La ex primera dama Michelle Obama califica a George W. Bush como “compañero de crimen”

por Nick Barrickman
20 octubre 2018

Hay ciertos incidentes que, aunque quizás menores y accidentales en sus orígenes, revelan algo fundamental sobre el carácter de la política. Así fueron los comentarios de la ex primera dama Michelle Obama en el programa “Today” de NBC para promocionar su próximo libro Becoming (Convertirse), que se lanzará en unas pocas semanas. En el tono ligero y banal que impregnó la discusión, Obama habló sobre su cálida relación con el expresidente republicano George W. Bush.

Al ser preguntada sobre una interacción amistosa entre los dos captada por las cámaras cuando se sentaron juntos durante el reciente funeral del senador republicano, John McCain, Obama explicó: “el presidente Bush y yo siempre somos compañeros de asientos debido al protocolo; así es como nos sentamos en todas las funciones oficiales”. En lugar de dejar las cosas ahí, Obama continuó, efusiva: “Él es mi compañero de crimen en cada cosa importante donde todos los expresidentes se reúnen. Lo amo hasta la muerte. Es un hombre maravilloso. Es un hombre divertido”.

Cualquier creencia de que Obama estaba hablando meramente en términos personales sobre el expresidente Bush fue descartada cuando ella explicó: “El partido no nos separa. El color, el género, ese tipo de cosas no nos separan. Es el mensaje que enviamos. Y si nosotros somos los adultos y líderes en la sala, y no mostramos ese nivel de decencia, no podemos esperar que nuestros hijos hagan lo mismo”.

La declaración de Obama es una versión aún más explícita de lo que Barack Obama dijo días después de la elección de noviembre de 2016: “En realidad, todos estamos en el mismo equipo”, refiriéndose a la competencia electoral entre Trump y Clinton como “un juego amistoso interno”.

Bush es “mi compañero de crimen” y “un hombre maravilloso” … ¿Qué se puede decir? Bush es, de hecho, un criminal del más alto orden, responsable de presidir la invasión de Irak, basada en mentiras, que provocó la muerte de al menos un millón de personas. Tras los ataques del 11 de septiembre, su Gobierno inició la “guerra contra el terrorismo” como pretexto para destrozar la Constitución, expandir el espionaje doméstico ilegal e introducir la tortura como un instrumento de la política exterior de EUA. Merece ser arrestado y procesado por crímenes de guerra.

Términos como la “guerra contra el terrorismo”, “conmoción y pavor” en el bombardeo de poblaciones civiles, la “rendición extraordinaria” de sospechosos acusados de terrorismo y el “ahogamiento simulado” siempre estarán asociados con el nombre Bush. A cualquier lista de crímenes hay que añadir la política interna de Bush, incluyendo un ataque masivo a los programas sociales, recortes de impuestos para los ricos y la respuesta inicial de la clase dominante a la crisis financiera de 2008 —el rescate de los bancos—.

El hecho de que Michelle Obama hable en tales términos sobre Bush es una expresión de que, por amargas que sean sus diferencias, los representantes políticos de la élite dominante están unidos. No es una cuestión de amistad personal, sino de intereses de clase compartidos.

De hecho, las políticas de derecha del Gobierno de Bush continuaron como un hilo conductor a través de los sucesivos Gobiernos.

El presidente demócrata Barack Obama solo profundizó las políticas antidemocráticas y militaristas de su predecesor, negándose a llamar a rendir cuentas a ningún miembro del gabinete de Bush por violaciones a las leyes nacionales e internacionales, incluso reteniendo y promoviendo a algunos de ellos en su propio Gobierno. Haciendo campaña inicialmente con críticas leves sobre la ocupación de Irak y Afganistán por parte del Gobierno de Bush, Obama continuó estas guerras al tiempo que comenzó sus propias guerras en Libia, Siria y Yemen, que han provocado una miseria y sufrimiento incalculables.

Obama, el candidato de la “esperanza” y el “cambio”, llevó a cabo el rescate del sistema financiero de EUA por una suma de billones de dólares, saqueando los programas sociales para pagar por ello. Asimismo, expandió el programa de espionaje ilegal de la población iniciado por el Gobierno de Bush e introdujo innovaciones como los ataques con drones y otras formas de asesinatos extrajudiciales, incluyendo el de ciudadanos estadounidenses.

Los propios Obama han cobrado por sus servicios a la élite financiera desde su salida del escenario político en 2017. Además de las giras de conferencias y contratos de libros muy bien pagados de Barack Obama, Michelle también ha tratado de desarrollar su marca, haciendo preparaciones para “una megagira para presentar mi libro como ninguna otra gira de libros, bueno, jamás hecha” que “es gestionada por Live Nation, que más típicamente organiza eventos para celebridades como Rihanna, U2 y Pink”, según el Washington Post.

“Michelle Obama hablará frente a multitudes en estadios donde se realizan conciertos de rock y partidos de la NBA. Aparecerá en todos los medios y podría vender más libros que posibles candidatos para el 2020, como Joe Biden, Bernie Sanders y Elizabeth Warren”, escribe The Hill.

Los comentarios de la señora Obama se producen cuando todo el sistema político estadounidense se está moviendo hacia la derecha. Tras la elección del republicano Donald Trump en 2016, el Partido Demócrata y secciones del Estado y el aparato militar han tratado de oponerse a la supuesta “suavidad” en las relaciones del actual ocupante de la Casa Blanca hacia Rusia y otros enemigos políticos de Estados Unidos, a la vez que alegan que hubo una “intromisión extranjera” en redes sociales que le dio la victoria electoral de Trump.

El comentario de la ex primera dama de que ella y Bush son los “adultos en la sala” fue un guiño a esta “oposición” antidemocrática de la clase dominante, que recurre abiertamente a exgenerales militares y funcionarios dentro del Gobierno de Trump para que intervengan en la Casa Blanca con el fin de evitar las políticas irresponsables del propio Trump.

Al celebrar al criminal de guerra Bush, la ex primera dama, quien podría estar reflexionando sobre su propia campaña presidencial, ha evidenciado aún más la perspectiva política y social autoritaria y corrupta de la clase dominante, una perspectiva que impregna a todo el sistema político capitalista. Esto se extiende a la pseudoizquierda, como los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés), cuya candidata para el Congreso en Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, fue respaldada recientemente por nada menos que … el propio Barack Obama.

(Publicado originalmente en inglés el 16 de octubre de 2018)