La estrategia antiterrorista del Departamento de Seguridad Nacional apunta a la política de izquierda como "extremismo violento"

por Kevin Reed
24 septiembre 2019

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha emitido un nuevo documento de estrategia titulado, "Marco para contrarrestar el terrorismo y la violencia dirigida", el cual amplía la definición de terrorismo para incluir a "actores domésticos inspirados por ideologías extremistas violentas".

El documento fue publicado por el secretario interino de Seguridad Nacional, Kevin K. McAleenan, el 20 de septiembre durante un evento para anunciar la estrategia presentada por dos importantes grupos de expertos del establecimiento gobernante estadounidense, Brookings Institution y Heritage Foundation.

Aunque el documento hace referencia a la reciente violencia derechista y los tiroteos masivos en los Estados Unidos, lo hace para llegar a una conclusión clave: el aparato Estatal previamente erigido después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en nombre de la "guerra contra terror” ahora se enfocará en la oposición social y política doméstica en nombre de la lucha contra el" extremismo violento contra la autoridad y el gobierno".

El intento de identificar a organizaciones políticas izquierdistas y socialistas con un "extremismo violento" se explica con los opositores de la política de inmigración de Estados Unidos. Como evidencia de sus reclamos, el documento del DHS da el ejemplo de un evento en julio de 2019 en el que "un anarquista que afirma estar afiliado al movimiento 'antifa'” supuestamente intentó incendiar una instalación de Inmigración y Control de Aduanas de EUA en Tacoma, Washington y amenazó con disparar a agentes gubernamentales.

Kevin K McAleenan en su juramento como secretario interino del DHS

Luego, el documento continúa diciendo: "En los últimos años, los adherentes a ideologías extremistas violentas particulares a veces los han abandonado por otras ideologías con grupos de enemigos percibidos similares de enemigos percibidos". En otras palabras, trabajadores y jóvenes que pasan por experiencias políticas y comienzan a sacar conclusiones revolucionarias socialistas más amplias de sus luchas deben ser indentificados como "terroristas domésticos".

El secretario interino McAleenan articuló que el propósito de la estrategia actualizada del DHS es conectar la oposición política con el extremismo violento al publicar el documento de 34 páginas. "Si bien la amenaza planteada por las organizaciones terroristas extranjeras como el Estado Islámico y al-Qaeda persiste", dijo, "somos muy conscientes de la creciente amenaza de los enemigos, tanto extranjeros como nacionales, que buscan incitar a la violencia en la juventud de nuestra nación, privados de sus derechos y desafectos, para atacar a sus conciudadanos y desgarrar las costuras de nuestro tejido social diverso".

La referencia de McAleenan al peligro de que los jóvenes, privados de sus derechos y desafectos puedan causar que el "tejido social" de la sociedad estadounidense es muy significativo. Los elementos más conscientes dentro del Estado, a quienes la élite gobernante confía para proteger y defender la "patria" capitalista, han concluido que Estados Unidos está al borde de importantes luchas sociales y políticas, y deben hacerse preparativos para reprimirlas. Sobre todo, esto significa identificar organizaciones y grupos políticos de izquierda y socialistas con "extremismo violento".

Permeando la estrategia del DHS está la concepción de que los métodos implementados fuera del país después del 11 de septiembre ahora deben usarse para enfrentar el crecimiento de la lucha social y política de masas dentro de los Estados Unidos. Por ejemplo, el documento establece en el Resumen Ejecutivo: “En una era de radicalización en línea hacia el extremismo violento y las amenazas dispares, no solo debemos contrarrestar a los enemigos extranjeros que intentan atacarnos desde el extranjero, sino también a aquellos enemigos, extranjeros y nacionales, que buscan fomentar la violencia en nuestros jóvenes y descontentos, alentándolos a atacar el corazón de nuestra nación y atacar la unidad de nuestra vibrante y diversa sociedad estadounidense".

Llevado a su conclusión lógica, esto significa que el aparato de inteligencia militar se está preparando para utilizar los métodos pioneros en la "guerra contra el terror" contra cualquiera que busque demostrar el carácter de clase de la sociedad estadounidense y exponer la fraudulenta unidad nacional entre la clase trabajadora y los la clase dominante.

Además, en una nota al pie de página, el DHS define al "terrorismo doméstico" como "violencia ilegal o una amenaza de fuerza de violencia" para "efectuar cambios sociales, políticos u otros, cometidos por un grupo o persona que opera completamente dentro de los Estados Unidos o sus territorios". Dice que la definición convencional del gobierno federal de un terrorista doméstico, conocido como Extremistas Violentos Domésticos (HVE, por sus siglas en inglés) como individuos que han sido inspirados por organizaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), ya no se aplica en la presente situación.

La nota al pie de página dice: "Cabe señalar que muchos grupos e individuos definidos como ‘terroristas domésticos’ se vuelven cada vez más transnacionales en perspectiva y actividades". Claramente, el DHS está tratando de identificar la afiliación política internacional socialista como "extremismo violento".

El cambio de estrategia por parte del DHS confirma que las advertencias hechas por el World Socialist Web Site en los últimos dieciocho años de que la dispensación de las leyes democráticas e internacionales en el curso de la "guerra contra el terror", tarde o temprano, sería dirigida contra los ciudadanos estadounidenses, especialmente aquellos que se oponen a las políticas del gobierno.

Como el reporte del DHS deja claro, medidas como la declaración de que los "combatientes enemigos" no tienen derecho a las disposiciones de los Convenios de Ginebra, o que la detención indefinida sin juicio en el campo de detención militar en la Bahía de Guantánamo, Cuba en violación de la constitución estadounidense ahora se prepara contra los ciudadanos estadounidenses.

La identificación del DHS de movimientos políticos de izquierda y de oposición con extremismo violento en los Estados Unidos es parte de una tendencia internacional creciente. El Servicio Secreto Alemán (Verfassungsschutz) ha mantenido una lista de grupos "extremistas de izquierda" como "objetos de observación" del Estado.

Como también es el caso en EUA, todos los principales partidos del establecimiento gobernante de Alemania han alentado el desarrollo de partidos políticos de extrema derecha y neofascistas, y la preocupación principal del Estado es el crecimiento del apoyo a la política socialista dentro del clase trabajadora y entre estudiantes.

Si bien el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha alentado repetidamente la violencia de los elementos de extrema derecha entre sus partidarios, los demócratas y los medios corporativos han tratado de minimizar la conexión entre la Casa Blanca y las tendencias políticas fascistas. Sobre todo, es el surgimiento de un movimiento político independiente de la clase trabajadora basado en los principios del internacionalismo socialista que el Estado reconoce como una grave amenaza para el sistema capitalista.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de septiembre de 2019)