El Kremlin instruye a la industria que se prepare para la movilización para la guerra

por Alex Lantier
25 noviembre 2017

Informes aparecieron ayer en la prensa británica según los cuales el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó a la industria rusa que se preparara para desviar todos sus esfuerzos hacia la producción de guerra. Después de la re-militarización formal de su política exterior en 2014 y la reintroducción del servicio militar obligatorio por parte de Suecia, esto deja en claro que, justo un siglo después del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, los países de Europa y el mundo se preparan nuevamente para una guerra total.

Según los informes, Putin hizo esta observación en la cumbre de Sochi, donde discutió la guerra de Siria con funcionarios turcos e iraníes. Mientras hablaba, estaba revisando el ejercicio militar anual de Zapad del ejército ruso, que tuvo lugar en septiembre, con el personal del ejército ruso.

Putin dijo: “La capacidad de nuestra economía para aumentar la producción y los servicios militares en un momento dado es uno de los aspectos más importantes de la seguridad militar. Con este fin, todas las empresas estratégicas y simplemente a gran escala deberían estar listas, independientemente de la propiedad”.

Sus comentarios dejaron en claro que el ejercicio Zapad de este año fue diseñado para verificar si Rusia podría sostener la movilización total de sus recursos económicos para la guerra nuclear a gran escala. El escenario del ejercicio fue que las fuerzas nucleares estratégicas dispararan sus misiles —las bombas de hidrógeno más grandes del país, diseñadas para destruir a un país que atacara a Rusia— en medio de simulacros de invasiones terrestres extranjeras y ataques de misiles a gran escala contra Rusia.

En una guerra de ese tipo, los militares se harían cargo de la economía, reducirían la producción para satisfacer las necesidades de los civiles y redirigirían la capacidad industrial que sobreviviera a los ataques masivos aéreos y de misiles hacia el esfuerzo bélico.

Putin dijo: “Primero, verificamos nuestra preparación para la movilización y nuestra capacidad de utilizar los recursos locales para cumplir con los requisitos de las tropas. Se convocaron reservistas para este ejercicio, y también probamos la capacidad de las empresas civiles para transferir sus vehículos y equipos a las fuerzas armadas y brindar protección técnica a las comunicaciones de transporte. ... También evaluamos la provisión de servicios de transporte y logística, así como alimentos y medicinas para el ejército. Necesitamos revisar una vez más la capacidad de las compañías de defensa para aumentar rápidamente la producción”.

Los comentarios de Putin son una advertencia urgente a la clase trabajadora internacional. El capitalismo global está atravesando un colapso político histórico. El peligro de una Tercera Guerra Mundial, enraizado en el conflicto entre el sistema de nación-estado y el carácter global de la producción económica, es inminente y está en aumento. Lo que Putin anunció abiertamente en la cumbre de Sochi es lo que los gobiernos de la OTAN están haciendo a espaldas del pueblo: prepararse para una guerra global total directamente entre las principales potencias nucleares y, si es necesario, contra su propia población.

El coro de ataques a Rusia en los medios de comunicación estadounidenses y europeos, que denuncian su presunta agresión e injerencia en la política de los países de la OTAN, está saturado de hipocresía imperialista. Mientras Rusia realiza ejercicios militares en su propio territorio, los poderes de la OTAN están rodeando a Rusia y marchando sus tropas hasta las mismas fronteras de Rusia.

Hace dos semanas, la OTAN celebró una cumbre en Bruselas para discutir la construcción de bases navales y logísticas para transportar tropas estadounidenses y europeas a través del Atlántico y el continente europeo para luchar contra Rusia. Al revisar la agenda de la cumbre, la revista de noticias alemana Der Spiegel concluyó: “En un lenguaje sencillo: la OTAN se está preparando para una posible guerra con Rusia”.

Al igual que en Rusia, los funcionarios de la OTAN se preparan para una guerra así con los planes de subordinar toda la vida social y económica al dictado de los bancos y los militares. En la cumbre de Bruselas, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, dejó en claro que la OTAN también coordina estrechamente su planificación de guerra con las agencias de inteligencia, la policía y los bancos. Esta planificación, dijo, “requiere un enfoque de todo el gobierno. Por lo tanto, es importante que nuestros ministros de defensa conozcan los requisitos militares de nuestros ministros de interior, finanzas y transporte”.

