El presidente de Perú, Martín Vizcarra, convoca a referéndum en medio de escándalos de corrupción

por Cesar Uco
15 agosto 2018

En su discurso a la nación en el Día de la Independencia del Perú el 28 de julio, el presidente Martín Vizcarra convocó un referéndum nacional basado en cuatro propuestas: la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), el panel que designa jueces y fiscales; poner fin a la reelección de los congresistas; la prohibición del financiamiento privado para los partidos políticos; y el retorno a una legislatura nacional bicameral.

Vizcarra, quien asumió la presidencia el pasado mes de marzo luego de que su predecesor, Pedro Pablo Kuczynski, renunció ante un juicio político y en medio de un escándalo de corrupción vinculado al gigante de la construcción brasileño Odebrecht, admitió en su discurso que "el sistema judicial ha colapsado" y que el país enfrenta "una seria corrupción de las instituciones administrativas públicas".

Desde que Vizcarra asumió el cargo, el país ha sido sacudido por una serie de nuevos escándalos, incluida la filtración de cintas de audio de jueces poderosos que negocian sobornos con los acusados a cambio de sentencias o sentencias condenatorias. Una serie de renuncias de alto nivel ha estado acompañada de protestas contra la corrupción.

Vizcarra aunó su mensaje con una denuncia de una "cultura machista" que ha producido miles de asesinatos de mujeres en el país durante los últimos años –uno de los temas más debatidos actualmente en Perú– y apoyó una política nacional de "igualdad de género”. La pseudoizquierda peruana recibió ambas partes del discurso con aprobación.

"Nuestro objetivo es construir un Perú fuerte, unido y globalmente integrado; y estamos avanzando en ese camino", dijo el presidente, que presenta a Perú como un país estable y propicio para atraer inversionistas. En su esfuerzo por mejorar la imagen del país a los ojos del capital extranjero, mencionó que fue sede de la VIII Cumbre de las Américas el pasado mes de abril y asumió la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU.

Wall Street, sin embargo, tiene demandas más concretas para que el nuevo gobierno de Vizcarra cree las condiciones para una renovación de los flujos de capital en el país.

Estas incluyen no solo la lucha contra la corrupción, sino también una mayor desregulación de la minería y, sobre todo, la supresión de la lucha de clases y la oposición social a las actividades explotadoras de las grandes compañías mineras transnacionales.

La noche posterior al discurso presidencial, la Policía Nacional del Perú (PNP) inició una megaoperación en la que participaron 400 efectivos, allanaron 21 viviendas particulares y detuvieron a 11 personas implicadas en una banda criminal conocida como los "Collares Blancos del Puerto". "Que incluía abogados, servidores públicos y un ex juez que ya estaba detenido".

Desde su momento, las detenciones parecen dirigidas a generar apoyo para Vizcarra y su referéndum mientras negocia sus términos con el Congreso, que está dominado por el partido fujimorista de derecha, Fuerza Popular (FP).

El mensaje del presidente ha recibido una recepción abrumadoramente positiva por parte de los medios y el establishment político, que lo ve como un intento de salvar la reputación del estado desacreditado para estar en una mejor posición para satisfacer las demandas impuestas por el capital extranjero.

La declaración de Vizcarra de que "el sistema judicial ha colapsado" señala la profundidad de la crisis de gobernabilidad de Perú, que es en parte una manifestación de las recientes desgracias económicas del país, liderada por la caída de los precios mundiales de las materias primas, especialmente en el sector minero, que es principal fuente de exportaciones.

Debido al reciente aumento en la demanda de productos mineros, las inversiones en Perú se han estado recuperando desde 2017 (12.3 por ciento), luego de descensos continuos de 50.8 por ciento en 2016, 11.2 por ciento en 2015 y 8.4 por ciento en 2014. Dada la frágil situación económica mundial, dominada por la guerra comercial entre los principales países imperialistas, la volatilidad de los precios de los metales sigue siendo muy alta. La breve recuperación podría perder impulso, lo que renovaría las presiones recesivas sobre Perú.

