El escándalo de corrupción del sindicato automotor UAW y el llamado a construir comités de base

23 agosto 2018

En un memorándum de condena presentado el lunes contra el exvicepresidente de relaciones laborales en la fabricante de autos Fiat Chrysler (FCA), Alphons Iacobelli, los fiscales federales conectan directamente el pago de sobornos al sindicato automotor UAW al efecto de “obtener beneficios, concesiones, ventajas en las negociaciones y en la administración de convenios colectivos”.

El documento afirma que FCA dedicó mucho más dinero de lo antes reportado a oficiales del UAW para “corromper y deformar la relación obrero-patronal”. Los ejecutivos del sindicato recibieron más de $9 millones —el doble de la cifra anterior y seis veces lo admitido por Iacobelli— por medio de en Centro Nacional de Capacitación UAW-Chrysler (CNC) entre el 2009 y el 2017, según el archivo.

La afirmación de que la corrupción impactara directamente las negociaciones contractuales tiene implicaciones del máximo alcance. Los trabajadores automotores tienen que tachar los contratos impuestos por el UAW como nulos y sin efecto, siendo el producto de una conspiración ilegal en su contra. Esto no solo aplica para los contratos implementados en FCA entre el 2009 y el 2017. Las mismas relaciones corporativistas han prevalecido en todas las tres grandes empresas automotrices por décadas.

El documento presentado el lunes es tan solo la más reciente de toda una serie de revelaciones de un escándalo de corrupción cada vez más amplio. La semana pasada, los abogados de Iacobelli presentaron documentos que afirman que la conspiración para influenciar los convenios colectivos precede al propio Iacobelli. “El Sr. Iacobelli se integró a una conspiración que ya estaba en marcha”, indican, “Las prácticas y la corrupción que son el foco de este caso comenzaron mucho antes que llegara el Sr. Iacobelli”.

Describiendo las operaciones del CNC, el documento legal afirma que los oficiales del UAW involucrados en la operación, “frecuentemente tenían sus propias caridades privadas, etcétera”. Añade: “Tenían tarjetas de créditos emitidas por el CNC. Tenían acceso a grande sumas de dinero… Algunos representantes del sindicato y la compañía hicieron esto por muchos años”.

Los alegatos de tanto FCA como el UAW de que dicho escándalo tan solo involucró a “un pequeño número de personas corrompidas” (según FCA) y que “nuestro equipo de dirigentes no sabía acerca del mal comportamiento” (según el entonces presidente del UAW, Dennis Williams) han quedado expuestos como mentiras. Una de las nuevas revelaciones de la última semana es que el ya fallecido CEO de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, le regaló personalmente al también fallecido vicepresidente del UAW, General Holiefield, un reloj valorado en más de $2.000 y les mintió a los investigadores federales al respecto.

Williams, como titular en ese momento del UAW, fue implicado en un acuerdo judicial emitido el mes pasado por Nancy Johnson, la principal asistente de Norwood Jewell, el vicepresidente del UAW para FCA. Johnson afirmó que Williams dio órdenes a los altos ejecutivos del UAW a emplear los fondos de los centros de capacitación para pagar bienes de lujo y gastos personales.

Estos acuerdos corruptos e inmundos reflejan la relación general entre el UAW y las empresas automotrices. Los regalos en efectivo y bienes de lujo fueron entregados tan libremente por la compañía al sindicato porque ambas organizaciones están del mismo lado. El escándalo del UAW provee pruebas indisputables de lo que los trabajadores automotores viven cada día: el UAW es una organización proempresarial, no una organización obrera.

Los trabajadores automotores y todas las seccione de la clase obrera deben extraer las conclusiones necesarias de este hecho. Para avanzar sus interese, los trabajadores necesitan nuevas organizaciones de lucha: comités de base en las fábricas y centros de trabajo para organizar y unificar toda resistencia a la élite corporativa y financiera.

En 1984, la Workers League (Liga Obrera), predecesora del Partido Socialista por la Igualdad, advirtió acerca del significado de las estructuras e inversiones conjuntas del UAW y las empresas, introducidas hace más de tres décadas. En el documento Corporativismo y los sindicatos, la Workers League definió la doctrina de “corporativismo” del UAW como “una doctrina de afinidad entre los intereses de las organizaciones laborales y la gerencia, conllevando una colaboración irrestricta entre los burócratas y el Estado capitalista para defender el sistema de lucro, sin importar cuan severas sean las consecuencias para la clase trabajadora”. El Workers League caracterizó de forma precisa al “Fondo Conjunto para Capacitación y Desarrollo de Aptitudes”, el predecesor del CNC, como un “gigantesco fondo para sobornos”.

