En medio de protestas masivas, Francia anuncia el regreso al servicio militar universal

por Alex Lantier
21 noviembre 2018

Ayer, después de que cientos de miles de personas en toda Francia se pusieran chalecos amarillos y bloquearan carreteras e intersecciones para oponerse al aumento de los impuestos al combustible del presidente Emmanuel Macron y sus ataques sociales contra los trabajadores, el gobierno francés anunció el regreso al servicio militar universal. En una entrevista ayer con Le Parisien, el ministro de la Juventud, Gabriel Attal, quien presenta el proyecto de ley, dijo: “Mi objetivo es tener a los primeros reclutados en junio” de 2019.

El momento de este anuncio subrayó el vínculo estrecho entre los intentos de la élite gobernante por poner a generaciones enteras de jóvenes bajo la disciplina militar, y sus intentos por reprimir la ira social que está surgiendo entre los jóvenes y los trabajadores en Francia y en toda Europa.

Cuando anunció poner el servicio obligatorio, el gobierno estaba amenazando con una nueva y violenta represión policial contra los continuos bloqueos de “manifestantes amarillos” el lunes. Unos 27.000 manifestantes participaron, bloqueando las carreteras en el noreste y cerca de la costa oeste de Francia, así como las refinerías estratégicas de petróleo de Total en el sur.

Con 183 manifestantes aún en detención preventiva después de una severa represión policial contra las protestas del fin de semana, el ministro del Interior Christophe Castaner amenazó con que los manifestantes de los chalecos amarillos serían “expulsados sistemática, metódicamente” de sus bloqueos durante la semana.

“Las operaciones de desbloqueo continuarán en las próximas horas”, anunció anoche, y agregó que había pedido a las autoridades policiales que estuvieran listas para “liberar depósitos de combustible y otros sitios sensibles”. Dijo que “la libertad de expresión y de protesta es fundamental”. Correcto. Pero esta libertad no permite interferencias duraderas con la libertad de movimiento o con la vida comercial y económica. “Pido solemnemente, pero con firmeza, que aquellos que quieren manifestarse sigan manifestándose si quieren, pero sin intentar crear bloqueos y atacar la libertad de los demás”.

Con la propagación de llamadas en las redes sociales para una marcha al palacio presidencial del Elíseo y para renovadas acciones de bloqueo masivo este próximo fin de semana, el gobierno claramente está planeando una importante represión policial contra la creciente oposición social.

La introducción del servicio militar obligatorio por el gobierno de Macron después de que Francia lo aboliera en 1997, es parte de un movimiento amplio en Europa para incitar al militarismo y prepararse para la guerra. En 2017, Suecia restableció el servicio obligatorio como parte de los preparativos para la guerra con Rusia, citando “la anexión de Crimea por parte de Rusia, el conflicto en Ucrania y el aumento de la actividad militar en nuestro vecindario” como pretextos para esa medida. En 2016, las autoridades alemanas anunciaron que también estaban considerando restablecerlo.

En Francia, Macron se comprometió a recuperar el servicio obligatorio en un discurso de la campaña presidencial de 2017 en el que declaró: “Hemos entrado en una época en las relaciones internacionales donde la guerra es nuevamente un posible resultado de la política”. Más allá de la construcción de infraestructura para un retorno al reclutamiento obligatorio, sin embargo, cuando sea necesario, su propósito central es avivar el nacionalismo y el militarismo y desplazar la atmósfera política hacia la derecha.

Ahora, Attal declaró en un largo conjunto de artículos sobre el reclutamiento publicado por Le Parisien, Francia alistará a “varios cientos o incluso varios miles de personas” el próximo año, como preludio a un programa en el que se reclutará a hombres y mujeres antes de su año final del bachillerato para hacer un mes de servicio militar. Attal dijo que una posible fecha objetivo es “2026, pero estamos estudiando posibilidades más rápidas”. Agregó que “el servicio nacional universal debe reforzar los vínculos entre el ejército y la nación”.

