Los Ángeles y el plan de los milmillonarios para destruir la educación pública

por Alan Gilman
12 enero 2019

La lucha de los maestros y trabajadores escolares de Los Ángeles subraya el papel cada vez mayor y directo de los oligarcas estadounidenses en la política educativa de los Estados Unidos, particularmente a través de sus "filantropías" corporativas. Sus esfuerzos concertados y financiados a nivel nacional para eliminar la educación pública y reemplazarla con un sistema privatizado con fines de lucro ahora han colocado a los trabajadores y jóvenes de la ciudad directamente en la mira.

El lunes, Maestros Unidos de Los Ángeles (UTLA, todas las siglas en inglés), el cual está negociando un contrato que cubre a 33,000 educadores, renunció a su oposición simbólica a las demandas del distrito de una mayor privatización. Con la huelga del jueves pendiente, el presidente de UTLA, Alex Caputo-Pearl, anunció que estaba abandonando seis de las principales demandas de larga data del sindicato, incluyendo su oposición a la expansión de las escuelas concertadas o autónomas, las pruebas estandarizadas ilimitadas y otras iniciativas respaldadas por la patronal. Esto se hizo a espaldas de los maestros y en un descarado desafío al sentimiento popular.

Caputo-Pearl explicó que el sindicato se echó para atrás reiterando la posición de la junta del distrito escolar de Los Ángeles (LAUSD) de que estos temas de importancia están "fuera de la negociación", un cambio radical en la posición del sindicato durante los últimos dieciocho meses.

La capitulación abyecta no es sorprendente. Las escuelas privadas se han multiplicado en todo el distrito, con un crecimiento del 150 por ciento en el estado durante la última década, y los sindicatos no han logrado levantar un dedo, excepto para competir por los ingresos potenciales de las cuotas de los maestros empobrecidos de las escuelas privadas.

La lucha que se desarrolla en Los Ángeles esta semana tiene implicaciones fundamentales para el futuro de la educación estadounidense. Austin Beutner, el superintendente del LAUSD y un multimillonario y exgerente de fondos de inversión, vela por los intereses de Wall Street y presiona por una reorganización del segundo distrito escolar más grande del país. Desempeñó un papel importante en una capacidad similar como representante de USAID durante el Gobierno de Bill Clinton en 1993. El papel de Beutner era representar los intereses corporativos de los Estados Unidos en el saqueo de los bienes públicos dentro de la antigua Unión Soviética.

Hoy está trabajando en sincronía con privatizadores multimillonarios, entre ellos Eli Broad, con sede en Los Ángeles (con un valor estimado de $6.7 mil millones de dólares). Broad, a través de la Fundación Eli y Edythe Broad, ha proporcionado decenas de millones de dólares para presionar, apoyar y financiar las escuelas privadas de todo el país. Su Academia Broad, formada en 2002, sirve como un programa de desarrollo de liderazgo para los superintendentes del sistema escolar urbano comprometidos con una agenda corporativa. Sus exalumnos han liderado casi 80 distritos escolares, seis se han convertido en superintendentes estatales y un número supervisa a grandes organizaciones de gestión de escuelas privadas. Beutner fue instalado en su posición actual por una junta escolar controlada por Broad en mayo de 2018.

El acuerdo de la UTLA de descartar toda oposición a los planes de privatización en curso en Los Ángeles encaja con la política nacional de la Federación Estadounidense de Maestros (AFT) y la Asociación Nacional de Educación, que en repetidas ocasiones han pedido una "reforma escolar con nosotros, no en contra de nosotros". Por su parte, la AFT ha aceptado en repetidas ocasiones el dinero de Broad y Gates, buscando solo expandir la franquicia del sindicato a escuelas privadas y cobrar las cuotas de sus maestros, una fuerza laboral aún más mal pagada que las escuelas públicas.

Broad es solo uno de varios milmillonarios que buscan abrir más el "mercado de la educación" a los intereses privados con fines de lucro. Según la historiadora de la educación Diane Ravitch, las fundaciones de Gates y Walton solas gastan más de $500 millones al año, bajo el disfraz de "filantropía" y "reforma educativa", para privatizar la educación en todo Estados Unidos.

Esta lista incluye a Bill Gates de Microsoft (La Fundación de Bill y Melinda Gates con $51.6 mil millones en activos), Larry Ellison de Oracle (Fundación Lawrence Ellison), los magnates industriales Charles y Davis Koch, la familia Wal-Mart Walton (Fundación de la Familia Walton) y el multimillonario de casinos Sheldon Adelson. Los Koch, Walton y Adelson son bien conocidos por su apoyo a las políticas y programas más reaccionarios, y tanto Gates como Ellison están fuertemente comprometidos con la tecnología de software que está integrada en muchos sistemas educativos.

