El CEO de Amazon, Jeff Bezos: la persona más rica en la historia moderna

19 julio 2018

El director ejecutivo o CEO de la empresa Amazon, Jeff Bezos, se convirtió en la persona más rica en la historia moderna al acumular una riqueza mayor de $150 mil millones el lunes.

La magnitud de tal cifra es difícil de comprender. Su verdadero significado emerge al compararla con la posición social de los 500.000 trabajadores de Amazon.

* Jeff Bezos ha ganado $50 mil millones en el 2018. Los $225 millones que obtuvo cada día equivalen al salario anual de más de 10.000 trabajadores de Amazon en EUA.

* La suma que Bezos ha acaparado por segundo en el 2018, un total de $2.950 es mayor al salario anual de un trabajador de Amazon en la India que ronda los $2.796.

* En cinco días del 2018, Bezos ganó tanto dinero como el ingreso total de todos los trabajadores de los centros de distribución de Amazon en el mundo en todo el 2017.

* Si la riqueza de Bezos se dividiera entre los empleados de Amazon, cada uno recibiría un cheque de $300.000.

* En el tiempo en que el lector promedio leyó estos cinco puntos, Jeff Bezos ganó otros $70.000, siete veces más que el ingreso anual promedio de $10.000.

La existencia de fortunas como estas expone el carácter oligárquico de la sociedad estadounidense y global. Bajo el capitalismo, Bezos y milmillonarios como él dominan los partidos políticos, seleccionan a los oficiales públicos, determinan las políticas de los Gobiernos a nivel mundial y dictan la “opinión pública” a través de su control de las instituciones académicas y la prensa. En este sentido, Bezos es un ejemplo importante. En el 2013, compró el Washington Post por $250 millones, menos de lo que gana en un día ahora.

Detrás de una gran riqueza, hay grandes crímenes sociales. Bezos obtuvo sus miles de millones por medio de la explotación despiadada de la fuerza laboral de Amazon, la cual se ha duplicado desde el 2015, cuando la riqueza de Bezos era de $60 mil millones. Desde el 2015, Amazon ha contratado a aproximadamente 300.000 trabajadores, permitiéndole a Bezos embolsarse el plusvalor laboral de un verdadero ejército de obreros explotados.

Amazon logró una ventaja competitiva al introducir métodos del siglo veintiuno en la extracción de cada gota de sudor de sus trabajadores, incluyendo aparatos de monitoreo que miden lo arduo que trabajan. En promedio, tienen que caminar o correr hasta 22 kilómetros por día. Las lesiones son comunes, mientras que ocurren muertes y suicidios regularmente. El Consejo Nacional de Salud Ocupacional descubrió que Amazon es uno de los lugares de trabajo más peligrosos en EUA.

Más allá, la empresa tiene las manos empapadas en los crímenes del Gobierno estadounidense, tanto en las guerras imperialistas en el extranjero como en los ataques propios de la Gestapo contra los derechos democráticos dentro del país.

La compañía administra los servidores de internet del ejército estadounidense y la Agencia Central de Inteligencia (CIA, todas las siglas en inglés), y le vende el servicio de la nube informática a Palantir, una firma de análisis de datos que provee programas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para llevar a cabo redadas y detener a inmigrantes. En mayo, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) reportó que Amazon le está vendiendo programas orwellianos para reconocimiento facial a los departamentos policiales y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

Esta emergiendo una oposición a esta gigantesca corporación, incluyendo dentro de la misma empresa.

En junio, un número no reportado de empleados de Amazon publicó una carta exigiendo que la compañía deje de involucrarse en las deportaciones masivas y en el espionaje policial. “Esta será otra herramienta poderosa para el Estado espía y servirá, en última instancia, para hacer daño a los más marginalizados”, indica la carta, refiriéndose a la participación de IBM en proveerle la infraestructura a Hitler para asesinar a millones en campos de concentración.

