Una respuesta al diario francés Libération

¿El WSWS está exagerando la amenaza de guerra?

por Alex Lantier
19 octubre 2018

El lunes, el diario francés Libération publicó un artículo en su sección “CheckNews” en el que afirma que el World Socialist Web Site está exagerando los preparativos de los EUA para una “guerra total”. Respondiendo a la pregunta de un lector, la periodista Pauline Moullot escribe: “Ciertamente, muchos sitios web han republicado este artículo del World Socialist Web Site titulado ‘Informe del Pentágono apunta a preparativos de Estados Unidos para librar una guerra total’. El artículo mezcla varios informes correctos para llegar a un titular engañoso”.

Libération admite que el WSWS informa correctamente sobre las amenazas militares y los incidentes entre las fuerzas estadounidenses y sus homólogas rusas y chinas. Observa que buques de guerra chinos casi chocan con navíos de la marina estadounidense en el Mar de la China, un acontecimiento que Le Monde llamó “peligroso”. Observa que la embajadora de los EUA en la OTAN Kay Bailey Hutchison amenazó con “sacar” misiles rusos en Europa y produjo lo que el Washington Post llamó un “incidente diplomático”.

Sin embargo, Libération insiste en que el WSWS está exagerando el peligro de una guerra y, en particular, el significado del informe del Pentágono en el que se basa su artículo.

Escribe, “¿De verdad el informe del Pentágono prevé una ‘guerra total’? De hecho, el informe citado en el artículo trata de la industria de defensa estadounidense”.

Dado que lo que está teniendo lugar es una guerra comercial entre Estados Unidos y China, Libération concluye, el artículo del WSWS es una exageración; todos podemos irnos a dormir tranquilos. “Así, es verdad que los Estados Unidos han puesto en la mira particularmente a China”, escribe, “pero el informe que se cita trata de la estrategia de la industria de defensa estadounidense y el peso de China en esta industria. Apoya la idea estadounidense por una guerra comercial contra China, pero no es una señal preocupante de ‘guerra total’”.

De hecho, el análisis del WSWS del peligro de una guerra es correcto. La preocupación principal del informe del Pentágono es asegurar la capacidad del ejército de los Estados Unidos de “aumentar” sus actividades bajo condiciones en las que los países de los que es económicamente dependiente “corten el acceso de los EUA”. Para la mayoría de las personas (aunque aparentemente no para la redacción de Libération) un “aumento” de la actividad militar quiere decir guerra. Para sostener tal “aumento”, el informe promueve cambios radicales en la economía estadounidense, el sistema educativo, y prioridaes de gasto gubernamental.

Es decir, el informe promueve cambios a la totalidad de la sociedad estadounidense con el objetivo de librar una guerra. Si Libération no ve esto como preparativos para la “guerra total”, esto es solo la confirmación del viejo dicho “puedes llevar al caballo al agua, pero no puedes hacer que beba”.

El informe del Pentágono, titulado “Evaluando y fortaleciendo la base industrial de defensa y manufactura y la resistencia de la cadena de abastecimiento de los Estados Unidos”, exige que los Estados Unidos “se remodelicen” para una “competencia entre grandes potencias”. Cita la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense del año pasado, que denuncia a las “potencias revisionistas” como China y Rusia como el “desafío central” a los Estados Unidos.

Prepararse para la confrontación y el conflicto militar con otras importantes potencias con armas nucleares, insiste la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, requiere “la perfecta integración de múltiples elementos de poder nacional —diplomacia, información, economía, finanzas, inteligencia, fuerzas del orden y el ejército”.

Dicho de otra manera, la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos tiene que se prepararse para la integración de todos los elementos de la sociedad estadounidense en los planes para una guerra total.

Esto, tal como lo explica el artículo del WSWS, es lo que el reciente informe del Pentágono propone concretamente. Exige no solo políticas económicas para contruir “un sector manufacturero doméstico vibrante, una sólida base industrial de defensa, y cadenas de abastecimiento resistentes”, sino además amplios cambios en las instalaciones de investigación y académicas estadounidenses, incluyendo medidas que afectan a los estudiantes chinos. Advierte de que con un cuarto de los “graduados de STEM [ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por las iniciales en inglés] en los EUA siendo ciudadanos chinos ... las universidades estadounidenses están entre los principales habilitadores del crecimiento económico y militar de China”.

