Ocasio-Cortez, DSA buscan darle una cubierta “izquierdista” a un Partido Demócrata derechista

por Niles Niemuth
30 julio 2018

Niles Niemuth es el candidato del Partido Socialista por la Igualdad para el Congreso estadounidense en el distrito número 12 de Michigan. Para registrarse o involucrarse en la campaña del PSI, visite niles2018.com.

El voto para la “socialista democrática” Alexandría Ocasio-Cortez en la elección primaria de Nueva York el mes pasado es una reflexión del creciente interés hacia el socialismo y la hostilidad hacia el capitalismo, particularmente entre la juventud. Sin embargo, la campaña de Ocasio-Cortez se basa en una mentira fundamental que es letal para cualquiera que busque oponerse a la desigualdad, la guerra y los ataques contra los inmigrantes, principalmente que se puede realizar algo dentro del Partido Demócrata.

Los trabajadores y jóvenes ya pasaron por la experiencia de Bernie Sanders, quien durante las elecciones de 2016 habló sobre una “revolución política” contra la “clase multimillonaria”. El verdadero propósito de la campaña de Sanders, sin embargo, se realizó con su decisión de apoyar a Hillary Clinton, la candidata de Wall Street y el ejército. Sanders ahora ocupa una posición de liderazgo dentro del comité demócrata en el Senado estadounidense.

La campaña de Ocasio-Cortez, un miembro de los Socialistas Democráticos de América, sigue esta formula. Su programa consiste de reformas mínimas que son inadecuadas para abordar la pobreza y la desigualdad. Su exigencia para un salario mínimo de 15 dólares por hora, por ejemplo, dejaría a millones luchando por sobrevivir, y muchas compañías con bajos salarios, como los de UPS, ya han comenzado a pagarle este monto a los trabajadores de medio tiempo.

Mientras que dice poco sobre la política exterior, no se opone a las guerras estadounidenses en el Oriente Medio y Asia Central que ya han matado a más de un millón de personas.

Pero aún estas leves reformas sociales, sin embargo, son imposibles sin un ataque frontal contra la riqueza de la élite corporativa y financiera y nuestro sistema económico, el capitalismo, el cual se basa en la explotación de la gran mayoría para asegurar las ganancias de una pequeña minoría.

Ocasio-Cortez no cuestiona la propiedad privada de las corporaciones y los bancos, la base económica del dominio de la oligarquía corporativa y financiera sobre cada aspecto de la vida en Estados Unidos y alrededor del mundo. No apoya la propiedad pública y el control democrático de la industria, finanzas, transporte, telecomunicaciones, energía, etc. No apoya la democracia industrial o el control de los trabajadores sobre la producción.

El DSA busca darle un disfraz “izquierdista” a un partido completamente derechista. Lejos de avanzar los intereses de los trabajadores, los ocho años del gobierno de Obama vieron el rescate multibillonario de los bancos, lo cual ha producido mercados de valores altísimos y una desigualdad social récord. Obama continuo las guerras del gobierno de Bush mientras que expandió el aparto de espionaje estatal y de la policía. Esto sentó las bases para la victoria de Trump.

Desde las elecciones del 2016, los Demócratas han enfocado sus críticas a la alegación de que Trump está en los bolsillos de Rusia. El propósito ha sido desviar el enojo masivo sobre los ataques del gobierno contra los inmigrantes y la clase obrara detrás de la agenda de política exterior del aparato militar y de inteligencia.

Ocasio-Cortez está adaptando su retórica rápidamente a los requerimientos del Partido Demócrata. Casi inmediatamente después de ganar las elecciones, comenzó a asegurarle a los medios que no haría nada para oponerse al liderazgo de los demócratas en el Congreso. Renegó un tuit criticando el asesinato de los manifestantes palestinos desarmados por el ejército israelita, diciendo que “no era experta” en este tema y que estaba “dispuesta a aprender y evolucionar”.

Cuando fue cuestionada sobre su lema de campaña para “abolir ICE”, la agencia evocadora al Gestapo que es responsable por la detención y deportación masiva de trabajadores inmigrantes indocumentados, dio garantías de que apoyaba la “seguridad fronteriza” —un eufemismo para la militarización de la frontera y la criminalización de los trabajadores inmigrantes—.

