Trump y Modi pregonan “convergencia estratégica” indo-estadounidense

por Deepal Jayasekera
5 julio 2017

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro de India, Narendra Modi, se comprometieron a fortalecer la “asociación estratégica global” de India con Estados Unidos cuando se reunieron en la Casa Blanca el 26 de junio para su primera reunión bilateral.

Modi, un acérrimo comunalista y fiel servidor de los grandes negocios, y Trump, el autócrata multimillonario, se elogiaron mutuamente y enfatizaron la “convergencia estratégica” entre EE.UU. y India.

Después de tres años de un gobierno encabezado por el Bharatiya Janata Party (BJP; Partido Popular Indio), el país se está convirtiendo cada vez más en frente para la ofensiva estratégico-militar del imperialismo estadounidense contra China. India ha expandido dramáticamente sus relaciones militares y estratégicas bilaterales y trilaterales con Washington y sus principales aliados en Asia-Pacífico, Japón y Australia, y le ha permitido a EE.UU. utilizar sus bases militares para el reabastecimiento y reparación de rutina de sus aeronaves y buques de guerra

En una conferencia de prensa conjunta y en la declaración que emitieron resumiendo sus conversaciones, Trump y Modi prometieron “expandir y profundizar” la alianza Indo-estadounidense, con Modi apoyando las postura provocadoras de Washington en cuanto a Corea del Norte y la disputa sobre el mar de China Meridional. Trump, además, ofreció varios “favores” estratégicos para India.

“La relación entre India y Estados Unidos nunca ha sido más fuerte, nunca ha sido mejor”, dijo Trump en la rueda de prensa. Al calificar de “increíblemente importante” la “asociación de seguridad entre EE.UU. e India”, el presidente norteamericano agregó: “Nuestros ejércitos están trabajando todos los días para mejorar la cooperación entre nuestras fuerzas militares. Y el próximo mes, se unirán a la armada japonesa para el mayor ejercicio marítimo jamás realizado en el gran océano Índico”.

Lo último es una referencia al Ejercicio Malabar, un juego de guerra naval organizado anualmente por India. En el 2015, se transformó en un evento trilateral con Japón como un tercer participante permanente, junto con EE.UU. e India.

Un objetivo estratégico clave estadounidense es utilizar India para asegurar su dominio sobre el océano Índico, el canal que transporta la mayor parte de las exportaciones de China a Europa, África y Oriente Medio y la mayor parte del petróleo y otros recursos que alimentan a la economía china.

Por su parte, Modi dijo que India está comprometida a trabajar con EE.UU. en toda la región Indo-Pacífica “para proteger nuestros intereses estratégicos” y desarrollar una “arquitectura bilateral que llevará nuestra alianza estratégica a nuevas alturas”. Luego, elogió a Washington por nombrar a India como su principal socio militar, algo que le da acceso a avanzados sistemas de armas estadounidenses que el Pentágono sólo le permite comprar a sus aliados más cercanos y por la Iniciativa de Comercio y Tecnología de Defensa de cooperación Nueva Delhi-Washington para el codesarrollo y la coproducción de armamentos.

“El fortalecimiento de las capacidades de defensa de India, con la ayuda de EE.UU., es algo que realmente apreciamos”, dijo Modi. Tanto la declaración conjunta como los comentarios de Modi en la conferencia de prensa se refirieron a planes para mejorar la cooperación indo-estadounidense en materia de seguridad marítima, pero no proporcionaron detalles.

A principios de este año, el almirante Harry Harris, jefe del Comando del Pacífico de Estados Unidos, reveló que están compartiendo con India sobre los movimientos de submarinos y buques chinos en el océano Índico. Washington ha instado varias veces a Nueva Delhi a acordar realizar patrullajes navales conjuntos tanto sobre el océano Índico como en el Pacífico, incluyendo el mar de China Meridional.

Con el fin de impulsar las capacidades militares indias y demostrar la importancia que le otorga a la asociación de EE.UU. con India, el gobierno de Trump aprobó la venta de 22 drones Predator de vigilancia naval a Nueva Delhi por el valor de 2300 millones de dólares.

Subrayando la potencial importancia de estos drones para contrarrestar a China, el diario New York Times observó: “Los drones, que nunca antes habían sido vendidos a un país que no perteneciera a la OTAN, podrían ser especialmente valiosos si son volados sobre las islas Andaman y Nicobar [cerca del extremo occidental del estrecho de Malaca], dando a India el control de un llamado punto de estrangulamiento que es una de las mayores vulnerabilidades marítimas de China”.

Como un “favor” estratégico adicional para India, la Casa Blanca aceptó la inclusión de un lenguaje fuerte que criticaba a Pakistán en la declaración conjunta. Dijo que los dos líderes “llaman a Pakistán a asegurarse de que su territorio no sea utilizado para lanzar atentados terroristas contra otros países” y “que lleve ante la justicia a los perpetradores de los atentados terroristas del 26 de noviembre en Mumbai, Pathankot y otros atentados transfronterizos perpetrados por grupos basados en Pakistán”.

