El significado de las protestas de masas estudiantiles en EUA contra la violencia con armas de fuego

17 marzo 2018

Casi un millón de estudiantes salieron de clases para protestar la violencia con armas de fuego y los tiroteos masivos en EUA el miércoles, marcando un mes desde la masacre en el colegio en Parkland, Florida.

Hubo salidas de clases, mítines, manifestaciones en todos los estados del país y en el territorio de Puerto Rico. También hubo protestas internacionalmente de estudiantes en Japón, Tanzania, Israel, Islandia, México, Colombia, Australia, Alemania y muchos otros países europeos.

Las protestas del miércoles son el preludio de una manifestación organizada por los supervivientes de Parkland para el sábado, 24 de marzo. Se espera que al menos medio millón de personas marchen a Washington, DC, además de cerca de 800 manifestaciones cubriendo cada estado del país y docenas de países.

El foco inmediato de las protestas, algo fuertemente promovido tanto por el Partido Demócrata como por los medios de comunicación convencionales, es el control de armas de fuego. Desde los grupos de poder, las “soluciones” disponibles son una mayor militarización y vigilancia en las escuelas o restricciones en la compra de armas de fuego, algo que inevitablemente conllevará un aumento en los poderes del Estado.

Los republicanos y los demócratas ignoran por igual las causas subyacentes de la violencia en las escuelas: una desigualdad social sin precedente, guerras interminables, las consecuencias de la militarización de la sociedad y el desfinanciamiento de la educación y los programas sociales. Esto se debe a que una examinación seria de las raíces de este fenómeno social expondría el rol de ambos partidos en precisamente la misma crisis social que le ha dado origen.

Al igual que hay causas más fundamentales de la epidemia de tiroteos escolares, hay causas más fundamentales del estallido de protestas masivas entre jóvenes. Es cada vez más generalizada la sensación entre estos jóvenes de que la facilidad y frecuencia de estas masacres en instituciones académicas estadounidenses son síntomas de la indiferencia y desprecio de la oligarquía gobernante hacia sus vidas.

En conversaciones con estudiantes por todo el país, los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social (JEIIS; IYSSE en inglés) halló que los estudiantes en las manifestaciones estaban preocupados por cuestiones mucho más amplias que el control de armas.

En Nueva York, los estudiantes explicaron que estaban participando por la cuestión de acceso a los servicios de salud, específicamente la salud mental. En Washington DC, los estudiantes denunciaron a la élite política en su conjunto, pronunciando que “el Gobierno es controlado por las corporaciones”.

Kenton, un estudiante en Flint, Michigan, comentó cómo es que las condiciones sociales definieron el punto de vista de su generación: “En alguna parte profunda, las personas saben que les repartieron una mano mala y quieren devolverla. Cuando llegaron mis padres y abuelos acá de Inglaterra, podías conseguir un buen trabajo en una fábrica. Pero ahora, a menos que tengas una educación universitaria en un campo específico, es probable que termines trabajando en Walmart o una estación de servicio”.

Consideremos el transcurso de la vida de un estudiante de último año de colegio de clase trabajadora en EUA. Nació al inicio del siglo, habrían cumplido un año cuando el Gobierno de Bush declaró la indefinida “guerra contra el terrorismo” en el mundo entero.

A los ocho años, la crisis financiera desató una ola de miseria social cuando el presidente demócrata, Barack Obama, transfería billones de dólares a Wall Street para rescatar a los bancos. Sus padres pudieron estar entre los millones que perdieron sus hogares por ejecuciones hipotecarias, que entraron en quiebra o perdieron sus empleos.

A los catorce años, habrían escuchado las noticias del asesinato de Michael Brown en plena calle por un oficial policial de Ferguson, Missouri. Habrían visto en televisión como equipos SWAT en uniformes de combate eran desplegados con vehículos blindados y rifles de asalto, descargando balas de goma y gas pimienta contra los manifestantes protestando contra la violencia policial. Verían imágenes gráficas de un asesinato tras otro captadas en video en los próximos años durante el colegio. La policía habría asesinado a más de 15.000 personas durante sus vidas.

Ahora, a los dieciocho, estos jóvenes se enfrentan a un mundo acosado por el desempleo, guerras interminables, un aumento meteórico de la desigualdad y una inmensa pobreza. Si deciden ir a la universidad, saldrán desventajados con decenas, sino cientos de miles de dólares de deuda estudiantil. Su generación, por la primera vez en la historia, tendrá vidas más cortas y ganará menos dinero que la generación de sus padres.

Estas experiencias han marcado la vida de la nueva generación de jóvenes de clase trabajadora en todo el país. Las encuestas muestran que más jóvenes en EUA apoyan el socialismo que el capitalismo. Existe un odio saludable hacia el presidente actual, Donald Trump, a quien reconocen como la cara oligárquica y derechista de la élite política estadounidense. Millones de ellos están igual de desilusionados con el Partido Demócrata, el cual es visto como el partido patronal de Wall Street y las agencias militares y de inteligencia.

¿Qué les ofrece el Partido Demócrata a los jóvenes? Si los demócratas tienen éxito en el principal objetivo en su oposición a Trump —una política más agresiva contra Rusia— probablemente significará el inicio de una guerra que verá a muchos de los jóvenes que salgan a protestar el miércoles ser enviados a matar o ser matados para avanzar los intereses de dominio geopolítico de la clase gobernante estadounidense.

Cabe notar que, mientras que el Partido Demócrata ha enfocado su estrategia electoral en cuestiones de raza, género, etnicidad y otras identidades, las protestas contra la violencia escolar han unido en acción a jóvenes principalmente de clase obrera de toda raza y origen étnico.

La forma política limitada de estas protestas está asociada estrechamente con las décadas de supresión de la lucha de la clase obrera por parte de los sindicatos. Sin embargo, cuando se desarrolla esta lucha de clases, como en la reciente huelga de docentes en West Virginia, en la que los maestros se libraron temporalmente del control de los sindicatos, los trabajadores y jóvenes respondieron poderosamente, incluso con una protesta de masas de estudiantes colegiales en Charleston, la capital del estado.

El JEIIS acoge la politización de los jóvenes en Estados Unidos e internacionalmente, siendo una señal de los acontecimientos que se avecinan. Sin embargo, lo que hace falta es una estrategia, programa y perspectiva políticas para resolver la crisis que encaran los jóvenes de clase obrera y la clase obrera en su conjunto.

La causa fundamental de la interminable serie de incidentes de violencia masiva en el país y de todos los problemas sociales que enfrenta la juventud radica del sistema capitalista y la pesadilla de mundo que ha creado. Las necesidades y demandas básicas de la juventud y los estudiantes no pueden realizarse fuera de una lucha de la clase obrera por el poder político y por el establecimiento de una sociedad socialista que acabe con la desigualdad y la guerra.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 16 de marzo de 2018)

Genevieve Leigh