Vistas desde Moscú, las amenazas del imperialismo estadounidense de una acción militar agresiva en todo el planeta se parecen al nudo de una soga que se cierne alrededor de Rusia. Las amenazas tampoco se concentran en la frontera occidental de Rusia con Europa. Desde agosto, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado repetidamente a Corea del Norte, que limita con la Rusia oriental y con China, con la destrucción nuclear. Después de que Trump fuera a Arabia Saudita en mayo y presionara a Riad para que tomara una dura línea contra Irán y Siria, los principales aliados de Rusia hacia el sur en el Medio Oriente, la región está al borde de una guerra total.

Al mismo tiempo, las cifras del Pentágono publicadas a principios de esta semana mostraron que el personal militar y de apoyo de los EUA desplegados en el Medio Oriente súbitamente aumentó un 30 por ciento, a 54.325.

La humanidad se enfrenta cara a cara con las desastrosas consecuencias políticas de la disolución de la URSS por la burocracia estalinista hace más de un cuarto de siglo, en 1991. Las mentiras imperialistas de la época de la Guerra Fría, de que la URSS fue la fuente de la agresión militar en el mundo, fueron refutadas por la embestida imperialista que se desarrolló después de su disolución. Regiones enteras fueron devastadas cuando las potencias de la OTAN atacaron u ocuparon estados aliados de la antigua Unión Soviética (Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia y Siria) o las aislaron y estrangularon económicamente, como en el caso de Corea del Norte.

Estas guerras no solo han costado millones de vidas, sino que han obligado a más de 60 millones de personas a huir de sus hogares, creando la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

La crisis revelada por el llamado de Putin a que Rusia esté preparada para la guerra total es el resultado de estas décadas de brutales guerras libradas por los poderes de la OTAN en todo el mundo. Los intentos del imperialismo estadounidense de usar su poderío militar para contrarrestar su declive económico y canalizar las tensiones de clase hacia afuera impulsadas por el creciente desempleo y las privaciones sociales, en las que Washington fue instigado por sus aliados europeos, han llevado al mundo al borde de un holocausto nuclear.

Esto ahora se discute públicamente en los niveles más altos del estado burgués. La semana pasada, en el Senado de los EUA, el senador de Massachusetts Ed Markey advirtió que podrían existir planes, “ahora mismo en la Casa Blanca, dados al presidente para lanzar una guerra preventiva contra Corea del Norte usando armas nucleares estadounidenses sin consultar o informar al Congreso”. Otro senador dijo que la Casa Blanca se había convertido en un “guardería para adultos” para un presidente incontrolable, que podía elegir lanzar una guerra nuclear prácticamente en cualquier momento.

La política del Kremlin, arraigada en el nacionalismo ruso en bancarrota de la oligarquía capitalista postsoviética, es reaccionaria e incapaz de oponerse al impulso de guerra imperialista. Poco dispuesto e incapaz de apelar al sentimiento contrario a la guerra en la clase obrera internacional, y dependiente financieramente de los centros imperialistas, el Kremlin oscila entre intentar cerrar acuerdos con los poderes de la OTAN y arriesgarse a una confrontación militar total con ellos. Los estrategas claramente esperan que tal conflicto probablemente se intensifique rápidamente y se vuelva una guerra nuclear a gran escala que amenace la propia supervivencia de la humanidad.

No hay forma de detener el impulso hacia la guerra excepto mediante una intervención políticamente consciente de la clase obrera, a escala internacional, en oposición revolucionaria a la guerra y al capitalismo. El mayor peligro en esta situación es que las masas de trabajadores no son plenamente conscientes de la profundidad de la crisis política y el peligro en rápido aumento de una guerra catastrófica.

Bajo estas condiciones, en medio de una campaña para denunciar a Rusia en los medios estadounidenses y europeos, los gobiernos exigen una mayor censura del Internet y las redes sociales, y Google censura los sitios web antibélicos y socialistas, ante todo el World Socialist Web Site. Esta es la razón por la cual el WSWS llama a construir un movimiento internacional contra la guerra en la clase trabajadora y una perspectiva socialista y antiimperialista, y pide el apoyo de sus lectores para difundir sus materiales contra la censura y la guerra.