Después de la huelga nacional: el camino a seguir para los trabajadores de la salud de Nueva Zelanda

por Grupo Socialista por la Igualdad (Nueva Zelanda)
27 julio 2018

Han pasado quince días desde que alrededor de 30,000 enfermeros de Nueva Zelanda, asistentes de salud y parteros en hospitales públicos realizaron su primera huelga nacional de 24 horas en 30 años, la mayor huelga de cualquier sector de trabajadores en décadas.

La huelga del 12 de julio se llevó a cabo desafiando a los líderes de la NZ Nurses 'Organization (Organización de Enfermeros de Nueva Zelandia, NZNO), quienes anteriormente habían cancelado una huelga anterior programada para el 5 de julio, medida antidemocrática que provocó indignación entre los trabajadores.

Cientos de trabajadores de la salud del grupo de Facebook de enfermeros New Zealand, please hear our voice ("Nueva Zelanda, por favor escucha nuestra voz") han exigido más huelgas. Sin embargo, tan pronto como terminó la huelga, el NZNO y el gobierno intentaron poner fin al conflicto. La negociación se reinició rápidamente sin ninguna exigencia específica de parte del sindicato y con el gobierno proclamando que no aumentar á su oferta inicial .

El que las conversaciones se hayan estancado sin más comunicación con los y las enfermeros indica que se está preparando otra traición a sus espaldas. Desde fines del 2017 los enfermeros rechazaron cuatro propuestas de la NZNO; ninguna de las cuales ni satisfacía las exigencias de los trabajadores ni proveía suficiente dinero para el decrépito sistema de salud.

La lucha de los trabajadores de la salud ahora se encuentra en una encrucijada: si permanece en manos de la burocracia sindical, será traicionada. La NZNO no tiene intención de emprender ninguna campaña duradera,, política e industrial contra el gobierno. Está trabajando con las juntas de salud distritales (District Health Boards, DHB) para desgastar a los obreros y presionarlos para que acepten la mentira del gobierno de que "no hay más dinero".

Este conflicto contienes lecciones políticas decisivas. No se trata de un simple conflicto industrial, sino de una lucha política contra el gobierno laborista de la primera ministra Jacinda Ardern, que gobierna, no en nombre de los trabajadores, sino de la clase capitalista. Este gobierno, en una coalición con NZ First (Nueva Zelanda Primero) y los Verdes, ha dejado en claro que, a pesar de las promesas de la campaña electoral, no habrá ni aumentos para las enfermeras ni para ninguna otro sector de los trabajadores. La burocracia sindical colabora enteramente con ese programa de austeridad del gobierno.

La lucha de los trabajadores de la salud demolió todas las pretensiones de que el gobierno dirigido por los laboristas, instalado en octubre de 2017, restauraría el capitalismo con "rostro humano". La primera ministra Jacinda Ardern ha sido glorificada internacionalmente por los medios de difusión pro grandes empresas y los sindicatos como símbolo de progreso para las mujeres. Los grupos seudoizquierdistas, la Organización Socialista Internacional y el supuestamente socialista Aotearoa, apoyaron la campaña electoral de los laboristas en base a afirmaciones falsas de que el Partido Laborista era un mal menor comparado con el Partido Nacional.

De hecho, la coalición dirigida por los laboristas continúa los ataques de del Partido Nacional contra los niveles de vida. Se niega a aumentar los impuestos sobre las grandes empresas para lidiar con la pobreza y la falta de fondos para la salud, la educación y otros servicios básicos. Mientras tanto, los laboristas destinan $20 mil millones para modernizar las fuerzas armadas en quince años, con el objeto de participar como aliado en las guerras estadounidenses, sacrificando la salud y otros servicios sociales.

El gobierno cumple con las exigencias de la élite corporativa. El 14 de julio, Kim Campbell, directora de la Asociación de Empresarios y Empleadores, le dijo a TV3 que muchos trabajadores se consideraban "afortunados con aumentos del uno por ciento" y que las empresas temían que si las enfermeras y los maestros recibían mucho más, entonces "todos pedirían más."

La determinación de la clase dominante de mantener bajos los salarios pone de relieve la urgente necesidad de que los trabajadores unan sus diferentes luchas. El principal obstáculo es la burocracia sindical, que ha actuado durante décadas como representante de los gobiernos y las grandes empresas para dividir a la clase trabajadora y reprimir la resistencia a despidos, privatizaciones y recortes salariales.

El Grupo de Igualdad Socialista (Socialist Equality Group) llama a los trabajadores a adoptar conscientemente una perspectiva socialista e internacionalista, en oposición a todos los grupos de poder políticos de poder, y rebelarse contra la burocracia sindical pro capitalista mediante el establecimiento de comités independientes de la membresía sindical, controlados democráticamente por los mismos trabajadores. Estos comités deben ampliar la lucha contra la austeridad uniendo a todos los sectores de la clase trabajadora en Nueva Zelanda y el mundo.

