El Pentágono rechaza la petición de la ONU de pausar el asedio de Raqqa

por Bill Van Auken
1 septiembre 2017

El Pentágono ha rechazado un llamamiento urgente de la Organización de Naciones Unidas a realizar una pausa humanitaria en el asedio de Raqqa que ha dirigido Estados Unidos. El objetivo es permitir que hasta 25 000 civiles que siguen atrapados en la ciudad siria controlada por Estado Islámico de Irak y Siria (EI) escapen el cada vez más intenso baño de sangre.

"Ir más despacio sólo retrasará la liberación y, subsecuentemente, más civiles perderán sus vidas", le dijo al sitio web Middle East Eye el coronel Joe Scrocca, director de asuntos públicos del mando de la Operación Inherent Resolve, como ha llamado el Pentágono a la ofensiva militar en Irak y Siria. "La única manera de salvar a la gente es liberarlos de EI. Cuánto más tarde esto, tanto más sufrirá la gente bajo EI".

La ofensiva de casi tres meses ya ha devastado la ciudad, expulsando a unos 270 000 de sus habitantes y dejando gran parte de ella en escombros. Aquellos que se han quedado atrás, no tienen acceso a comida, agua, electricidad ni atención médica. Los residentes han tenido que comer hojas y hierbas para mantenerse vivos. Por lo menos la mitad de los atrapados en la ciudad son niños.

Cientos, si no miles, de civiles han sido asesinados por bombas, cohetes y proyectiles de artillería estadounidenses. El grupo de monitoreo Airwars, con sede en Londres, dio una estimación conservadora a finales de la semana pasada de al menos 725 muertes de este tipo desde que comenzó el asedio en junio. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, otro grupo de monitoreo con sede en Reino Unido, dio la cifra de 773 civiles muertos por bombardeos estadounidenses, entre ellos 197 niños y 119 mujeres.

Las tropas terrestres indirectamente controladas por EUA que forman parte de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), las cuales son dominadas por la milicia sirio-kurda YPG y dirigidas por las fuerzas especiales estadounidenses, han capturado hasta el 60 por ciento de la ciudad, dejando lo que queda de la población atrapada en zonas urbanas densamente pobladas.

El principal asesor del enviado especial de la ONU en Siria les dijo recientemente a los medios en Ginebra que no se podía imaginar un "peor lugar en la tierra" que los cinco barrios centrales y densamente poblados de Raqqa en los que la mayoría de la población civil de la ciudad ha sido objeto de bombardeos implacables.

Al pedir una pausa, Egeland declaró: "Este es el momento de intentar cualquier cosa para permitir una fuga segura. Por el momento, pocas personas se van, porque temen por sus vidas. Hay fuertes bombardeos de las fuerzas circundantes y hay constantes ataques aéreos de la coalición. Así que el número de víctimas civiles es grande. Parece que no hay escape para estos civiles".

Egeland pidió específicamente poner fin a los ataques estadounidenses contra barcos que llevan a civiles intentando cruzar el río Éufrates para huir de Raqqa.

A principios de este verano, el teniente general Stephen Townsend, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak y Siria, anunció que el ejército estadounidense "dispararía contra todos los barcos que encontremos".

Además de las decenas de ataques aéreos diarios, las unidades de la Marina de EUA han apoyado el avance de la milicia kurda bombardeando la ciudad con obuses de 155 mm y morteros dirigidos por GPS de 227mm. En un informe reciente, Amnistía Internacional condenó el uso de estas armas "que tienen un amplio radio de impacto y objetivos específicos no se pueden identificar con precisión", y señaló que su uso contra "vecindarios civiles les ha causado un costo significativo a los civiles".

Su uso, según el informe, ha constituido "ataques no sólo desproporcionados sino también indiscriminados", es decir, crímenes de guerra. El Pentágono también ha utilizado proyectiles con fósforo blanco en Raqqa, un arma química que quema la carne hasta el hueso y cuyo uso en áreas pobladas está prohibido bajo los Convenios de Ginebra.

