Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos culpables de crímenes de guerra en centros de tortura en Yemen, según Amnistía Internacional

por Bill Van Auken
14 julio 2018

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y las fuerzas mercenarias que operan bajo su mando han llevado a cabo desapariciones forzadas, torturas y asesinatos de yemeníes sospechosos de oponerse a la intervención de cada Estado del Golfo, rico en petróleo, en alianza con Arabia Saudita y Washington.

Esta es la conclusión del grupo de derechos humanos Amnistía Internacional después de entrevistar a al menos 75 personas, incluidas las familias de los desaparecidos y detenidos, los sobrevivientes de los centros de tortura de los EAU, abogados, periodistas y funcionarios locales en Yemen.

Amnistía concentró su investigación en 51 casos típicos entre los innumerables cientos si no miles que han sido arrastrados al aparato de detención y tortura de los EAU.

Diecinueve de estas personas siguen desaparecidas. Sus familiares no conocen su paradero y hay temores de que algunos de ellos hayan muerto en cautiverio.

El informe describe las profundas contradicciones políticas que subyacen las operaciones represivas de los Emiratos Árabes Unidos en Yemen. Los EAU están interviniendo en Yemen como parte de una coalición liderada por Arabia Saudita, cuyo objetivo aparente es la restauración de Abd Rabbu Mansour Hadi, el títere saudí derrocado por los rebeldes hutíes en enero del 2015, los EAU claramente persiguen sus propios intereses en la región.

"Los Emiratos Árabes Unidos han ignorado a los funcionarios del Gobierno de Hadi en cuestiones de seguridad, lo que en ocasiones llevó al presidente Hadi y a sus seguidores a criticar a los Emiratos Árabes Unidos por comportarse como fuerzas de ocupación", afirma el informe de Amnistía.

Esta declaración fue corroborada el lunes cuando el "ministro del Interior" designado por el presidente Hadi, quien está autoexiliado en Riad, se reunió en la ciudad portuaria de Aden, en el sur de Yemen, con un alto funcionario de los EAU, pidiendo a Abu Dabi que cierre o entregue las cárceles que preside en el sur de Yemen.

Los Emiratos Árabes Unidos han estado trabajando en colaboración con secesionistas del sur, que se oponen a la reimposición del Gobierno de Hadi sobre la región, así como con una red de milicias y mercenarios que está armando y financiando.

Su objetivo es afirmar el control de una serie de bases al borde de vías fluviales estratégicas que unen el mar Rojo con el océano Índico, y de mayor significado, el estrecho de Bab el-Mandeb, a través del cual se envía gran parte del petróleo de Oriente Medio con destino a Asia.

Para afirmar su control, los EAU han instituido un reino de terror en las áreas de Yemen que ha conquistado. Según Amnistía: "Los testigos describieron cómo los detenidos fueron expulsados de sus lugares de trabajo y, en algunos casos, fueron golpeados en la calle, a veces hasta sangrar o perder el conocimiento, y sus acompañantes fueron amenazados cuando intentaban cuestionar el arresto. Cuando un hombre de 37 años fue arrestado por el Cinturón de Seguridad mientras estaba con amigos cerca de su casa en Aden, fue vapuleado cuando cuestionó porque lo estaban deteniendo, según su familia. Uno de sus amigos que intervino para detener los golpes también fue detenido.

"En los casos donde las detenciones ocurrieron en casa, los testigos dijeron que las fuerzas de seguridad aparecieron en gran número, irrumpieron a menudo a altas horas de la noche o cerca del amanecer, apuntando armas a miembros de la familia, usando fuerza excesiva en medio de los gritos de mujeres y niños. Arrastraron a personas sin mostrar órdenes, sin explicar el motivo del arresto o decir dónde se llevarían a los arrestados".

Ha habido secuestrados por ser sospechosos de apoyar a los hutíes, así como los de los grupos que lucharon contra ellos, junto con miembros de la rama local de la Hermandad Musulmana, periodistas, líderes cívicos y aquellos que se cree que son críticos del Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos.

Los detenidos han sido llevados a una red de 18 prisiones secretas donde, según aquellos entrevistados por Amnistía Internacional: "son sometidos o son testigos de torturas y otros malos tratos, incluido abuso sexual y confinamientos solitarios prolongados". Los testigos dijeron que, en ocasiones, los detenidos fueron filmados mientras los torturaban, incluso mientras los ataban, desnudaban, electrocutaban y golpearon con bastones y cables".

