa del trabajo. En cuestión de minutos, alimentado por los vientos fríos y borrascosos, el fuego convirtió el edificio de cinco pisos en un infierno, enviando residentes asustados a la calle en medio de un clima helado. Las muertes se registraron en cada piso, las víctimas tenían edades comprendidas entre 1 año y más de 60. Tres niñas murieron y también tres mujeres de 19, 27 y 63 años. El viernes se reportó que cuatro personas están luchando por sus vidas.

Una madre joven escapó con uno de sus hijos y dos hijos de sus vecinos, pero perdió a sus otros hijos. Un residente salió a la tienda de la esquina durante 20 minutos y regresó para encontrar el edificio en llamas, y a su compañero de habitación atrapado y muerto por el humo y el fuego.

El fuego comenzó, según los investigadores del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York, por un niño de 3 años que jugaba con una estufa en un apartamento del primer piso. Ciento sesenta bomberos respondieron al fuego en tres minutos, pero sus esfuerzos se vieron obstaculizados por el frío y la propagación extremadamente rápida de las llamas.

Respondedores de emergencia cerca del sitio del incendio

Los sobrevivientes y otros testigos presenciales informaron acerca de más de 20 personas que se encontraban en la escalera de incendios del edificio y trataban frenéticamente de llegar a un lugar seguro incluso cuando llegó el departamento de bomberos. La mayoría no tuvo tiempo de ponerse la ropa exterior y temblaban de frio en la temperatura de 12 grados Fahrenheit (menos 11 ℃), más de 15 grados por debajo de lo normal para Nueva York en esta época del año. La escalera de incendios estaba tan llena que tuvo el efecto de atrapar a otros en sus apartamentos, donde perecieron por el fuego o por la inhalación de humo.

El edificio de apartamentos tiene poco más de un siglo de antigüedad, su construcción data de 1916. Según los registros públicos, el edificio fue vendido por la ciudad en diciembre de 1983 por cerca de $31.000 después de haber sido confiscado por la falta de pago de impuestos atrasados. El edificio de ladrillo no estaba equipado con rociadores y había sido denunciado por varias violaciones de seguridad y construcción en los últimos años. La única violación abierta, que puede haber jugado un papel en el incendio, fue un sensor dual de humo y de monóxido de carbono defectuoso en el primer piso.

Hay miles de tales edificios, ciertamente no clasificados como tugurios marginales, en la ciudad de Nueva York hoy en día. Carecen de las protecciones básicas contra incendios, incluidos los sistemas de rociadores, que se incluyen en los hogares de la clase media alta y de los adinerados. El ingreso familiar medio en el Bronx, el distrito más pobre de la ciudad, es de $38.900. Esta cifra, después de impuestos, no solamente no cubriría el alquiler, sin mencionar otras necesidades, durante más de unos pocos meses en las torres de lujo que ahora brotan en Manhattan, a solo unos kilómetros de Avenida Prospect. En cuanto a los precios de los apartamentos cooperativos, propiedad de corporaciones, incluso en el centro rico de la ciudad, los apartamentos de un $1 millón de dólares de dos o tres habitaciones son difíciles de conseguir, y cada semana aparecen noticias de una o más ventas de $10 millones o más.

Los residentes afectados por el incendio en el Bronx fueron principalmente una muestra representativa de la clase trabajadora inmigrante, recién llegados de África Occidental, las Antillas y América Latina. Los inmigrantes constituyen más de un tercio de la población actual de Nueva York y han logrado aumentar el total de la ciudad a un récord de 8,5 millones de habitantes.

El último porcentaje publicado para la población extranjera en la ciudad de Nueva York es del 37 por ciento. Este porcentaje es, sin duda, más alto en los barrios periféricos de la ciudad y pertenece abrumadoramente a la clase trabajadora.

El comisionado de bomberos Daniel Nigro, después de expresar su dolor por la pérdida de vidas, centró su atención en una puerta que la madre dejó abierta al escapar del incendio en un apartamento del primer piso. Esto, explicó Nigro, ayudó a convertir la escalera “en una chimenea”, canalizando el humo y las llamas hacia los pisos superiores.

Este puede ser el caso, pero esta calamidad no fue simplemente un accidente horrible causado por descuido o, como sugiere el informe de un niño de tres años jugando con la estufa, por la irresponsabilidad de los padres.

Esas tragedias rara vez ocurren en barrios adinerados, donde las familias no se amontonan en edificios viejos que no cuentan con lo último en aparatos de prevención y salvamento y no enfrentan tantas tensiones de la vida familiar que pueden conducir a que un niño sea desatendido en una cocina por unos breves minutos.

