La purga de medios izquierdistas en Facebook: un ataque frontal contra la libre expresión

16 octubre 2018

El jueves, Facebook llevó a cabo una depuración masiva de páginas políticas de izquierda como parte de una conspiración en marcha del Estado y los monopolios tecnológicos para censurar el internet.

Más de 800 páginas y cuentas con un total de decenas de millones de seguidores fueron sumariamente eliminadas. Las páginas prohibidas incluyen publicaciones sumamente populares de grupos que se oponen y divulgan información sobre incidentes de violencia policial, como Police the Police (Vigilar a la Policía), Cop Block (Bloqueo a Policías) y Filming Cops (Filmando a Policías), al igual que prominentes páginas izquierdistas de noticias como Anti-Media, Reverb Press, Counter Current News y Resistance.

La eliminación de estas páginas en un asalto inconstitucional al libre discurso y expresión. Facebook, actuando en coordinación con el Gobierno estadounidense, está violentando los derechos más fundamentales de la población estadounidense.

La afirmación de Facebook de que las páginas están siendo clausuradas por “comportamiento inauténtico” es un fraude transparente. Es un pretexto para llevar a cabo censura política. La respuesta de los medios noticiosos políticos predominantes ha sido igual de insólita como las acciones de Facebook. Han reproducido las mentiras absurdas de la compañía, citando a “expertos” quienes califican discursos protegidos constitucionalmente como “spam” o “mensajes no deseados”.

Las acciones más recientes de Facebook son el paso más agresivo de la campaña sistemática para deslegitimizar la oposición política en preparación para la supresión forzosa de agrupaciones y medios de oposición.

Inmediatamente después de que la exposición por parte de WikiLeaks de los lazos corruptos de Hillary Clinton con Wall Street aumentara la hostilidad pública hacia Clinton, la candidata favorita del aparato militar y de inteligencia del país, en las elecciones de 2016, la prensa estadounidense lanzó una campaña para desprestigiar los puntos de vista de oposición como “noticias falsas” inspiradas por Rusia. El New York Times y el Washington Post, figuras políticas como el legislador demócrata Adam Schiff y el senador demócrata Mark Warner, junto al aparato de inteligencia estadounidense, fabricaron una narrativa de “injerencia rusa” como medio para presionar a los monopolios tecnológicos para que suprimieran y censuraran la oposición política.

El liderazgo ha sido asumido por Google, que anunció en abril de 2017 que promovería fuentes noticiosas “de autoridad” por encima de los puntos de vista “alternativos” por medio de la manipulación de resultados de búsqueda.

En agosto de 2017, el World Socialist Web Site reportó que el tráfico proveniente de búsquedas de Google de 13 sitios web izquierdistas, socialistas y contra la guerra había colapsado después de que Google implementara estos cambios a sus algoritmos de búsqueda. Un blanco principal fue el mismo World Socialist Web Site, que vio su tráfico de búsquedas caer 75 por ciento después del anuncio. En respuesta, el World Socialist Web Site publicó una carta abierta a Google exigiendo que “detenga su censura de …las páginas web de izquierda, socialistas, antibélicas y progresistas”.

Durante los meses siguientes, Facebook y Twitter se unieron a Google en anunciar sus propias y sustanciales iniciativas de censura. En enero, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció que su compañía promovería sitios de noticias “confiables”, como el New York Times y el Washington Post, a expensas de puntos de vista políticos “alternativos”. En el mismo discurso, Zuckerberg anunció que Facebook había contratado a unas 20.000 personas, muchas con antecedentes como policías, fiscales o agentes de inteligencia para que vigilaran y censuraran lo que sus usuarios pudieran o no decir y hacer en línea

La campaña de censura se intensificó después de una audiencia en Washington el mes masado, en el que el senador Warner afirmó que una mayoría contundente del contenido político “de extrema izquierda” estaba siendo “generado por actores extranjeros o cuentas automatizadas”. La gerente general de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, declaró su intención de reemplazar el “discurso malo” por “hechos alternativos”.

Ya no es una cuestión de averiguar si las empresas tecnológicas estadounidenses están censurando políticamente o no. Sus negaciones insinceras fueron expuestas como mentiras por un documento de investigación interno de Google publicado la semana pasada. El documento indica que los monopolios tecnológicos se han desplazado de “la libre expresión hacia la censura”, rechazando “la tradición estadounidense que prioriza el libre discurso por la democracia”.

La censura no se detendrá con la eliminación de cuentas por parte de Facebook. Este paso fue aplaudido por PropOrNot, una organización que se mantiene entre sombras cuya lista negra compuesta en 2016 y publicada por el Washington Post, propiedad del milmillonario CEO de Amazon, Jeff Bezos, ayudó a iniciar la campaña de censura. Esto dejó claro que este es apenas el comienzo.

PropOrNot señaló que todas las organizaciones en la mira de Facebook todavía “tienen sitios web”, añadiendo: “pero una cosa a la vez”. En otras palabras, después de eliminar selectivamente publicaciones de sus resultados de búsquedas y clausurar sus cuentas en redes sociales, el próximo paso será la supresión a la fuerza de los sitios web en sí.

Las fuerzas detrás de esta campaña de censura han sido significativamente explícitas acerca de sus motivos y objetivos. El centro de pensamiento Atlantic Council, uno de los “socios” oficiales de Facebook, detalló las metas de la censura estatal en línea en un documento publicado el mes pasado resumiendo lo discutido en una conferencia de las Fuerzas Especiales de EUA sobre “soberanía”.

Ahí, afirma que el crecimiento de la oposición política en Estados Unidos representa una amenaza existencial para el Estado. Esta crisis, advierte, solo se puede resolver eliminando el “virus” de la oposición política. La forma más efectiva para lograrlo, explica el documento, es reclutar a las corporaciones tecnológicas estadounidenses a desempeñar un “papel central” en la aplicación de la censura de parte del Estado.

La censura en línea es una expresión concentrada de la descomposición de las formas democráticas-burguesas de gobierno. En Estados Unidos, la Administración de Trump es un Gobierno extremadamente reaccionario, con tendencias autoritarias y fascistizantes. Sin embargo, los críticos de Trump dentro de la clase gobernante, encabezados por los demócratas, no son menos hostiles hacia las formas democráticas de gobierno. En alianza con el ejército y el aparato de inteligencia, los demócratas han encabezado los ataques contra los derechos democráticos, desde el libre discurso y la libre expresión en su fraudulenta campaña contra las “noticias falsas” hasta el debido proceso legal y la presunción de inocencia de la caza de brujas de #MeToo.

Todas las facciones de la burguesía están aterradas por el crecimiento de la oposición en la clase obrera y el aumento en el interés por el socialismo. Al mismo tiempo, se ensancha cada vez más la brecha entre las demandas de la población obrera de mejoras en sus salarios y condicione laborales, por un lado, y las políticas de la élite gobernante para acelerar la distribución de la riqueza hacia los ricos y expandir el ejército, por el otro.

Enfrentándose a un resurgimiento de la lucha de clases, incluyendo en rechazo a contratos entreguistas por parte de cientos de miles de trabajadores de UPS y una huelga por parte de trabajadores hoteleros en numerosas ciudades por todo el país, la burguesía está acelerando sus planes de censura y, en última instancia, de dictadura.

El crecimiento de la lucha de clases provee una base social para la lucha contra la censura política. Los trabajadores deben asumir la lucha por defender la libertad de expresión como un componente inseparable de la defensa por los derechos sociales y democráticos y la lucha por el socialismo.

(Publicado originalmente en inglés el 15 de octubre de 2018)

Andre Damon