Mientras el precio del petróleo se desploma y el coronavirus se expande, la oligarquía rusa busca mantener a Putin indefinidamente en el poder

por Clara Weiss
14 marzo 2020

El martes, la Duma (parlamento) rusa ratificó los cambios propuestos a la constitución y votó anular los términos presidenciales de Vladimir Putin, lo que le posibilitaría presentarse a presidente de nuevo en 2024. El Consejo Federal aprobó estos cambios el miércoles. Un referéndum nacional sobre estos cambios está previsto para el 22 de abril.

Los cambios constitucionales fueron propuestos primero por Putin en su discurso sobre el estado de la nación el 15 de enero. Horas más tarde, todo el gobierno ruso renunció y el primer ministro Dmitri Medvedev fue reemplazado por Mikhail Mishustin.

Las enmiendas constitucionales son de un carácter totalmente reaccionario. Más allá de expandir formalmente las potestades del parlamento y del Tribunal Constitucional —pasos cuyas implicaciones reales no están claras— las enmiendas socavan la separación entre iglesia y Estado, y promocionan el chauvinismo étnico y el nacionalismo. Se añadirá una referencia a Dios en la constitución, se recogerá el papel del ruso como el idioma del grupo étnico que da forma al Estado, y a los funcionarios no se les permite tener pasaportes extranjeros ni permisos de residencia.

El artículo 67.1 de la Constitución dirá ahora: "La Federación Rusa, unida por una historia de varios miles de años, está preservando el recuerdo de sus antepasados, los ideales y la fe en Dios transmitida a nosotros, así como la continuidad del desarrollo del Estado ruso; reconoce la unidad del Estado tal como ha sido formado históricamente". En otra enmienda un artículo enfatizará que la educación de los niños en el patriotismo es una tarea prioritaria del Estado. Es más, la "defensa de la familia" y la "defensa de la institución del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer" quedará consignada en la Constitución.

El presidente de la Duma estatal, Vyacheslav Volodin, dijo que los cambios eran "necesarios dados los desafíos de hoy y las demandas de la sociedad".

Además de aprobar estos cambios en la Constitución, la Duma también votó para hacer anuales los cuatro mandatos presidenciales que ha ejercido Vladimir Putin desde el año 2000. A pesar de la limitación formal de dos mandatos para futuros presidentes, la moción declara que alguien que haya ejercido o que esté ejerciendo la presidencia puede "participar como candidato en las [próximas] elecciones presidenciales".

La moción fue introducida por Valentina Tereshkova, la excosmonauta y parlamentaria por el partido gobernante Rusia Unida, que señaló a "riesgos impredeciles" para el país que necesitaban "seguro confiable". La Duma aprobó su propuesta con 382 votos, 42 abstenciones y ninguno en contra. Se rechazó una propuesta del dirigente del ultraderechista Partido Liberal Democrático (LDPR), Vladimir Zhirinovsky, para disolver el parlamento y convocar elecciones anticipadas para septiembre de 2020.

En un discurso ante el parlamento, Putin apoyó la moción. Subrayando el sentido del pánico y condena que hay en la clase dirigente rusa tras estas medidas, enfatizó que una presidencia fuerte era "absolutamente necesaria" para que Rusia mantuviera la "estabilidad" e impidiera una "división de la sociedad". Declaró, "Dicho sea de paso, hay antecedentes de elecciones para más de dos mandatos, incluso en los Estados Unidos. ¿Y por qué? Miren: la Gran Depresión, grandes problemas económicos, el desempleo y la pobreza en los EEUU en esa época, y después, la Segunda Guerra Mundial. Cuando un país pasa por tal agitación y dificultades (en nuestro caso todavía no hemos superado todos los problemas desde la URSS, esto también está claro), la estabilidad puede ser más importante y hay que darle prioridad. Tanto más, déjenme repetirlo, cuando un país todavía tiene tantos problemas".

Valentina Matviyenko, aliada de Putin de toda la vida y exalcaldesa de San Petersburgo, declaró en la televisión nacional: "Esta propuesta calmará a todos. Toda esta discusión sobre quién sea el sucesor, qué pasará con la seguridad nacional, estos son todos procesos alarmantes".

Las medidas hacia fortalecer el régimen autoritario en Rusia llegan en medio de una intensificación impactante de la crisis social y política del sistema capitalista, que ahora está empeorando masivamente por la pandemia del coronavirus.

