Después de la cumbre del G-7, Merkel demanda un rearme europeo

por Johannes Stern
14 junio 2018

Tras el colapso de la cumbre del G-7 en Charlevoix, Canadá, el Gobierno alemán ha intensificado su campaña de guerra comercial y rearme militar.

Apenas unas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara a través de Twitter su negativa a aceptar el comunicado del G-7, la canciller Angela Merkel (Unión Demócrata Cristiana, CDU) fue invitada al programa de entrevistas Anne Will el domingo por la tarde. Ella describió la decisión de Trump como "aleccionadora y deprimente", y se pronunció abiertamente a favor de una política de gran potencia europea-alemán, militarista y más independiente.

"Nosotros, como europeos, tenemos que tomar nuestro destino más en nuestras manos", dijo Merkel. "Ya no podemos esperar, como lo hicimos de manera descuidada por décadas, que Estados Unidos se ocupe de eso". Para Alemania y Europa, esto significa "que debemos promover nuestros principios y valores en Europa, potencialmente en alianza con Canadá o Japón".

Detrás de las frases propagandísticas de “principios” y “valores” por parte del Gobierno alemán y la Unión Europea, hay intereses económicos y geoestratégicos concretos. Merkel no dejó dudas de que Berlín y Bruselas responderían a las medidas agresivas de Estados Unidos con esencialmente la misma ofensiva nacionalista y militarista que Trump. La respuesta germano-europea al paradigma de Trump de "América primero" es "Alemania y Europa primero".

La asociación transatlántica ya no es de confiar, dijo Merkel. En cambio, debe plantearse la siguiente pregunta: "¿Dónde debemos poder intervenir solos?", Y esto "significará por supuesto nuevas tareas para Europa". La "primera lealtad" siempre pertenece "al propio país", pero "la segunda, incluso en cuestiones de política exterior, debería pertenecer a la Unión Europea".

Las "decisiones de política exterior" alcanzadas por Alemania y la UE se resumen en una mayor intensificación de la espiral de guerras comerciales y la transformación de la UE en una verdadera unión militar. Merkel proclamó que su Gobierno ya ha "preparado contramedidas propias" ante los aranceles "ilegales" sobre el acero y el aluminio adoptados por el presidente de los Estados Unidos. Las medidas estadounidenses serían denunciadas ante la Organización Mundial del Comercio el 1 de julio.

Si Trump responde con aranceles adicionales, por ejemplo, sobre los automóviles alemanes, "pensaremos de nuevo sobre qué hacer". Alemania y Europa "no serán empujadas, pero también actuaremos", agregó Merkel.

El hecho de que Merkel hablara tan abiertamente en contra de Washington subraya que el colapso del orden transatlántico de la posguerra tiene profundas raíces objetivas y está muy avanzado. Hace apenas 15 años, cuando el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, estaba preparando su invasión ilegal de Irak, Merkel escribió un artículo de opinión en el Washington Post criticando al entonces canciller Gerhard Schröder por no respaldar incondicionalmente a Estados Unidos. Para Alemania, la asociación con Estados Unidos era "un elemento tan fundamental como la Unión Europea", escribió en ese momento.

Merkel ahora defiende una Europa bajo el liderazgo de Alemania y Francia e independiente de EUA, Rusia y China, como un bloque de poder militar. También apoya el establecimiento de una "fuerza de intervención propuesta por el presidente francés, Emmanuel Macron".

Ahora es necesario, dijo Merkel, "desarrollar una cultura estratégica común" y "construir nuestras propias capacidades para que podamos implementar nuestra propia solución de enfoque político, asistencia para el desarrollo y acción militar”. El tiempo apremia, pero ya ha habido “éxitos notables ", dijo Merkel. "Solo necesitamos un año para iniciar la cooperación en política de defensa con una unión de defensa".

La cuestión esencial es, según Merkel, "¿podrá la Unión Europea abogar por una política exterior conjunta? ¿O siempre habrá una discusión con los Estados Unidos, otra con China y quizás otra con un tercer país?". Si Europa no se convierte en un “polo fuerte ligado por la lealtad", será" aplastado en un mundo donde hay polos muy fuertes: China, Rusia y América", dijo Merkel.

La burguesía alemana es muy consciente de que, como en el pasado, solo puede actuar como una gran potencia independiente si, para usar las palabras de Trotsky, Alemania "organiza" a Europa. Al mismo tiempo, el impulso para emanciparse en la política exterior y militar en relación con los Estados Unidos está recrudeciendo las tendencias centrífugas dentro de Europa que sumergieron dos veces antes al continente en sangrientas guerras durante el siglo XX.

Esto fue expresado más claramente el martes en un artículo destacado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung del coeditor Berthold Kohler: "Europa, sin importar el mundo, ciertamente no será curada por la esencia alemana si la Unión Europea se derrumba, porque uno no quiere ser 'gobernado' por los demás y los demás ya no quieren estar 'excluidos' ", advirtió. El" proceso de descomposición" ya comenzó con el brexit y “solo se detendrá cuando la gente reconozca (nuevamente) que las cosas funcionan mejor dentro de la UE y que cuando se combaten los Trump y los Putin de este mundo, son más fuertes juntos que solos".

La última vez que la burguesía alemana empleó el lema "La esencia alemana sanará al mundo", buscó tomar el control de Europa a través de la Wehrmacht de Hitler. Ahora vuelven a exigir la subordinación del continente a los dictados alemanes. "En dicha comunidad, se requiere un grado mínimo de solidaridad y lealtad, como afirmó la canciller, pero también la lealtad a los tratados y el compromiso con los principios", escribió Kohler. Esta es una referencia a las políticas de austeridad respaldadas por Berlín y Bruselas, que han sumido a millones de trabajadores y jóvenes en la pobreza y el desempleo en toda Europa mientras consolidaban la hegemonía alemana sobre el continente.

Lo que estos militaristas están discutiendo a espaldas de la población y presentando públicamente como una supuesta respuesta a Trump es una monstruosidad que la clase trabajadora no puede permitir que suceda. "Las potencias europeas tendrán que hacer sus propios esfuerzos para superar el déficit de seguridad, para lo cual no están totalmente libres de culpa, incluso en el área de las capacidades nucleares", escribió Kohler.

Mientras que todos los partidos parlamentarios –desde el partido La Izquierda (Die Linke) hasta la ultraderechista Alternativa para Alemania— apoyan el fortalecimiento del imperialismo alemán y europeo contra EUA, el Sozialistische Gleichheitspartei se opone a estas medidas desde el punto de vista de la clase obrera y lucha por una estrategia socialista contra la desigualdad social, el militarismo y la guerra. El SGP contrapone a los belicistas de todo el mundo la unidad internacional de la clase trabajadora. En una nueva era de guerras comerciales y conflictos militares, esta es la única perspectiva capaz de evitar el estallido de una tercera guerra mundial.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de junio de 2018)