En noviembre de 2018, Beutner reveló que estaba trabajando en un plan para dividir el LAUSD en 32 redes para facilitar el "modelo de distrito de cartera". Tal como suena, los distritos escolares "de cartera" toman su teoría operativa desde el enfoque corporativo de Wall Street, y equivalen a los maestros y estudiantes a mercancías. Determinan el "valor" de una escuela al medir el valor de sus maestros y estudiantes en función de su desempeño. En una cartera de acciones, si una acción tiene un bajo rendimiento, el gestor de la cartera la vende y compra otras. En el caso de las escuelas, esto significa cerrar las denominadas escuelas "deficientes", despedir a los maestros y abrir nuevas escuelas en una rotación constante que oculta los intereses financieros que impulsan el proceso.

El modelo de distrito de cartera ya está vigente o en camino en docenas de ciudades de los EUA, incluidas Nueva Orleans, Indianápolis, Denver, Atlanta, Cincinnati, Nueva York, Newark y Tulsa. El grupo Great Public School Now de Broad—creado después de que su plan de empujar al 50 por ciento de los estudiantes del LAUSD a las escuelas privadas fuera abandonado debido a las protestas de la población— participa en impulsar el modelo de cartera en Los Ángeles.

Las escuelas concertadas son financiadas con los impuestos de la población, pero operan independientemente del sistema escolar público y, por lo tanto, se convierten en bienes privatizados para quienes lo operan. Las cadenas de escuelas concertadas se han convertido en empresas comerciales extremadamente lucrativas. Sus propietarios obtienen dinero gratis perpetuamente de la población para financiar sus empresas. Luego crean flujos de ingresos interminables contratando diversos servicios.

Las Organizaciones de Gestión Educativa (EMOs) con fines de lucro reciben grandes sumas para administrar estas escuelas. Luego se le paga a un conjunto de otras compañías entrelazadas para que proporcionen a estas escuelas servicios de transporte, comida, mantenimiento, etc. Ya uno de cada 10 estudiantes en California asiste a escuelas concertadas que educan a unos 630,000 niños.

A Beutner se le ha otorgado un cofre discrecional con $3 millones de Broad con el fin de contratar personal de privatización nacional para ayudar a establecer un sistema de "cartera" en Los Ángeles y que al menos "la mitad sean escuelas concertadas" para 2023. Beutner aprovechó la generosidad de Broad para contratar a Cami Anderson, la exsuperintendente de Newark, NJ, cuyas políticas llevaron al cierre masivo de escuelas y despidos masivos de maestros; Erin McGoldrick Brewster, quien trabajó con la notoria Michelle Rhee en Washington DC; y Rebecca Kockler, quien recientemente renunció al cargo de jefa de personal de Beutner, pero cuyas credenciales se basaron en su experiencia previa en la supervisión de la privatización masiva de las escuelas públicas de Nueva Orleans.

El plan de Broad-Beutner para privatizar la educación en Los Ángeles se está reproduciendo en todo el país. Aunque los individuos pueden cambiar, el objetivo es el mismo: la destrucción de la educación pública y el saqueo del "mercado" educativo de $1.3 mil millones de Wall Street. Esta agenda ha sido adoptada por demócratas y republicanos por igual, desde el No Child Left Behind (Ningún niño atrás) de Bush hasta Race to the Top (Carrera hasta la cima) de Obama. Gates y Broad son demócratas prominentes, los Walton tradicionalmente republicanos (pero respaldaron a Hillary Clinton). En resumen, ambos partidos están profundamente comprometidos y son responsables de la privatización en curso de la educación pública.

La UTLA y sus sindicatos de padres han demostrado una vez más que su única preocupación es aumentar sus ingresos por medio de cuotas y mantener su asiento en la mesa. La decisión de abandonar cualquier lucha contra las pruebas punitivas y la privatización, precisamente cuando 40,000 educadores están preparados para salir a huelga, los marca como enemigos de la clase trabajadora. La defensa de los empleos, los beneficios, mejoras de las escuelas y el derecho a una educación pública gratuita y de alta calidad recae en la propia clase trabajadora. Los maestros de Los Ángeles deben comunicarse con los trabajadores y los jóvenes en todo California y el mundo y establecer sus propios comités de base en las escuelas y vecindarios para librar esta lucha política.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de enero de 2019)