El Banco Mundial advierte que Gaza se enfrenta a un colapso económico

por Jean Shaoul
2 octubre 2018

La economía de Gaza está en "caída libre", advirtió el Banco Mundial. Se ha contraído un 6 por ciento en el primer trimestre de 2018, con todas las indicaciones de que continuará deteriorándose. El Banco advirtió sobre el "colapso inmediato" de Gaza sin una intervención urgente.

Un informe publicado el 25 de septiembre afirmaba que, "El resultado es una situación alarmante, con una de cada dos personas que vive en la pobreza y la tasa de desempleo de su población de gran mayoría joven de más del 70 por ciento".

El Banco culpó el bloqueo económico israelí de Gaza impuesto en 2007 y luego acompañado por Egipto, y los recortes en el financiamiento del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (OOPS) y la Autoridad Palestina, por la desastrosa situación que enfrenta su población casi privada de recursos.

Desde 2006, los palestinos en Gaza no han podido exportar sus productos manufacturados, frutas y hortalizas, trabajar en los sectores de construcción y agricultura de Israel o importar materiales esenciales necesarios para la producción y construcción, lo que lleva a la desindustrialización de la economía.

El bloqueo por aire, mar y tierra es tan fuerte que es casi imposible salir de Gaza, incluso buscar tratamiento médico para salvar vidas en Egipto, Jordania, Israel o Cisjordania, convirtiéndolo en una prisión al aire libre.

En 2015, un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) dijo que será “imposible vivir" en Gaza en menos de cinco años si las actuales tendencias económicas y demográficas continúan.

Lo que el informe del Banco Mundial no dijo fue que el bloqueo draconiano de Israel fue su respuesta a la victoria de Hamas en las elecciones para la Asamblea Legislativa, en comicios monitoreados por observadores internacionales en enero de 2006, y que es un acto de castigo colectivo prohibido por el derecho internacional. En 2006, Dov Weisglass, un asesor principal del entonces primer ministro Ehud Olmert, explicó que el objetivo del asedio a Gaza era poner a la población de Gaza "a dieta, pero no hacer que se mueran de hambre". El objetivo, según el Ministerio de Defensa de Israel era librar una "guerra económica" que generara una crisis política y un levantamiento popular contra Hamas.

El bloqueo, junto con la destrucción de infraestructura y decenas de miles de hogares por parte del ejército israelí en tres de los principales ataques militares en 2008-2009, 2012 y 2014, ha devastado el territorio y a sus 1,9 millones de habitantes.

Las sucesivas Administraciones estadounidenses, tanto demócratas como republicanas, han brindado un apoyo incondicional al Estado israelí, ya que ha llevado a cabo sus ataques contra Gaza, incluida la reciente masacre de manifestantes desarmados en Gaza, donde al menos 170 fueron asesinados a tiros y miles fueron heridos por francotiradores israelíes.

La economía de Gaza se ha vuelto totalmente dependiente de la ayuda y las remesas, casi las únicas fuentes de dinero que llegan a la franja. A principios de este mes, la administración de Trump anunció que estaba cortando todos los fondos a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA, por sus siglas en inglés) incluidos los $290 millones planeados para este año, una reducción de los $364 millones del año pasado, como parte de sus planes para cerrar la agencia por completo.

La contribución de los Estados Unidos representa casi el 30 por ciento del presupuesto total de la UNRWA, la cual proporciona atención médica, educación y servicios sociales a los palestinos en Cisjordania, la Franja de Gaza, Jordania, Siria y Líbano. El OOPS advirtió que a menos que se obtuvieran $217 millones de otros donantes, tendría que hacer recortes.

A partir de 2017, la Autoridad Palestina del presidente Mahmoud Abbas en Cisjordania, que es responsable del pago a los trabajadores del sector público de Gaza, recortó su financiación y en 2018 la detuvo por completo. La Autoridad Palestina retuvo los pagos a Israel por el suministro eléctrico de Gaza, ya limitado, lo que llevó a más cortes de energía, escasez de agua y aguas residuales sin tratar.

Según el Banco Mundial, la Autoridad Palestina y el OOPS fueron la principal fuente de financiamiento no relacionado con el comercio, con un total de más de $2,3 mil millones en 2014, con alrededor de $500 millones de fuentes informales que fluyeron a Hamas, y proporcionaron casi el 100 por ciento del PIB de Gaza en 2014.

