La France Insoumise de Mélenchon inicia escuela de verano con acercamientos a partidos de derecha

por Francis Dubois
31 agosto 2018

Del 23 al 26 de agosto, La France Insoumise (LFI; Francia Insumisa), el movimiento dirigido por Jean-Luc Mélenchon, celebró su escuela de verano en Marsella. Reunió a 3.000 personas y fue ampliamente informado en la prensa. Mélenchon hizo hincapié en su ambición de reunir a "todas las oposiciones" contra el presidente francés, Emmanuel Macron.

Después de la elección de Macron el año pasado y el colapso electoral del Parti socialiste (PS), el principal partido socialdemócrata de Francia desde la huelga general de mayo-junio de 1968, la estrategia de Mélenchon quedó clara. En medio de una creciente ira social contra las políticas de militarismo y austeridad en toda Europa, Mélenchon está tratando de garantizar que no surja ninguna alternativa genuinamente socialista a la izquierda de Macron y el PS. Su objetivo es construir una "oposición" a Macron que sea compatible con la guerra, la austeridad, los ataques a los derechos democráticos, el nacionalismo y la xenofobia.

En Marsella, Mélenchon se presentó como una "fuerza de proposición" abierta a toda alianza, incluso con la derecha: "También en la derecha puede haber oposiciones. Macron se encontrará frente a una barricada de una longitud que no había soñado".

LFI invitó a Marsella a representantes del partido sarkozysta Les Républicains (LR), el PS, el estalinista Parti communiste française (PCF), el partido Génération.s del excandidato presidencial del PS, Benoît Hamon, miembros de La République en Marche (LREM,) de Macron y del Nouveau parti anticapitaliste (NPA). Los miembros de estos partidos dirigieron grupos de discusión sobre el ejército, la Unión Europea (UE), las pensiones y la policía. A fin de maquillar el contenido político de su apertura a la derecha, Mélenchon finalmente decidió no invitar a los políticos neofascistas del Rassemblement national (RN; ex Front national)

LFI también anunció su campaña electoral del 2019 para el Parlamento Europeo, llamando a que sea un "referéndum anti-Macron". Para estas elecciones, LFI ha forjado una alianza con otros partidos populistas pseudoizquierdistas como Podemos en España, el Bloco de Esquerda en Portugal e incluso Sinn Fein en Irlanda. No mencionó a Syriza, el modelo de todas estas organizaciones, que ahora está en el poder imponiendo medidas de austeridad a los trabajadores griegos. Sin embargo, invitó a antiguos miembros de Syriza, incluido el expresidente del Parlamento griego, Zoé Konstantopoulou.

LFI proclama que no se basa en una clase sino en “el pueblo”, incluida la clase capitalista y la clase media próspera, y que no quiere una revolución socialista sino una "revolución ciudadana". Mélenchon supuestamente eligió a los candidatos de LFI a través de una "lotería" y organizó una marcha "festiva", sin demandas sociales o políticas, a través de las calles de Marsella el viernes.

LFI intenta presentar su reorientación política como algo totalmente inédito, pero el reagrupamiento que propone no es nuevo en absoluto. Más bien, es una versión aún más derechista de las viejas recetas políticas antiobreras y antitrostkistas fallidas. Habiendo comenzado su carrera en la Organisation communiste internationaliste (OCI) de Pierre Lambert después de que rompió con el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) en 1971, Mélenchon se convirtió en un operador clave en la Unión de Izquierda del PS-PCF, liderada por François Mitterrand y respaldada por varios grupos, como el OCI, que había roto con el trotskismo.

Mélenchon se convirtió en ministro del PS en el Gobierno del PS-PCF-Les Verts (Verdes) de 1997-2002 que terminó en desgracia, cuando el primer ministro Lionel Jospin no pudo alcanzar la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2002, quedando en tercer lugar detrás del candidato de LR, Jacques Chirac, y el neofascista Jean Marie Le Pen. El predecesor de LFI, el Parti de Gauche (PG, Partido de Izquierda) fundado por Mélenchon en 2009, se alió con los estalinistas y elementos del NPA en el llamado Front de gauche o Frente de Izquierda.

En medio de la creciente ira contra las políticas de austeridad de Macron, LFI y Mélenchon se hacen pasar por la única oposición viable al Gobierno de Macron, mientras insisten en la necesidad de desarrollar vínculos con fuerzas explícitamente de derecha.

En su discurso en la escuela de verano, Mélenchon exhibió una perspectiva nacionalista, la cual impregna su política. Dedicó casi la mitad de su discurso a cuestiones de estilo de vida y ecología, salpicadas de tópicos ahistóricos sobre la humanidad en general: "Todos debemos identificarnos con el símbolo del agua ... Defendemos a la raza humana".

Todas sus críticas a la política de austeridad social de Macron, la UE y la OTAN no se basan en los intereses de la clase obrera europea e internacional, sino en las prerrogativas estratégicas del Estado francés. "Están construyendo Europa al deshacer Francia. Para nosotros, es un no categórico", dijo. "Respetamos las instituciones de la Quinta República", agregó.

