Ataque israelí contra Siria recrudece el peligro de una guerra más extensa en Oriente Próximo

por Chris Marsden
13 febrero 2018

Las víctimas de los ataques aéreos israelíes a sitios militares sirios el sábado, según los informes, incluyeron personal iraní que trabajaba en conjunto con el Gobierno del presidente sirio, Bashar al Asad. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dejó en claro que su Gobierno atacó deliberadamente al personal iraní en los ataques.

Dio como justificación la destrucción de una aeronave no tripulada iraní que supuestamente había invadido el espacio aéreo israelí desde Siria.

En respuesta a los ataques israelíes, el ejército sirio derribó un avión israelí F-16 después de disparar más de 20 misiles antiaéreos. Los pilotos se lanzaron en paracaídas.

Israel atacó 12 de los principales sitios de defensa aérea del país, que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) describieron como “objetivos iraníes”. Las FDI dijeron que habían infligido un gran daño en el “ataque más significativo” contra Siria desde la guerra de Líbano de 1982 y el primero en reclamar vidas iraníes.

Fuentes de las FDI dijeron que el ejército iraní ha estado utilizando durante algún tiempo la base aérea de Tiyas (T4) cerca de Palmira “con el propósito de transferir armas para ser utilizadas contra Israel”.

Indicando que este no será el último ataque de ese tipo, el Jerusalem Post informó el domingo que las FDI estaban “preparándose para una guerra en el norte”. Escribió que testigos “informaron haber visto un convoy de baterías de defensa de misiles dirigiéndose hacia el norte, cerca de la ciudad árabe en Israel de Baqa al Garbiye. Otros testigos publicaron fotos de varios camiones que transportaban baterías sobre las carreteras centrales del norte de Israel”.

Irán ha negado todas las acusaciones hechas por Israel. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Bahram Qasemi, declaró: “Los informes sobre el derribo de un avión teledirigido iraní sobre Israel y la participación de Irán en el ataque a un avión israelí son ridículos”.

El Gobierno de Trump brindó pleno apoyo a las acciones de Israel, las cuales solo pudieron haber procedido después de conversarlo con Washington. El sábado, el portavoz del Pentágono, Adrian Rankine-Galloway, afirmó que el Departamento de Defensa de Estados Unidos “no participó en esta operación militar”, pero agregó: “Compartimos las preocupaciones de muchos en toda la región de que las actividades desestabilizadoras de Irán amenazan la paz y la seguridad internacionales, y buscamos una mayor resolución internacional para contrarrestar las actividades malignas de Irán”.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert, denunció “la escalada calculada de la amenaza de Irán y su ambición de proyectar su poder y dominio, que pone en riesgo a toda la gente de la región, desde Yemen hasta Líbano”.

El domingo, la Casa Blanca declaró su apoyo a “nuestro firme aliado, Israel”, y su derecho “a defenderse de las fuerzas sirias y de las milicias respaldadas por Irán en el sur de Siria”.

Las acciones de Israel siempre son calculadas con base en su alianza política y militar con EUA. El exembajador en Washington y ahora viceministro de Netanyahu a cargo de la diplomacia pública, Michael Oren, escribió en CNN sobre el tema “Cómo restaurar la credibilidad de EUA en Oriente Próximo”. Esta tarea, dijo, debe enfocarse en convencer a “diplomáticos, ministros, periodistas y empresarios árabes de Egipto, Jordania y los Estados del golfo [Pérsico]” que estaban equivocados al creer “que Estados Unidos estaba secretamente aliado con Irán...”.

Esto significaría repudiar el acuerdo nuclear iraní y otras iniciativas asociadas con la Presidencia de Barack Obama que “crearon un déficit de credibilidad” para Estados Unidos y fortalecieron a “actores desestabilizadores, ante todo, Irán”, pero también a Rusia, que “ha regresado como un poder regional”.

Extendiendo este tema, el ministro de Educación, Naftali Bennett del partido Hogar Judío, quien también es miembro del gabinete de seguridad de Netanyahu, dijo el domingo que Israel hasta ahora “solo ha utilizado la punta de nuestras capacidades”. Israel estaba luchando contra “un pulpo iraní que despliega sus tentáculos para exprimirnos en Líbano, Siria, Gaza”, agregó. La clave para oponerse a Irán, dijo, es crear una coalición internacional contra Teherán.

El secretario de Estado de EUA, Rex Tillerson, y el consejero de Seguridad Nacional, H. R. McMaster, visitaron Egipto, Kuwait, Jordania, Turquía y Líbano esta semana para analizar la estrategia de Trump en Oriente Próximo. Estados Unidos pasó meses consolidando una alianza antiiraní con los Estados del golfo Pérsico y Egipto y quiere evitar que Turquía forme una alianza con Irán y Rusia.