Fue entonces cuando el UAW se convirtió en “UAW-GM”, “UAW-Ford”, y “UAW-Chrysler”. El objetivo de estos acuerdos es visto en las condiciones que enfrentan los trabajadores automotores hoy día y que fueron impuestas por el UAW por medio de la supresión de huelgas, la aceptación de cierres de planta y despidos y las interminables concesiones proempresariales en los convenios.

A fines de los años setenta y durante los ochenta, los sindicatos en EUA respondieron a la globalización de la producción, el declive del capitalismo estadounidense y el giro hacia la derecha en la estrategia de la clase gobernante estadounidense trabajando en conjunto con la gerencia para recortar salarios e intensificar la explotación de los trabajadores en el país para aumentar la competitividad de las empresas estadounidenses en el mercado global. Los sindicatos pasaron de presionar a las compañías para aumentar salarios a presionar a los trabajadores para reducirlos. Los ejecutivos que controlan estas organizaciones recibieron recompensas abultadas por sus servicios.

En el memorándum del lunes, los fiscales afirman que el FCA buscaba “comprar la paz laboral”. Esto es algo que los sindicatos están más que dispuestos a vender.

En sus argumentos ante la Corte Suprema en el caso Janus vs. AFSCME más temprano este año, el abogado de la federación sindical de empleados públicos AFSCME indicó que las “cuotas de agencia” —es decir, el requisito de que todos los trabajadores, incluyendo aquellos fuera del sindicato, tengan que pagar el equivalente a cuotas sindicales— son “la compensación por no tener huelgas”.

No puede haber una declaración más clara que esta del papel de los sindicatos como una fuerza policial industrial al servicio de las corporaciones y el Gobierno.

Aquellas organizaciones, las cuales operan dentro y en la órbita del Partido Demócrata, que se oponen a la formación de nuevas organizaciones de lucha, comités de base en las fábricas, lo hacen desde el punto de vista de justificar la naturaleza y el papel de los sindicatos. Su objetivo es prevenir que los trabajadores tomen las conclusiones organizacionales y políticas necesarias de sus amargas experiencias con los sindicatos.

Por ello, los sitios web de la Organización Internacional Socialista (ISO, siglas en inglés), los Socialistas Democráticos de América (DSA, siglas en inglés) y otros grupos que falsamente se proclaman de izquierda no han dicho prácticamente nada del escándalo de corrupción del UAW que se ha venido desenvolviendo por meses.

Socialist Worker, la publicación de la ISO, la cual controla el Sindicato de Maestros de Chicago, no ha publicado ni un solo artículo sobre el escándalo del UAW. La revista Jacobin asociada con DSA tampoco. Labor Notes, que promueve a varias facciones supuestamente disidentes del aparato sindical, solo ha publicado un artículo —en febrero— que argumenta patéticamente que el UAW puede ser transformado por medio de una campaña para la elección directa de oficiales y directores regionales.

Estas organizaciones representan a secciones privilegiadas de la clase media-alta. Les aterra que los trabajadores estén entrando en lucha y estén buscando librarse de la camisa de fuerza de los sindicatos. Las huelgas docentes más temprano este año emergieron como rebeliones contra los sindicatos, los cuales se opusieron inicialmente a los paros y luego buscaron recobrar control para aislar a los docentes y traicionarlos.

Los trabajadores de United Parcel Service (UPS) se están enfrentando actualmente a una conspiración conjunta del sindicato Teamsters y la empresa para imponerles un contrato por encima de una oposición masiva, con los oficiales sindicales denunciando la oposición de los trabajadores a sus salarios de pobreza como algo “subjetivo” y egoísta.

La formación de nuevas organizaciones constituye un prerrequisito esencial para movilizar y unir a estas y otras secciones de la clase obrera. Los comités de base en las fábricas y los centros de trabajo son precisamente la forma con base en la cual los trabajadores pueden avanzar sus demandas, incluyendo la devolución de todas las concesiones entregadas en los contratos previos, la eliminación de todas las escalas salariales, la contratación permanente de todos los trabajadores temporales, un aumento salarial inmediato para todos los trabajadores, una democracia auténtica y el control obrero en cada lugar de trabajo.

Esos comités obreros independientes, libres del control burocrático de sindicatos nacionalistas, crearán las condiciones para unir a los trabajadores de todo el mundo en una lucha común.

El World Socialist Web Site y el Partido Socialista por la Igualdad harán todo lo que podamos para promover y asistir en el establecimiento de organizaciones obreras independientes, conectando el crecimiento de la lucha de clases a una perspectiva política y un programa socialistas. Urgimos a los trabajadores interesados en formar estos comités a contactarnos hoy.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de agosto de 2018)

Joseph Kishore