Esta glorificación del nacionalismo francés corresponde a intereses definidos de clase imperialista. En su dirección superior, LFI incluye elementos de la policía, la inteligencia doméstica y las Fuerzas Especiales que durante varios años han estado atacando regularmente a trabajadores y jóvenes que protestan contra Macron y el PS.

Mélenchon no criticó a Macron porque impone contra la clase trabajadora los ataques de la aristocracia financiera, sino porque no es lo suficientemente hostil con Alemania. "El señor Macron es solo el escriba de la Comisión Europea y la Sra. Merkel", dijo, refiriéndose a la canciller alemana, Angela Merkel. Relanzó el llamado a una "Unión mediterránea" para establecer una esfera de influencia para el imperialismo francés, una noción expresada por primera vez por el presidente republicano, Nicolas Sarkozy, en contra de una "Europa del Norte" liderada por Merkel.

Su oposición a una "Europa de defensa", refiriéndose a un ejército de la UE, y su llamado a una "salida de la OTAN" se basan en promover los intereses estratégicos del imperialismo francés y sus pretensiones de autonomía militar, sus fuerzas nucleares y su ejército.

Atacando a los trabajadores inmigrantes en un tono nacionalista de derecha, hizo eco de su aliado alemán, Die Linke (La Izquierda), alegando que la inmigración simplemente reduce los niveles salariales. Luego, realizó un gesto de apertura al actual Gobierno neofascista de Italia y sus posiciones antiinmigrantes, declarando que entiende "el sentimiento de rechazo de la población italiana" hacia los inmigrantes.

El día anterior, el diputado de LFI, Adrien Quatennens, había elogiado la "eficacia" de las fuerzas policiales que asesinaron a tiros a un hombre que llevó a cabo un ataque con cuchillo en los suburbios de París.

Los trabajadores han tenido experiencias amargas con las políticas nacionalistas, de ley y orden y de derecha promovidas por Mélenchon desde la formación de LFI en 2016. Uno debe preguntarse: ¿cuál es el balance de su intervención en las luchas contra la ley laboral del PS en 2016? ¿Y la privatización de Macron de los ferrocarriles (SNCF) este año?

Mélenchon ayudó a llevar estas luchas a un callejón sin salida, respaldando a la burocracia sindical cuando firmó acuerdos para demoler el Código Laboral en 2016 y el estatuto ferroviario en 2018. En repetidas ocasiones, Mélenchon pidió que se subordinaran las luchas a los sindicatos, como lo hizo en una protesta el 23 de septiembre de 2017 contra los decretos laborales de Macron: "Estamos listos para marchar detrás de ellos. ... Conocemos la fortaleza de las organizaciones sindicales". LFI se adaptó al estado de emergencia, que tenía como principal objetivo construir un régimen estatal-policial para imponer austeridad a los trabajadores.

En las elecciones presidenciales del año pasado, Mélenchon no tomó ninguna posición en la segunda vuelta a pesar de que la abrumadora mayoría de sus votantes eran hostiles hacia Macron y la candidata neofascista Marine Le Pen. Tácitamente apoyó a Macron, ayudando los esfuerzos de la prensa de vender a Macron como el "mal menor".

Ahora que Mélenchon está tanteando estrechar lazos con la derecha, el carácter de clase de su política está emergiendo cada vez más claramente. En Marsella, nunca criticó la decisión de Macron de haber hecho permanentes los exorbitantes poderes policiales impuestos por el estado de emergencia, promulgándolos en la ley antiterrorista del año pasado. En esto, se unió a la totalidad de la "izquierda" francesa oficial, incluidas las organizaciones NPA y Lutte ouvrière (LO), que se unieron a Mélenchon en una alianza durante las protestas de este año contra la privatización ferroviaria de Macron.

Esto subraya la brecha que separa la política nacionalista y militarista de la pseudoizquierda y la perspectiva del Parti de l'égalité socialiste (PES, Partido Socialista por la Igualdad) la sección francesa del Comité Internacional de la Cuarta Internacional. Rechazando el populismo de Mélenchon y sus lazos con la derecha, el PES busca articular un programa internacionalista por la toma de poder en manos de la clase obrera, en oposición a la UE capitalista y por el establecimiento de los Estados Unidos Socialistas de Europa.

El PES lucha por traer un programa trotskista a la clase trabajadora. Busca en todos los puntos establecer la independencia política de la clase obrera de los partidos burgueses y pequeñoburgueses, y establecer una política independiente. Contra la elección podrida entre Macron y Le Pen, lanzó el llamado para un boicot activo de las elecciones presidenciales, una política que de hecho fue apoyada por una amplia mayoría del electorado de Mélenchon.

Para luchar contra la austeridad social de Macron, el PES llama a construir comités de acción de los trabajadores en los lugares de trabajo, los cuales organizarán luchas independientemente de los partidos procapitalistas y los sindicatos, todos los cuales se adscriben a todas las políticas de austeridad de Macron. Es la única organización que está luchando por construir una alternativa a políticos como Mélenchon que pretenden atar a los trabajadores y los jóvenes a una elite política en bancarrota que busca construir un Estado policial.

(Artículo publicado originalmente en francés el 29 de agosto de 2018)