La clase dirigente entiende muy bien que no hay un conflicto entre el “socialismo democrático” de Sanders y Ocasio-Cortez y sus políticas de guerra y desigualdad social. Es por eso que los medios corporativos han promovido a ambos personajes. Ocasio-Cortez se presentó en CBS junto con Sanders la semana pasada, asintiendo con la cabeza mientras que Sanders repetía como loro la retórica contra Rusia de los demócratas y las agencias de inteligencia, llamando a Trump un agente de Rusia mientras que no dijo nada sobre sus ataques contra los inmigrantes.

El Partido Demócrata ha reclutado a ex operativos de inteligencia y el ejército para postularse como candidatos en el 2018 en números récord. Ocasio-Cortez y Sanders viajaron a Kansas la semana pasada para hablar por parte de uno de estos candidatos, James Thompson, un veterano del ejército que promete “luchar por América”.

La visita de Ocasio-Cortez a Michigan este fin de semana para promover a Abdul El-Sayed como gobernador es parte de este proceso. Mientras que El-Saayed, el exdirector de salud para la ciudad de Detroit, ha usado un tono populista en su campaña, los demócratas son principalmente responsables por la devastación social de Detroit, incluyendo su papel impulsando a la ciudad hacia la bancarrota en 2013.

Las políticas de Ocasio-Cortez y las políticas del DSA reflejan los intereses de una capa privilegiada de la clase media-alta. No hablan por las aspiraciones y necesidades de la clase obrera y de las grandes masas de gente joven.

Me estoy postulando como candidato para el Congreso en el Distrito 12 de Michigan como miembro del Partido Socialista por la Igualdad para luchar por el verdadero socialismo —es decir, la movilización política independiente de la clase obrera contra el sistema capitalista—. Mi campaña está organizada bajo los siguientes principios:

• La creación de un movimiento masivo contra la guerra basado en la clase obrera. La lucha contra la guerra, y el peligro de una guerra mundial, son inseparables de la lucha contra su raíz, el sistema capitalista.

• Poner a los bancos y las grandes corporaciones bajo un control internacional y social, controlados democráticamente por la clase obrera, la gran mayoría de la humanidad. Esto pondrá los billones de dólares que son atesorados por la clase capitalista bajo la disposición de la sociedad, para que este dinero pueda ser usado para erradicar el desempleo, la desigualdad social, la pobreza, el hambre, el desamparo, el analfabetismo, y otros males sociales.

• El desmantelamiento de ICE y de la Protección de Aduana y la Frontera. El PSI hace un llamado para abrir las fronteras. Esto incluye un fin inmediato a las deportaciones, la reunificación de todas las familias que fueron separadas por Trump y la libertad para todos los inmigrantes detenidos por las autoridades migratorias. En una sociedad integrada mundialmente, los trabajadores tienen el derecho de vivir y trabajar en el país que ellos escojan.

El aumento de la lucha de clases en Estados Unidos —el cual fue expresado por las huelgas docentes de esta primavera— deben expandirse y desarrollarse con la formación de comités en los lugares de trabajo y vecindarios, los cuales unirán las luchas de los trabajadores a lo largo de varias industrias y alrededor del mundo. La formación de estes comités permitirán que las luchas de los trabajadores no sean saboteadas por los sindicatos, como United Auto Workers y los Teamsters (Camioneros), los cuales son agentes de la gerencia y el gobierno.

Hacemos un llamado para el fin inmediato de toda forma de censura, vigilancia gubernamental, y lisas negras, incluyendo la manipulación de Google hacia los resultados de búsqueda de publicaciones izquierdistas como el World Socialist Web Site y medidas similares implementadas por Facebook y Twitter. El control del Internet debe ser transferido de las manos de los gigantes de telecomunicaciones y las corporaciones de redes sociales que están vinculadas con el aparato militar y de inteligencia.

También hacemos un llamado para la movilización de los trabajadores y juventud en defensa del director de Wikileaks Julian Assange, quien está en peligro inmediato de ser expulsado de la embajada de Ecuador en Londres para que pueda ser extraditado a los Estados Unidos, donde se enfrenta a cargos falsos de espionaje que pueden resultar en su ejecución.

Incito a todos los que apoyan esta perspectiva a contactar al PSI y unirse a mi campaña al visitar niles2018.com.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de julio de 2018)