Este año también ha sido testigo de una serie de huelgas en las instalaciones de Amazon internacionalmente. En España, Polonia, Alemania, la ira de los trabajadores por los bajos salarios, los puestos “permanentes-temporales” y las condiciones brutales en el trabajo es casi universal, obligando a los sindicatos a convocar huelgas de protesta limitadas coincidiendo con el “Prime Day”, un periodo de 36 horas con descuentos del 16 al 17 de julio.

El objetivo de los sindicatos en llamar esta huelga es exactamente lo contrario a las aspiraciones de los trabajadores que participaron.

En España, el sindicato limitó la huelga a un solo centro de distribución. En Alemania, el grueso de los trabajadores decidió no participar en la jornada de paro convocada por el sindicato Verdi, sabiendo que el sindicato realiza huelgas aisladas que no tendrán impacto alguno en las ganancias corporativas. En Polonia, el sindicato solo llamó a decelerar el ritmo de trabajo parcialmente a fin de prevenir una huelga más amplia.

Mientras que los trabajadores quieren unirse en una lucha internacional común con sus cotrabajadores en todo el mundo, los sindicatos, debido a su naturaleza, encadenan a los trabajadores a “sus propios” Estados nación y Gobiernos.

En Amazon y en los lugares de trabajo por todo el mundo, los sindicatos sirven como un obstáculo, no una vía, para el desarrollo de la lucha de clases. Sus dirigentes, tanto en términos de función política como en su composición social, son hostiles a los miembros de clase trabajadora cuotas pagan sus salarios. Los sindicatos, por medio de la supresión intransigente de la lucha de clases en Amazon y en todas partes, es responsable por hacer posible la fortuna de Jeff Bezos.

En sus luchas contra las corporaciones transnacionales, los trabajadores deben deshacerse de las ataduras de los sindicatos y construir nuevas organizaciones de las bases obreras en cada planta.

Estos comités de fábrica deben luchar por establecer líneas de comunicación con los trabajadores de otros centros de trabajo, para que los trabajadores de cada planta no permanezcan aislados. Deben basarse en el principio de que los intereses de los trabajadores y los capitalistas son incompatibles, no en la “cooperación” entre los trabajadores y la gerencia. Deben promover el grado más alto de discusión, planeamiento y debate democráticos entre los mismos trabajadores. Además, deben enraizarse en un entendimiento de que la clase obrera es una fuerza social internacional y que los trabajadores son impotentes cuando se encuentran divididos por nacionalidad.

La supresión de la lucha de clases ha generado niveles sin precedentes de desigualdad. En EUA, tres personas controlan la misma riqueza que la mitad más pobre de la población del país, 160 millones de personas. A nivel global, las cinco personas más ricas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre del mundo o 3,6 mil millones de personas. Fuera del 5 o 10 por ciento más acaudalado de la población mundial, las masas encaran niveles de dificultades económicas que solo varían en grados de extremidad.

La existencia de tales niveles de desigualdad plantea la necesidad urgente de una revolución socialista. La sociedad no puede costear más el sistema capitalista. Los billones de dólares en las bóvedas de los bancos y en los fondos de inversión de los superricos deben ser expropiados y utilizados para programas masivos e internacionales de provisión de agua, comida, educación, cultura, vivienda e infraestructura en cada rincón del planeta.

La integración internacional de la economía global que sirve como una fuente de conflicto, guerra y competición bajo el capitalismo se convertirá, bajo el socialismo, en un mecanismo para la distribución de recursos de cada región del mundo según su habilidad a cada región del mundo según las necesidades de su población. Amazon, con su compleja red logística que se expande por cada continente y docenas de países, será transformado en una utilidad pública para enviar medicinas, materiales de construcción, comida, ayuda para desastres a todo el mundo.

Ni Bezos ni la clase capitalista en su conjunto renunciarán a su riqueza sin una lucha. La clase obrera debe prepararse para las batallas de clases que se avecinan al unirse a la lucha por el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de julio de 2018)

Eric London