El presidente francés Macron propone un incremento en el gasto militar de 35 por ciento

por Alex Lantier
13 febrero 2018

El día de ayer el consejo de ministros de Francia revisó la Ley de Planeamiento Militar (LPM) para el período 2019-2025, el cual impone un amplio incremento en el gasto militar. El gasto total durante este período será por encima de los €300 mil millones y el presupuesto anual se incrementará por más de 35 por ciento para alcanzar los €44 mil millones. Esto se requiere para cumplir la promesa de Emmanuel Macron, que fue hecha el año pasado durante la campaña presidencial en Francia, para incrementar el gasto militar al 2 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).

El ministro de defensa Florence Parly indicó que, a pesar del incremento en el gasto, Francia procurará adherirse estrictamente a los límites impuestos por la Unión Europea (UE) a los déficits presupuestario. “Estoy consciente que el 2 por ciento para la defensa irá junto con el [límite a los déficits presupuestarios del] 3 por ciento de Bruselas”, declaró a Le Monde. Es decir, el incremento al gasto militar desembocará automáticamente a una masiva reducción en el gasto social y en los estándares de vida populares.

Esto desenmascara las políticas que se buscan implementar por toda Europa, bajo la tutela de Macron y el gobierno de la Gran Coalición que la burguesía alemana está intentando montar en Berlín. Los bancos y las fuerzas armadas están ejerciendo una ofensiva contra los trabajadores para hacer que ellos paguen por la militarización de Europa. Ellos quieren destrozar los derechos ganados en luchas después de la revolución rusa de octubre de 1917 y la fundación de la Unión Soviética y el colapso de los regímenes fascistas en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, para así preparar al continente para nuevas guerras.

En Francia, planean invalidar por completo el Código Laboral mediante los decretos laborales de Macron, la imposición de salarios por debajo del salario mínimo, despidos masivos en la industria automotriz, la privatización de las vías férreas y la eliminación de los derechos garantizados a los trabajadores de ferrocarriles, y el fin del empleo de por vida en el sector público. Cortes profundos a las pensiones y el cuidado a la salud han sido anunciados que ocurrirán por el final del gobierno de Macron. Al mismo tiempo, Macron ha entregado miles millones a los ricos eliminando el impuesto a la riqueza (ISF, siglas en francés) y está entregando al ejército cientos de billones de euros.

La tasa de aumentos al gasto de defensa subirá de €1,7 mil millones por año en el período 2018-2022, a €3 mil millones por año en el período 2023-2025. Esto sugiere que los profundos recortes a las pensiones y el cuidado a la salud planeados para que se implementen por el final del gobierno de Macron está en gran parte destinado para financiar la maquinaria militar francesa.

Por toda la OTÁN, los gobiernos están vertiendo cientos de millones de euros al año hacia las fuerzas armadas, luego de que Washington recientemente declarara que Rusia y China, potencias nucleares, eran objetivos primarios que superaban a Al Qaeda. Demócratas del senado de EE.UU. han acordado un incremento de US$165 mil millones en el gasto militar estadounidense, mientras que España planea duplicar su presupuesto militar anual a €18,47 mil millones.

La base del acuerdo para formar un gobierno de Gran Coalición entre los conservadores y socialdemócratas en Alemania es establecer austeridad para financiar un incremento masivo de €35 mil millones al año en el gasto militar alemán, lo cual haría de Alemania la principal potencia militar en la UE.

La LPM francés es parte de esta carrera de armamentos que las potencias imperialistas en América del Norte y Europa están lanzando. Según los primeros reportes de prensa, prevé un incremento de 14 por ciento en el gasto de los salarios para las fuerzas armadas, incluyendo a 6.000 nuevos reclutas.

El gasto al equipamiento miliar y los sistemas de armas se incrementará por 34 por ciento, con un calendario acelerado para la producción de vehículos blindados Scorpion, cuatro submarinos de clase Barracuda y tres fragatas de multi-misiones (FREMM). Finalmente, el denominado gasto “estratégico” que tiene como objetivo mantener el poderío militar a largo plazo del estado francés también se prevé que estallará.

El gasto incrementado en armas nucleares por sí solo llega a €17 mil millones durante el período cubierto por la ley. También habrá un gran incremento en el gasto a la guerra cibernética, el diseño de nuevas armas (portaaviones, tanques y aviones de combate) y la planificación de un avión de reabastecimiento en vuelo europeo, lo cual es clave para hacer guerra de manera independiente de EE.UU. Actualmente, las fuerzas armadas francesas y europeas aún dependen de reabastecimiento en vuelo para sus operaciones intervencionistas imperialistas de ultramar.

Aun así, Macron posiblemente demandará incrementos al gasto militar aún mayores en los próximos años, debido a que ha hecho de manera repetida su llamado por el servicio militar universal el mes pasado, en un discurso en la base naval de Toulon. Se reporta que el costo para reintroducir el servicio militar universal y su extensión a las mujeres será decenas de miles de millones de euros.

Esta política militarista, llevada a cabo en coordinación con las potencias imperialistas de la OTÁN, constituye una amenaza para los trabajadores a nivel internacional. Después de un cuarto de siglo de guerras imperialistas que siguió a la disolución de la URSS por parte de la burocracia estalinista y después de millones de vidas perdidas por el Oriente Medio y África, el capitalismo mundial está de nuevo al borde de una guerra de grandes escalas. El conflicto al cual Macron y las potencias de la OTÁN se están preparando será un conflicto global devastador, cuyo objetivo será mantener la posición mundial hegemónica de las potencias imperialistas.

Cuando hablan de manera más abierta sobre sus apetitos, la prensa imperialista admite que esto es lo que la OTÁN está preparando. De esta forma, en enero, el influyente semanario británico The Economist escribió: “poderosos cambios a largo plazo y la proliferación de nuevas tecnologías están erosionando la extraordinaria dominación militar que EE.UU. y sus aliados han disfrutado. El conflicto en una escala e intensidad no vista desde la segunda guerra mundial es ahora plausible de nuevo. El mundo no está preparado”.

Estas líneas constituyen una advertencia de que la humanidad está al borde de una nueva guerra mundial. Arroja una luz fría sobre lo que Berlín, Madrid, Paris y la administración Trump están preparando, esto es, conflicto “en una escala e intensidad no vista desde la segunda guerra mundial”. Asimismo, esta es la razón por la cual el gobierno sueco reanudó la publicación anual de un libro destinado a la población sueca por completo sobre qué hacer en caso de guerra nuclear y por qué el Kremlin emitió instrucciones en noviembre de que la industria rusa debería prepararse para una movilización para la guerra total.

Para los trabajadores europeos, en dónde crece la oposición a la política de recortes y congelamientos de salarios y la austeridad social impuesta por toda Europa desde el colapso de Wall Street del 2008 y la crisis económica, es también una amenaza a las emergentes luchas de la clase trabajadora. En el 2018, las acciones de huelgas a gran escala ya han sido tomadas por trabajadores metalúrgicos en Turquía y Alemania y trabajadores ferroviarios británicos. En Francia, los trabajadores de casas de retiro se fueron a la huelga y los ferroviarios se están preparando en contra de los planes de privatización de Macron.

Será imposible defender los salarios y derechos sociales de la clase trabajadora en Europa sin una lucha política contra el militarismo y la guerra, en el cual sus principales aliados de los trabajadores en Francia serán sus hermanos y hermanas de clase en los otros países.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de febrero de 2018)