Tres inmigrantes mueren bajo custodia estadounidense en tres días

por Niles Niemuth
10 junio 2019

Tres inmigrantes murieron bajo custodia estadounidense en los tres días transcurridos entre el sábado 1 de junio y el lunes 3 de junio.

En estas y muchas otras muertes de inmigrantes hay mucho más envuelto que los trágicos descuidos por parte de agentes individuales o la mala gestión por parte de ciertos centros de detención. Es una política del gobierno de los Estados Unidos que personas inocentes

—hombres, mujeres y niños—sufran y mueran para desalentar a otros que huyen de la violencia y la pobreza en sus países de origen para buscar refugio en los Estados Unidos. Los riesgos se calibran para compensar cualquier “factor de atracción” que atraiga a los trabajadores para hacer el viaje horroroso y, a menudo, mortal a través de América Central y el desierto de México a los Estados Unidos.

Johana Medina Leon, Via Facebook: diversidadsinfronteraz (Diversidad Sin Fronteras)

Johana Medina León, una transexual solicitante de asilo de 25 años de edad natural de El Salvador, murió el sábado en el Centro Médico Del Sol en El Paso, Texas, luego de permanecer detenida bajo la custodia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante casi dos meses. Medina León había sido retenida en el Otero County Processing Center en New México (Centro de procesamiento del condado de Otero en Nuevo México), un centro de detención a media hora al norte de El Paso operado en nombre del gobierno federal por la entidad con fines de lucro Management and Training Corporation (Corporación de Capacitación y Gestión [MTC]). La instalación de Otero es ampliamente conocida por los reportes de agresiones, acoso sexual y negligencia médica.

Según la Nation, Medina León había pasado meses en Juárez, en el lado mexicano de la frontera, esperando para presentar su solicitud de asilo. Se vio obligada a permanecer en el limbo en México—debido a las nuevas restricciones implementadas por la administración Trump—antes que fuera admitida finalmente en los Estados Unidos el 11 de abril por Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y transferida a la custodia de ICE varios días después.

A pesar de las reiteradas quejas de mala salud, Medina León no recibió atención médica hasta que se quejó de dolores en el pecho y solicitó una prueba de VIH el 28 de mayo. La prueba dio positiva para la enfermedad y fue trasladada al hospital. ICE procesó rápidamente su caso y aprobó su liberación bajo libertad condicional. Cuatro días después estaba muerta.

Temprano en la mañana del domingo, un hombre de 33 años de El Salvador murió luego de ser detenido por agentes de CBP cerca de la frontera en Roma, Texas. Una declaración oficial señala que los agentes llamaron a Servicios Médicos de Emergencia después de que el hombre comenzó a sufrir lo que parecía ser una convulsión. Fue llevado a un hospital donde fue declarado muerto.

El lunes, una mujer de 40 años de Honduras murió luego de ser arrestada por agentes de CBP por cruzar la frontera en Eagle Pass, Texas , fuera del puerto oficial de entrada. La mujer se derrumbó en un centro de la Patrulla Fronteriza, se llamó a una ambulancia para llevarla a un hospital, donde murió.

Medina León y el hombre y la mujer aún no identificados se unen a seis niños inmigrantes que han muerto en detención federal desde septiembre. Todos ellos son víctimas de la guerra de la administración Trump contra los inmigrantes.

El presidente Donald Trump y Kevin McAleenan, secretario interino de Seguridad Nacional y jefe de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos. Crédito: Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos

Los documentos internos de ICE publicados esta semana por el sitio web de noticias Young Turks muestran que los administradores de la agencia estaban conscientes que las muertes múltiples bajo custodia de ICE eran totalmente prevenibles. Muestran, por ejemplo, que los agentes de ICE han fallado repetidamente en tratar a los detenidos por abstinencia de drogas y alcohol, lo cual los conduce a un sufrimiento innecesario.

Un memorando enviado el 3 de diciembre de 2018 por un supervisor de ICE al director adjunto interino de ICE, Matthew Albace, describe 18 casos en los cuales los detenidos fueron sujetos a daños evitables, lo que resultó en tres muertes. El Cuerpo de Servicio de Salud de ICE “es gravemente disfuncional y, lamentablemente, se han causado daños y muertes evitables a los detenidos”, señaló el supervisor.

