Ejército de Estados Unidos y policía fronteriza atacan a solicitantes de asilo en la frontera de Estados Unidos y México

por Eric London
27 noviembre 2018

Una fuerza combinada del Ejército de los EUA y la Agencia de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés) apuntaron con rifles de asalto y dispararon gases lacrimógenos, balas de goma y granadas contra trabajadores pobres y sus familias. La multitud, que incluía mujeres y niños pequeños, intentó cruzar la frontera entre México y Estados Unidos entre San Diego y Tijuana para solicitar asilo.

Luego las autoridades estadounidenses cerraron el cruce fronterizo de San Ysidro en ambas direcciones mientras familias intentaban regresar del día festivo de Gracias y sus compras del viernes negro. Este cruce es el más utilizado en el hemisferio occidental, usado por 90.000 personas por día.

El caos de la represión produjo escenas parecidas a una zona de guerra activa.

Soldados estadounidenses con equipo completo de combate desplegaron con vehículos blindados y múltiples helicópteros de ataque mientras las tropas enfrentaban a una multitud de inmigrantes pacíficos escapando la pobreza y la violencia en sus países de origen en América Central.

"Los niños gritaban y tosían en el caos", explicó KRON 4 News de San Francisco, mientras que Los Angeles Times informaba: "Algunas madres corrieron debajo de un tren, agarrando a sus niños que lloraban".

El Proceso de México escribió: "Los inmigrantes gritaban que solo querían cruzar para tener una vida mejor y para trabajar". Cuando el gobierno de Estados Unidos lanzó gases lacrimógenos, "la multitud trató de protegerse del gas cubriéndose la cara mientras las madres ayudaban a sus hijos”.

Mientras el ejército estadounidense desenrollaba una cerca de alambre de púas en el cruce fronterizo de San Ysidro, un altavoz advirtió: "Esta es un área restringida a nivel federal" y entrada resultara con “posible uso de fuerza".

En una declaración después de la represión militar, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kirstjen Nielsen, advirtió: "El DHS no tolerará este tipo de ilegalidad y no dudará en cerrar los puertos de entrada por razones de seguridad y bienestar pública. También buscaremos procesar en la mayor medida de la ley a cualquiera que destruya propiedad federal, ponga en peligro a nuestros operadores de primera línea o viole la soberanía de nuestra nación".

El gobierno de los Estados Unidos se ha estado preparando para usar la violencia contra los aproximadamente 6,000 inmigrantes de México y América Central. Los inmigrantes han sido alojados en un estadio deportivo cerca de la frontera donde escasean los alimentos y otras necesidades y los refugiados desesperados se impacientan.

Ayer, el Comando Norte del Ejército de los EUA publicó fotos de la policía militar que realizan entrenamiento de control de disturbios en el puerto de entrada de San Ysidro "para asegurar la frontera sur de los Estados Unidos".

Apenas unas horas antes del ataque de ayer, Donald Trump tuiteó: "Sería muy INTELIGENTE si México detuviera a las Caravanas mucho antes de llegar a nuestra frontera sur, o si los países de origen no las dejaran formar (es una manera de deshacerse de ciertas personas de su país y basurearlas en Estados Unidos, Jamás). Demócratas crearon este problema. ¡Sin cruces!”

El sábado por la noche, Trump jactó de que el gobierno está deteniendo a los inmigrantes por tiempo indefinido: "Nuestra política fuerte es de captura y detener. No hay "Liberación" en los Estados Unidos ... Todos se quedarán en México. Si por alguna razón se hace necesario, CERRAREMOS nuestra frontera sur".

Las denuncias fascistas de Trump a los inmigrantes se produjeron después de que CBS News informara el martes que el jefe de Estado Mayor de Trump, John Kelly, firmó un memorándum que le otorgaba a los militares el poder de llevar a cabo "un espectáculo o uso de la fuerza (incluida la fuerza letal, cuando sea necesario), control de multitudes, detención temporal, y la búsqueda superficial”.

Esto desalienta las afirmaciones del Partido Demócrata y los medios corporativos de que el despliegue de tropas de Trump fue simplemente una "distracción" o una "estrategia" electoral. Kelly, por quien casi todos los demócratas del Senado votaron para confirmar en 2017 (incluido el nominalmente "independiente" Bernie Sanders), está avanzando el esfuerzo deliberado de Trump para (1) avivar las llamas de la xenofobia extrema derecha y (2) cultivar una base de apoyo personalista en el aparato militar y de "seguridad nacional".