El sitio del incendio del Bronx es el extremo norte del 15º Distrito Congresional en el estado de Nueva York. Con casi 750.000 habitantes, este distrito comprende todo el sur del Bronx. Es el Distrito Congresional más pobre de todo el país, con una tasa de pobreza oficial del 41.0 por ciento.

Después de un largo período de pérdida de población, el Bronx ha ganado residentes en las últimas dos décadas, pero predominan los trabajos de bajos salarios, cuando están disponibles, y los servicios públicos se han quedado rezagados.

La ciudad en su conjunto, y particularmente los barrios exteriores de clase trabajadora, se enfrentan a un transporte escandalosamente inadecuado, lo que obliga a los trabajadores a gastar horas para llegar a sus trabajos. No es pura coincidencia que cada uno de los últimos tres desastres de incendios—en 1990, 2007 y 2017—hayan tenido lugar en el municipio más pobre de la ciudad. En la actualidad, la población de personas sin hogar continúa estableciendo nuevos récords y la vivienda asequible no está disponible para millones de personas. Este es el escenario de este último trágico incendio.

El clima frío récord está trayendo consigo una mayor cantidad de incendios domésticos mortales en todo Estados Unidos. En la ciudad de Nueva York en los últimos días—en Harlem, en el área superior de Manhattan, cerca del parque Van Cortlandt, y en el vecindario de West Farms en el Bronx —otros tres incendios importantes, que aunque no ocasionaron muertes o lesiones que pusieran en peligro la vida de los residentes, requirieron hasta a 100 bomberos para dominar las llamas y condujo a docenas de familias a la carencia de un techo para vivir.

Estos eventos ponen al descubierto la realidad social en los Estados Unidos. Mientras que el grupo corporativo dominante que detenta el poder político, disfruta de la riqueza reluciente de Manhattan y declara con aire de suficiencia que la ciudad de Nueva York es un paraíso virtual, la gran mayoría enfrenta una realidad muy diferente. En todas las esferas de la vida, desde empleos hasta vivienda, atención de la salud, educación y transporte—incluso antes de las últimas y más grandes explosiones de burbujas financiera especulativas—Nueva York sigue siendo lo que hipócritamente prometió el alcalde demócrata recientemente reelegido Bill de Blasio cambiar cuatro años atrás: dos mundos en una ciudad.

WSWS habló con varios sobrevivientes y vecinos de las víctimas de la tragedia del incendio. Nana, un asistente de salud domiciliaria de 52 años, originario de Ghana, estaba regresando para chequear su apartamento. Había rescatado a su esposa y a su familia la noche anterior y ha vivido en el Bronx durante ocho años. “Tan pronto como abrí la puerta de mi apartamento”, dijo, “no vi nada más que una gran nube de humo. Entonces fui y abrí la escalera de incendios para sacar a mi esposa e hijos. Tengo cuatro hijos. Tienen 9, 7, 5 y 3 años. Vivo en el tercer piso del edificio, y cuando salí en la escalera de incendios, los bomberos ya estaban allí con otra escalera que llegaba hasta el tercer piso. Entregué a mis hijos uno por uno a los bomberos que los llevaron por la escalera y a un lugar seguro. No había detectores de humo en el primer piso ni en ningún piso del edificio”.

Nana

Marisol Santana es discapacitada y vive en un refugio al cruzar la calle frente de al edificio donde ocurrió el incendio. “Regresé aquí a las 6:30 p.m.”, explicó. “Solo olí a gas. Luego miramos hacia afuera y el fuego estaba encendido. Es trágico lo que sucedió, especialmente durante las vacaciones. Es muy triste. No conocía personalmente a ninguna de las personas que murieron, pero eran familias y niños”.

Andrea Catano ha vivido en el edificio 2373 Prospect por 15 años. Acababa de llegar de visitar a su amiga, que había vivido en el tercer piso del edificio antes de escapar del incendio. “Han estado buscando personas”, dijo. “Una de las personas que están buscando es Emanuel Mensah. Vivía en el tercer piso, y es jamaicano. Está de permiso del ejército, y tiene 26 años. Su familia lo está buscando. Su padre vino a buscarlo y también su hermana. Estaba desesperada por lo que le sucedió y quería que la búsqueda continuara. Lo están buscando en los hospitales y en el edificio.

Andrea Catano

“He estado aquí mucho tiempo y conozco a todos en el edificio por su rostro, pero no por su nombre. Incluso los niños. Eran cuatro niños de la misma familia que fueron muertos. Algunas personas dicen que fue causado por niños jugando con una llama en la estufa en el primer piso. Cuando la madre vio las llamas, simplemente agarró a los niños y salió corriendo. Tal vez la estufa estaba encendida porque el apartamento estaba frío. Eso pasa.”