Miles participan en la protesta nacional “Un día sin inmigrantes”

por Genevieve Leigh
20 febrero 2017

Miles de trabajadores, estudiantes y jóvenes a lo largo de Estados Unidos participaron en protestas el 16 de febrero bajo la bandera de "Un día sin inmigrantes."

Las protestas consistieron en paros de trabajo de un día, no mandar a los niños a la escuela y boicotear tiendas y restaurantes. Las protestas atrajeron una participación significativa en Nueva York, Atlanta, Detroit, Washington DC, Filadelfia, Los Ángeles, y Austin, entre otros. El objetivo de estos eventos fue protestar las recientes órdenes ejecutivas del gobierno de Trump al mostrar el impacto masivo que los trabajadores inmigrantes tienen en la economía.

Los eventos del día parecen haber sido en gran parte espontáneos, obteniendo impulso principalmente a través de medios sociales, con el hashtag #DayWithoutImmigrants siendo usado cerca de 200.000 veces en Twitter 24 horas antes de las protestas programadas.

Esta ola de resistencia ocurrió después de una protesta masiva en Milwaukee el 15 de febrero, basada en el lema muy similar, "Un día sin latinos," en el cual miles marcharon para defender los derechos de los inmigrantes.

Dado al carácter espontáneo de los eventos, el nivel de participación varió ciudad por ciudad. En Nueva York, muchos restaurantes y partes de la industria de construcción fueron cerrados. En Nuevo México, el estado con el mayor porcentaje de residentes hispanos de la nación, los funcionarios estatales, temiendo que cientos de estudiantes se quedaran en casa, tomaron medidas por adelantado para evitar ausencias estudiantiles masivas. Una carta fue enviada a los padres de familia que decía: “Respetuosamente les solicitamos a todos los padres que se percaten de que los estudiantes necesitan estar en clase todos los días para beneficiarse de la educación que tienen garantizada y evitar retrasarse en la escuela y en la vida."

Dado al papel cada vez más activo que los jóvenes y los estudiantes han desempeñado en las protestas a lo largo del país, muchos otros distritos escolares y universidades tomaron medidas similares.

Alma Pena-Sánchez, la jefa de personal del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), el cual es 74 por ciento latino, le dejó una grabación a los padres y empleados el 15 de febrero por la noche pidiendo que todos asistieran la mañana siguiente, diciendo: “Si bien respetamos el derecho de todos a que se escuchen sus voces ya participar en acciones civiles como la protesta, todos los estudiantes y el personal son animados y se espera que vayan a la escuela.” También se les pidió a los estudiantes, entre ellos muchos de los miles de estudiantes de LAUSD que salieron de clase en protesta la semana después de la inauguración de Trump, no salir de clase ese día. Mensajes similares fueron enviados por funcionarios en los distritos escolares de Albuquerque, Nuevo México, Grand Rapids, Michigan y Washington DC.

Cifras de atendencia para la mayoría de estos distritos escolares no estaban disponibles al momento de escribir este artículo, con excepción de Grand Rapids, Michigan, donde se reportó una caída en la asistencia tan severa que el día probablemente no contará como día escolar. En lugar, contará como día de nieve. Para que cuente el día escolar, el 75 por ciento del cuerpo estudiantil debe estar presente. Muchas escuelas han reportado menos del 50 por ciento de asistencia durante el día, incluyendo la Escuela Primaria Buchanan, la Escuela Primaria Cesar E. Chavez, Westwood Middle, la Escuela Harrison Park, Burton Elementary y Middle, Union High, Innovation Central High y SWCC.

Otra característica significativa de las protestas fue la participación activa de restaurantes. Decenas de restaurantes en ciudades principales, de Los Ángeles a Nueva York, cerraron en solidaridad con la protesta, con más de 50 restaurantes participando únicamente en la capital de la nación. La industria de restaurantes emplea a 7,1 millones de inmigrantes, según el informe más reciente de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, de los cuales 1,2 millones son trabajadores indocumentados, según el centro de investigación Pew Research. Esta industria también es la segunda más grande del país y el mercado que crece más rápidamente en la economía estadounidense.

Muchos propietarios de restaurantes y chefs conocidos han hablado en contra del gobierno de Trump y a favor de las protestas, incluyendo a José Andrés de Washington, el famoso chef español cuyos duelos públicos con Trump han atraído mucha atención; el chef Silvana Salcido Esparza en Phoenix; el famoso restaurante oaxaqueño Guelaguetza en Los Ángeles, así como cientos de otros restaurantes más pequeños por todo el país, incluyendo un número impresionante en la zona de Chicago.