La visita de Tillerson a Líbano es importante, dado que hay buenas razones para creer que la próxima acción contra Irán podría organizarse contra Hezbolá. La justificación típica de Israel para la acción en Siria, incluidos 100 ataques contra presuntos convoyes de armas desde el 2012, es aludir a temores de que Irán esté buscando crear un corredor por tierra para las fuerzas de Hezbolá en Líbano.

El viernes, Estados Unidos impuso sanciones adicionales a empresarios y firmas acusadas de estar relacionadas con Hezbolá, entre ellas cinco ciudadanos libaneses y un iraquí.

La férrea antiiraní Baria Alamuddin escribió en Arab News que Israel tiene el interés de prevenir la implementación de acuerdos recientes sobre el estatuto de las fuerzas sirias “que permiten a los representantes iraníes establecer bases a solo 5 km de los Altos del Golán que están bajo ocupación” al igual que “el reciente acuerdo de Líbano con el consorcio francés-italiano-ruso para la exploración petrolera en áreas marítimas reclamadas por Israel”.

Hay indicios de que Rusia decidió permitir el ataque de Israel contra las fuerzas iraníes en Siria para frenar las ambiciones regionales de Teherán. Esta fue la conclusión de Gabriel Ben-Dor, un especialista sobre Oriente Próximo de la Universidad de Haifa, quien le dijo al Jerusalem Post: “Los rusos encontraron útil a Irán como aliados en la lucha, pero no quieren verlos como un gran poder controlando a Siria”.

Cuando se le preguntó si Rusia tomaría una posición en contra de Israel, Naftali Bennett dijo que no entraría en detalles, pero agregó: “Simplemente diré que el resultado es tanto militar como diplomático, tenemos plena libertad para actuar”.

El canciller ruso expresó su preocupación pública ante cualquier escalada del conflicto entre Siria e Israel, como lo hizo Putin en una conversación telefónica con Netanyahu. Pero diez días antes, los dos se encontraron cara a cara para discutir la infiltración de Irán en Siria, de acuerdo con las cuentas israelíes. Israel informa regularmente a Moscú antes de la mayoría de los ataques que lleva a cabo cerca de las fuerzas rusas, señaló la revista de negocios de Israel, Globes.

“Acordamos que la coordinación entre nuestros ejércitos continuaría”, dijo Netanyahu después de su conversación con Putin.

Independientemente de las maniobras entre Moscú y Tel Aviv, sin embargo, el creciente conflicto de Israel con Damasco es una nueva etapa peligrosa en la guerra siria que amenaza con una conflagración más amplia en Oriente Próximo.

Como escribió Amos Harel en Haaretz, “Israel e Irán están ahora, por primera vez, enfrascados en una confrontación frontal en territorio sirio ... Incluso si la ronda actual finaliza rápidamente, en el largo plazo la situación estratégica ha cambiado”.

Días antes, el jueves, más de 100 combatientes del Gobierno sirio murieron en un ataque masivo de las fuerzas estadounidenses en la provincia oriental de Deir Ezzor. Las víctimas incluyeron asesores militares rusos, según múltiples informes.

Mientras tanto, no hay señales de una resolución del conflicto entre Turquía y Estados Unidos sobre la invasión de Ankara del enclave kurdo de Afrin y su ofensiva en curso contra las fuerzas kurdas aliadas con Washington, que amenaza con desencadenar entre ambos aliados de la OTAN.

En respuesta al derribo de un helicóptero militar turco el sábado, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, declaró que las fuerzas kurdas “pagarían el precio”. El día anterior, el ejército turco anunció que estaba construyendo un quinto puesto cerca de la región de Idlib, al noroeste de Siria, bajo un acuerdo alcanzado con Moscú para reducir los combates entre las fuerzas pro-Asad y los insurgentes islamistas.

Estados Unidos está decidido a evitar cualquier fortalecimiento adicional de la posición de Rusia a toda costa.

El sábado, el alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, Zeid Ra'ad al-Hussein, propuso una posible justificación para una escalada militar contra Rusia y su aliado sirio. Al declarar que 230 civiles fueron asesinados la semana pasada por una ofensiva gubernamental respaldada por ataques aéreos rusos, advirtió que estas acciones podrían constituir crímenes de guerra. Al-Hussein aseguró tener grabaciones de video que demuestran que “agentes tóxicos” pudieron haber sido liberados a raíz de al menos un ataque en la ciudad de Saraqeb.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de febrero de 2018)