Censura, caza de brujas y dinero sucio en el New York Times

por Andre Damon
14 febrero 2018

El miércoles 7 de febrero, el diario New York Times anunció que sus ingresos se incrementaron sustancialmente en el último trimestre, debido a un aumento del 46 por ciento en las suscripciones digitales durante el año anterior.

Cabe destacar que el "diario oficial del capitalismo estadounidense" de 166 años de edad tuvo una base de usuarios pagados que creció a un ritmo que por lo general solo se ve en las empresas recientemente creadas, alcanzando un nuevo récord al sumar 105.000 suscriptores de solo lectura digital.

El precio de las acciones del periódico se ha disparado un 40 por ciento desde octubre del año pasado.

Informando con total naturalidad sobre los resultados financieros del Times, el medio de información Reuters atribuyó los altos ingresos del periódico y el desempeño de su acción a dos factores favorables:

"El presidente ejecutivo, Mark Thompson, dijo a Reuters que el periódico se beneficiará de la iniciativa de Facebook Inc. de priorizar los medios de comunicación de alta calidad en sus publicaciones de las redes sociales para contrarrestar las noticias falsas y el sensacionalismo".

Reuters agregó:

"Las suscripciones en el trimestre también recibieron un impulso de la cobertura del periódico sobre la historia de acoso sexual de Harvey Weinstein, lo que ayudó a la compañía a publicar el mayor ingreso anual por suscripción de US$ 1 mil millones".

El periodista de Reuters no se sintió obligado a notar la aparente contradicción entre la promoción de Facebook del Times por su falta de "sensacionalismo" y el hecho de que un importante impulsor del crecimiento de las suscripciones para el periódico ha sido el salaz y explícito chisme tabloide sobre las vidas sexuales de celebridades de Hollywood como Weinstein, el actor Kevin Spacey y el comediante Louis CK.

En numerosas ocasiones durante los últimos cuatro meses, el "periódico de registro" ha publicado como articulo principal o presentado otros artículos en primera página que consisten en acusaciones sexuales y gráficas de poco interés contra figuras de la prensa o medios de comunicación, anteponiéndose a las principales noticias internacionales.

De hecho, no hay contradicción, porque la promoción de medios de noticias "confiables" como el Times y Washington Post por parte de los gigantes en tecnología de EE. UU. no tiene nada que ver con garantizar que el público tenga acceso a informes objetivos de alta calidad.

En 1971 el Times publicó los Pentagon Papers, que expuso los crímenes de los gobiernos de Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon en Vietnam. De allí en adelante, el periódico se ha ido convertido en un centro de información para desinformar y filtrar falsedades provenientes de las agencias de inteligencia y los militares estadounidenses, colaborando así en venderle al público guerras lideradas por Estados Unidos en los Balcanes, Afganistán, Irak, Libia, Siria y en otros lugares.

Mientras tanto, el Times ha convertido una de sus funciones más críticas bloquear la difusión de secretos de estado dañinos y reveladores. Según el ex periodista del Times James Risen, la publicación tuvo acceso a gran parte de la información revelada por el informante de la NSA, Edward Snowden, pero, a pedido de la Casa Blanca, reprimió la evidencia de un comportamiento criminal rampante por parte del gobierno.

La transformación del Times en poco más que un medio de propaganda estatal planteó serios problemas comerciales para el periódico. El explosivo crecimiento del Internet a fines de la década de 1990 y luego a través de las redes sociales a mediados de la década de 2000 dio a los lectores acceso a una amplia gama de informes de oposición, expresados en el crecimiento de videos "virales" de redes sociales que exponen, entre otras cosas, la desigualdad social, la brutalidad policial y los crímenes del ejército estadounidense.

Tanto la circulación de los medios impresos como la audiencia televisiva se han desplomado, de modo que el año pasado, por ejemplo, más de dos tercios de los estadounidenses estaban recibiendo noticias de las redes sociales.

La campaña en torno a "noticias falsas" y "propaganda rusa" ha proporcionado al Times un medio para compensar esta disminución en el número de lectores. El término "noticias falsas" irrumpió en el discurso público a través de un artículo del Times, titulado "El próximo desafío de los medios: superar la amenaza de las noticias falsas", publicado solo días antes de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre de 2016.

Partiendo de allí, el Times y el Washington Post publicaron docenas de artículos, en su mayoría citando a figuras de la inteligencia, tanto mencionadas directamente como anónimas, que defendieron diversas formas de censura en el Internet. Según las tendencias de Google, las búsquedas de la frase "noticias falsas" se multiplicaron por siete después de que el Times comenzó a usar el término en noviembre de 2016.

La campaña para legitimar la censura en nombre de la lucha contra las "noticias falsas", encabezada por organizaciones con un gran interés financiero e ideológico en bloquear la difusión del periodismo independiente, ha pagado dividendos para el Times. El periódico ha generado importantes ingresos como resultado de las acciones de Google para promover fuentes de noticias "autorizadas" en detrimento de "puntos de vista alternativos" y aumentos considerables en los precios de las acciones como resultado del régimen de censura más reciente e incluso más explícito de Facebook.

La campaña de mala conducta sexual ha demostrado otra bendición. El Times, apelando a los peores instintos de sus lectores, ha dejado su huella al publicar chismes y acusaciones no probadas y, en general, liderando el movimiento #MeToo del Partido Demócrata.

Aquí tiene un retrato del “periódico de record” de la nueva era dorada liderada por la desigualdad, la guerra y la dictadura: una cloaca donde la propaganda de guerra, las campañas de difamación sexual y el dinero derivado de la censura política se unen en una corriente sucia.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de febrero de 2018)