¡Eliminemos la deuda estudiantil! ¡La educación pública es un derecho social!

por Niles Niemuth
1 septiembre 2018

Niles Niemuth es el candidato del Partido Socialista por la Igualdad para el 12° distrito congresional de Michigan. Visita niles2018.com para donar e involucrarte en la campaña.

Millones de estudiantes universitarios están regresando a los campus en los Estados Unidos esperando con ansías pasar un semestre ocupados con clases, deportes y otras actividades extracurriculares. También se enfrentan a la posibilidad de acumular miles de dólares más en deudas enervantes por préstamos estudiantiles.

La clase de primer año se unirá a las filas de los más de 44 millones de estadounidenses, una cuarta parte de los adultos en el país, que deben una increíble suma de $1,5 billones de dólares en deuda estudiantil.

Esta abrumadora deuda estudiantil se ha convertido en una característica definitoria de la vida de millones de jóvenes. Casi tres cuartas partes de los que se gradúan en una universidad de cuatro años tienen deudas estudiantiles, con un promedio de $37.000 cada uno, con un pago mensual promedio de $393. Muchos más tendrán que abandonar la universidad sin obtener un título debido a presiones financieras y personales, y aún deben cargar con la deuda.

¡Toda deuda estudiantil debe ser inmediatamente abolida! Todos deberían poder obtener una educación universitaria sin tener que someterse al equivalente moderno de servidumbre. La educación pública es un derecho social que solo se puede garantizar universalmente y de forma gratuita a través de un ataque directo contra el sistema capitalista.

Los pagos de la deuda estudiantil están paralizando a los jóvenes cuando acaban la universidad, y muchos se ven obligados a postergar la compra de un auto nuevo, un hogar o casarse y formar una familia. Cerca de la mitad de los que tienen deudas por préstamos estudiantiles informan que no podrían pagar un gasto inesperado de $400, como una reparación de emergencia del auto.

Los trabajos que los jóvenes pueden obtener después de la universidad no pagan lo suficiente como para cubrir los costos de sus pagos mensuales. Un informe reciente del New York Times reveló que el 30 por ciento de los que comenzaron a pagar sus préstamos en 2012 estaban en mora, severamente morosos o no pagaban sus préstamos cinco años después.

Este crecimiento astronómico de la carga de la deuda estudiantil se ha visto impulsado por constantes recortes presupuestarios para las universidades públicas. Estos recortes se han compensado con el aumento continuo de la matrícula y las tarifas, tanto en instituciones públicas como privadas. Desde 1999, el monto total de la deuda estudiantil ha aumentado más de 500 por ciento, mientras que el costo promedio de la matrícula y las tarifas se ha más que duplicado.

Una parte cada vez mayor de los fondos para las universidades públicas proviene de la matrícula en lugar de la financiación estatal. Los costos han aumentado sin importar quién haya tenido el control de los gobiernos estatales, ya sean republicanos o demócratas.

En la Universidad de Michigan en Ann Arbor, que se encuentra en el 12° distrito congresional, la Junta de Regentes recientemente aprobó un aumento del 2,9 por ciento en la matrícula estatal para estudiantes de primer y segundo año. Ahora será de $15.262 por año. La matrícula ha aumentado un 30 por ciento en la última década, mientras que las donaciones a la universidad han aumentado a casi $11 mil millones.

La universidad les dice a los estudiantes del estado que deben planear gastar más de $30.000 para cubrir todos los gastos del año escolar 2018, incluyendo matrícula, alojamiento, comidas, libros, suministros y gastos personales. Esta cifra coloca efectivamente una educación en una de las universidades públicas mejor cualificadas fuera del alcance de los jóvenes de la clase trabajadora.

Condiciones similares prevalecen en otros colegios y universidades, en todo el estado y el país.

El aumento de la deuda estudiantil es parte de un ataque general a la educación pública por parte de los demócratas y republicanos: el desmantelamiento de las escuelas públicas a través de la privatización, la promoción de las escuelas concertadas, la transformación de las universidades en empresas lucrativas subordinadas a los intereses de las corporaciones gigantes y el aparato de inteligencia militar. Ya sea bajo Bush, Obama o Trump, estas tendencias han continuado implacablemente.

La abolición de la deuda estudiantil debe estar conectada con la expropiación de la riqueza de la élite corporativa y financiera y la nacionalización de los bancos gigantes, que ejercen su dominio sobre la juventud endeudada y toda la sociedad.

Una educación de calidad, desde el jardín de infantes hasta el posgrado debe hacerse disponible para todos como un derecho social básico.

La clase dominante afirma que no hay dinero para financiar la educación pública gratuita pero que sí hay billones disponibles para la guerra y las especulaciones en Wall Street. Los $1,5 billones en deudas estudiantiles, pese a ser una suma gigantesca, son menos de lo que se gasta en el aparato militar y de espionaje en menos de dos años.

Las inimaginables sumas de dinero acaparadas por los ricos deben ser expropiadas y dirigidas a satisfacer las necesidades sociales. Las empresas que lucran de las deudas estudiantiles, las operaciones de préstamos de los buitres que obtienen miles de millones de dólares cada año de reembolsos, no tienen un propósito progresista y deben liquidarse.

La lucha por el derecho a una educación libre de deudas es inseparable de la lucha contra el sistema de ganancias capitalistas. Esto requiere la movilización política de toda la clase trabajadora en un movimiento revolucionario para tomar el poder político y reestructurar la vida económica para satisfacer las necesidades sociales, no las ganancias privadas.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 31 de agosto de 2018)