En respuesta, el Partido Demócrata se ha orientado deliberadamente hacia las políticas antiinmigrantes de Trump, incluso después de recuperar el control de la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias.

Hablando ayer en CNN, la congresista demócrata y probable presidenta del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Maxine Waters, dijo que hay "un problema de inmigración".

"Todos los miembros [del Congreso] creen que tenemos derecho a cerrar nuestras fronteras", dijo, agregando que los inmigrantes "que se apresuran y asaltan la frontera, sin duda se ve mal. Parece ser que tienen la culpa de todo esto".

Waters agregó que el Partido Demócrata apoya la "reforma comprensiva de inmigración liderada por el presidente de los Estados Unidos".

Un retén de control militar en la frontera de EUA y México

Cuando George Stephanopoulos le preguntó ayer a la senadora demócrata Amy Klobuchar de Minnesota si los demócratas están "abiertos a cualquier negociación sobre este financiamiento del muro fronterizo" con Trump, ella respondió: "Tratamos de negociar con él, pero no acepta un sí por una respuesta”.

Hablando a principios de noviembre ante el Guardian británico, el excandidato presidencial demócrata y el secretario de Estado John Kerry, culpó a los inmigrantes por el auge de la extrema derecha en Europa: “¡Mira a Europa! Europa ya está aplastada bajo esta transformación que se ha producido debido a la inmigración".

Hillary Clinton hizo comentarios similares la semana pasada, también al Guardian: "Creo que es justo decir que Europa ha hecho su parte y debe enviar un mensaje muy claro, ‘no podemos seguir brindando refugio y apoyo’, porque si no nos tratamos el tema de la migración, continuará arruinando el cuerpo político".

En medio de esta adaptación general a la xenofobia y las medidas antidemocráticas de Trump, los "progresistas" demócratas como Alexandria Ocasio-Cortez han rechazado los pedidos anteriores para la abolición del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). En un tweet del 21 de noviembre que hacía referencia a siete "prioridades" del Partido Demócrata, Ocasio-Cortez omitió "inmigración" de la lista.

Durante una entrevista de siete minutos en el Face the Nation de ayer por la mañana, Bernie Sanders no hizo referencia a las amenazas contra los inmigrantes o los derechos democráticos. La portada en línea de la revista de los Socialistas Demócratas de América, Jacobin, también presenta exactamente cero artículos que abordan la defensa de los derechos de los trabajadores inmigrantes.

Apoyado por el Partido Demócrata y sus afiliados políticos, el gobierno de Trump está preparando nuevas medidas contra los inmigrantes.

Según el Washington Post, el Gobierno de Trump llegó a un acuerdo con el presidente mexicano entrante, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por el cual México albergaría a los centroamericanos en campamentos en el lado mexicano de la frontera de Estados Unidos y México, en una flagrante violación del derecho de asilo.

Ante el temor de que tal movimiento produjera una hostilidad generalizada entre la clase obrera mexicana, un portavoz de AMLO negó que se hubiera alcanzado el acuerdo, y dijo que cualquier acuerdo con Trump sobre inmigración se anunciaría cuando el nuevo gobierno se asiente este sábado.

Mientras tanto, las condiciones en el improvisado refugio de Tijuana están empeorando.

"La desesperación ha llevado a algunas personas a creer que es posible cruzar", dijo Alex Almendares, un miembro de la caravana de Honduras de 22 años al Washington Post. "Los Estados Unidos no nos han dado respuesta y la situación en el albergue sigue empeorando".

Elizabeth Chirinos también le dijo al Post: "Los Estados Unidos no nos dejan pasar y no puedo vivir en esas condiciones en el albergue. Quiero ir a los Estados Unidos y no quedarme en México porque hay más oportunidades".

El viernes pasado, una madre de 26 años con niños de 3 y 5 años fue empalada mientras intentaba escalar el muro en la frontera de Tijuana. A pesar de que sobrevivió, CBP denunció a la mujer como "tonta" y dijo que "puso en peligro su propia vida y la de sus hijos".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de noviembre de 2018)