La adopción de planes de guerra total en los Estados Unidos ha empujado a otras importantes potencias, aliadas y adversarias de Washington, a preparar medidas semejantes. El año pasado, mientras Suecia reintroducía el servicio militar obligatorio, después de que Alemania anunciara la remilitarización de su política exterior, y mientras se hacían los retoques finales a la Estrategia de Seguridad Nacional de los EUA, Moscú anunció sus propios planes para la movilización total de la economía rusa para la guerra.

En medio de los ejercicios militares rusos que tienen como objetivo contracarar los crecientes despliegues de tropas de los EUA y la OTAN en las fronteras de Rusia en Europa del Este, el presidente Vladimir Putin declaró: “La capacidad de nuestra economía de incrementar la producción militar y los servicios en un momento determinado es uno de los aspectos más importantes de la seguridad militar. Para este fin, toda la empresa estratégica y simplemente a gran escala tiene que estar lista, sin importar la propiedad”.

Lo que estos acontecimientos muestran es que la intensificación de las guerras neocoloniales de los EUA y la OTAN a lo largo del último cuarto de siglo están alcanzando un nivel nuevo y peligroso. Los conflictos entre las principales potencias imperialistas —que subyacen a los intentos del imperialismo estadounidense de dominar militarmente Eurasia a partir de los años 1990 a través de las guerras en Irak, Afganistán, Yugoslavia, Siria, Ucrania y otros lugares— están aflorando. Un nuevo colapso capitalista global se está poniendo en marcha. Como en 1914 o en 1939, Washington, Moscú y las otras capitales importantes se están preparando para una guerra total las unas contra las otras.

Libération, al parecer, no acepta este análisis. Y sin embargo, ¿cuál fue el análisis en 2015 —mientras Washington amenazaba con armar a las milicias ucranianas que luchaban en las regiones rusófonas del este de Ucrania contra Rusia, y Rusia amenazaba con tomar represalias militares— del hombre cuya elección como presidente francés Libération aclamó como un triunfo?

Mientras se subía al avión que lo llevaría de París a Minsk, en un intento desesperado por negociar lo que sería el tratado de paz de Minsk sobre Ucrania, el presidente francés François Hollande dijo: “En pocos meses hemos pasado de tener diferencias, al conflicto, a la guerra … Estamos en un estado de guerra, una guerra que podría ser total”.

Naturalmente, Hollande volvió de Minsk y continuó avivando las guerras neocoloniales del imperialismo francés en Siria y Malí, recibiendo por ello el apoyo de Libération.

Las críticas de Libération al WSWS por luchar por alertar a los trabajadores del mundo del peligro de una guerra y movilizarlos en la lucha contra la guerra imperialista están impregnadas de mala fe. Como el resto de los medios oficiales en Francia y en otras partes, es consciente de que el WSWS es ampliamente leído y seguido, incluso por sus propios lectores. Como otras publicaciones y organizaciones proimperialistas que surgieron del movimiento estudiantil pequeñoburgués posterior a 1968, tal como el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), hasta ahora venía guardando un silencio hostil hacia el WSWS.

La carrera de la autora del “fact-check” del WSWS de Libération, Pauline Moullot, refleja fielmente la evolución hacia la derecha de las capas sociales pequeñoburguesas que influyen en la línea editorial y en la perspectiva de Libération. La juventud maoísta que fundó el periódico en 1973, bajo la protección de Jean-Paul Sartre, durante el movimiento antiguerra de Vietnam, ha recorrido un largo trecho. Moullot también escribe para Slate y World Policy Journal, una publicación vinculada a la revista de política exterior imperialista francesa Politique internationale.

Esta capa de lo que se llama “comunidad de política exterior” lleva décadas prosperando, mientras guerras sangrientas se cobraban millones de vidas —brindando comentarios que justificaban y embellecían varios actos de pillaje imperialista. Sus salarios, sus carteras de acciones y sus amplios privilegios sociales se entrelazaron con las ganancias derivadas de la guerra y el mercadeo de la guerra al público. Tienen un interés financiero en no decir la verdad sobre las implicaciones de los planes para una guerra total, a pesar de crecientes preocupaciones entre las masas populares.

Por eso Libération disputa, contra toda evidencia, el hecho de que se prepara una guerra total, y decide a propósito no unir los puntos, mintiendo abiertamente a plena vista.

(Publicado originalmente en inglés el 17 de octubre de 2018)