A nivel internacional, Rusia está inmersa en un conflicto que se intensifica con el imperialismo estadounidense y la OTAN. En semanas recientes, enfrentamientos militares en Siria han puesto a Rusia y a Turquía, que es miembro de la OTAN, al borde de una guerra abierta .

El lunes, tras el fracaso de Rusia y Arabia Saudita en alcanzar un acuerdo sobre los precios del petróleo a nivel mundial, junto con la expansión del coronavirus, las bolsas experimentaron la caída más significativa desde el once de septiembre, con los precios del petróleo desplomándose más rápido que en cualquier otro momento desde la Primera Guerra del Golfo en 1990. El "lunes negro" llevó a una devaluación inmediata del rublo, que lo golpeó con su mínimo en cuatro años el lunes.

La economía rusa es altamente dependiente de los precios del petróleo y es vulnerable a las fluctuaciones de la economía mundial. Cerca del 60 por ciento de las exportaciones y el 30 por ciento del PIB dependen del petróleo y del gas. Mientras funcionarios rusos, incluyendo al ministro de economía Anton Siluanov, han intentado asegurar a la población de que Rusia puede sostener su economía y su presupuesto incluso con un precio de $30 el barril, está claro que la crisis económica mundial que está surgiendo acelerará dramáticamente lo que ya está siendo una prolongada crisis de la economía rusa.

Durante los pasados cinco años, ha habido un declive persistente del salario real según la economía rusa estuvo en recesión de 2014 a 2016. El número de los que están oficialmente clasificados como "extremadamente pobres" ha subido a 20 millones, de una población total de 140 millones.

La crisis se verá más acelerada por el impacto social y sanitario de la pandemia del coronavirus, que ha alcanzado oficialmente a Rusia a principios de marzo. Para el miércoles por la tarde, había 20 casos confirmados en 9 ciudades y regiones diferentes de Rusia. Sin embargo, como en tantos otros países este número probablemente se queda corto, dado que las pruebas que se han hecho han sido muy limitadas. En la vecina Ucrania, donde solo se ha confirmado oficialmente un paciente de coronavirus hasta ahora, una cuarentena de todo el país de tres semanas completas se anunció el jueves. En Armenia, vecino cercano de Rusia en el Cáucaso del sur, se han cerrado todas las escuelas.

Sin embargo, los funcionarios rusos siguen minimizando el desarrollo de la crisis. La vice primera ministra Tatyana Golikova, hablando en la televisión estatal el fin de semana pasado, dijo que la posible diseminación del coronavirus a Rusia era "una noticia absolutamente exagerada".

Hasta ahora, Rusia ha implementado medidas muy limitadas para contener la expansión del virus. En Moscú, donde más de 1.000 personas están en cuarentena, están suspendidos los eventos de más de 5.000 personas. Se prohibieron los vuelos de y a los cuatro países europeos con los brotes más serios (Francia, Italia, Alemania y España).

Los intentos de los funcionarios rusos por desestimar la crisis son resultado de una combinación de irracionalidad y complacencia, y el miedo muy real de las consecuencias sociales y políticas masivas de un amplio brote del coronavirus.

Camas hospitalarias por cada 100,000

La restauración del capitalismo en la URSS y décadas de recortes han devastado el sistema sanitario en Rusia y en toda la región. Han vaciado de fondos a las instalaciones médicas, lo que implica que ahora tienen equipo obsoleto e insuficiente. El número de camas de hospital bajó dramáticamente, aunque Rusia todavía tiene más camas por cada 1.000 personas que países como Italia o los EEUU.

Además, la población rusa tiene en general mala salud. Desde los '90, enfermedades anteriormente erradicadas como la tuberculosis y la difteria han experimentado brotes de nuevo a nivel de epidemia. En Rusia también ha tenido luchar la epidemia de HIV más dramática fuera del África subsahariana, y las estimaciones ponen el número de los infectados en 2 millones o más. La esperanza media de vida es de 71,6 años, 5 años menos que en los EEUU o la UE. Para los hombres, es de poco más de 65 años.

La pandemia del coronavirus, combinada con la crisis económica mundial, se prevé que le pase una enorme factura a la población, lo que desencadenará una agitación social y política masiva. Por eso la oligarquía rusa está intentando prepararse fortaleciendo su mando autoritario.

(Publicado originalmente en inglés el 12 de marzo de 2020)