La caza de brujas mccarthista de los demócratas

4 noviembre 2017

Las audiencias en el Congreso estadounidense de esta semana sobre el tema de “contenidos extremistas” en el Internet marcan el inicio de una nueva etapa en la campaña de los legisladores demócratas, trabajando junto a las agencias de inteligencia y los principales medios de comunicación, para legitimar la censura y criminalizar el disentimiento.

Un congresista tras otro puso presión sobre los representantes de Google, Twitter y Facebook para que admitiesen que sus plataformas fueron utilizadas para sembrar “divisiones sociales” y opiniones políticas “extremistas”. El objetivo de esta campaña es avanzar el argumento que los conflictos sociales dentro de Estados Unidos no son el producto de sus niveles de desigualdad social, los cuales superan a los de todos los otros países desarrollados, sino de las acciones de “agitadores extranjeros” que trabajan en servicio del Kremlin.

Las audiencias se centraron en que Rusia buscó “convertir en arma” el Internet para encauzar la ira social dentro de Estados Unidos. “Rusia”, dijo el congresista demócrata, Adam Schiff, fomentó “la discordia en EUA al incendiar las pasiones sobre toda una gama de temas divisivos”. Además, buscó “movilizar a estadounidenses reales a firmar peticiones en línea y participar en mítines y protestas”.

Las cazas de brujas mccarthista de los años cincuenta tuvo como objetivo suprimir todo pensamiento de izquierda y teñir todo disentimiento como ilegítimo y traición. Aquellos que encabezaron estas ofensivas procuraban depurar a Hollywood, los sindicatos y las universidades de los puntos de vista izquierdistas.

Asimismo, el nuevo mccarthismo tiene como fin crear un clima político en el que las organizaciones y las figuras izquierdistas sean demonizadas como agentes del Kremlin que esencialmente participan en actos de traición merecedores de un enjuiciamiento penal.

Con este objetivo en mente, los cazadores de brujas del Congreso emitieron una serie de publicaciones “asociadas con Rusia” de las redes sociales, las cuales expresan una oposición a la violencia policial y la desigualdad social. Se supone que estos eran ejemplos de “humo” o evidencia de que Rusia realizó esfuerzos para sembrar discordia social dentro de EUA.

La lógica de que se requiere un Vladimir Putin para dividir a Estados Unidos es verdaderamente irrisible. Sólo este año han ocurrido 273 tiroteos en masa, en los que han muerto al menos cuatro personas. Más de mil personas mueren cada año a manos de la policía.

Estados Unidos es una olla de presión que bulle con descontento social. La desigualdad, las guerras, las presiones que causan los empleos con salarios de pobreza, todas estas son fuentes de la enorme ira social.

La absurda narrativa de los demócratas proviene de su intento para racionalizar la desastrosa derrota de las elecciones del 2016, culpando a una conspiración respaldada por el Kremlin en vez de apuntar a su propia indiferencia hacia la miseria social que predomina en el país.

En las audiencias del miércoles, Schiff declaró que el problema no es “solamente extranjero” y se quejó de que los algoritmos utilizados por las compañías de redes sociales “tiendan a acentuar el contenido que se basa en el miedo y en el enojo”.

“Eso ayuda a encontrar una audiencia, volverse viral y ser amplificado”, dijo, señalando la consecuencia de que esto “ensancha las divisiones en nuestra sociedad”.

¿Cuándo fue la última vez que Schiff o alguno de sus colegas organizó una audiencia sobre las verdaderas fuentes de la división y el descontento social en Estados Unidos? ¿Están llevando a cabo audiencias sobre el explosivo crecimiento de la riqueza de la élite financiera o sobre las conductas criminales sobre las guerras en Afganistán o Siria? No, la preocupación de Schiff es prevenir que la gente aprenda nuevas cosas que puedan alimentar este “enojo”.

Para este fin, les preguntó a los representantes de Facebook, Twitter y Google sobre las “obligaciones sociales” por las que deben cambiar el hecho de que “lo que termina filtrándose hasta lo más alto de nuestra actualización de noticias tienda a ser lo que estábamos buscando”.

En esta afirmación, Schiff deja claro que el contenido verdadero del furor del Partido Demócrata sobre las “noticias falsas” y la “injerencia rusa” es que noticias verdaderas se vuelvan “virales” y sean “amplificadas” al reflejar el enojo popular.

Según Schiff y sus socios congresistas en esta caza de brujas, el problema es que la gente que anda en busca de perspectivas políticas críticas puede encontrarlas en el Internet, al contrario de que lo que ven en los periódicos o canales televisivos controlados por las corporaciones.

En medio de una desigualdad social que crece rápidamente, un espiral descendente en la crisis política y la continua amenaza de una guerra nuclear, millones de personas se han vuelto justificablemente hostiles hacia el sistema capitalista y toda la élite política. La inmensa popularidad del Internet refleja el hecho que le permite a las personas obtener información que los medios noticieros como el New York Times, en colaboración con las agencias de inteligencia, buscan esconderles.

La élite gobernante ve la combinación de desafección social con el acceso ilimitado de información en el Internet como una amenaza existencial que tiene que ser combatida mediante la censura. Como lo señaló Clint Watts, un exoficial del Ejército estadounidense y exagente del FBI, en la audiencia del martes ante la comisión sobre asuntos judiciales del Senado: “Las guerras civiles no comienzan con los disparos, comienzan con las palabras. La guerra de EUA consigo mismo ya ha comenzado. Nosotros todos tenemos que actuar ahora en el campo de batalla de las redes sociales para suprimir rebeliones de información… Prevenir que la artillería de la información falsa caiga encima de los usuarios en las redes sociales es posible sólo cuando esos medios que distribuyen las historias falsas son silenciados —silencien sus armas y se acabará el tiroteo—”.

El hecho que se hable tan abiertamente sobre imponer medidas de censura sólo puede significar que se avecina una gran intensificación de ellas. La élite gobernante estadounidense, empleando las palabras de Watts, asume que ya está luchando una guerra civil contra su propia población y está más que dispuesta a utilizar la censura para “silenciar” las fuentes de “rebelión”.

Google, Facebook y Twitter ya están involucrados en actos de censura. Anunciaron en la audiencia que ya han contratados a “miles” de personas para que moderen y revisen el contenido en sus plataformas. Este mes, Google eliminó de su lista de canales “preferidos” en Youtube al canal de televisión y noticiero en línea RT, el cual es patrocinado por Rusia. Éste medio reporta noticias en gran parte censuradas por los medios convencionales. De esta manera, Twitter le bloqueó el acceso a RT a su servicio de anuncios.

En abril, Google implementó un cambio en su algoritmo de búsquedas que recortó el tráfico proveniente de Google a sitios web izquierdistas, antibélicos y progresistas en más de 55 por ciento. El mes pasado, quitó de su servicio de noticias, Google News, casi todos los enlaces al World Socialist Web Site, al igual que los artículos de varios periodistas izquierdistas como el ganador del premio Pulitzer, Chris Hedges.

¡Esta marcha hacia destruir la libertad de expresión tiene que ser enfrentada! Es tan sólo la punta de lanza de los esfuerzos para desmantelar los derechos democráticos tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Hacemos un llamamiento a los lectores del World Socialist Web Site a que donen a esta campaña contra la censura de Google y se unan al Comité Internacional de la Cuarta Internacional, el cual lidera la lucha por defender los derechos democráticos como parte del desarrollo de un movimiento obrero internacional por el socialismo.

Andre Damon