Audiencias anti-rusas en los EUA:

Los legisladores exigen a las empresas tecnológicas que censuren a periodistas y que lleven a cabo una vigilancia masiva

por Andre Damon
4 noviembre 2017

Las sesiones del miércoles de los comités de Inteligencia de la Cámara y del Senado sobre puntos de vista políticos “extremistas” sirvieron de ocasión para que miembros del Congreso instaran a las compañías tecnológicas a que violen flagrantemente la Constitución estadounidense censurando la expresión política, llevando a cabo una vigilancia masiva y acallando a periodistas en la persecución de los objetivos geopolíticos del gobierno.

Las sesiones giraron en torno a alegaciones, promovidas incesantemente en los meses recientes por las agencias de inteligencia, destacadas figuras dentro del Partido Demócrata, y diarios como el New York Times, de que la oposición social al establishment político es consecuencia de las “noticias falsas” promocionadas por Rusia.

Al decir del congresista demócrata Adam Schiff, “Rusia” promovía “la discordia en los EUA enardeciendo las pasiones en una serie de temas divisorios” y se propuso “movilizar a estadounidenses verdaderos para firmar peticiones en línea y unirse a mítines y protestas”.

El problema básico, sin embargo, como dice Schiff, “no es solo extranjero”. Los algoritmos que usan Facebook y Twitter tienen la “consecuencia de agrandar las divisiones en nuestra sociedad”. Se quejaba Schiff: “Lo que termina filtrándose hacia arriba de nuestras noticias tienden a ser cosas que estábamos buscando”, en contraposición a la propaganda del gobierno estadounidense diseminada por los medios del establishment, a los que se refirió como la “información verdadera”.

El Congresista Adam Schiff

En consonancia con la valoración de Schiff, miembros del Congreso que participaron en las sesiones pasaron la mayor parte de su tiempo exigiendo que las compañías censuraran tales noticias “falsas”, que ellos equipararon con los escritos del periodista exiliado Julian Assange y otros disidentes políticos.

Es un testimonio de la decadencia de la democracia estadounidense el que se haya dejado a los representantes de Facebook y Twitter, que han sido acusados generalizadamente de violar la privacidad de sus usuarios para su beneficio financiero, el informar a los miembros del Congreso sobre el abecé del derecho constitucional.

En un intercambio que encarnó el total desprecio por la libertad de expresión que impregna a la élite gobernante, el Representante de Carolina del Sur Trey Gowdy exigió que Facebook y Twitter impidieran a sus usuarios hacer afirmaciones inexactas sobre el día de la semana actual.

“¿Puedo decir ‘hoy es jueves’?”, preguntó el Representante de Carolina del Sur. “¿Qué va a hacer usted con eso?” Gowdy preguntó qué enmienda constitucional protege el derecho de la gente a hacer tales afirmaciones, ignorando completamente que casi todas las afirmaciones falsas están protegidas bajo la Primera Enmienda.

Colin Stretch, el abogado general de Facebook, intentando reprimir una sonrisa escéptica, respondió: “Hay antecedentes de la Corte Suprema sobre eso ...”.

El Abogado General de Facebook, Colin Stretch

Gowdy, confundido, preguntó: “¿De qué lado?”. Stretch contestó, “Que está, en la mayoría de los casos, protegidas”. Continuó: “En Facebook, nuestro trabajo no es decidir si el contenido es verdadero o falso”.

Aunque los representantes de las compañías tecnológicas le siguieron la corriente ampliamente a la narrativa de la “injerencia rusa” en la política estadounidense, su resistencia a la censura más flagrante exigida por el gobierno despertó la ira de los senadores que dirigen la caza de brujas.

“Creo que no lo pilla”, se enojó la Senadora Dianne Feinstein, que dijo que el año pasado había visto un “cambio cataclísmico” en la política estadounidense. Esto es “el comienzo de la guerra cibernética”, declaró, y las compañías tecnológicas “tienen que echar un vistazo a ello y a qué papel ustedes juegan”.

El Senador Mark Warner, por su parte, se quejó de que sus acusaciones hubieran sido “francamente rechazadas por los dirigentes de las compañías de ustedes y desestimadas”.