Para cumplir con las demandas de capital extranjero, Vizcarra debe enfrentar el creciente malestar social.

En los últimos días, los mineros han estado en huelga en las minas de MILPO Company, donde, según la gerencia, "el único problema pendiente es la solicitud de incorporar 25 trabajadores de la empresa contratista Tecnom a la nómina MILPO".

Durante los últimos 12 meses, los mineros en proyectos por valor de miles de millones de dólares han amenazado o se han declarado en huelga. Además de MILPO, esto incluye a mineros de Southern Company (Grupo Mexicano) y Cerro Verde (Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc., Arizona) y también, en La Oroya, trabajadores de la refinería bloquearon el camino hacia el norte que conecta Lima con Cerro de Pasco y Tarma, las puertas de entrada a la selva central, que alimenta la capital con madera y frutas.

Otros sectores de trabajadores que se han declarado en huelga son los 525,000 maestros de escuelas públicas del país y 250,000 empleados del sector de salud pública. Se estima que Perú necesita 55,000 profesionales de la salud más.

Según el INEI (Instituto Nacional de Estadísticas e Información), actualmente más de 420,000 trabajadores están desempleados. La tasa de desempleo de Lima en el primer trimestre se mantuvo en 8.1 por ciento.

Mientras los analistas han comenzado a debatir si las propuestas de Vizcarra son factibles, y la oposición derechista de FP ha propuesto agregar medidas como la pena de muerte para pedófilos y la prohibición de las uniones civiles del mismo sexo –ambas inconstitucionales– al referéndum, la pseudoizquierda peruana ha elogiado las propuestas del presidente.

Incluso antes de su discurso del Día de la Independencia, estaban tratando, junto con los medios, de apuntalar la imagen del presidente ante una población desencantada. En los días previos al discurso, el nuevo ministro de justicia declaró que el gobierno revisaría el perdón del ex presidente Kuczynski al ex presidente Alberto Fujimori (parte de un sucio acuerdo para detener una votación de destitución en diciembre del año pasado). Esto llevó al diario Diario Uno a colocar a Vizcarra en su portada con la palabra clave "Él [Vizcarra] deja la pasividad y escucha a la gente" y el titular "Vizcarra se enfrenta al fujimorismo".

Durante gran parte de su historia, Diario Uno se identificó con la "izquierda" en Perú y publicó columnas de figuras pseudoizquierdistas y burócratas sindicales. Ahora, está tan preocupado con la estabilidad del estado capitalista que no tiene problemas en engrandecer a un político de derecha común.

Igualmente reveladora fue la respuesta de la excandidata presidencial y actual cara de la pseudoizquierda Veronika Mendoza, quien en una entrevista elogió las propuestas de referéndum de Vizcarra diciendo que "finalmente ha asumido su papel histórico antes de esta crisis".

Sus comentarios iniciales fueron seguidos por una carta pública esta semana enviada al presidente elogiando el referéndum. "Hemos acogido con satisfacción su iniciativa de proponer un referéndum para consultar al público sobre las reformas urgentes que nuestro país necesita, y creemos firmemente que es hora de escuchar al pueblo soberano", escribió.

Luego lanzó un ataque contra la lideresa de Fuerza Popular, diciendo que el referéndum ayudará a evitar el control de FP sobre el Congreso. Según las encuestas recientes, Keiko Fujimori, la líder del partido, se erige como el principal rival de Mendoza en las próximas elecciones presidenciales programadas para 2021.

Finalmente, agregó un llamado a la población para que se movilice en apoyo del referéndum: "Es importante que los ciudadanos continúen participando y continúen movilizándose y presionando al Congreso de la República y al mismo Presidente Vizcarra para que no retroceda y que el referéndum es realmente una oportunidad para al menos abrir un gran diálogo nacional".

De estos comentarios se desprende claramente que Mendoza no es más que un defensor pseudoizquierdista del capitalismo. El propósito de su propuesta es desviar el movimiento creciente de la clase trabajadora peruana bajo el ala de un estado que está controlado por capital extranjero, junto con la oligarquía financiera y los ejecutivos corporativos de Perú.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de agosto de 2018)