Hace unas semanas, UNRWA anunció que estaba despidiendo a casi 1.000 de sus 13.000 empleados en Gaza, transfiriendo 580 a contratos a tiempo parcial y recortando los salarios de cientos más. Esto provocó protestas enojadas y causó que la agencia "perdiera el control" de su complejo en Gaza por más de dos semanas. En julio, un trabajador de UNRWA intentó prenderse fuego después de recibir su aviso de despido. El lunes, los 13.000 trabajadores se declararon en huelga en Gaza.

El Banco Mundial dijo que el resultado neto fue que el crecimiento promedio de Gaza en las últimas dos décadas ha sido inferior al de todos los demás comparadores, incluida Cisjordania. Anticipa un mayor deterioro de la situación económica de Gaza, observando que los intentos de Egipto de negociar un alto al fuego a largo plazo entre Hamas, el grupo islamista burgués que controla Gaza, e Israel, y una cierta flexibilización del bloqueo, han fracasado, al igual que repetidos intentos de negociar una reconciliación entre las facciones palestinas rivales.

Israel, con el respaldo de Washington, no tiene ninguna intención de levantar el sitio y lanzará más ataques contra los indefensos palestinos. Dado que la mitad de la población de Gaza depende de la ayuda alimentaria del OOPS, que también administra más de 250 escuelas y 22 centros médicos de Gaza, y hasta el 80 por ciento de la población depende de la ayuda internacional, las consecuencias serán devastadoras.

Así, aproximadamente el 70 por ciento de las escuelas de la UNRWA y más del 63 por ciento de las escuelas del Ministerio de Educación operan en un sistema de doble o triple turno que ha reducido el tiempo de enseñanza a aproximadamente cuatro horas al día y limita el tiempo disponible para reforzar el aprendizaje, ayudar a alumnos lentos, y ofrecer educación de recuperación y actividades extracurriculares.

Las condiciones traumáticas de la vida cotidiana, las constantes guerras, los ataques aéreos y los asesinatos llevados a cabo por las fuerzas militares de Israel han producido un terrible impacto psicológico en los niños de Gaza. Al menos 300.000 niños necesitan tratamientos para traumas psicosomáticos tales como pesadillas, desórdenes alimenticios, miedo intenso y orinarse en la cama.

Los medios de comunicación del mundo han guardado silencio sobre el informe del Banco Mundial, que no evocó declaraciones editoriales de los principales medios de comunicación. Ha habido un silencio ensordecedor de parte de los líderes mundiales, lo que denota su complicidad en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino y expone sus pretensiones humanitarias como nada más que fraudes para justificar sus guerras neocoloniales para cambios de régimen y saqueos.

Casi toda la comunidad palestina en Gaza ha sido llevada a un estado tan calamitoso como parte de un plan calculado, destinado a aterrorizar a toda la población y romper la historia de 70 años de resistencia palestina a la ocupación.

La situación impuesta hoy por Israel a Gaza rememora a la impuesta por los nazis en el gueto de Varsovia. El hecho de que Israel haya recurrido a semejante barbarie es un testimonio de la bancarrota del proyecto sionista, que justificó el establecimiento de Israel como un refugio seguro para el pueblo judío que había sufrido bajo la opresión nazi. Además, constituye una advertencia de lo que se está preparando contra la clase trabajadora en cada país. Los asedios contra poblaciones enteras, ya sea mediante el cierre de las fronteras, como en el caso de Gaza, el bloqueo de Hodeida en Yemen, o la imposición de sanciones económicas –junto con sanciones de otras índoles— para estrangular Irán, son la muestra de lo que vendrá.

La reacción, el militarismo y la marcha hacia la dictadura son las recetas de todas las grandes potencias en respuesta a la profundización de la crisis capitalista mundial y los signos crecientes de la resistencia de la clase trabajadora. Ningún llamamiento a la "comunidad internacional" para proporcionar apoyo financiero a Gaza o presionar a Israel para levantar el bloqueo tendrá algún efecto. La clase obrera internacional debe defender a las masas palestinas y luchar por la unidad de todos los trabajadores, en todos los órdenes religiosos y nacionales, en Oriente Próximo e internacionalmente.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de octubre de 2018)