El almirante estadounidense debe “imaginar lo inimaginable”: La guerra total con Corea del Norte

por Peter Symonds
19 octubre 2017

Los comentarios del martes del almirante Harry Harris, comandante del Comando del Pacífico de los Estados Unidos (PACOM), subrayan el estado avanzado de los preparativos estadounidenses para la guerra con Corea del Norte. Pronunciando un discurso en Singapur, Harris rechazó las advertencias de varios analistas estratégicos y comentaristas militares de que un conflicto en la península de Corea costaría millones de vidas y, por lo tanto, era impensable.

“Muchas personas han pensado que las opciones militares son inimaginables con respecto a Corea del Norte”, dijo Harris a la audiencia en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “Gente, debo imaginar lo inimaginable”, declaró. Viniendo de Harris, que está en la primera línea de los preparativos para un ataque militar de los Estados Unidos contra Corea del Norte, el comentario es la más reciente amenaza contra Pyongyang.

El discurso de Harris sigue a un llamado del secretario de Defensa de los EUA, James Mattis, la semana pasada para que las fuerzas armadas estadounidenses estén listas para “asegurar que tengamos opciones militares que nuestro presidente pueda las emplear [contra Corea del Norte] si es necesario”. La semana anterior, el presidente Trump instó a sus principales jefes militares y de inteligencia a proporcionar opciones militares “a un ritmo mucho más rápido”.

La Armada de los Estados Unidos se encuentra actualmente realizando ejercicios conjuntos a gran escala con embarcaciones navales surcoreanas en aguas frente a la península de Corea. Más de 40 buques de guerra participan, incluido el USS Ronald Reagan, un portaaviones de propulsión nuclear, junto con su grupo de destructores y un crucero. Dos submarinos de propulsión nuclear –el USS Michigan y el USS Tucson– atracaron recientemente en Corea del Sur y se encuentran en el área.

Los ejercicios de guerra naval son solo los últimos de una serie de simulacros y provocaciones militares conjuntos que han aumentado las tensiones en la península de Corea. En otra indicación de los preparativos para la guerra, el ejército estadounidense en Corea del Sur practicará la semana próxima la evacuación masiva de no combatientes estadounidenses en caso de conflicto. Mientras que el ejercicio se describe como “rutina”, llega en un momento en que Trump y sus altos funcionarios han declarado que el tiempo se está agotando antes de que se use la “opción militar”.

En su discurso de ayer, el Almirante Harris declaró: “La combinación de cabezas nucleares con misiles balísticos en manos de un líder volátil, Kim Jong Un, es una receta para el desastre”.

En realidad, la descripción y el peligro son más aplicables a Trump, que controla el arsenal nuclear más grande y sofisticado del mundo y ha amenazado a Corea del Norte con la “destrucción total”.

Los dirigentes de Pyongyang tienen todos los motivos para creer que el país enfrenta un inminente ataque militar de Estados Unidos y sus aliados y prepararse en consecuencia. El lunes, el embajador adjunto norcoreano ante la ONU, Kim In Ryong, advirtió que la guerra nuclear “puede estallar en cualquier momento” e instó a los aliados estadounidenses a que no participen si quieren evitar represalias.

Kim le dijo a un comité de desarme de la ONU que su país era el único Estado amenazado por “una amenaza nuclear tan extrema y directa” de Estados Unidos y que no pondría su arsenal nuclear en la mesa de negociaciones a menos que esa amenaza fuera eliminada. También acusó al gobierno de Estados Unidos de intentar organizar una “operación secreta dirigida a la eliminación de nuestro liderazgo supremo”.

El último comentario es una referencia a los “escuadrones de decapitación” formados por los EUA y Corea del Sur bajo OPLAN 5015 para asesinar a los principales líderes norcoreanos. Los medios surcoreanos informaron que esa unidad está a bordo del USS Michigan, que participa en los ejercicios conjuntos.

El almirante Harris también incrementó la presión sobre Rusia y China para imponer sanciones más drásticas a Corea del Norte para obligarla a someterse a las demandas estadounidenses de que abandone sus programas nucleares y de misiles. Beijing y Moscú ya acordaron fuertes sanciones en la última resolución de la ONU que prohíben las exportaciones norcoreanas, incluyendo el carbón, el mineral de hierro y otros minerales, y limita la venta de productos derivados del petróleo a Pyongyang.

Las últimas cifras comerciales chinas, publicadas el viernes pasado, muestran una caída del 37,9 por ciento en las importaciones de Corea del Norte en septiembre, la séptima disminución mensual consecutiva y una caída del 6,7 en las exportaciones chinas a Corea del Norte. El lunes, Rusia confirmó que había prohibido las importaciones norcoreanas de zinc, plata, cobre y níquel, suspendió la cooperación científica y técnica y prohibió la exportación de helicópteros y buques.

Sin embargo, Harris declaró que el mundo y la región esperaban y necesitaban que China hiciera más. La dependencia comercial de Corea del Norte respecto de China significó que “Pekín tiene una influencia exponencialmente mayor sobre Pyongyang que ningún otro, lo que convierte a China en la clave de un resultado pacífico en la península de Corea”, afirmó. Harris dijo que quedaba por ver si Rusia sería útil o lo contrario.

La negación de Trump la semana pasada del acuerdo nuclear de 2015 con Irán deja claro que Washington no tiene intención de negociar de buena fe con Corea del Norte. El único “resultado pacífico” que Trump está contemplando es la completa capitulación de Pyongyang a una serie interminable de demandas estadounidenses destinadas a debilitar y eliminar al régimen.

Las observaciones de Harris demuestran una vez más que la confrontación estadounidense con Corea del Norte es un componente de una estrategia más amplia dirigida contra China, Rusia y cualquier poder que amenace la hegemonía global del imperialismo estadounidense.

Harris nuevamente exigió que China detuviera sus “acciones provocadoras” en los Mares del Sur de China y del Este de China. En realidad, son los Estados Unidos los que han aumentado en gran medida las tensiones en estas aguas en disputa. Harris ha estado a la vanguardia al presionar para que las operaciones de “libertad de navegación” confrontacionales involucren el envío de buques de guerra estadounidenses para desafiar las demandas territoriales chinas.

Habiendo intensificado deliberadamente el enfrentamiento con Corea del Norte, el gobierno de Trump ha creado una situación altamente peligrosa donde un error o un cálculo equivocado podría precipitar un conflicto catastrófico en la Península Coreana que podría arrastrar rápidamente a grandes potencias como China y Rusia.