El efecto de la huelga en la industria de restaurantes incluso penetró los muros de la clase política, obligando al servicio de alimentos del Senado de los Estados Unidos a trabajar en horas reducidas.

Muchas ciudades que participaron en la huelga organizaron marchas junto con los cierres de negocios, incluyendo Nueva York, Atlanta, Chicago, Washington DC y Detroit. Una de las protestas con mayor participación ocurrió al suroeste de Detroit, donde participaron más de 1.000 personas.

El World Socialist Web Site habló con varias familias que participaron en la protesta de Detroit para adoptar una posición contra las políticas antiinmigrantes del gobierno de Trump, las cuales son ampliamente odiadas tanto por trabajadores inmigrantes como nativos.

Flavio y su esposa Kimberlynn dijeron que estaban enojados con la declaración de Trump de que los inmigrantes mexicanos son criminales. "Apoyamos los derechos de todos los inmigrantes y latinos," dijo Flavio, "Todo el mundo quiere tener un futuro mejor."

Flavio y Kimberlynn con su hijo

"Queremos mejores oportunidades", agregó Kimberlynn, "Queremos poder ir a la universidad, a la escuela. La gente quiere un lugar seguro para sus hijos."

Cuando se les preguntó por qué pensaban que Trump estaba fomentando chauvinismo anti-inmigrante, Kimberlynn dijo que pensaba que era para mantener a la gente luchando entre sí. "Es para promover una guerra más grande. Creo que hay un peligro de guerras más grandes."

Flavio habló sobre el carácter generalizado de los ataques de Trump, señalando: "Esto no es sólo en contra de los latinos, también es en contra de los musulmanes".

"Todos somos ciudadanos que nacimos aquí," añadió Kimberlynn, refiriéndose a ella, Flavio y su hijo. "Pero mis padres vinieron aquí hace 30 años. Todo el mundo está asustado. Nadie ha visto algo así antes.”

Mientras hablaba del hecho de que Obama deportó a más inmigrantes que cualquier otro presidente, Flavio respondió: "No quiero decir que fue un arreglo, pero la gente confía mucho en Obama y él los decepcionó." Flavio señaló que "Mucha gente votó por Trump," con el nuevo presidente recibiendo uno de cada tres votos hispanos en las elecciones. "Pero a mí no me gusta Trump". Ambos dijeron que no les gustaba Hillary Clinton y que habían votado por Bernie Sanders.

Melissa Guile, que estaba en la protesta con sus cuatro hijos, les dijo a los reporteros del WSWS por qué asistió. "Mi esposo fue deportado hace tres años. Yo y mis hijos somos ciudadanos estadounidenses, pero estamos tratando de recuperarlo legalmente."

Melissa con sus hijos

“Mi padre también fue deportado, “añadió. "Esto nos ha pegado duro a todos nosotros."

Melissa dijo que el reto de cuidar a cuatro niños sin su marido es enorme. Ella trabaja por la noche para asegurarse de que los niños sean atendidos durante el día. "Hay muchos problemas," dijo. "Mis hijos tienen dificultades en la escuela." Mencionó las dificultades asociadas con tratar de llegar a fin de mes. Notando las millones de deportaciones que ocurrieron bajo Obama, dijo, "Se supone que el gobierno debe ayudar a la gente, no perjudicarla."

En medio de estas protestas de trabajadores, jóvenes y estudiantes de todo el país, Trump habló el 16 de febrero por la tarde en una conferencia de prensa en la Casa Blanca donde alardeó de sus medidas de seguridad fronteriza y las incursiones de ICE, las cuales resultaron en cientos de arrestos la semana pasada. “Estamos salvando vidas todos los días", él dijo.

La oposición a los ataques a los derechos democráticos expresada por los millones de personas que han protestado desde la toma de poder de Trump hace menos de 30 días no encuentra expresión en la discusión política.

Bernie Sanders, que es visto como el único político que puede asegurar que la creciente ira de las masas esté "adecuadamente contenida" y canalizada detrás del Partido Demócrata, está ocupado en Washington pidiendo que el Comité de Inteligencia del Senado "investigue a fondo si Rusia coordinó con Trump y su campaña."

Para que la clase obrera pueda llevar a cabo una batalla sostenida con el gobierno de Trump, debe tender una ruptura con el Partido Demócrata y todos sus representantes y tomar el camino de una lucha política independiente contra el capitalismo.