Durante el año pasado, Modi ha montado una campaña belicista contra Pakistán, calificándolo de “nave nodriza” del terrorismo mundial y reafirmando el derecho de India de realizar incursiones ilegales en Pakistán hasta que deje de darle apoyo logístico a los separatistas antiindios de Cachemira dentro de Pakistán. Poco después de llegar a EE.UU. el 25 de junio, Modi alegó específicamente que los “ataques quirúrgicos” de India contra Pakistán en setiembre del año pasado le permitieron al mundo “experimentar nuestro poder y darse cuenta que India practica la moderación pero puede mostrar su poder cuando sea necesario”.

Pocas horas antes de la reunión de Trump y Modi, el Departamento de Estado de EE.UU. designó a Syed Salahuddin, líder de Hizbul Mujahideen, una milicia separatista propakistaní de Cachemira, un “terrorista global”. Aplaudiendo la acción, oficiales indios dijeron que esto “vindica” la postura de Nueva Delhi de que el malestar popular en Cachemira es el resultado del terrorismo respaldado por Pakistán.

El mar de China Meridional, Corea del Norte y Afganistán

El Pentágono y el Departamento de Estado de EE.UU. estuvieron extáticos cuando Modi firmó una declaración conjunta con el lenguaje utilizado por EE.UU. sobre la disputa en el mar de China Meridional que fue emitida por Obama en enero del 2015. Desde entonces, India ha repetido fielmente la posición de Washington., cuando realmente es EE.UU. el que ha buscado reafirmar su derecho a desplegar su poderío militar frente a las costas chinas, utilizando como pretexto la “libertad de navegación” y “de sobrevuelo”.

Lo que más se destaca en la última declaración de la cumbre entre los líderes indo-estadounidenses es el apoyo de Nueva Delhi a la postura del gobierno de Trump sobre Corea del Norte. India le está dando su apoyo pleno a Washington, incluso cuando se declara el fin de la “paciencia estratégica” con Pyongyang, con el objetivo transparente de alimentar una crisis en la península coreana para presionar y amenazar a China.

Según la declaración conjunta, Modi y Trump “condenaron enérgicamente” las “continuas provocaciones” de Corea del Norte y “se comprometieron a trabajar juntos para contrarrestar” sus “programas de armas de destrucción masiva, incluyendo la responsabilidad de todos los involucrados que apoyen estos programas”.

En consonancia la escalada de tensiones provocada con Pyongyang provocada por Washington, India recientemente detuvo todo el comercio con Corea del Norte, excepto de alimentos y medicinas. Hasta que fue impuesta esa prohibición, India era el segundo mayor socio comercial de Corea del Norte después de China.

Durante la rueda de prensa sobre el césped de la Casa Blanca, Trump le agradeció a India “por unirse a nosotros en la aplicación de nuevas sanciones” contra Corea del Norte, agregando que “el régimen norcoreano está causando enormes problemas y es algo que debe ser tratado y, probablemente, que deba ser tratado rápidamente”.

La declaración conjunta también señala que los dos países trabajarán juntos en Afganistán, donde la guerra de ocupación estadounidense está en su decimoséptimo año. Modi reiteró este punto en la conferencia de prensa, diciendo que “tanto India como EE.UU. han desempeñado un papel importante en la reconstrucción de Afganistán y en garantizar su seguridad”. Prometió “mantener una estrecha consulta y comunicación” con Washington sobre Afganistán.

Importantes secciones de la elite india habían querido que Modi planteara sus preocupaciones sobre el impacto de las políticas nacionalistas de Trump bajo programa de “EE.UU. ante todo”, incluyendo los nuevos límites a las visas H1-B, las cuales son utilizadas ampliamente por las empresas de tecnologías de la información indias. Pero el primer ministro indio se empeñó en minimizar las diferencias con Washington para no impedir de ninguna manera el fortalecimiento de la alianza estratégica indo-estadounidense, considerada por la burguesía india como vital para realizar sus propias ambiciones de convertirse en una gran potencia.

Modi llamó a EE.UU. “nuestro socio principal para la transformación social y económica de India”, afirmó que la “visión” de Trump de “hacer a EE.UU grande otra vez” converge con sus planes para una “nueva India”, y en el lenguaje más sumiso le agradeció reiteradamente, “por pasar tanto tiempo conmigo”.

Trump aplaudió las políticas proempresariales de Modi, pero dejó claro que espera que su gobierno haga mucho más para abrir la economía india a las inversiones y exportaciones de EE.UU.

Antes de la cumbre del lunes, hubo una serie de comentarios ansiosos en la prensa india acerca de Trump y sobre si su gobierno priorizará los lazos con India al grado en que George W. Bush y Obama lo hicieron. Al ver el resultado de la reunión, los medios corporativos indios dieron un suspiro de alivio generalizado.

Mientras tanto, China se ha alarmado cada vez más por el grado en que India se ha alineado con Washington. En un comentario publicado el lunes, el periódico estatal chino, Global Times, señaló que “Estados Unidos se ha acomodado con India” en los últimos años “para aumentar la presión geopolítica sobre India”.

Luego, agregó una advertencia contundente: “El asumir un papel como un frente para la estrategia estadounidense de contener a China no está en línea con los intereses de India. Incluso podría conducir a resultados catastróficos”.