Este mes, Google quitó a Russia Today (RT), un canal de televisión patrocinado por Rusia y un medio de noticias online que da noticias ampliamente censuradas en la prensa principal, de su lista de canales “preferidos” en YouTube. Feinstein discrepó de la declaración de Google de que revocó el estatus de RT como canal preferido por razones no políticas, y exigió saber por qué Google no había actuado contra RT antes.

El abogado general de Google Kent Walker respondió: “Hemos revisado cuidadosamente el contenido de RT para ver que cumpla con las políticas que tenemos contra el discurso del odio, violencia, etc. Hasta el momento no hemos encontrado violaciones”.

La representante demócrata de California Jackie Speier afirmó que RT “persigue influir en la política y alimentar el descontento en los Estados Unidos”. Preguntó: “¿Por qué ustedes no han cerrado a RT en YouTube? … Es una máquina de propaganda, Sr. Walker, la comunidad de inteligencia dice que es un arma de uno de nuestros adversarios”.

Los choques continuaron. El Senador Tom Cotton exigió saber por qué Twitter se negó a entregar su plataforma a la CIA para llevar a cabo vigilancia masiva. Preguntó: “¿Ven ustedes una equivalencia entre la Agencia Central de Inteligencia y los servicios de inteligencia rusos?”. Sean Edgett, el abogado general de Twitter, respondió: “No estamos ofreciendo nuestro servicio para que ningún gobierno vigile”.

Cotton también exigió que Twitter censurara a Assange, el editor de WikiLeaks. “El actual director de la CIA, Mike Pompeo, así como este comité, han tildado a WikiLeaks de servicio de inteligencia no estatal hostil que ayuda a potencias extranjeras hostiles como el Kremlin”, dijo. “Aun así, que yo sepa, Twitter todavía le permite operar a sus anchas”.

Recibiendo una respuesta del abogado general de Twitter Edgett de que la compañía aplica sus políticas “sin sesgo”, Cotton retrucó: “¿Es tendencioso tomar partido por los Estados Unidos y no por nuestros adversarios?”.

En otra provocación más para que las compañías tecnológicas violen la Constitución, esta vez la Cuarta Enmienda, que prohíbe búsquedas e incautaciones no razonables, el Congresista Demócrata de Texas Joaquin Castro preguntó: “¿También tienen ustedes la intención de entregar al comité cualquier tipo de mensajes directos” sobre cuentas sospechosas de estar vinculadas a Rusia?

Cuando Edgett resistió, señalando que esto sería posible solo mediante canales legales, Castro respondió: “Ciertamente usted no está haciendo el argumento de que una cuenta rusa, una cuenta falsamente creada, tiene alguna protección de privacidad aquí”. Edgett respondió: “Algunos usuarios pueden terminar siendo falsos. Otros serán verdaderos”.

El elemento más sorprendente de las sesiones, sin embargo, fue el grado al que Walker, el abogado general de Google, intentó separar las herramientas de búsqueda de Google de las redes sociales operadas por Facebook y Twitter en lo que se refiere a las “noticias falsas”.

En relación con una cuestión concerniente a las noticias falsas, Walker interrumpió: “Creo que hay una distinción entre, digamos, las búsquedas de Google, cuyo cometido es ofrecer información extensa, precisa y relevante, y las preocupaciones de las redes sociales”, tales como las que están relacionadas con Twitter y Facebook. “Pensamos que el cuerpo y alma de los productos es intentar ofrecer a los usuarios información útil y, en la medida que podamos, precisa”.

Esto era además de su testificación preparada, donde observó: “En Google News, utilizamos etiquetas para verificar los hechos y así detectar noticias falsas. En las búsquedas de Google, hemos actualizado nuestras pautas de calidad y evaluaciones para ayudar a que aflore contenido más acreditado de la web”.

Basado en el objetivo declarado de luchar contra las “noticias falsas”, Google ha implementado cambios de gran alcance a su algoritmo de búsqueda que ha llevado tráfico de búsquedas a 13 destacados sitios web de izquierdas, progresistas y antibélicos a desplomarse un 55 por ciento. El tráfico de las búsquedas desde Google al World Socialist Web Site ha caído un 74 por ciento, y el sitio ha sido bloqueado en Google News.

Las testificaciones del miércoles dejan claras las motivaciones políticas detrás de las acciones de Google. En vez de perseguir, como afirma públicamente, ofrecer contenido “verdadero” y “auténtico”, Google está actuando como apoderado del gobierno estadounidense y sus agencias para amordazar a sus críticos y opositores políticos.