La histeria neomccarthista de la audiencia en la comisión de inteligencia del Senado de EUA

17 febrero 2018

La audiencia el martes sobre “Las amenazas globales y la seguridad nacional” en la comisión de inteligencia del Senado estadounidense fue un ejercicio de histeria derechista en aras de promover el argumento de que toda la oposición social en Estados Unidos es producto de la subversión extranjera. Este fraude fue avanzado para justificar la censura y la represión policial-estatal.

En ningún otro momento desde las cacerías de brujas mccarthistas en los años cincuenta, ha sido testigo el Congreso de denuncias de tal virulencia sobre una supuesta subversión extranjera. De acuerdo con el director de la inteligencia nacional estadounidense, Dan Coats, Rusia “consideró que sus esfuerzos en el pasado [para manipular las elecciones del 2016] han sido exitosos y ve las elecciones de medio término del 2018 como un posible blanco”.

Es necesario “informarle al pueblo estadounidense que esto es real”, declaró Coats, y que “es necesario tener resiliencia para levantarse y decir que no vamos a permitir que algunos rusos nos digan cómo votar ni cómo deberíamos administrar nuestro país”.

Uno tras otro, los senadores presentes presionaron a los oficiales de inteligencia que comparecieron ante la audiencia sobre presuntos complots rusos y chinos para “sembrar discordia” en la sociedad estadounidense, y llamaron a las agencias de inteligencia a colaborar con las compañías tecnológicas para censurar el Internet y prevenir la divulgación de “contenido divisivo”.

Los estudiantes chinos fueron denunciados como posibles espías y subversivos, y se les ordenó a los estadounidenses no comprar celulares inteligentes hechos por compañías chinas.

Todas estas acusaciones fueron hechas sin presentar pruebas ni mucho menos corroborarlas. Esto es meramente porque fueron inventadas.

El argumento básico de los farsantes e impostores en el Capitolio es que Estados Unidos sería una democracia pacífica y sana si no fuese por las nefarias operaciones de Vladimir Putin y Xi Jinping. La absurdidad de tales declaraciones fue revelada una vez más el miércoles cuando un tiroteo escolar masivo tuvo lugar en Parkland, Florida. Este es el decimoctavo tiroteo escolar en EUA durante las siete semanas que lleva el 2018. ¿Son Rusia y China los responsables de la disfunción social que origina tales atrocidades con tan horrenda regularidad?

La preocupación de la clase gobernante estadounidense no es la “subversión” rusa ni china, sino el crecimiento de la oposición social dentro de EUA. La historia de “injerencia rusa” ha sido utilizada para justificar una campaña sistemática de censura del Internet y supresión de la libre expresión.

La intervención del senador Mark Warner, el demócrata de rango en la comisión, fue particularmente obscena. Warner, cuya riqueza neta se estima en $257 millones, pareció intentar dar su mejor imitación del senador Joe McCarthy. Proclamó que la subversión extranjera trabaja en conjunto y es en gran medida indistinguible de “las amenazas a nuestras instituciones… desde acá en casa”.

Aludiendo a la publicación del llamado memorándum de Nunes, el cual documentó el carácter fraudulento de la investigación encabezada por los demócratas sobre la “colusión” de la Casa Blanca con Rusia, Warner señaló: “Ha habido varios, asistidos e instigados por robots y troles rusos, que han atacado la integridad básica del FBI y el Departamento de Justicia”.

El director del FBI, Christopher Wray, en respuesta a preguntas de Warner, elogió la elevada “interacción” y “asociación” de las agencias de inteligencia estadounidenses con el sector privado. “No podemos vigilar las redes sociales en su totalidad, por lo que tenemos que trabajar con ellas para que puedan vigilarlas ellas mismas”, concluyó.

Wray se estaba refiriendo a los largos pasos dados por las empresas de las redes sociales, en estrecha colaboración con las agencias de inteligencia de EUA, hacia implementar un régimen de censura, incluyendo la contratación de decenas de miles de “evaluadores de contenido”, muchos formados en el mismo aparato de inteligencia, para marcar, reportar y eliminar contenido.

La ofensiva contra los derechos democráticos ha sido acoplada cada vez más a los preparativos para una guerra de enormes proporciones, que a su vez recrudecería las tensiones sociales en EUA. Coats introdujo sus declaraciones afirmando que “el riesgo de conflictos interestatales, incluyendo entre grandes potencias, es mayor ahora que en cualquier otro momento desde la Guerra Fría”.

Durante la audiencia, múltiples medios de prensa estaban reportando que posiblemente cientos de contratistas militares rusos estaban entre los fallecidos en un reciente ataque aéreo estadounidense en Siria. Esto se produjo tan solo semanas después de la publicación de la nueva estrategia de defensa nacional del Pentágono, la cual declaró que “la competición estratégica interestatal, no el terrorismo, es ahora el principal punto atención de la seguridad nacional estadounidense”.

Las implicaciones de dicho conflicto entre potencias no son solo externas al territorio estadounidense. El mismo documento indica que “la patria ya no es un santuario”, ya que “EUA es blanco” de “la subversión política y de la información” por parte de “potencias revisionistas” como Rusia y China.

Ya que “Estados Unidos no tiene una victoria asegurada en el campo de batalla”, la única forma para que prevalezca en este conflicto es mediante la “integración fluida de múltiples elementos del poderío nacional”, incluyendo “la información, la economía, las finanzas, la inteligencia, la policía y los militares”.

En otras palabras, la supremacía estadounidense en el nuevo mundo de conflictos entre potencias requiere la subordinación de todos los aspectos de la vida a los requisitos de la guerra. En esta pesadilla totalitaria, cuyo establecimiento está ya bastante avanzado, la policía, el ejército y las agencias de inteligencia se unirán con la prensa y las compañías tecnológicas para conformar una sola unidad. Este poder combinado está siendo organizado para manipular la opinión pública y suprimir la oposición política.

El carácter dictatorial de las medidas siendo preparadas fue puesto de relieve por un intercambio entre Wray y el senador republicano, Marco Rubio, quien le preguntó si los estudiantes chinos estaban sirviendo como espías para Beijing. “¿Cuál es el riesgo respecto a contrainteligencia para la seguridad nacional estadounidense por parte de los estudiantes chinos, particularmente aquellos en programas avanzados en las ciencias y matemáticas?”, preguntó.

Wray le respondió que “el uso de recolectores no tradicionales, especialmente en escenarios académicos, sean profesores, científicos o estudiantes, es algo que vemos en casi todas las oficinas de campo que el FBI tiene por todo el país, no solo en las principales ciudades, sino también en las pequeñas, en básicamente todas las disciplinas”.

Esta campaña con tintes racistas rememora el razonamiento oficial de velar por la “defensa nacional” utilizado para legitimar el internamiento de más de 120.000 personas de ascendencia japonesa durante la Segunda Guerra Mundial.

En una carta abierta llamando a una coalición de sitios web socialistas, progresistas y contra la guerra en oposición a la censura del Internet, el World Socialist Web Site notó que, “La burguesía ha identificado al Internet como una amenaza mortal para su monopolización de la información y su habilidad para promover propaganda, a fin de legitimar guerras y legitimar la obscena concentración de la riqueza y la extrema desigualdad social”.

Es precisamente esta amenaza mortal, junto con el temor al recrudecimiento del conflicto entre clases, que motiva las mentiras y la hipocresía en la audiencia de la comisión de inteligencia del Senado.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 15 de febrero de 2018)

Andre Damon