El informe cita a un detenido, recluido en un campo de detención ubicado en la base de los Emiratos Árabes Unidos en Bureiqa, Aden, que dijo que había sido sometido a "todo tipo de torturas" por tropas de los EAU "incluso insertándole repetidamente un objeto en el ano hasta que sangraba. Dijo que lo mantuvieron en un hoyo en el suelo con solo su cabeza sobre la superficie por hasta tres días durante los cuales solo le dieron una pequeña cantidad de agua dos veces al día y lo obligaban a defecarse y orinarse sobre sí mismo en esa posición".

El informe también cita la exposición del mes pasado por Associated Press (AP) de torturas sexuales generalizadas dentro de las prisiones secretas de los EAU. Los detenidos han sido sistemáticamente violados por guardias yemeníes que actúan bajo las órdenes de oficiales emiratíes mientras otros guardias filmaban estos ataques con el objetivo de chantajearlos.

Otras prácticas regulares han incluido electrocutar los genitales de los presos, colgar rocas de sus testículos y sodomizarlos con postes de madera y acero.

"Te desnudan por completo, luego te atan las manos a un poste de acero desde la derecha y la izquierda para que estés abierto frente a ellos. Entonces empieza la sodomía", dijo un padre de cuatro a la AP.

Un informe anterior de AP publicado el año pasado citó a funcionarios del Pentágono que reconocieron que el personal militar de Estados Unidos "participa en interrogatorios a detenidos en lugares en Yemen, proporciona preguntas para que otros las pidan y recibe transcripciones de interrogatorios de aliados emiratíes".

El Pentágono ha afirmado que no ha recibido informes de tortura o abuso, pero los prisioneros informaron sobre la presencia de personal militar estadounidense uniformado en los centros de tortura. Si bien no los habían visto participar directamente en el abuso, insistieron en que debían haber sido conscientes de la tortura, dados los constantes gritos y la condición de los detenidos.

Las fuerzas de los EAU, además, consisten en gran medida en mercenarios, incluidos antiguos oficiales militares estadounidenses que han asumido puestos de mando superiores. La empresa con sede en Abu Dabi, llamada también Reflex Responses Company, también conocida como R2, fundada en 2010 por el contratista militar, Erik Prince, quien cuenta con vínculos políticos y encabezó formalmente Blackwater, es famoso por su papel clave en la organización de las infames masacres en Irak.

Prince, cuya hermana Betsy Devos es la secretaria de Educación de Trump, ha supervisado la contratación y el entrenamiento de mercenarios de Sudán, Colombia, Sudáfrica y otros países, que han sido enviados a Yemen.

El informe de Amnistía deja en claro que los arrestos arbitrarios de los EAU, las desapariciones forzadas y la tortura masiva, así como la complicidad de Estados Unidos en estos actos, constituyen crímenes de guerra.

Por horribles que sean, estos crímenes son solo la punta del iceberg de las atrocidades desatadas contra el pueblo de Yemen en una guerra que ha asumido proporciones casi genocidas. La guerra ha dejado 600.000 civiles muertos o heridos, según una declaración emitida por el Ministerio de Derechos Humanos de Yemen en marzo. Ha dejado a otros 22,2 millones de yemeníes necesitados de ayuda alimentaria, y 8,4 millones al borde de la hambruna.

El mes pasado, los EAU, con el respaldo y la colaboración militar de Washington, iniciaron un asedio militar a la ciudad portuaria de Hodeida en el mar Rojo, a pesar de las advertencias de la ONU 250.000 civiles podrían morir en la ciudad, y millones más si el puerto —donde ingresan los alimentos y medicinas para alrededor del 70 por ciento de la población— se cierra.

Washington ha respaldado la guerra, proporcionando bombas y misiles a las fuerzas dirigidas por Arabia Saudita que matan a yemeníes, apoyando el bloqueo del país con buques de guerra estadounidenses, suministrando reabastecimiento en vuelo para aviones de guerra sauditas y operando un centro logístico conjunto en Riad donde se eligen los objetivos.

Comenzando por la Administración de Obama, el apoyo de Washington a crímenes de guerra masivos tiene como objetivos combatir la influencia iraní en la región y promover la hegemonía estadounidense. Ambos son objetivos estratégicos por los cuales el imperialismo estadounidense está preparado para sacrificar las vidas de millones.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de julio de 2018)