El documento explicaba: “Cada año, alrededor de 800.000 muchachos y muchachas de la misma edad serán llamados durante un mes, incluidos 15 días en los que vivirán colectivamente”. Luego tendrán la opción de inscribirse durante tres meses más de servicio militar, y luego la del posible reclutamiento en las fuerzas armadas.

Los intentos del gobierno por dar una glosa democrática fraudulenta a sus planes, y negar su vínculo con los planes de acción militar o represión doméstica, están llenos de contradicciones. Attal afirmó que “Francia ya no necesita que toda una generación esté capacitada para manejar armas”. Afirmó que el reclutamiento permitiría “mezclar las clases sociales sobre la base de los valores de nuestra República” —haciéndose echo, extrañamente, del propósito asignado por el Estado al sistema escolar público.

Los académicos entrevistados por Le Parisien cuestionaron si el servicio militar hizo esto antes de su abolición en 1997. A los jóvenes que ingresaban en el programa se les permitía elegir entre varios tipos de servicio militar y civil, dijo el historiador Bénédicte Chéron, “La mezcla social gradualmente cesó, y para 1997 solo tenías hombres jóvenes de las clases sociales más pobres en las unidades de combate del ejército de tierra”.

Los planes para aumentar el reclutamiento, admitió Le Parisien, son altamente impopulares entre los jóvenes, que tienen una “visión confusa y bastante negativa” de los planes de Macron. Esto lleva, agrega el documento, a “la sensación de que el programa es inútil”, que se mantiene ampliamente entre los jóvenes franceses. Cínicamente recomendó que Macron buscara comercializar el reclutamiento haciendo declaraciones de que el tiempo dedicado al servicio militar ayudaría a los jóvenes a aprender más sobre “reaccionar en situaciones de crisis” y sobre “actividades relacionadas con el medio ambiente y el desarrollo sostenible”.

De hecho, el propósito de restaurar el reclutamiento no es proteger la democracia capitalista al permitir que los trabajadores jóvenes, los jóvenes de clase media y los miembros de la aristocracia financiera se codeen entre sí en los cuarteles. Su objetivo es imponer disciplina militar a los jóvenes para reprimir por la fuerza el conflicto social, para que Macron pueda continuar imponiendo sus guerras impopulares y sus políticas de austeridad. El regreso de Macron al reclutamiento es una ilustración particularmente sorprendente de cómo el intento de la burguesía de limitar el conflicto de clases en el país lleva al militarismo y al aumento del peligro de guerra a nivel internacional.

La élite gobernante considera que la supresión del conflicto de clases entre los jóvenes es particularmente crítica después de la encuesta “Generation What” de la Unión Europea de 2017, que encontró que más de la mitad de los jóvenes europeos y casi dos tercios de los jóvenes franceses quieren unirse a un “levantamiento de masas” contra el orden existente.

Le Parisien casi lo admite en su editorial, titulado “Un momento para reunirse”, escribiendo: “En un momento en el que Francia está dividida por divisiones que amenazan su unidad, la idea de poner en marcha un programa de servicio nacional parece ser una iniciativa oportuna”.

Macron subrayó el carácter militarista de esta política en su viaje a Berlín este fin de semana durante las protestas de los chalecos amarillos, durante las cuales se hizo eco de sus llamamientos anteriores para construir un ejército europeo capaz de enfrentar a Rusia, China y Estados Unidos. Los funcionarios franceses en la Conferencia de Seguridad de Munich a principios de este año estimaron que Francia gastaría 300 mil millones de euros para 2023 en el gasto militar necesario para realizar los planes de Macron.

Este fin de semana, Macron pidió una “Europa más fuerte y más soberana” que no se “convirtiera en el juguete de otras potencias” y, refiriéndose a la colaboración francoalemana en un ejército europeo, declaró: “La nueva responsabilidad francoalemana consiste en dar a Europa las herramientas que necesita para alcanzar la soberanía”.

(Publicado originalmente en inglés el 20 de noviembre de 2018)