El miércoles, el comando liderado por Estados Unidos informó que había llevado a cabo 51 ataques aéreos en Siria el día anterior –46 de ellos contra blancos en Raqqa—, involucrando 84 "blancos" separados.

Sobre el terreno, el grupo de monitoreo Raqqa is being Slaughtered Silently, un grupo de monitoreo formado originalmente para exponer los crímenes de EI dentro de la ciudad, informó el miércoles en su cuenta de Twitter que hubo 140 ataques aéreos en las 48 horas previas, incluyendo uno que destruyó el hospital de la ciudad de Almoasa

Washington está repitiendo en Raqqa la matanza criminal que dirigió contra la población civil de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, donde las estimaciones del número de civiles muertos durante un asedio de nueve meses encabezado por EUA oscilan alrededor de los 40 000.

En ambas ciudades, el Pentágono ha perseguido lo que el secretario de Defensa estadounidense, el recientemente retirado general marine James "Perro Rabioso" Mattis, describió en mayo como "tácticas de aniquilación", mediante las cuales han librado una violencia indiscriminada contra áreas densamente pobladas.

Las masacres tanto en Mosul como en Raqqa han sido predominantemente dejadas a oscuras por los mismos medios de comunicación occidentales y estadounidenses que denunciaron sin descanso al gobierno sirio y a su aliado Rusia por crímenes de guerra en la toma del este de Alepo de milicias vinculadas con Al Qaeda. El total de víctimas civiles de esta ofensiva es ínfimo en comparación con el infligido por los asedios liderados por EUA.

El rechazo estadounidense a la solicitud de la ONU de una pausa en el sitio de Raqqa no se debe a ningún deseo de salvar vidas humanas o "liberar" a los civiles de las garras de EI. Al contrario, Washington está decidido a emprender una ofensiva ininterrumpida con el objetivo de tomar el control territorios estratégicamente vitales en el este de Siria y el oeste de Irak, controlados previamente por EI, negándoselo así a las fuerzas del gobierno sirio respaldadas por Irán y Rusia.

Mientras que Estados Unidos y sus fuerzas armadas han sitiado Raqqa, el ejército sirio ha expulsado en gran parte a las fuerzas de EI de la región central del desierto, avanzando al este hasta la provincia de Deir ez-Zor, a 65 kilómetros de la capital del mismo nombre, donde las fuerzas gubernamentales y unos 200 000 civiles han soportado un asedio de EI desde el 2015.

La zona es el centro de la industria petrolera siria e incluye las fronteras con Irak. Washington busca tomar control de esta zona fronteriza para contrarrestar la influencia iraní en la región e impedir el establecimiento de una ruta terrestre que una, a través de Irak, a Irán con Siria, Líbano y su aliado, el poderoso movimiento político y milicia chiita y libanesa de Hezbolá. Con ese fin, las fuerzas estadounidenses y británicas han establecido una base en el sureste de Siria, entrenando a "rebeldes" que esperan utilizar en la toma de este territorio de manos de EI, el cual le negarán a Damasco.

La amenaza de esta lucha por el este de Siria, que se está convirtiendo en una guerra regional más amplia, ha sido impulsada por la postura agresivamente antiiraní adoptada por la Administración Trump, la cual parece decidida a aplastar el acuerdo nuclear del 2015 alcanzado por Teherán y los llamados P5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas-China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, más Alemania).

Mientras tanto, la intervención estadounidense se ha complicado aún más por los enfrentamientos armados entre tropas estadounidenses y una milicia respaldada por Turquía en el norte de Siria, cerca de la ciudad de Manbiy, que fue capturada el año pasado por las FDS, respaldadas por EUA y dominadas por kurdos. Turquía se ha opuesto a la consolidación de un territorio autónoma controlado por los kurdos en su frontera.

"Nuestras fuerzas recibieron fuego y lo devolvieron y luego se trasladaron a un lugar seguro", dijo el portavoz del Pentágono, el coronel Ryan Dillon, añadiendo que Estados Unidos le dijo a Turquía que le dejara claro a las fuerzas que apoya en Siria que dispararle a fuerzas estadounidenses "no es aceptable". Estos mismos" rebeldes "fueron previamente armados y apoyados por la CIA.