En Gran Bretaña, miles de personas se han unido a las protestas contra los repetidos recortes al Servicio Nacional de Salud, que ahora está al borde del colapso debido a la falta de financiación y a la subcontratación de empresas privadas. En Venezuela, los Estados Unidos y en Australia, las y los enfermeros también están involucrados en luchas por salarios bajos y personal.

Nueva Zelanda está en medio de una ola de acción industrial. Además de enfermeros, miles de trabajadores ferroviarios y de autobuses, trabajadores de comida al paso y servidores públicos se han movilizado; recientemente los maestros de escuelas primarias votaron a favor de una huelga. Exigen un aumento salarial del 16 por ciento.

A menos que se rompa el agarre de la burocracia sindical, estas luchas serán aisladas y traicionadas.

El líder de NZNO, Memo Musa, admitió el 10 de julio que el sindicato hizo compromisos con la administración de hospitales durante esta última década al aceptar la escasa dotación de personal, los bajos salarios y la falta de recursos para los hospitales. Antes de la huelga reciente, NZNO se hizo eco de la insistencia del gobierno laborista de que la oferta actual no se podía aumentar. El sindicato ha ignorado las demandas de los enfermeros por un aumento salarial del 18-20 por ciento y una proporción obligatoria de una enfermera por cada cuatro pacientes, exigencias que obtuvieron un amplio apoyo en Facebook.

Luego de la huelga nacional de enfermeras en 1989, los sindicatos rápidamente desmovilizaron el movimiento contra el entonces gobierno laborista y se conformaron con un aumento salarial de aproximadamente 2 por ciento. Durante las siguientes tres décadas, las huelgas prácticamente desaparecieron mientras los gobiernos nacionales y laboristas supervisaban el cierre o la privatización de más de 100 hospitales, congelaban los salarios, aumentaban los el costo para de los pacientes y sacaban a miles de listas de espera de cirugías.

Las traiciones de los sindicatos derivan de la transformación fundamental de estas organizaciones. Los sindicatos se basaron originalmente en obtener mejoras limitadas para los trabajadores dentro del marco del capitalismo y el sistema de estados nacionales. La globalización de la producción —la capacidad de las corporaciones para operar a escala global— socavó fatalmente esa perspectiva reformista nacional, y los sindicatos se transformaron en agentes de los patrones y el Estado.

Hoy, en medio de la creciente volatilidad económica, la guerra comercial y la falta de una recuperación real de la crisis financiera de 2008, los sindicatos aceptan los pretextos del gobierno de que los gastos en servicios públicos deben ser estrictamente limitados para que los impuestos sean bajos para los súper ricos, y miles de millones de dólares estén a disposición de las fuerzas armadas.

Los trabajadores de la salud ya están siendo impulsados a organizarse independientemente de la NZNO. Las protestas se han coordinado y las demandas se han debatido en el grupo de Facebook "Nueva Zelanda, por favor escucha nuestra voz". Los administradores del grupo, sin embargo, ven su papel como una presión sobre el liderazgo sindical, sin desafiar su autoridad. En varias ocasiones han eliminado de la página comentarios que critican a la NZNO.

En contraste con las medidas sindicales para aislar cada disputa industrial, los comités independientes de los obreros laborarán por la unidad de los trabajadores de diferentes industrias y comunidades en una lucha común contra el aumento de la desigualdad, la falta de vivienda, la pobreza y el militarismo. También deben forjar lazos con los trabajadores en Australia y otros países, que buscan luchar contra las terribles condiciones que encaran.

La pobreza se ha convertido en un peso insoportable sobre el sistema de salud, con informes crecientes de enfermedades de "tercer mundo" como la fiebre reumática y las bronquiectasias, causadas por viviendas húmedas y superpobladas. Los comités obreros deben vincular la lucha por hospitales bien dotados de personal y trabajadores de la salud altamente remunerados con demandas de viviendas de alta calidad y asequibles, y salarios y beneficios decentes para todos.

La formación de comités independientes en lugares de trabajo debe ir acompañada de la construcción de un nuevo partido político, basado en el socialismo y el internacionalismo, en oposición a cada partido en el parlamento.

Los trabajadores deben repudiar la mentira del gobierno laborista de que "no hay dinero" para estos derechos básicos. En verdad hay mucho dinero en manos de los súper ricos. Un sistema de salud bien financiado, accesible para todos los que lo necesitan, es incompatible con el capitalismo, en el que todo está subordinado a los intereses de lucro de la elite adinerada. La sociedad debe reorganizarse completamente en base a necesidades humanas, no del lucro privado.

Llamamos a aquellos que están de acuerdo con esta perspectiva a estudiar nuestro programa, leer el WSWS y, sobre todo, unirse al Grupo de Igualdad Socialista, que está luchando en Nueva Zelanda para construir una sección del movimiento trotskista mundial, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de julio de 2018)