Veintinueve muertos en ataque a desfile militar en el suroeste de Irán

por Keith Jones
25 septiembre 2018

Al menos 29 personas murieron y 70 resultaron heridas el sábado cuando hombres armados atacaron un desfile militar en Ahvaz, la capital de la provincia de Juzestán, en el suroeste de Irán. Entre los muertos, se cuenta aproximadamente el mismo número de soldados del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y espectadores civiles, entre ellos una niña de cuatro años y un niño pequeño.

Según las autoridades iraníes, el ataque terrorista el sábado fue llevado a cabo por cuatro personas, dos de las cuales fueron asesinadas y otras dos capturadas.

La Resistencia Nacional Ahvaz, un grupo etnonacionalista poco conocido que lucha por la secesión de la provincia de Juzestán, la cual es rica en petróleo y en gran parte de habla árabe, se atribuyó la responsabilidad.

Teherán ha acusado a Washington, que ha vuelto a imponer sanciones económicas devastadoras contra Irán, y sus Estados clientelares del golfo Pérsico de facilitar el ataque.

Un "régimen extranjero reclutó, entrenó" y "armó" a los perpetradores del asalto en Ahvaz, declaró el canciller iraní, Javad Zarif, en las redes sociales el sábado. "Irán", continuó, "responsabiliza a los patrocinadores regionales del terrorismo y sus amos estadounidenses por tales ataques. Irán responderá rápida y decisivamente en defensa de las vidas iraníes".

Ayer, el presidente iraní Hassán Rohaní dijo que un país del golfo Pérsico que no nombró había suplido las "necesidades financieras, armamentísticas y políticas" de los atacantes, que atacaron un desfile que marcó el comienzo de la guerra de ocho años (1980-1988) entre Irán e Irak, activada por Estados Unidos. "Es Estados Unidos quien apoya a estos pequeños países mercenarios en la región", continuó el presidente iraní. "Son los estadounidenses los que los provocan ... quienes les proporcionan lo que necesitan para perpetrar tales crímenes".

Refiriéndose al patrocinio de Washington del brutal régimen dictatorial del sha, Rohaní dijo que Estados Unidos quiere "crear caos y confusión ... para que puedan regresar al país un día y tomar las riendas como lo hicieron en los viejos tiempos. Pero nada de esto es posible".

Impulsados por la Administración de Trump, el régimen saudí y sus aliados del golfo han amenazado repetidamente a Irán, incluso creando una alianza militar sunita "antiterrorista". Además, han arrasado con Yemen, gracias al apoyo logístico de los EUA, en una guerra que Riad afirma que es necesaria para derrotar a rebeldes hutíes con "respaldo iraní".

En mayo de 2017, el príncipe heredero saudita y gobernante efectivo del reino, el príncipe Mohamed bin Salman, amenazó con iniciar batallas "dentro de Irán". "No vamos a esperar a que la batalla sea en Arabia Saudita", declaró el Príncipe Heredero en un documento saudí y en una entrevista televisiva. "En cambio, trabajaremos para que la batalla sea para ellos en Irán".

El domingo, Teherán solicitó reunirse con el diplomático encargado de negocios de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el aliado regional más cercano de Arabia Saudita, para protestar contra las declaraciones de Abdulkhaleq Abdulá, asesor del príncipe heredero de Abu Dabi y comandante supremo de las fuerzas armadas de los EAU, Mohammed bin Zayed, en las que había aplaudido abiertamente el ataque contra Ahvaz.

En su cuenta de Twitter, Abdulá dijo que "atacar un objetivo militar no es un acto terrorista", y luego añadió: "Mover la batalla más adentro de Irán es una opción declarada y aumentará durante la siguiente fase".

Las declaraciones del presidente iraní, Rohaní, en las que se responsabiliza a Washington del ataque del sábado se realizaron poco antes de partir hacia Nueva York, donde asistirá a la apertura de la Asamblea General anual de la ONU.

El presidente de EUA, Donald Trump, y sus principales colaboradores han estado señalando durante semanas que tienen la intención de utilizar las deliberaciones de la ONU para escalar la campaña de presión diplomática, económica y militar de Washington contra Irán. La punta de lanza de esta campaña es la campaña de Estados Unidos para hacer colapsar la economía iraní, obligando al resto del mundo a cumplir con las sanciones unilaterales de Estados Unidos, que incluyen un bloqueo total a las exportaciones petroleras iraníes que regirá a partir del 4 de noviembre. Pero también ha visto a las fuerzas estadounidenses en Siria y sus aliados israelíes atacar repetidamente a las fuerzas de los CGRI que luchan en Siria contra el Estado Islámico y contra las fuerzas islamistas respaldadas por Washington y sus aliados del golfo.

Las sanciones de los Estados Unidos son evidentemente ilegales. Violan el acuerdo nuclear iraní de 2015, respaldado por la ONU y coescrito por los Estados Unidos, que Teherán, como todos los demás signatarios del acuerdo y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han atestiguado reiteradamente, ha cumplido al pie de la letra. Las sanciones de los Estados Unidos también son, en virtud del derecho internacional, equivalentes a un acto de guerra.

Sin embargo, Trump tiene la intención de utilizar apariciones en la ONU el martes y miércoles y varias reuniones al margen de la Asamblea General para acusar a Irán de ser un "Estado canalla", además de intimidar y amenazar a otros países para que se alineen con la ofensiva de Washington para provocar un cambio régimen cambio en Teherán, o ellos mismos enfrentarán represalias estadounidenses.

Subrayando que Estados Unidos se está preparando para una acción militar contra Irán en Oriente Próximo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo el viernes pasado que Washington atacará a Irán si los "intereses estadounidenses" son atacados por fuerzas "indirectas" respaldadas por Irán. Recientemente, Estados Unidos culpó a Irán, sin proporcionar ninguna evidencia, de un ataque contra su consulado en Basora, que ocurrió en medio de violencia política generalizada. Hablando en CNN, Pompeo dijo: "Le hemos dicho a la República Islámica de Irán que usar una fuerza indirecta para atacar un interés estadounidense no nos impedirá responder contra el actor principal. ... Irán será considerado responsable de esos incidentes".

El sábado, el abogado personal de Trump, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, prometió que el imperialismo estadounidense pronto provocará un cambio de régimen en Teherán en un discurso ante la "Cumbre de levantamiento iraní”. La cumbre fue patrocinada por el Consejo Nacional de Resistencia de Irán, un grupo que disfruta de un apoyo casi intrascendente dentro de Irán y que antes de convertirse en un niño mimado de la derecha neoconservadora de Estados Unidos estuvo durante décadas en la lista de Washington de "organizaciones terroristas".

"No sé cuándo vamos a derrocarlos", dijo Giuliani. "Podría ser en unos pocos días, meses o un par de años. Pero va a suceder".

Hablando en una reunión similar en París en julio de 2017, John Bolton, el exfuncionario de la Administración de George W. Bush que en abril se convirtió en asesor de seguridad nacional de Trump, fue igualmente directo. "La política declarada de los Estados Unidos debería ser el derrocamiento del régimen de los mulás en Teherán", proclamó.

En una mentira transparente, la embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, mientras realizaba una gira por los programas televisivos de entrevistas matutinos de los domingos, afirmó: "Estados Unidos no está buscando hacer un cambio de régimen en Irán. No estamos buscando hacer un cambio de régimen en ninguna parte".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de setiembre de 2018)