El supervisor escribió que muchos detenidos con enfermedades mentales graves simplemente fueron ignorados, destacando el caso de Efraín De La Rosa, quien se suicidó después de una docena de notificaciones de que sufría de ideación suicida y psicosis. Dichos informes fueron ignorados rutinariamente, señaló el autor del memorando. Pese a las advertencias, a De La Rosa no le dieron ningún medicamento y, en su lugar, fue colocado en régimen de confinamiento solitario, lo cual provocó su muerte. El memo decía que De La Rosa “podría haberse salvado”.

Los inmigrantes están siendo sometidos a un trato inhumano —durante el proceso de una serie de eventos— garantizando que habrá más muertes.

Un informe del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional encontró que 900 inmigrantes habían sido hacinados en una instalación diseñada para albergar solo a 125 personas. En el Paso Del Norte Processing Center in Texas (Centro de Procesamiento Paso del Norte en Texas), se observó que los detenidos en una celda estaban parados en el inodoro para poder respirar y hacer espacio para otros.

Mientras tanto, los niños se ven obligados a dormir en pisos de concreto en celdas diseñadas para adultos o en el exterior en las estaciones de la Patrulla Fronteriza mientras esperan ser trasladados a centros de detención administrados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). NBC News informó esta semana que 37 niños migrantes pasaron entre 23 y 39 horas en una camioneta en julio pasado mientras esperaban reunirse con sus padres después de haber sido arrancados de ellos como parte de la política de separación familiar del gobierno de Trump.

Aumentando las dificultades que enfrentan los niños, la administración ha ordenado al departamento de HHS que ponga fin a los servicios en refugios para migrantes que “no son directamente necesarios para la protección de la vida y la seguridad”, incluidos los cursos de inglés, la ayuda legal gratuita y los programas de recreación.

Pertenencias de inmigrantes botadas en un contenedor por las autoridades de inmigración. [Fuente: Oficina del inspector general]

La administración de Trump afirma que el sistema de inmigración ha sido empujado hasta su límite y que se necesitan miles de millones de dólares más en fondos para crear nuevos centros de detención y espacio para camas para adultos y niños.

Las detenciones de CBP en la frontera suroeste superaron las 144,000 en mayo, la cifra más alta en un solo mes en siete años y un aumento del 32 por ciento con respecto a abril. Más del 60 por ciento de los detenidos eran niños que viajaban solos o familias. El número total de detenciones en 2019 está en camino de ser el más alto desde 2006, la última vez que superó 1 millón.

La administración Trump ha planteado la posibilidad de designar a México como un “tercer país seguro”, lo que haría esencialmente imposible que las personas de América Central soliciten asilo en los Estados Unidos.

Junto con la represión contra quienes cruzan la frontera, el gobierno de Trump planea intensificar su guerra contra los inmigrantes que ya viven y trabajan en los Estados Unidos. El director interino de ICE, Mark Morgan —quien supervisó a la Patrulla Fronteriza bajo el presidente Obama— anunció el martes que las próximas redadas se dirigirán a familias enteras. “Perseguiremos a las personas que hayan pasado por el debido proceso, que hayan recibido las órdenes finales de deportación”, dijo. “Eso incluirá a las familias”.

Este anuncio está en línea con el informe del Washington Post del mes pasado de que la administración planea llevar a cabo una operación militarizada en todo el país para barrer a 10,000 inmigrantes en las principales ciudades estadounidenses, incluyendo Nueva York, Los Ángeles, Chicago, San Francisco y Houston. Cualquier acorralamiento masivo, incluidas familias enteras, requeriría la movilización de miles de agentes federales armados junto con el uso de puestos de control, registros ilegales y vehículos blindados.

A pesar de que la administración de Trump incrementa su ataque contra los inmigrantes y sus familias, los demócratas guardan silencio sobre el despliegue indefinido de miles de tropas en servicio activo en la frontera sur y la declaración de Trump de una emergencia nacional para facilitar la construcción de un muro fronterizo. Mientras hacen gestos simbólicos para proteger a los inmigrantes indocumentados que viven en loe Estados Unidos bajo el programa DACA; los demócratas son cómplices del ataque de Trump contra los inmigrantes, ya que aprobaron una legislación que militarizó la frontera con Bill Clinton y apoyó la política de inmigración de Obama, la cual condujo a la deportación de cerca de 3 millones de personas mayores de ocho años.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 6 de junio de 2019)